Portada :: frica :: Denuncia genocidio ruands
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2010

Acaba un largo ciclo de "omert" en el interior de la ONU sobre el que seguramente es el mayor genocidio habido desde que sta fue creada: el llevado a cabo por el Frente Patritico Ruands desde 1990
Estados Unidos, Kofi Annan y Ban Ki-moon encubren el genocidio de Kagame en Ruanda y el Congo

Juan Carrero Saralegui
Rebelin


El da 26 de agosto el diario Le Monde filtr la noticia de que un extenso informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que dirige la sudafricana Navanethem Pillay, informe no hecho pblico an oficialmente pero que ahora ya circula libremente, califica como crmenes contra la humanidad, crmenes de guerra, hasta de genocidio los crmenes sistemticos, metdicos y premeditados contra los hutus, en su mayora nios, mujeres, ancianos y enfermos, realizadas por el FPR (Frente Patritico Ruands) en 1996-1997 en el Zaire. La investigacin abarca los crmenes cometidos en el Zaire/Congo durante toda la dcada que va desde 1993 hasta 2003 y Ruanda no es el nico pas incriminado. Pero el exterminio sistemtico realizado por el FPR de refugiados hutus ruandeses y otros hutus congoleos, eliminados por las armas o mediante el bloqueo sistemtico de los alimentos que les estaban destinados, podra ser considerado, como afirma Jean-Philippe Rmy en Le Monde, el corazn del informe. En todo caso es evidente que, como a su vez aclara Christophe Chtelot en el artculo principal de este amplio y magnfico reportaje, el informe es demoledor, principalmente para Ruanda.

Sin embargo este artculo acaba con el mismo error de bulto con el que concluyen la mayora de artculos posteriormente publicados sobre la filtracin de dicho informe: es necesaria, segn dicen, la creacin de un tribunal que tenga competencia para juzgar estos crmenes. Pero tal tribunal no slo existe sino que incluso ya emiti el 6 de febrero de 2008 una orden de arresto contra 40 altos responsables del FPR, presuntos responsables de los crmenes en el Congo a los que se refiere el citado informe de la ONU. Tal tribunal es la Audiencia Nacional espaola, plenamente competente para juzgar tales crmenes en virtud del principio de justicia universal. Es por esta competencia por lo que, a ttulo de ejemplo, se pudo detener un da a Augusto Pinochet y por lo que actualmente las citadas 40 rdenes de arresto son ya efectivas en INTERPOL y en la red SIRENE. Adems no hay que olvidar que 4 religiosos maristas espaoles, que acompaaban a los refugiados hutus y que haban denunciado internacionalmente esta gran carnicera, fueron a su vez asesinados por el FPR en el este del Congo, en el campo de refugiados de Nyamirangwe, el 31 de octubre de 1996.

Lamentablemente el silencio de la ONU durante catorce aos ha tenido consecuencias trgicas. Cuntos miles de silencios cmplices han permitido que, durante largos aos, estos criminales, revestidos de la falsa aureola moral que da el haber detenido supuestamente el genocidio llevado a cabo por los extremistas hutus en la primavera de 1994, siguieran provocando impunemente un inmenso sufrimiento en Ruanda y el Congo! Pero el informe, cuya filtracin en estos das ha tenido una amplia repercusin en todo el mundo, podra ser el principio del fin del ya entonces lder del FPR y actualmente tambin presidente de Ruanda, Paul Kagame. Es cierto que, hasta ahora, se trata slo de una filtracin. Pero los datos del informe son ya de dominio pblico, ms alla de las inconfesables presiones, chantajes y negociaciones que a partir de ahora van a tener lugar en las altas esferas polticas y econmicas de nuestro mundo, especialmente para eliminar el trmino genocidio. Lo cierto es que por fin empiezan a ser frecuentes los anlisis que algunos de nosotros realizbamos ya hace catorce aos, en el mismo momento en que ocurran los hechos.

