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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2010

La apasionante historia del escritor Jack London
Fbula del perro solitario y el socialista indignado

Johann Hari
Pgina 12

Su madre lo dej en manos de una nurse negra que lo cri, pero eso no le impidi cultivar un racismo estremecedor. London se hizo clebre por El llamado de la selva, pero los estadounidenses parecen olvidar que imaginaba un triunfo rojo en su pas.


Estados Unidos tiene una habilidad asombrosa para tomar a sus ms furiosos y radicales pensadores y convertirlos en eunucos. El proceso comienza en el momento en que mueren: Mark Twain es recordado como un bromista que flota eternamente sobre el ro Mississippi a la puesta del sol, mientras que sus polmicas contra el violento nacimiento del imperio americano quedan sin recordar. Martin Luther King es recordado por su prosa potica sobre los nios tomndose de las manos en una colina de Alabama, pero pocos recuerdan que fue l quien dijo que el gobierno estadounidense era el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy. Pero quiz el mayor acto de castracin histrica es el de Jack London. Este hombre fue el socialista revolucionario ms ledo de la historia norteamericana, alguien que agit en busca de la destitucin del gobierno y el asesinato de los lderes polticos... y es recordado por haber escrito una linda historia sobre un perro. Es como si, dentro de un siglo, los Panteras Negras fueran recordados por haber agregado un tinte rosa a sus peinados afro.

Si Jack London es perseguido eternamente en nuestra memoria histrica por el perro que invent, entonces se perder una de las ms bizarras e intrigantes figuras de la historia americana, inspiradora y repulsiva a la vez. En sus 40 aos de vida, fue la combinacin bastarda de un espiritualista suicida de los barrios bajos, un trabajador infantil, un pirata, un vagabundo, un socialista revolucionario, un racista que peda el genocidio, un buscador de oro, un corresponsal de guerra, un millonario, un depresivo suicida y, por un tiempo, el ms popular escritor de Norteamrica. En Wolf: The Lives of Jack London (Lobo: las vidas de Jack London), su ltimo bigrafo, James L. Haley, llama a London la figura ms malentendida en el canon literario estadounidense, pero quiz eso sea porque en ltima instancia es imposible de entender.

London casi muri en un intento de suicidio incluso antes de que naciera. Su madre, Flora Chaney, era una desastrada histrica llena de odio que reaccionaba contra todo el que no estuviera de acuerdo con ella gritando que estaba teniendo un ataque cardaco y tirndose al piso. Ella haba crecido en una mansin de 17 habitaciones, pero huy en la adolescencia y termin unindose a un culto religioso que crea que poda comunicarse con los muertos. Tuvo un romance con su lder, William Henry Chaney, que al enterarse de que estaba embarazada le peg y le exigi que abortara. Flora tom una sobredosis de ludano y se dispar en la cabeza, pero afortunadamente la pistola se trab. Cuando la historia se public en la prensa, una turba intent colgar a Chaney, que desapareci para siempre de California.

Cuando Flora dio a luz a Jack, en 1876 en los barrios bajos de San Francisco, Flora lo llam mi distintivo de vergenza, y no quiso saber nada con l. Se lo entreg a una nurse negra, una esclava liberada llamada Virginia Prentiss, que lo dej pasar la mayor parte de su infancia entrando y saliendo de la casa. Lo llamaba mi negrito blanco y bola de algodn, y l la llamaba mami, no importaba cuntas veces ella le dijera que no lo hiciera. Estaba en lo ms bajo de la sociedad, en los subterrneos de la miseria, sobre los que no es bueno ni conveniente hablar, escribi l aos despus. En cuanto dej la escuela primaria, fue enviado a trabajar en una enlatadora, metiendo pickles en jarros todo el da, todos los das, por casi nada. Por el resto de su vida fue aterrorizado por la visin de un mundo completamente mecanizado, en los que los humanos servan a La Mquina. El chirrido de las mquinas atraviesa su ficcin, un ruido que demanda que los humanos sirvan a sus caprichos.

No se cepill los dientes hasta que tuvo 19 aos, para cuando sus dientes ya se haban podrido. London creci en el Estados Unidos de la primera Gran Depresin, saltando de un trabajo insoportable a otro. Estuvo paleando carbn hasta que el cuerpo no le aguant ms. Trat de matarse por primera vez ahogndose, pero un pescador lo salv. Empez a darse cuenta de la legin de hombres sin techo y sin dientes que se cruzaba en las calles, quebrados por el trabajo brutal y abandonados a la muerte en sus cuarenta y cincuenta aos. Al principio respondi con un fro individualismo nietzscheano, insistiendo en que podra escapar a travs de su propio coraje y fuerza personal.

