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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2010

Texto indito de Manuel Sacristn
Ficha de proyeccin del Galileo de Liliana Cavani para estudiantes de BUP

Manuel Sacristn Luzn
Rebelin

Nota edicin : El siguiente texto, fechado el 12 de enero de 1977, es una nota didctica que Manuel Sacristn Luzn (1925-1985) escribi para estudiantes preuniversitarios con la siguiente observacin manuscrita: Ficha para la proyeccin del Galileo de Cavani a estudiantes de BUP. Pedida por Juliana. Probablemente, sin poderlo asegurar, se trat de una peticin de su amiga Juliana Joaniquet.


No es nuevo que un cientfico destacado sea objeto de una pelcula, pero tampoco es cosa frecuente. Tiene que tratarse de personajes que, adems de impresionar a la inteligencia por la importancia de sus trabajos, muevan la imaginacin y el sentimiento por las consecuencias de sus aportaciones o por las circunstancias de su vida, o por ambas cosas a la vez. Eva Curie [1] o Roberto Koch son ejemplos caractersticos. Eva Curie por ser una de las pocas mujeres que han podido destacar como grandes cientficos en una sociedad dominada por los hombres. Koch por la impresin que produjo su aportacin a la lucha contra una de las plagas ms temidas en su poca: la tuberculosis.

A medida que el trabajo cientfico se va haciendo ms colectivo, por su riqueza de aspectos y su complicacin, van cambiando los criterios que dan inters literario, dramtico o cinematogrfico a una aventura cientfica. Pero en la poca de Galileo, la poca en la que precisamente empez a florecer el individualismo en todos los terrenos -desde la economa hasta el arte, la religin y la ciencia-, los dos puntos de vista de la importancia de la aportacin personal y del dramatismo de la biografa alcanzaban una vigencia que no haban tenido nunca hasta entonces en la historia. No conocemos los nombres de casi ningn constructor de las catedrales e iglesias medievales, ni los nombres de los que construyeron el admirable sistema de la geometra griega que hemos recibido bajo los smbolos, ms que nombres, Pitgoras" y Euclides. En cambio, conocemos la biografa del menos afortunado de los discpulos de Galileo, de Newton o de Einstein.

Galileo es inolvidable desde los dos puntos de vista indicados.

Galileo ha aportado logros de mucha consideracin en varios campos del conocimiento de la naturaleza. Ha promovido con un xito desconocido hasta entonces la penetracin de la matemtica en la investigacin de la naturaleza, la matematizacin de la cosmologa. En la mecnica ha formulado (1604) la ley de la cada libre de los graves esencialmente tal como la conocemos hoy. Con la idea de gravedad Galileo desarraigaba dos ilusiones casi mticas de la concepcin del mundo antigua y medieval: que haya un lugar natural para cada cuerpo (al que el cuerpo tiende a volver, y por eso cae) y que, consiguientemente, haya un movimiento natural (aquel por el cual cada cuerpo se mueve hacia su mstico 'lugar natural') y un movimiento violento (aquel por el cual se le fuerza a alejarse de dicho lugar). Ya desde 1591 (lo ms tarde) afirmaba Galileo la posibilidad del vaco, precisamente para poder justificar sus ideas sobre la gravedad; y tambin con esta tesis se opona a otra creencia mtica an dominante en su tiempo: la creencia en que la naturaleza siente horror del vaco [2], por lo que ste es imposible. La idea de inercia, fundamento de la dinmica moderna, es otra de las aportaciones de Galileo.

En astronoma, Galileo, que desde 1564 era copernicano (es decir, estaba convencido de que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol, y no al revs, contra la creencia profesada por las autoridades eclesisticas de la poca), consigue observar en 1604 una estrella de las llamadas nuevas (novae), lo que le confirma contra el prejuicio antiguo de la inmutabilidad del Cielo de las estrellas. En 1609 Galileo construye la lente de aproximacin o anteojo astronmico de cuyo comercio en Holanda y en Venecia ha tenido noticia. En este como en muchos otros puntos de la obra de Galileo se manifiesta la importancia que tuvo para el nacimiento de la ciencia moderna la aparicin de una vida econmica y una cultura mercantiles, en las que una incipiente acumulacin de capitales en dinero permita potenciar las industrias artesanales. Los sabios de dos siglos antes no habran podido contar con un arte como el de los pticos holandeses o el de los vidrieros venecianos (uno y otro imprescindibles para la obra de Galileo), pero, sobre todo, no habran imaginado que la actividad industrial tuviera algo que ver con la ciencia pura, y hasta se habran sentido humillados si alguien lo hubiera sugerido. Galileo, que vive en los comienzos de la cultura burguesa, siente ya que las artes industriales estn ntimamente relacionadas con la investigacin de la naturaleza, se interesa por ellas y hasta se ejercita en ellas, como lo muestra, por ejemplo, su construccin del anteojo.