Ya en octubre de 1996 y sobre todo a partir de febrero de 1997, en documentos que llegaron a firmar casi una veintena de premios Nobel y los presidentes de los grupos polticos del Parlamento Europeo, nosotros mismos denunciamos masacres masivas de hutus ruandeses y congoleos de carcter genocida, incineraciones de decenas de miles de cadveres, exterminio por hambre, etc.Cmo no iban a conocer unos crmenes de tal magnitud los lderes de nuestro mundo! Cmo no iba a conocerlos nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores! Nosotros mismos hicimos llegar tales documentos a Bill Clinton y otros verdaderos responsables ltimos de este genocidio. Adems de los conductos protocolarios, Elie Wiesel, superviviente de los campos nazis de exterminio y premio Nobel de la Paz, prometi a nuestro compaero, el tambin premio Nobel de la Paz Adolfo Prez Esquivel, entregrselos personalmente a Bill Clinton en el encuentro que tendra con l en breves das.

Por otra parte, el 24 de febrero de 1997, tras 42 das de ayuno en el Parlamento Europeo, yo mismo se los entregu en mano a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, el ibicenco Abel Matutes (actualmente es uno de los 12 espaoles miembros de la Comisin Trilateral). En tal encuentro estaba acompaado por Inocencio Arias, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. Yo, a mi vez, estaba acompaado por la consellera socialista mallorquina Merc Amer. La noticia de ese encuentro y de la entrega de unos documentos tan graves y firmados por un listado tan impresionante de personalidades fue vetada por TVE. La corresponsal en Bruselas se acerc a m y me comunic que estaba realmente dolida, que haba seguido nuestro ayuno, que admiraba lo que habamos hecho en colaboracin con la comisaria Emma Bonino, pero que la noticia haba sido vetada y, a pesar suyo, no iba a poder filmar [1]. El asesinato en Ruanda de tres cooperantes espaoles de Mdicos del Mundo, slo unos das antes, di al encuentro un clima de especial tensin. Sabemos ya que tal asesinato fue obra del FPR, aunque la potente propaganda de los padrinos internacionales de esta organizacin criminal consigui que, ya en las primeras horas tras el triple crimen, todos los medios del mundo se lo adjudicasen una vez ms a los extremistas hutus.

De hecho, es tan cierto que este informe no aporta grandes novedades que en la segunda edicin de mi libro frica, la madre ultrajada no modificar prcticamente en nada el texto de la primera edicin. La noticia no es que el FPR cometi un enorme genocidio [2]; genocidio en el que las vctimas de etnia hutu, tanto ruandesas como congoleas, eliminadas violentamente por el FPR desde 1990 deben contarse al menos por centerares de miles; genocidio mucho ms amplio si consideramos los millones de vctimas, no slo hutus sino de otras etnias bantes del Congo (o smplemente no himas-tutsis para la racista lite del FPR), fallecidas no slo por la violencia sino sobre todo por inanicin y otras causas relacionadas con las agresiones sufridas por el Zaire/Congo por parte de Ruanda, Uganda y Burundi en su empeo genocida de constituir en aquella regin un imperio controlado por clanes himas-tutsis; genocidio del que el equipo del Ato Comisionado para los Derechos Humanos ha investigado slo la punta del iceberg, es decir 600 incidentes violentos, con unas decenas o, a lo sumo, centenas de miles de vctimas, habidos slo en el Congo y desde 1993 hasta 2003; genocidio en el que el informe del equipo de la ONU dirigido por el chileno Roberto Garretn, que haba investigado unos cuarenta emplazamientos en el Congo, hablaba de hasta 100.000 cadveres hutus ya en 1997, es decir un ao antes de la segunda y ms mortfera invasin; genocidio de cuya magnitud se puede entrever algo a travs del informe del International Rescue Committee que, en una estadstica por exceso, calcula en 5,4 millones el nmero de vctimas que se han producido en el Congo hasta 2007 por causas relacionadas con el conflicto que ha sufrido.

