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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2010

Ser migrante gitano

Matteo Dean
La Jornada


Se reanuda en estas semanas la ola de racismo y violencia institucional en contra de las poblaciones gitanas del viejo continente. Las poblaciones rom y sinti las dos mayores etnias gitanas, que contaran al menos a 12 millones de personas en Europa, segn estimaciones de la Comisin Europea, son hoy vctimas de la campaa xenfoba del gobierno francs de Nicolas Sarkozy. Hace un par de aos fue el gobierno italiano, hoy es el pas de igualdad, fraternidad y libertad el que niega sus orgenes formales e imprime toda la violencia derivada de la crisis que lo atraviesa sobre la poblacin gitana, desde siempre objeto de persecucin por su naturaleza incomprendida.

El pretexto formal para las deportaciones de estas semanas es siempre el mismo: seguridad. Y aunque las crticas no hayan faltado tanto por parte de las instituciones de la Unin Europea (UE) como por la Iglesia catlica, la ONU y el amplio abanico de organizaciones pro migrantes, Sarkozy insiste en expulsar y deportar cientos de ciudadanos de Bulgaria y Rumania y por ende ciudadanos europeos bajo la excusa del supuesto carcter criminal de estos ciudadanos: las expulsiones son legales, pues se puede restringir el derecho a la libre circulacin (de los ciudadanos europeos) por razones de orden pblico, seguridad y salud, se responde desde Pars a las crticas. Y desde Bruselas se declara que el caso se est estudiando con atencin. Claro, mientras los burcratas europeos encuentren la razn legal de tanta infamia institucional, el dao ya estar cumplido: al menos 700 ciudadanos gitanos segn el programa francs sern alejados de sus vidas en tierras glicas y regresados a un futuro anterior en sus tierras de origen.

Al contrario de la mayora de los gobierno de la UE, el gobierno italiano hoy festeja pues finalmente encuentra un socio digno de sus violencias. El ministro de Interiores italiano, el racista Roberto Maroni, criticado acremente hace dos aos por las expulsiones de gitanos desde Italia, hoy festeja y reivindica la patria potestad de la medida francesa. Tiene razn Sarkozy, advierte, pues no est haciendo nada ms que copiar a Italia. Es ms, Maroni insiste con su vieja idea: Hay que hacer ms, es decir llegar a las expulsiones de los ciudadanos comunitarios (de la UE) que no respeten las reglas de legal estancia.

Exagerado. An as el italiano corre el riesgo que su tesis pegue y tenga el xito necesario, sino en sede legislativa, al menos ah en donde la crisis hoy est llevando sus mayores consecuencias: en el estomago de la vieja Europa, hambrienta hoy como lo fue hace menos de un siglo de un enemigo a quien golpear. Se desbarata y finalmente se desvanece as la validez del criterio jurdico y social de acceso a los derechos contemplado en la idea originaria que separaba a los ciudadanos de la unin de los ciudadanos de pases terceros. Ya era discutible esa postura, hoy la creacin de ciudadanos de segunda (los gitanos y los criminales) rompe inclusive ese postulado de la ciudadana europea. As las cosas, la Europa de la integracin y la cohesin social, la misma que invirti 17 mil 500 millones de euros para el periodo 2007-2013 justamente en la integracin de los gitanos en 12 pases de la UE, es continuamente rebasada y vencida por la Europa policiaca de la seguridad a cualquier precio.

Si el precio se cobra a las poblaciones gitanas parece ser inclusive una ventaja. Esta poblacin ha sufrido las peores persecuciones de la historia y son tales justamente porque, proporcionalmente, nadie las recuerda y, al contrario, casi las justifica. Justificacin por prejuicios contra una poblacin sumamente incomprendida por su supuesta diversidad. Suposicin a su vez fundamentadas sobre enormes equivocaciones como la que pretende que estas personas tienen la vocacin cultural de no quedarse en ningn lugar. La verdad es que los gitanos viven en un mundo en el que no existe proyecto alguno de integracin y comprensin justamente porque su vida se escapa an demasiado de todas las categoras previstas. Una poblacin frgil que muchos prejuicios que la rodean obligaron a tener un estilo de vida peculiar. Por lo anterior, los gitanos se convierten en el sujeto ms fcil y cmodo para la construccin de chivos expiatorios por sacrificar en el momento ms adecuado: campaas electorales, escndalos de palacio, frustracin social acumulada, etctera. Es difcil de creer que en 2010, tras el terrible pasado de Europa en el terreno del racismo y la intolerancia, es todava posible criminalizar a una etnia entera a travs de su sealamiento en cuanto problema social.

Y sin embargo, asusta an ms la ausencia ms o menos absoluta de algn tipo de reaccin por parte de los otros ciudadanos europeos. La indiferencia o inclusive el beneplcito frente a las acciones de la polica francesa hoy, italiana ayer, mas europea en general, deja sin palabras al ms optimista de los analistas. Este parece ser el presente europeo: no sentirse nunca responsables de alguna manera del destino ajeno porque demasiados ocupados en defender el propio sin siquiera entender que existe una interdependencia que no se puede borrar. Hasta que no llegaran a nuestras casas, podra uno decir, y entonces descubriremos que ya no habr nadie que se preocupe y proteste por nuestro destino.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/29/index.php?section=opinion&article=022a1mun



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