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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2010

El fin de la Segunda Guerra Mundial: una mirada en retrospectiva histrica

Alejandro Torres Rivera
Rebelin


El 2 de mayo de 1945, luego de una larga, costosa y deshumanizante guerra iniciada en 1939, las fuerzas alemanas del Tercer Reich entregaron la ciudad de Berln a las tropas del Ejrcito Rojo. En esa misma fecha, las fuerzas alemanas en Italia se rindieron ante el Ejrcito estadounidense, mientras las fuerzas nazis en el Norte de Alemania, Dinamarca y los Pases Bajos haran lo propio el da 4 de mayo. El resto de las fuerzas alemanas adscritas al Alto Mando se rendiran incondicionalmente en Reims, Francia, el da 7 de mayo poniendo as de esta manera fin a la Segunda Guerra Mundial en el frente europeo. Algunos restos del Ejrcito alemn ya diezmados continuaron batindose contra fuerzas aliadas en Europa Central hasta el 12 de mayo.

Durante la ltima conferencia aliada celebrada en la ciudad de Potsdam, a las afueras de Berln, entre los das 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, los dirigentes polticos de las principales potencias aliadas discutieron los trminos y condiciones sobre los cuales se dara la ocupacin aliada de Alemania. Tambin acordaron darle un ultimtum al Ejrcito Imperial japons reclamando su rendicin incondicional.

El 6 de agosto de 1945, a partir de una Orden Secreta suscrita desde el mes de julio del mismo ao, el Presidente Harry S. Truman haba decidido utilizar una nueva arma, desarrollada en tambin sobre el ms riguroso secreto, donde por primera vez en la historia de la humanidad la energa liberada por el tomo sera utilizada como arma de destruccin. La bomba atmica, apodada por los militares estadounidenses como Little Boy, fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima seguida ms adelante con el lanzamiento de una segunda bomba, esta vez construida y diseada como una bomba de plutonio, sobre la ciudad de Nagasaki.

De acuerdo con los historiadores, la decisin del Presidente Truman de recurrir a este tipo de armamento para forzar a Japn a su rendicin, estuvo impulsada por la experiencia sufrida por el ejrcito estadounidense en la batalla por el control de Okinawa. En ella, un Japn al sin poder naval ni areo opuso una tenaz y encarnizada resistencia frente a las unidades de la Infantera de Marina de Estados Unidos causndole cuantiosas bajas, lo que llev a analistas militares a estimar que el nmero de muertos y heridos estadounidenses en el proceso de invasin a Japn podra conllevar cerca de 1.4 millones de efectivos, as como de millones de civiles y milicianos japoneses que haban sido entrenados para la defensa de su patria. Otros analistas han indicado que lo que impuls al Presidente Truman a firmar la Orden fue el cuestionamiento hecho por un cercano colaborador sobre cmo respondera ante el pueblo estadounidense de cara a una eleccin presidencial prxima cuando se enterara que, teniendo a su alcance el podero que representaba este tipo de armamento, expusiera a su propia poblacin a prdidas tan sustanciales en un intento de ocupacin militar de Japn mediante mtodos convencionales. Recordemos que en los pasados aos, especficamente a partir del Ataque japons a Pearl Harbor se inculc en la mente de los estadounidenses la condena de esta fecha como el Da de la Infamia.

El profesor Joaqun Chvere, en su escrito titulado Lanzamiento de la Bomba Atmica en Hiroshima, por su parte, nos indica lo siguiente:

[E]n marzo de 1945 la ciudad de Tokio, la capital, haba sido devastada por bombardeos que duraron dos das. Miles de muertos y heridos. Destruccin masiva de la infraestructura y miles de viviendas. Para julio de ese ao 1945 la aviacin estadounidense haba bombardeado las 60 mayores ciudades japonesas (incluyendo Tokio), destruyendo millones de viviendas y provocando la evacuacin masiva de millones de ciudadanos civiles. Cerca de 100,000 las bajas entre muertos y heridos. Durante ese mes de julio el gobierno de Japn le envi varios mensajes de paz a los aliados en los que le expresaron su deseo de terminar la guerra. El gobierno de la Unin Sovitica fue el mensajero. Los aliados los ignoraron. Es dentro de esas circunstancias crticas, de un pas desolado y sitiado militarmente que ocurren las tragedias de Hiroshima y Nagasaki.