La noticia no es esa, la noticia es esta otra: el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, rompiendo el cdigo de la omert que ha imperado en el interior de la ONU durante demasiados aos, deja en evidencia que el Consejo de Seguridad y el secretario general Ban Ki-moon (y antes Kofi Annan), los mismos que hace menos de un ao nos acusaban a algunos de nosotros de financiar a los genocidas, han encubierto durante ms de una dcada el que seguramente es el mayor genocidio habido desde que existe la ONU, el llevado a cabo por el FPR desde el 1 de octubre de 1990 hasta el da de hoy! Como muy bien analizaba Glen Ford, unos das despus de la filtracin del informe, en su artculo La crisis de Ruanda podra poner al descubierto el papel de EEUU en el genocidio en Congo [3] , nos encontramos frente a

[...] una crisis poltica que amenaza con trastocar los planes de Washington para dominar el continente. [...] Lo que est en juego no es solo la reputacin del presidente ruands Paul Kagame, un alumno de la US Army Command and General Staff College (escuela de mandos y personal militar de apoyo del ejrcito de EEUU), en Fort Leavenworth, Kansas, sino toda la estrategia estadounidense para la militarizacin de frica y explotacin de sus riquezas [...]. Una carnicera a semejante escala no podra haber ocurrido si no fuera por la complicidad de EEUU, que ha protegido a Kagame en todas las coyunturas [...]. El informe de las Naciones Unidas filtrado no puede devolverse a un cajn. Kagame, que etiqueta a todos sus crticos como genocidas o apologistas del genocidio, es expuesto como el mayor asesino de masas sobre la faz de la tierra, hoy en da, como lo describe Edgard S. Herman, coautor de The politics of Genocide. Los mentores y proveedores de fondos de Kagame en el gobierno de EEUU, los cuales instigaron su genocidio en Congo, deben ser considerados igualmente responsables, o ms an, puesto que las corporaciones de EEUU consiguen los mayores beneficios de los minerales de sangre de Congo, y el ejrcito de EEUU obtiene los mayores beneficios de los servicios ruandeses y ugandeses como mercenarios siempre a la entera disposicin de EEUU en frica.

El gobierno ruands ha reaccionado con virulentas amenazas y la Alta Comisionada ha postergado hasta el 1 de octubre la publicacin del informe. La lucha durante las prximas semanas para eliminar de l la palabra genocidio ser muy dura, dado que esa calificacin exigira la intervencin inmediata de la comunidad internacional. Pero, a pesar de todo, algo est ocurriendo en este gran conflicto, un significativo movimiento de piezas parece estar realizndose en el tablero. Otro hecho tambin lo corrobora: la aparicin el pasado da 7 de septiembre del importante, pero hasta la fecha fantasmagrico, informe Gersony [4]. Se trata de otro informe honesto, realizado ya en 1994, esta vez por el Alto Comisisonado de las Naciones Unidas para los Refugiados; informe embargado desde entonces y cuya existencia era incluso negada por altos responsables de la ONU; informe que documenta esta vez la sistemtica limpieza tnica con caracter genocida realizada contra los hutus por el FPR durante 1994 en el interior de Ruanda (la limpieza llevada a cabo por el FPR primero en las zonas que durante la primavera iba controlando, primavera en la que a su vez los extremistas hutus llevaban a cabo su genocidio, el de los tutsis, en la zona que controlaban; pero sobre todo la limpieza llevada a cabo por el FPR a partir de su victoria total el 18 de julio).

El equipo de investigadores cens el asesinato de 30.000 hutus por parte del FPR en slo dos meses y en slo 3 prefecturas. Pero, al igual que el reciente informe del Alto Comisionado para los Derechos Humanos [...] las masacres denunciadas en el informe Gersony slo eran la parte visible de un inmenso iceberg formado por centenares de miles de vctimas salvajemente asesinadas por las tropas del FPR desde el 1 de octubre de 1990 en las zonas ocupadas por su ejrcito. Esto es lo que afirma el antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Ruanda, Jean-Marie Vianney Ndagijimana en su magnfico libro, recientemente publicado, Paul Kagame a sacrifi les tutsi [5]. En cuanto recib la fotocopia del informe Gersony, le solicit que me confirmase que se trataba realmente del autntico informe original, cosa que hizo aunque aadiendo que falta un anexo.