Con l consigue Galileo descubrimientos que socavan irreparablemente la astronoma medieval: descubre que la Luna tiene montaas; que la Tierra difunde luz como cualquier planeta (corroboracin de la astronoma copernicana); que hay muchas ms estrellas que las catalogadas hasta entonces: que los cometas son astros, no meteoros (y, por lo tanto, que el viejo Cielo inmvil est bastante animado); que Jpiter tiene satlites (lo que elimina lo que pareca ser una anomala del sistema copernicano, a saber, el hecho de que la Luna gire alrededor de la Tierra, y no alrededor del Sol); que Venus tiene fases; que desde a Tierra se ve siempre la misma cara de la Luna. Desde el punto de vista filosfico, para la concepcin general del cosmos, el descubrimiento ms sensacional de Galileo fue que el Sol presenta manchas variables (1610, 1612). Esto era la puntilla para la idea del Empreo inmutable. As lo vio Galileo: Creo que estas novedades sern el funeral, o ms bien el final y el juicio ltimo, de la falsa filosofa; han aparecido ya signos en la Luna y el Sol. Y espero or sobre este punto grandes cosas (...) para mantener la inmutabilidad de los Cielos; no se ya cmo podr salvarla y mantenerla.

Ya esa lista de descubrimientos -que es slo parcial- bastara para explicar la celebridad de Galileo, y el que su memoria pueda disputar metros de cinta cinematogrfica a otros temas. Pero la importancia de Galileo no se aprecia del todo si no se contempla dos puntos ms.

Uno es su fecunda aportacin a la constitucin de la idea moderna de ciencia, la condicin que tiene la obra de Galileo de ser paradigma de la ciencia moderna. Esta se caracteriza por unos rasgos aparentemente contradictorios, en realidad muy unidos: es emprica y experimental [3], pero, al mismo tiempo, muy terica, incluso idealizadora y matematizadora. Por otro lado, su tendencia idealizadora no le impide ser una energa prctica, principalmente industrial: una fuerza productiva. Una teora de la moderna ciencia de la naturaleza es un artificio intelectual abstracto, ideal, matematizado en muchos casos, que no refleja la naturaleza ni tiene, muchas veces, el menor parecido con ella; pero con esa teora es posible (mientras que era imposible con la ciencia medieval) hacer experimentos exactos, prever hechos delicados y complicados, fabricar mquinas y, con ellas, productos, etc. Todo eso est presente en la prctica cientfica de Galileo, visitador asiduo de talleres artesanos y convencido, al mismo tiempo, de que el libro de la naturaleza est escrito con caracteres matemticos.

La otra razn por la cual Galileo Galilei es inolvidable es que encarna dramticamente la nocin de verdad caracterstica de la ciencia en sentido moderno: verdad objetiva, independiente de consideraciones subjetivas, que puede, por lo tanto, entrar en conflicto con el poder social, pero que, por otra parte, no necesita de adhesin moral.

Galileo no ha tenido ningn deseo de ser rebelde. Ms bien -como piensa Bertolt Brecht en el drama que le ha dedicado- ha pecado de acomodaticio, al modo de tantos cientficos modernos. Hasta bien entrado en su edad haba vivido como un tranquilo profesional de xito. Haba sido profesor en Pisa, su ciudad natal, por nombramiento del Gran Duque de Toscana; luego haba enseado en Padua, llamado por el senado de Venecia; por ltimo. el Gran Duque le haba recuperado para la universidad de Florencia.

Galileo haba tenido un primer roce con la Inquisicin, cosa nada rara en la poca. Peor augurio fue el que se tratara de la misma autoridad con que haba chocado Giordano Bruno antes de morir en la hoguera el ao 1600 (cuando Galileo tena 36 aos): el cardenal San Roberto Belarmino. La Inquisicin intim a Galileo a que no hablara del heliocentrismo ms que como de una simple hiptesis irreal calculstica, slo til para facilitar clculos, pero sin valor descriptivo de la naturaleza; como realidad haba que proclamar que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. Por decreto de 24 de febrero de 1616 la Iglesia declaraba absurda y falsa en filosofa, y por lo menos errnea en la fe la tesis de que la Tierra se mueve alrededor del Sol.

La aparicin de la obra de Galileo Dilogo sobre los dos mximos sistemas del mundo (Florencia, 1632), en la que Galileo discute el heliocentrismo copernicano y el geocentrismo tradicional, hizo cristalizar las sospechas del Santo Oficio, que proces al sabio y le conden a retractacin y a severas penas que le fueron conmutadas por la de destierro (22 de junio de 1633). En el momento de su abjuracin Galileo tena setenta aos y era ciego.