La realidad es que a partir de la firma de la Orden Ejecutiva por el Presidente, se escogieron ciudades japonesas muy pobladas donde a base de consideraciones logsticas pudieran se lanzadas las bombas. Su impacto debera ser a juicio de los analistas militares tan catastrfico para el Japn que obligara al Emperador y a la casta militar japonesa a rendirse en forma incondicional a las fuerzas aliadas. El grado de destruccin fsica y las prdidas humanas seran la garanta de la capitulacin del Imperio del Sol Naciente.

Simultneamente con la decisin de lanzar la bomba atmica sobre Japn, la Unin Sovitica tom la decisin de invadir Manchuria, cumpliendo as el compromiso hecho a los aliados de atacar a Japn dentro de los tres meses siguientes a la rendicin nazi en Europa. En menos de dos meses, el ejrcito japons en Manchuria, compuesto por un milln de efectivos, fue barrido y derrotado. El da 18 de agosto, el Ejrcito Rojo haba llegado al paralelo 38 en la pennsula de Corea, lo que an al presente representa la zona que divide la Repblica Democrtica de Corea del Norte de Corea del Sur.

La rendicin japonesa ocurri el 14 de agosto de 1945, firmndose el Instrumento Japons de Rendicin el 2 de septiembre. El da 9 de septiembre de 1945 se rindieron formalmente los remanentes del Ejrcito Japons en China.

La Segunda Guerra Mundial ha sido, hasta el presente, el episodio militar ms sangriento de la Humanidad. Diferente clculos han sido hechos desde entonces intentando mostrar a mundo el horror de este conflicto. De acuerdo con F. W. Putzger (1969) la suma de muertos en Europa durante la guerra alcanz la cantidad de 39.4 millones de personas a los cuales, si se le suman los fallecidos en otros escenarios de guerra no europeos, la cantidad asciende a 65.1 millones de muertos. Por su parte, W. Van Mourik (1978) estima el nmero de muertos en 49.5 millones. Ambos autores coinciden en destacar en sus cifras un mayor porcentaje de muertos civiles que militares, lo que unido a la experiencia de la Primera Guerra Mundial, representa un cambio radical en las bajas estimadas de conflictos militares anteriores donde el grueso de las bajas eran combatientes. Otros clculos hechos sobre el nmero de muertos directos e indirectos en el conflicto, incluyendo militares y civiles, llega a 100 millones. De todos los pases participantes en la Guerra, la Unin Sovitica fue el pas que mayor nmero de muertos aport al conflicto, donde los clculos van desde 17 a 37 millones de muertos, siendo China y Alemania los pases que siguen a la Unin Sovitica en la cadena de bajas.

Se dice comnmente que los dos detonantes histricos de la Segunda Guerra Mundial son, en el escenario europeo, la invasin alemana a Polonia en 1939; en el escenario del Pacfico, el ataque japons a Pearl Harbor a finales de 1941. Si bien estos dos acontecimientos precipitan la guerra a escala mundial, lo cierto es que la base del conflicto tenemos que trazarla mucho antes. Desde la dcada de 1920 vena consolidndose en Alemania un fuerte sentimiento nacional contra las condiciones impuestas por las potencias aliadas a este pas como resultado de la Primera Guerra Mundial. Tales condiciones incluan no solo sanciones econmicas de compensacin por la guerra a los aliados, sino el cambio de las fronteras de los estados nacionales donde los imperios Autro-hngaro, ruso y la propia Alemania, sufrieron enormes prdidas territoriales, incluyendo en el caso de esta ltima, sus colonias en frica.

En el caso de Italia, que haba sido una de las potencias vencedoras como parte de los aliados en la Primera Guerra Mundial, el hecho de que fuera uno de los ltimos pases europeos en consolidar su unificacin nacional, le coloc al final de la fila en el proceso de reparticin del mundo en esferas de influencias. As, la ideologa propulsada por Benito Mussolini sobre el renacimiento de la gloria del viejo Imperio Romano, le lleva a procurar el establecimiento de colonias en frica a la vez que convierte al fascismo en la ideologa dominante en Italia. Simultneamente, en Alemania un sentimiento similar de hegemona fue inculcado a travs de la ideologa propulsada por el nazismo, donde el elemento racial anti judo y anti comunista vino a ser uno de los ejes sobre los cuales se estructur la teora de la superioridad racial aria y el papel que le correspondera jugar en un nuevo orden mundial. En Asia, los militaristas japoneses reclamaban igual espacio en el control de ese nuevo orden mundial sobre los mercados asiticos, donde el control de la Manchuria, de las posesiones europeas en el continente asitico y la presencia estadounidense en el pacfico, fundamentalmente en Filipinas y Hawai, frenaba el proyecto nipn de control de esta regin el mundo. En todos estos casos, el comn denominador es la desaparicin de las fronteras entre el capital corporativo y el control por los mismos sectores dominantes del capital financiero del aparato gubernamental del Estado.

Las condiciones para una alianza entre una misma ideologa dominante que conceba una redistribucin del mundo a partir del establecimiento de un nuevo orden mundial, sostenido en la visin de una superioridad racial junto a una ideologa militar, anti democrtica y anti comunista, estableci las bases para un eje que vino a conocerse como ROMA-BERLN-TOKIO. Fue esta alianza la que determin oponerse en el propsito de una nueva redistribucin del mundo en esferas de influencia a las potencias aliadas tradicionales , victoriosas en el conflicto blico anterior de 1914-1918.

El tubo de ensayo europeo donde las nuevas armas, las nuevas tcticas militares, los nuevos estilos de hacer la guerra, junto a la identificacin del comunismo como uno de los objetivos comunes de los nuevos paladines de un nuevo orden mundial fueron ensayadas en Espaa a partir del levantamiento nacional contra el orden constitucional establecido por la Repblica Espaola. En una cruenta guerra de tres aos, con la complicidad de las llamadas democracias occidentales aliadas, la Repblica Espaola sera ahogada en sangre y derrotada en un conflicto que cobr la vida de ms de un milln de espaoles.

La derrota del Japn y el control nuclear de Estados Unidos durara apenas cuatro aos ya que en 1949 la Unin Sovitica rompera el monopolio impuesto por Estados Unidos en el control de la tecnologa militar atmica. Una nueva guerra estaba en camino, la Guerra Fra.

La experiencia de los antecedentes que dieron paso a la Segunda Guerra Mundial en momentos en que el mundo se mueve hacia la creacin de nuevos bloques econmicos y polticos nos obliga, a 65 aos de distancia del fin de aquel conflicto, a una reflexin colectiva sobre los peligros que puede entraar para la humanidad un nuevo conflicto a escala mundial. La nueva generacin de armamentos, su potencial de destruccin masiva y la desvalorizacin del ser humano por meros intereses econmicos y polticos hacen de un futuro conflicto a escala planetaria un verdadero peligro para la existencia misma de las generaciones futuras. Ese peligro no es oculto, asoma sus garras en situaciones de conflicto como las que hoy se desarrollan en Asia Central ante la amenazas esgrimidas contra Irn como resultado de su determinacin de llevar hacia adelante su programa nuclear; en la situacin de tensin que hoy se exhibe en torno a la pennsula coreana; en el contexto del Oriente Medio o incluso, dentro de sus efectos colaterales, en nuestro entorno ms inmediato, Amrica Latina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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