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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2010

Misin cumplida?

Alberto Piris
Repblica.es


Como cualquier poltico que se estime, cuando alguna de sus promesas electorales se cumple de acuerdo con lo previsto, el presidente Obama aprovech el martes pasado una alocucin dirigida al pueblo de EEUU para congratularse del anunciado fin de la misin de combate en Iraq: hemos cumplido con nuestra responsabilidad. Ahora es el momento de pasar de pgina.

Para sus conciudadanos, se trataba de decirles que, habiendo resuelto un difcil problema exterior que demandaba gran parte de su atencin, sta se volcara ahora hacia otros asuntos de orden interno que les ataen ms de cerca: Hemos gastado fuera muchos recursos en una poca de restringidos presupuestos interiores. Como es sabido, Obama no es ajeno al hecho de que la ms acuciante prioridad para muchos gobernantes del mundo se halla hoy en el terreno de la economa ms que en el de la poltica exterior, o incluso ms que en la lucha contra el terrorismo. Y tanto ms, cuanto que la grave crisis que aqueja a gran parte del mundo desarrollado naci en el propio corazn de EEUU y fue causada por la codicia y el descontrol en sus actividades financieras.

Sin embargo, es obligado poner en duda el hecho de que EEUU haya cumplido con su responsabilidad en Iraq, y es todava ms difcil imaginar que Obama pueda pasar pgina en ese pas. Estas dos expresiones, ampliamente reproducidas en los titulares de todo el mundo, requieren un comentario crtico.

Cul puede ser la responsabilidad de un pas que desencadena una guerra injusta, sabindolo y basndose en mentiras, y que, como consecuencia, hunde en el caos al pas invadido? Est seguro Obama de que ahora el pueblo iraqu se halla en mejor situacin que al comenzar la guerra? Muchos ciudadanos de Bagdad dudaran bastante antes de responder afirmativamente. El recuerdo del ahorcado dictador que les tiraniz largo tiempo se difumina a lo lejos, mientras que los problemas de hoy se muestran cada vez ms acuciantes: agravada inseguridad, desorganizacin generalizada, enfrentamientos internos, perspectivas de un futuro incierto: desesperanza, en suma.

Obama habl as: Muchas cosas han cambiado desde aquella noche [en la que Bush anunci el comienzo de la guerra en Iraq]. La guerra para desarmar a un Estado se convirti en una lucha contra la insurgencia. El terrorismo y los enfrentamientos sectarios amenazaban con desgarrar Iraq. Miles de americanos entregaron sus vidas; decenas de miles fueron heridos. Nuestras relaciones [exteriores] sufrieron tensiones. Nuestra unidad interior fue puesta a prueba.

Con la salvedad de que el terrorismo comenz despus de la invasin y antes no afectaba a Iraq, las palabras de Obama reflejan bien el brutal error cometido por EEUU en 2003. Si Iraq sufra una amenaza de desgarre, fue la invasin la que destruy del todo las estructuras del Estado y complet su desgarramiento. Una invasin que, para mayor vergenza de sus planificadores, ni siquiera tena previsto lo que habra que hacer despus, aparte de controlar los codiciados recursos petrolferos.

Claro que murieron soldados americanos! Segn datos oficiales de EEUU hubo 4.400 vctimas mortales, pero las mismas fuentes reconocen la muerte de ms de 70.000 ciudadanos iraques, cifra estimada muy por lo bajo segn otras valoraciones. Ahora bien, el pueblo americano debera reconocer que no es lo mismo morir atacando e invadiendo que morir siendo agredido e invadido.

Con un ojo atento a la poltica interior de EEUU y al descenso que ha sufrido su valoracin personal en los ltimos meses, Obama intent suavizar sus relaciones con el partido republicano -en noviembre tendr lugar un nuevo y crtico proceso electoral- con una alusin a su predecesor: Nadie pudo negar el apoyo que [Bush] prest a nuestras tropas, el amor a su pas y su compromiso con nuestra seguridad. Es significativo que solo pudiera recordar tres banalidades que se dan por supuestas en cualquier gobernante: el apoyo a sus tropas, el amor a su patria y la preocupacin por la seguridad de sus conciudadanos. No es una brillante tarjeta de presentacin para un pas acostumbrado a invadir, atacar y resolver con las armas los asuntos peliagudos, y que adems quiere ocupar un puesto de privilegio en este mundo globalizado.

La pgina que Obama desea pasar con rapidez es ms pesada de lo que parece. Las seis brigadas que permanecern en Iraq siguen siendo tropas combatientes, aunque se diga que ha concluido la misin de combate. Hay que sumar a aqullas, adems, los nutridos contingentes de las compaas privadas de seguridad que debern proteger las numerosas instalaciones del Departamento de Estado en el pas que hoy se reclama soberano e independiente en palabras de su presidente en funciones.

Debajo de la retrica subsiste la realidad. Aunque no es muy probable que el anterior incendio iraqu se reproduzca en toda su intensidad, tanto Obama como quien haya de ser el presidente de Iraq deberan recordar aquella triunfal aparicin de Bush, en mayo de 2003 y en el espectacular escenario de un portaaviones en alta mar, cuando proclam Misin cumplida! y el caos no haba hecho ms que empezar.

http://www.republica.es/2010/09/02/mision-cumplida/



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