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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2010

Las inundaciones y la deuda, la doble condena de Pakistn

Damien Millet, Sophie Perchellet, Eric Toussaint
CADTM

Traducido para Rebelin por Caty R.


Debido a las lluvias torrenciales que padece desde hace varios das, Pakistn se enfrenta a una de las peores situaciones humanas y materiales que se conocen desde hace 80 aos. Los daos son impresionantes. Alrededor de 22 millones de personas estn afectadas por las graves inundaciones. Muchas infraestructuras no han aguantado la violencia de las lluvias.

Muchas carreteras estn intransitables, igual que los puertos. Millones de personas se han visto obligadas a dejar precipitadamente sus casas y la ONU seala la cifra de cinco millones de personas sin hogar. Se han establecido campamentos provisionales y alrededor de un milln de personas ya se han instalado en ellos en condiciones sanitarias lamentables. El sur del pas, y especialmente la provincia de Snidh, est extremadamente debilitado por la catstrofe. Las prdidas econmicas se cuentan en miles de millones y el sector agrcola est particularmente afectado ya que numerosas tierras de cultivo han quedado devastadas.

Pakistn necesita ayuda. El 20 de agosto de 2010 los pases miembros de la ONU se comprometieron a aportar 200 millones de dlares, pero no se trata ms que de promesas y las experiencias precedentes en la materia demuestran que slo una pequea parte de esa suma llegar al pas. El Banco Asitico de Desarrollo, que ya conoci el tsunami de diciembre de 2004, se ha proclamado lder del esfuerzo de reconstruccin en Pakistn y ya ha anunciado un prstamo de 2.000 millones de dlares. El Banco Mundial ha aadido un prstamo de 900 millones de dlares. As, afectado por una catstrofe natural, Pakistn va a ver incrementada su deuda de forma significativa.

Aunque la ayuda inmediata es imprescindible, tambin es importante revisar la realidad de la situacin pakistan. En agosto de 2008 el pas estaba al borde del impago. Obligado a aceptar la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), recibi en total un prstamo de 11.300 millones de dlares, pero las condiciones del prstamo son particularmente brutales: venta de un milln de hectreas de cultivo, fin de los subsidios del Gobierno sobre los carburantes, aumento del precio de la electricidad, corte drstico de los gastos sociales Slo el presupuesto militar se ha librado del rigor. Al final este prstamo ha deteriorado las condiciones de vida de la poblacin al tiempo que debilita enormemente la soberana del pas.

En la actualidad Pakistn tiene una deuda externa de 54.000 millones de dlares y dedica cada ao 3.000 millones a reembolsarla. Esta deuda, que ha estallado especialmente desde los aos 2000, en una gran parte es de origen odioso. En efecto, el antiguo rgimen del general Pervez Musharraf era un aliado estratgico de Estados Unidos en la regin, sobre todo desde los atentados del 11-S. Los principales proveedores de fondos nunca han vacilado en prestar a la dictadura pakistan de Musharraf los fondos necesarios para llevar a cabo su poltica. En el otoo de 2001 Estados Unidos pidi el apoyo de Pakistn en su guerra contra Afganistn. Musharraf acept que su pas sirviera de base de retaguardia a las tropas militares de Estados Unidos y sus aliados. El rgimen de Musharraf continu despus endeudando a Pakistn con el apoyo activo del Banco Mundial y de las grandes potencias. Los prstamos concedidos no tienen ninguna legitimidad, han servido para reforzar la tirana de Musharraf y no han mejorado en nada las condiciones de vida de los ciudadanos pakistanes. La deuda contrada por ese rgimen desptico es odiosa. Los acreedores que prestaron a Musharraf lo hicieron con conocimiento de causa y en estas condiciones es inadmisible que se obligue al pueblo pakistan a reembolsar ahora la deuda odiosa contrada por Musharraf.

En estas condiciones la anulacin pura y simple es una exigencia mnima. Varios pases, a semejanza de Ecuador, han realizado auditoras de sus deudas con el fin de anular la parte considerada odiosa. Pakistn bien podra seguir este ejemplo.

Existe otro mecanismo jurdico a tener en cuenta por Pakistn, sometido a las inundaciones devastadoras: el estado de necesidad. En este caso puede invocar dicho estado de necesidad para dedicar los fondos a las necesidades vitales de su poblacin maltratada, en lugar de pagar la deuda, sin temor a sanciones por no cumplir sus obligaciones. Los 3.0000 millones de dlares economizados de esta forma deben entonces orientarse a los gastos sociales en beneficio de los pakistanes.

Para el Gobierno de Pakistn ha llegado el momento de suspender el pago de su deuda externa y al mismo tiempo realizar una auditora de sta y decidir el repudio de su parte odiosa. Lejos de representar un fin en s mismo, esto deber tratarse del primer paso hacia un modelo de desarrollo radicalmente diferente basado, por fin, en garantizar los derechos humanos fundamentales.

Fuente: http://www.cadtm.org/Inondations-et-dette-la-double



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