Este ruands excepcional, de ascendencia mixta hutu-tutsi, que testific en nuestra querella ante la Audiencia Nacional espaola y que es el responsable en Francia del Dilogo Intra Ruands que venimos patrocinando desde 2004 , fue testigo de los cambalaches en torno al embargo de este comprometedor informe. Cambalaches llevados a cabo a comienzos de octubre de 1994 en el Departamento de Estado estadounidense entre el presidente ruands, el hutu Pasteur Bizimungu, siempre supervisado por el consejero Charles Muligande, y el subsecretario de Estado para frica, George Moose. Pasteur Bizimungu vino en realidad a argumentar que haba un despus del genocidio en el que el ejrcito del FPR poda masacrar alegremente a poblaciones enteras sin recibir la reprobacin de la comunidad internacional. Y George Moose se mostr tan comprensivo con los argumentos del presidente ruands que Jean-Marie Vianney Ndagijimana, dedujo que iba a suceder lo que en realidad sucedera: en esta entrevista la suerte del informe Gersony fue definitivamente sellada. Unas semanas ms tarde el ministro dimiti de su cargo para no ser cmplice de esta poltica de limpieza tnica, y opt por el exilio para convertirse en testigo ante la opinin mundial y denunciar este genocidio silencioso pero tan ignominioso y condenable como el genocidio tutsi.

No actuaron con la misma dignidad ni Kofi Annan, entonces secretario general adjunto del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz; ni Shahryar Khan, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en Ruanda; ni Timothy Wirth, secretario de Estado para los Derechos Humanos; ni David Rawson, embajador en Ruanda; ni Brian Atwood, director para frica de USAID, financiadora de esta investigacin, que tena por objeto el comprobar si en el interior de Ruanda estaban dadas las condiciones para el retorno de los refugiados hutus. Todos ellos haban tenido reuniones con Jean-Marie Vianney Ndagijimana previas a la del presidente y el subsecretario de Estado, alguna de ellas en presencia de Robert Gersony. El antiguo ministro explica que algunos de ellos tuvieron palabras muy duras hacia el presidente ruands. Pero, de hecho, el informe fue embargado y ninguno de ellos ha denunciado nunca esa tremenda limpieza tnica y el ocultamiento de una prueba tan importante.

Kofi Annan mostr el informe a Jean-Marie Vianney Ndagijimana e incluso se lo dej leer , aunque se neg a entregarle copia alguna. As que el futuro secretario general de la ONU saba bien, ya entonces, que la teora de un doble genocidio no es falsa. Y mucho menos es una forma de negacionismo, y por tanto un delito, como se ha atrevido a afirmar Ramn Lobo en las pginas de El Pas. Qu barbaridad... atreverse a calificar de delincuente al juez Fernando Andreu, que imputa crmenes de genocidio a Kagame y a 40 altos responsables del FPR, y ahora tambin a la Alta Comisionada Navi Pillay, que firma el reciente informe! Aunque no es slo este periodista sino que son muchos los analistas, especialistas en todo, que estn dispuestos a escribir sin problema alguno sobre cualquier cuestin que haga falta, incluidos conflictos tan graves y complejos como este. O que slo han escuchado las poderosas voces de la maniquea doctrina oficial, que traza una lnea infranqueable entre genocidas de un lado y nobles liberadores de otro. Por el contrario, Kofi Annan y el actual secretario general, Ban Ki-moon, saben lo bien fundamentadas que estn las imputaciones del juez Fernando Andreu Merelles sobre delitos de genocidio, lesa humanidad, delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, integracin en organizacin terrorista, actos terroristas, pillaje de recursos naturales y el asesinato de nueve ciudadanos espaoles.

