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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2010

Servir es un placer?

Enrique Ubieta Gmez
La Calle del Medio 28


Comentamos a menudo sobre la ineficiencia de los servicios en el pas. Me refiero a una amplia gama de puestos de trabajo, de menor o de alta especializacin, cuyo contenido puede concentrarse en un verbo: servir. Se trata lo mismo del servicio gastronmico, del bancario, que del mdico-hospitalario; de un vendedor, de un taxista, de un recepcionista o de un oficinista que debe poner un par de cuos. De alguna manera, todos los trabajadores prestamos un servicio a la sociedad, directo o indirecto. Pero al hablar de la esfera de los servicios nos referimos a quienes tienen como principal funcin la de satisfacer de forma directa una especfica demanda del usuario (cliente, paciente, etc.). Y esa disconformidad que sentimos, por lo general, no se relaciona con alguna carencia material (que las hay), sino con las culturales.

En el capitalismo, los servicios no especializados son prestados generalmente por personas de pocos recursos a personas de mayores recursos; y los especializados que dispensan personas provenientes de las clases medias o altas o que aspiran a integrarlas-, se ofrecen con displicencia, porque el puesto que se ocupa es frgil y existen muchos otros pretendientes en espera de l. La Revolucin igual a todos los ciudadanos, desde la perspectiva moral y desde la jurdica. Y deslegitim la servidumbre capitalista, de la que emana el concepto de sirviente (asociado en las urbes modernas al trabajo domstico que realizan fundamentalmente las mujeres pobres o inmigrantes, casi inexistente durante muchos aos en la sociedad cubana); la Revolucin coloc pues la dignidad humana en primer plano, y los cubanos de hoy suelen ser muy sensibles ante todo lo que la afecte. Somos serviciales, solidarios de forma espontnea, porque es un acto libre-, pero no aceptamos la servidumbre ni el servilismo. Creo percibir en ello el origen de una colosal confusin: cuando una persona ocupa un puesto de trabajo cuya funcin es servir, y cobra por ello un salario mayor o menor, no importa-, debe despojarse de todo falso sentido de igualitarismo. No son iguales el que sirve (y cobra por ello), que el servido (que es quien paga, sea directamente al servidor o a la empresa), no en un sentido ciudadano, sino en el inmediato de sus roles sociales. Si alguien no puede afectarse en la relacin servidor servido es este ltimo. Es comn en nuestra sociedad que el servidor le comente al servido su cansancio, su hasto, su falta real o no de condiciones, cuando ms all de cualquier relacin de amistad o de camaradera posibles-, el servido no slo es ajeno a esos problemas y debe mantenerse ajeno, sino que el servidor no tiene derecho a alegarlos como premisa para el maltrato. En ocasiones, se organizan festejos propios de fechas socialmente significativas da de las madres, da del bancario o de cualquier otra profesin, etc.-, en horarios de servicio, y el usuario encuentra un letrero que justifica el cierre en la puerta del establecimiento, como si con la explicacin quedara zanjado el problema. El servidor no tiene derecho a festejar si con ello afecta al servido, y debe hacerlo en horario extralaboral. A veces, el fumigador otro ejemplo tomado de nuestra cotidianidad-, acuerda con el administrador de un establecimiento de servicios el cierre por fumigacin una o dos horas antes del fin de la jornada laboral, un pacto mutuamente beneficioso, pero ello tambin es inaceptable. Como inadmisible es la inactividad en el servicio durante un largo cambio de turno. Al cliente o usuario no le interesa cmo harn los empleados para cambiar el turno sin afectar el servicio, pero as debe hacerse. La sociedad cubana tiene que reorganizarse no a favor del que sirve, sino a favor del que recibe el servicio, que a la larga somos todos, porque el que sirve tambin es un receptor de mltiples servicios.

Hay otro aspecto que tiene que ver con la educacin formal, y con la cultura de los servicios. Y es el buen trato. Ser amable, respetuoso, colaborador; responder al cliente o al usuario con un que tu quieres mamita, o dime mi china, no es amabilidad por favor!, es falta de respeto. Servir no es vender un producto, es satisfacer al usuario. Un servicio de excelencia significa que la persona que nos atiende disfruta (as lo sentimos) el acto de complacernos. Est mal que un cliente que paga sea majadero, pero es inconcebible que el dependiente que cobra lo sea. El cliente no debe esperar a que el dependiente termine una animada conversacin con un amigo(a), para que lo atiendan. O que los trabajadores de un establecimiento se refugien en las funciones parceladas de cada uno para que frente a una larga cola que espera dos o ms empleados se paseen sin contenido (o con un contenido aparente o postergable) de un lugar a otro, ajenos e imperturbables. La razn de tales absurdos no es monetaria, es cultural. He visto maltratos semejantes en lujosos hoteles, o en tiendas, donde el que sirve percibe salarios y propinas que de conjunto superan con creces a la media nacional. Servir debe ser un placer, mucho ms en una sociedad socialista, en la que todos disfrutamos de iguales oportunidades.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/08/servir-es-un-placer.html


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