Tambin la abjuracin de Galileo se ha visto como caracterstica del cientfico moderno, el cual, se dice, ha ido disociando cada vez ms conciencia moral de su conciencia terica:

Es inevitable que la conciencia cientfica se escinda de la conciencia moral en el cientfico? El invento de que, despus de abjurar negando el movimiento de la Tierra, Galileo habra murmurado Y sin embargo se mueve no ha nacido del malestar moral de algn discpulo de Galileo?4

*

Notas de edicin:

[1] Sobre Manya Sklodowska (1867-1934), Marie Curie, esta nota escrita en colaboracin con M Angeles Lizn para el calendario Temps de gent 1985: Fsica de origen polaco, hija de un matemtico y una institutriz procedentes de Varsovia, llega a Pars en 1892 para realizar sus estudios. Contrae matrimonio con el clebre cientfico francs Pierre Curie de quien obtiene la nacionalidad y con quien comparte la mayora de los experimentos sobre radioactividad. Concentrada en su trabajo de tesis sobre el estudio de los rayos urnicos (recin descubiertos por Becquerel), fue la primera en observar la radioactividad del torio y sealar la intensidad anmala de la radiacin emitida por el mineral de uranio. Junto con Pierre Curie, quien abandona sus estudios de cristalografa y se asocia con ella en la investigacin sobre radioactividad, descubren sucesivamente, dos elementos radiactivos nuevos: el polonio y el radio (1898), as como las emanaciones de radio sobre los cuerpos que le rodean. En 1902, Manya Sklodowska logra preparar un gramo de cloruro de radio puro y determinar la masa atmica del elemento con lo que da por concluida su investigacin de tesis doctoral. En 1903 los esposos Curie, junto con Henri Becquerel, reciben el Nobel de Fsica.

Para 1910, con ayuda de otros cientficos, particularmente Debierne, aslan finalmente el radio en estado metlico. Un nuevo campo: el de la fsica y qumica nuclear queda entonces establecido.

Mujer de prodigiosa memoria, a la muerte accidental de Pierre (1906) da un nuevo rumbo a su carrera. Sucede a su marido en la ctedra, llegando a profesor titular en 1908.

Fue as la primera mujer que ense en la Sorbonne.

En el momento cumbre de su fama (1922) -junto con su hija Irene- se dedic a la investigacin de la qumica radiactiva y a las sustancias radioactivas con aplicaciones mdicas. Antes de morir presenci la fundacin de la Fundacin Curie en Paris, y en 1932 la del Instituto del Radio en Varsovia.

[2] Sobre la medicin de este horror de la naturaleza, sealaba Sacristn en La tarea de Engels en el Anti-Dhring (Sobre Marx y marxismo, Icaria, Barcelona, 1983, pp. 35-36): [] Ms en general, el anlisis reductivo practicado por la ciencia tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o al menos, materialmente vacas, formales. Esto se aprecia ya claramente en los comienzos de la ciencia positiva moderna. As, por ejemplo, lo que hoy llamamos presin atmosfrica fue manejado durante algn tiempo por la naciente ciencia moderna con el viejo nombre de horror de la naturaleza al vaco, sin que el uso de esta nocin tuviera grandes inconvenientes, pues lo que de verdad interesaba al anlisis reductivo del fenmeno (desde Galileo hasta su discpulo Torricelli) era la consecucin de un nmero que midiera la fuerza en cuestin, cualquiera que fuera la naturaleza de sta.

El anlisis reductivo practicado por la ciencia, prosegua Sacristn, tena regularmente xito, un xito que era descomponible en dos aspectos: por una parte, la reduccin de fenmenos complejos a nociones ms elementales, ms homogneas y, en el caso ideal, desprovistas de connotaciones cualitativas, permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fenmenos elementales) a la naturaleza, as como previsiones precisas que, caso de cumplirse, confirman en mayor o menor medida las hiptesis en que basa, y, caso de no cumplirse, las falsan definitivamente. Por otra parte, el anlisis reductivo posibilita a la larga la formacin de conceptos ms adecuados, aunque no sea ms que por la destruccin de viejos conceptos inadecuados. As, aunque todava no en Galileo, en Torricelli y Pascal aparece ya el concepto de presin atmosfrica, una vez que Galileo ha relativizado y minimizado el contenido cualitativo del concepto tradicional del horror de la naturaleza al vaco.

