Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2010

Los Cinco, bandera de los pueblos

Gustavo Espinoza M.
Adital


Mientras permanezcan en las prisiones del Imperio, los Cinco estarn siempre en la agenda de los pueblos.

Es bueno recordarlo ahora, cuando al evocarse los 12 aos de la detencin de Ren, Fernando, Ramn, Antonio y Gerardo, se celebrar en el mundo la V Jornada Internacional de Solidaridad con esta causa emblemtica para la humanidad y para la justicia.

Han pasado doce aos, en efecto, desde que los cinco hroes cubanos fueron intervenidos por el Bur Federal de Investigaciones de los Estados Unidos de Norteamrica, y sometidos a diversos procedimientos penales y judiciales que an no han concluido.

En una primera etapa se pretendi acusarlos de terroristas y espas, pero pronto las propias autoridades judiciales de ese pas, y hasta los voceros de la Casa Blanca , debieron admitir la inconsistencia de esos cargos.

Finalmente los procesaron por delitos menores, pero les aplicaron penas mayores: varias Cadenas Perpetuas y decenas de aos de crcel se lanzaron contra casi todos ellos, en lo que constituy un verdadero escarnio al sentido comn.

Y es que, como bien se ha dicho, el juicio a los 5, ms que un proceso a personas, fue un causa incoada contra Cuba, a la que se quera castigar a cualquier precio por el slo delito de haber alzado su voz contra el dominio yanqui en este continente, tradicionalmente considerado como el coto cerrado del Imperio.

Casi desde un comienzo el proceso a los 5 caus estupor en diversos segmentos de la sociedad mundial.

Antecedentes siniestros, como el caso de Sacco y Vanzetti, o el drama de los esposos Rosenberg, influyeron sin duda para que los ojos del planeta se volcaran con mirada desconfiante, primero y desafiantes despus, llamando la atencin de todos en torno a un tema que tena todos los visos de una accin muy poco judicial, y s mucho de poltica.

Probablemente la presencia de George W. Bush en los salones de la Casa Blanca a partir del ao 2000, y el empeo que pusieron en el caso los halcones de la Guerra Fra , hizo que se incrementara el inters de la ciudadana en torno a algo que bien pudo ser resuelto en horas, pero que se ha prolongado ya ms de cuatro mil das ante el desconcierto de la humanidad.

No hay duda que la cerrazn del ex mandatario de los Estados Unidos contribuy decisivamente a que se generara el caso que hoy nos ocupa. Al calor de prdicas guerreristas extremas orientadas a justificar operaciones militares de agresin primero en Afganistn y luego en Irak; el tema de "los 5 ", fue mostrado al mundo como parte de una supuesta "estrategia antiterrorista de los Estados Unidos" siendo en estricto sentido, la expresin ms cabal de la perfidia terrorista, y del cinismo sin lmite, de sus auspiciadores.

Porque si algo caracterizaba ya en ese momento a los hoy universalmente conocidos Hroes Cubanos, era su accionar concreto contra el terrorismo internacional que afectaba a Cuba, pero tambin incluso a los Estados Unidos, desde cuyo territorio se alentaba acciones horrendas contra hombres y pueblos.

En estos doce aos han ocurrido, casi en forma paralela, dos procesos definidos. Por un lado, ha crecido sistemticamente la solidaridad internacional con la causa de los 5. Por otro, se ha registrado un retroceso constante de las autoridades de los Estados Unidos, que, sin embargo, no termina de concluir en lo que todos esperan: la libertad de los acusados.

En ms de 150 pases han surgido Comits. Y Grupos de Solidaridad con Cuba y los 5. Y de manera uniforme, y casi a una sola voz -aunque en idiomas distintos- en Londres, Roma, Pars, Mosc, Beirut, Calcuta, El Cairo, Buenos Aires, Lima o Santiago de Chile, en muchas otras ciudades, centenares y an miles de personas se han concentrado ante las sedes diplomticas de los Estados Unidos de Norteamrica para demandar la libertad de quienes realmente no son sino rehenes del odio yanqui contra Cuba. Ahora, volvern a hacerlo

Incluso en centenares de ciudades de los Estados Unidos se han producido en todo este periodo demostraciones del mismo carcter. Y ellas han comprometido a personalidades de muy diversos segmentos de la vida norteamericana: escritores, artistas, hombres de negocios, deportistas, profesionales del Derecho y otros, se han sumado con creciente vigor a una exigencia que hoy la Casa Blanca no puede ni ocultar, ni acallar.

En los prximos das la voz del mundo hablar con ms fuerza. Y es que en todos los pases -en grandes ciudades y en pueblos pequeos- crecer con ms fuerza la demanda de justicia en esta causa.

Y Washington, que marcha con rumbo disperso y disparejo, no podrn mirar la cara de los pueblos para sustentar ante ellos su versin de los hechos porque aplican -con una desverguenza que no disminuye- una doble estrategia. Por un lado asegura "combatir al terrorismo" y, por otro, protege a los ncleos terroristas ms perversos y a conocidos asesinos que viven a la sombra de sus oscuras estructuras de poder. Posada Carriles y los suyos no slo gozan de libertad, sino tambin de impunidad.

Independientemente de la voluntad de los panegiristas de la guerra, el escenario mundial ha registrado cambios.

No hace mucho la Casa Blanca y el gobierno ruso desarrollaron tratativas escondidas para asegurar la libertad de un total de 16 personas acusadas de espionaje, que fueron "canjeadas" como alfiles en un tablero de ajedrez. Tambin, no hace mucho, el gobierno espaol intercedi en nombre de la Unin Europea para que salieran de Cuba personas probadamente comprometidas en delitos de traicin a la patria, que encontraron acogida -aunque por cierto precaria- en la capital espaola.

Estas expresiones fueron saludadas por distintos segmentos -incluidas autoridades eclesiales- como "pasos seguros" orientados a afirmar el "entendimiento entre las naciones".

Quiz esto sea un augurio. Y tal vez la administracin norteamericana tome en cuenta estos hechos de modo tal que la causa de los 5 encuentre finalmente un camino de salida.

Entre tanto, sin embargo, aqu, y en todas las ciudades del planeta, la causa de los 5, ser siempre la bandera de los pueblos.


* Del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=50722


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter