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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2010

Los desclasados

Miguel Coque Durn
Rebelin


La vida les engao con un sueo falso: aparentar ser lo que no nunca podrn ser. De ah, el grisceo de su personal currculum. Crear desclasados ha sido y es uno de los objetivos del capitalismo, porque es el camino ms corto para conseguir la fragmentacin de una clase social a la que hay que mantener a raya. Facilitar la desercin de clase allana el objeto final del sistema que es el de desintegrar todo lo que suponga un obstculo organizado y comprometido con la defensa de clase. Empleados del sector privado contra los del sector pblico, contratados temporales contra fijos, nativos contra inmigrantes o jvenes contra mayores. Los iguales, cada vez ms, se convierten en enemigos y el desclasado es la cua perfecta para la fragmentacin.

Los desclasados se caracterizan, no por aspirar a la legtima mejora de su status, sino por olvidar su procedencia y construir un relato que les aparta del compromiso que un da tuvieron sus padres con ellos, con sus vecinos o con sus compaeros de trabajo. En definitiva, con todo lo colectivo, con todo lo que a travs de las emociones del orgullo de clase se ha construido para su distribucin.

Los desclasados, a los que se les han dado regalado los derechos, son de una alta exigencia. Cualquier molestia que se les propicie es anticonstitucional y el estado de bienestar ha sido gratuitamente llovido del cielo; las pensiones, la igualdad de gnero, la salud laboral, las polticas inclusivas No se afilian a partidos o sindicatos, porque para eso estn otros, nunca se comprometen con opciones comprometidas porque ellos son librepensadores y el mundo, demostrado queda, ha avanzado gracias a su concepcin individualista. Son apolticos y las ideologas estn superadas; que es tanto como decir que se encuentran en una permanente fuga de su clase social porque en su baja autoestima no se soportan en ella.

Ellos, defensores de lo suyo, de lo corporativo, por un azaroso devenir social, han podido llegar a convertirse en clase dominante, por ejemplo, en relaciones como empleadores de sin papeles que limpian, planchan y cocinan por todo a cien, sin cuestionarse los derechos del otro. Como buen desclasado solo existen los derechos propios.

Los desclasados, desde posiciones crticas pasivas, siempre tienen a mano a aquellos que se movilizan por algo colectivo para zarandearlos y presentarlos como chivos expiatorios de sus culpas, se muestran giles a la hora de participar de forma on-line o en barras de caf en cmo arreglar el mundo o incluso echan espuma por la boca en los comentarios de los peridicos digitales con seudnimos que no le impliquen; aunque eso s estn prestos a enarbolar banderas, sobre un pattico sustrato folklrico, cantando la efmera banda sonora de su equipo.

Producto del esfuerzo de lo pblico -becas, sanidad universal, prestaciones sociales,- y de todos aquellos que trabajan por lo pblico, los desclasados han ido alcanzando espacios de autonoma, independencia y bienestar, pero dicen estar hartos de ser ellos los que sufragan la enseanza para los inmigrantes, a los burcratas funcionarios, a los parados subvencionados, y por eso se apuntan al nuevo modernismo de pedir la bajada de impuestos o reclamar la flexibilizacin en la organizacin del trabajo porque tienen la ventaja personal de facilitar su supervivencia individual y arribista, acabando, dicen, con viejas rmoras del pasado, aunque estas sean las que hagan sostenible los derechos.

La fotografa que representa a los desclasados podra ser la de una figura egipcia que siempre mira para otro lado; sta guerra no va conmigo, ni ste cura es mi padre. Para ellos, hay un camino diferente y ms corto que resistir y crecer en comn; que es la aplicacin de un relato no duradero, camalenico, mvil y sobre todo una narracin psicolgica que les evita el dilema personal y el conflicto. Lo contrario obliga a lealtades, a trabajar valores y a la toma de decisiones compartidas y para eso ya estn los sindicatos de clase que negocian de todo y para todos.

La consigna interesada nos la dieron los mercados hace tiempo: nada es para siempre. Por tanto, para qu empearse en mantener lazos de clase, cuando el mismo cine nos ha enseado que engancha mucho ms el carcter vertiginoso de una sucesin incontrolables de escenas, aunque sean incompresibles y solo sirvan para ocultar el conjunto vaco. De forma opuesta, el sumatorio de fotogramas espaciados, interiorizados, horneados a fuego lento, conforman un relato para los que creemos en la clase social del trabajo; como una virtud pero tambin como una evidencia y una estrategia de lucha.

A medida que nos acerquemos a la Huelga General del 29-S, con el concurso meditico, asistiremos al festival pernicioso de estos corifeos desclasados.

Miguel Coque Durn es secretario de Formacin y Empleo de CCOO de Extremadura



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