Pero en la era desesperada de la depresin emergan nuevas ideas. London deca que lo haban martilleado, aun contra su voluntad: Ninguna demostracin lcida de la lgica y la inevitabilidad del socialismo me han afectado tan profunda y convincentemente como el da en que vi cmo las murallas del Pozo Social se levantaban a mi alrededor, hundindome hasta el fondo. Cuando los vagabundos organizaron una marcha por el pas exigiendo trabajo en 1894, London se lanz a la ruta con ellos, slo para ser arrestado en Niagara Falls por vagancia. Cuando pidi un abogado, los policas se le rieron en la cara. Cuando intent declararse no culpable, el juez le dijo que se callara. Fue encarcelado durante un mes. London ya saba que el sistema estaba diseado en su contra, pero ahora aprenda que la ley tambin lo estaba.

Cuando fue liberado, en 1894 a los 18 aos, empez a dar apasionados discursos en esquinas callejeras, y pronto empez a aparecer en la portade de los diarios de San Francisco como el Pibe Socialista que alentaba a los trabajadores a levantarse y tomar el pas de las manos de sus ladrones dueos. Se le ofreci un lugar en una elegante escuela preparatoria, y por un breve momento el escape pareci posible. Pero pronto la dej, luego de que los padres protestaran contra su supuesta mala influencia en los dems alumnos. Se alist en otra academia, slo para ser expulsado por completar la currcula de dos aos en cuatro meses, avergonzando a los dems chicos ricos. London se sinti humillado, furioso. Pronto march al rtico canadiense, donde se rumoreaba que haba oro. Vio morir compaeros a su alrededor por ahogamiento, congelacin y escorbuto. Un doctor lo vio y le dijo que si no consegua ayuda urgente l tambin morira. Tena 22 aos y prometi que, si sobreviva, se convertira en escritor, sea como fuere.

Su primer trabajo, El lobo de mar (1904), una novela sobre el sobreviviente de un naufragio que es rescatado por un capitn de barco, slo para ser esclavizado y torturado de un modo progresivamente enloquecedor, inyect en la literatura estadounidense un estilo duro que pareca descuartizar a Edith Wharton y tirarla a los lobos. Era tan discordante y brutal como las mquinas que London haba operado, y tan rido como los paisajes en los que haba batallado. Los lectores fueron sorprendidos por la cruda energa de su escritura. Destrozaba los modales y los reemplazaba con manas: sus personajes eran violentos, brutales, reales.

Ledo hoy, su trabajo es como una lluvia de semen que atraviesa el siglo en su pas, y hace posibles a los ms importantes escritores de Estados Unidos y ms all. Ernest Hemingway y John Steinbeck se abalanzaron sobre esa crudeza y la imitaron. Los autores beat siguieron su camino con un estilo ms de improvisacin. George Orwell lo sigui al vivir entre vagabundo y para 1984 se inspir en la propia distopia de London El taln de hierro. Todos, de Upton Sinclair a Philip Roth, lo citan como influencia, y parece haber dejado una marca ms all de ellos. Basta ver sus fotos con una imagen insolente y desafiante para ver a Marlon Brando y James Dean.

Cuanto ms rico se volva, ms radicales eran sus polticas. Pronto estaba celebrando el asesinato de lderes polticos en Rusia, y diciendo que el socialismo llegara a Amrica de manera inevitable. Aunque empleaba a pequeos batallones de sirvientes, insista en que era una figura del estilo Robin Hood: deban atender a los vagabundos y sindicalistas que invitaba a su mansin.

Aun as, hay una herida infectada que cruza sus polticas y que es difcil de ignorar. Primero de todo soy un hombre blanco, y luego un socialista, dijo, y lo pensaba de verdad. Su socialismo persegua un rgido apartheid: era slo para su grupo de pigmentacin. Todo otro grupo tnico, deca, deba ser subyugado o exterminado. La historia de la civilizacin es una historia de un vagabundeo con la espada en la mano de razas fuertes, abriendo el camino y limpiando a los dbiles, los que menos encajan, deca muy tranquilamente. Las razas dominantes estn robando y asesinando en cada esquina del globo. Y esto era algo bueno, porque no son capaces de soportar la concentracin y el esfuerzo sostenido que caracterizan a las razas mejor preparadas para vivir en este mundo.