[3] El siguiente paso de las clases de Metodologa de las Ciencias Sociales del curso 1983-1984 en torno al papel de la experiencia y/o los experimentos en la contrastacin de las teoras cientficas no intenta, obviamente, defender la creencia de que todo trabajo terico elaborado y artificioso es bueno per se, independiente de toda empiria potencial, pero s hacer plausible la tesis de que el rechazo precipitado de una construccin terica por su carcter supuestamente rebuscado, artificioso o sofisticado puede tener efectos paralizadores. El ejemplo dado por Sacristn toma el caso de Galileo como ilustracin. Comentaba aqu el traductor de Ludovico Geymonat:

[] Varios fsicos de la universidad del Pars del siglo XIV, y belgas, haban llegado prcticamente a nociones que seran poco tiempo despus caractersticas de la nueva fsica. Por ejemplo, la nocin de inercia (que no llamaban inercia, la llamaban impetus, pero la nocin es muy anloga). Era la idea -completamente nueva, revolucionaria entonces, y contrapuesta a la fsica antigua y medieval- de que el estado de movimiento era una cosa tan natural como el estado de reposo, de que un cuerpo en movimiento puede seguir indefinidamente en ese estado, que es la base de la idea de la inercia, que el cuerpo permanezca en su estado sea cualquiera ese estado del principio y dejando aparte cuestiones de roce, etc. Esos fsicos del XIV (Nicols de Oresme, Buridn) llegaron a esa idea simplemente por crtica de la teora del movimiento antiguo, de la teora del movimiento mecnico aristotlico y escolstico. Por ese camino llegaron a deducciones ya galileanas. Por ejemplo, muy cerca de la ley de cada libre de los graves que es quiz el punto angular del nacimiento de la ciencia moderna, est la tesis de Galileo segn la cual, en el vaco, todos los cuerpos, cualesquiera que sea su densidad, caen a la misma velocidad. Los fsicos parisienses del siglo XIV llegan a resultados muy parecidos y a clculos sobre la base de esta idea de impetu, esta premonicin de la idea de inercia, pero su aparato experimental les arroja constantemente una diferencia de resultados empricos respecto de los resultados previstos por la teora, y entonces, muy sensibles al carcter artificioso de la teora, se atienen al dato numrico obtenido empricamente y renuncian a la teora que estaban desarrollando. Eso ocurre en el siglo XIV, desde 1340 hasta 1400.

Dos siglos ms tarde, prosegua el profesor de metodologa de la UB, cuando el mismo Galileo desarrolla la ley tambin observa discrepancias entre los datos empricos y los calculados a partir de la teora, pero Galileo considera que esas discrepancias sern fruto de factores que estn interviniendo en el proceso y que l no controla; en vez de sentir la teora como artificiosa la siente como esencial, puesto que es una teora deductiva y cuantificable, para l -que cree ms o menos msticamente en la naturaleza matemtica del universo- tiene todas las seguridades, y si los datos de los sentidos y las mediciones empricas no concuerdan exactamente, ser que las mediciones tienen algn defecto.

Esta conciencia terica, sealaba Sacristn, llegaba al extremo de que cuando un gran fsico tradicional, un fsico escolstico, un dominico, repite las mediciones de Galileo (la cada por el plano inclinado de las bolas de plomo, de mrmol, de madera) y no le sale el mismo resultado y escribe a Galileo diciendo que ha repetido su experimento y no sale (tiene una discrepancia), Galileo ni siquiera se digna contestar. Encarga la contestacin a un discpulo, Toscanelli, el cual escribe una carta, una breve carta, que puede que suene como una provocacin maleducada pero que lleva dentro toda la idea de teora. Es una sucinta carta que dice: si sus bolas de plomo, de mrmol, de madera, de hierro, no cumplen la ley del seor Galileo, peor para ellas.

Se preguntaba entonces Sacristn: qu es lo que hay por debajo de esta impertinencia? La fuerte conviccin de que lo que importaba realmente era la teora. La conviccin terica y el reproche a este hombre de no haber entendido eso, de no haber entendido que lo esencial es el lado explicativo de la teora, que las discrepancias empricas no son mayores que con la teora anterior. Al contrario -esto est empricamente a favor de los galileanos-, sus discrepancias eran de todos modos menores, su margen de error, y su margen de diferencia en resultado terico y resultado emprico era una diferencia menor que con la teora anterior, la teora aristotlica que propona que cada cuerpo cayera a una velocidad proporcional a su densidad, o sea su peso; esa teora es ms discrepante de la realidad como es obvio.

Conclusin: si muchas veces la especulacin terica poda ser ociosa e incluso vaca, en otras, por el contrario, rechazarla por su aparente artificiosidad o sofisticacin poda tener efectos paralizadores para el avance del conocimiento. Sacristn remataba su argumento recordando la postulacin fuertemente especulativa de Pauli, sin anclaje experimental, de la existencia del neutrino para salvar el principio de conservacin de la energa.


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