Y qu, entonces, con aquellos que no estaban mejor preparados para vivir en este mundo. En su cuento The Unparalleled Invasion, de 1910, los Estados Unidos (con la plena aprobacin del autor) llevan adelante una guerra biolgica contra China, para diezmar su poblacin. Luego la invaden y toman el control. Es, segn sostiene la historia, la nica solucin posible al problema chino. En su biografa, en general slida y competente, Haley es sin embargo horriblemente blando con el racismo de London, diciendo que l pensaba que las razas deban estar separadas. No pensaba eso, sino que los blancos deban matar al resto.

Cmo se convirti en eso? Su madre era racista. Aterrorizada por la prdida de status, encontr que vivir cerca de los negros era una humillacin permanente. London tambin debera haber sentido un fuerte impulso a identificarse con gente atrapada en el abismo. Sin embargo, l tambin lo encontr humillante, y necesit que existiera una clase an inferior. Aun as, en sus orgenes estaba Virginia Prentiss, que virtualmente lo cri. No pens en ella cuando compar a los negros con monos? Por momentos, por exasperantes momentos, el hombre poda ser tan elocuente en su compasin por un grupo de vctimas que pareca estar diciendo algo vil de otra persona. En un punto, London dice que la fuerza del socialismo es que transciende el prejuicio racial, pero entonces el prejuicio vuelve, tan vicioso como antes. Cuando visit Hawai se asombr por su cultura nativa, pero inmediatamente pidi que los Estados Unidos lo conquistaran.

Su casi constante ingestin de whisky hizo que sus pensamientos fueran an menos consistentes o coherentes. Cada da pareca tratar de terminar aquel intento prenatal de suicidio. Escribi: Estaba tan obsesionado con el deseo de morir que tema cometer el acto en pleno sueo, y tuve que darle mi revlver a alguien que lo ocultara, para evitar que el subconsciente guiara mi mano. Luch contra esta profunda y oscura depresin con el alcohol, el trabajo (escribi mil palabras al da, cada da) y el socialismo. Fue su causa trascendental. Dijo que poda ir a los mitines polticos en estado de desesperacin y ser elevado de m mismo, hasta volver a casa feliz, satisfecho.

Era tambin feliz por escribir entretenimientos, pero no los vea como su fuerza impulsora. London hoy se sorprendera de descubrir que es recordado casi exclusivamente por El llamado de la selva (1903), la novela sobre un perro consentido que es secuestrado y forzado a ser un perro de trabajo en Alaska, y que eventualmente huye para vivir entre los lobos. Como casi todos los hroes de London, es forzado a un paisaje spero, oculto, donde debe luchar o morir. Hay un protoambientalismo en la historia, con su mensaje de que no se puede escapar de la naturaleza, que nos reclamar a todos, por ms civilizados que seamos. Pero su escritura se fue degradando tanto como sus riones. Cuanto menos experiment la brutal realidad exterior, ms afectado se volvi su trabajo.

Aun cuando El llamado de la selva ya era uno de los libros ms vendidos en la historia de los Estados Unidos, los editoriales de los diarios pedan que London fuera encarcelado o deportado por sus discursos socialistas. A los 40 estaba quebrado. Tomaba morfina para detener el dolor de sus riones e hgado destrozados por el alcohol. Mientras segua matndose con el whisky, London empez a sentirse progresivamente desanimado por el hecho de que Estados Unidos no se estaba convirtiendo en la repblica socialista que haba profetizado. A veces llego a odiar a la masa, a burlarme de los sueos de reforma, le escribi a un amigo. Renunci al Partido Socialista, argumentando que se haba vuelto demasiado moderado y reformista y que deba ser empujado por la accin directa, pero no hizo nada. Alejado de su gran causa, en menos de un ao haba muerto. Su mayordomo lo encontr agonizando, junto a una nota que calculaba cunta morfina era necesaria para matarse. 40 aos despus de lo planeado, la bala de Flora Chaney haba llegado a destino.

No vale la pena darle a esta historia tanto valor como a la de un perro solitario?

De The Independent De Gran Bretaa. Especial Para Pagina/12.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-19108-2010-08-29.html 

rCR



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