Es muy posible que, tal y como algunos intuimos y publicamos en su momento, el hecho de que Ban Ki-moon, pretenda presentar al genocida Paul Kagame como un sper hroe de la lucha contra el hambre y otras plagas que asolan nuestro mundo, haya indignado y movilizado al sector de personas ntegras que an existen en esa gran organizacin que es la ONU. Esperemos que Navi Pillay no acabe defenestrada como lo fueron antes por motivos muy semejantes el secretario general, Boutros Boutros Ghali, la fiscal del TPIR (Tribunal Penal Internacional para Ruanda), Carla del Ponte, y muchos otros ms. Durante aos Jean-Marie Vianney Ndagijimana se ha preguntado porqu el secretario general decidi embargar el informe Gersony. En noviembre de 2002 Carla del Ponte le confirm todas sus sospechas en un encuentro tenido en la sede del Tribunal de la Haya. Lo relata as:

[...] sin rehuir [la cuestin], ella reconoci que dicho informe entra en la competencia del TPIR y que debera normalmente haber sido incluido en el dossier de crmenes cometidos en Ruanda en 1994 por uno de los beligerantes. Lamentablemente, prosigui, todos los intentos de obtener el informe Gersony as como los otros diferentes informes de las Naciones Unidas que prueban los crmenes del FPR haban sido hasta entonces vanos. Y prosigui: Yo ped oficialmente al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la seora Ogata, [6] que me transmitiese este informe, pero choqu contra un muro [...]. Carla del Ponte nos confes que, ya desesperada, pidi tambin sin xito que Robert Gersony pudiese ser escuchado por el fiscal del TPIR. Aqu tambin, el gobierno norteamericano opuso la decisin de inadmisibilidad! Como se puede ver, Paul Kagame se beneficia de la proteccin de una o varias potencias con derecho a veto [en el Consejo de Seguridad] y capaces de imponer su dictado en el seno de las instituciones del sistema de las Naciones Unidas. No es necesario ser un adivino para saber que la Administracin Clinton, avergonzada sin duda por los remordimientos de haberse opuesto al envio de tropas de la ONU para detener el genocidio, ha preferido poner en prdidas y ganancias las masacres realizadas por Paul Kagame de centenares de millares de civiles hutus inocentes.

Esperemos que ahora los tiempos estn ya maduros, esperemos que quienen mueven los hilos se den cuenta de que tan vergozosas farsa e impunidad son ya insotenible. Por nuestra parte, estamos convencidos de que, como afirman Adolfo Prez Esquivel y el senador Pere Sampol (que fue vicepresidente del Gobierno de las Islas Balerares y conoce bien las intrigas polticas), hemos de ayudar desde afuera de la ONU a que esas personas dignas consigan evitar desde adentro que sta organizacin se convierta en un instrumento no al servicio de los pueblos sino de la Comisin Trilateral [7] y otros poderosos y elitistas grupos. En todo caso, quiz se est ya empezando a cumplir lo que me atrev a afirmar en el prefacio de mi libro: cuando esta enorme tragedia ocupe los espacios que se merece en los grandes medios de comunicacin, sta ser una de las pginas ms bochornosas de las Naciones Unidas, del Occidente en general y del Gobierno socialista de Jos Lus Rodrguez Zapatero en particular. Aunque el presidente espaol est an a tiempo de cambiar ese destino. Basta con que siga avanzando por la senda que inici al no recibir en Madrid a Paul Kagame; basta con que no acepte copresidir con ese genocida el Grupo de defensa de los Objetivos del Milenio; basta con que colabore con la Audiencia Nacional en el proceso que se sigue contra 40 altos responsables del FPR; basta con que reciba por fin a las familias de las 9 vctimas espaolas...

 

Notas:

[1] S se permiti sin embargo a los medios hacer la foto de rigor de dicho encuentro: http://olivar.pangea.org/castellano/INDEX.html

[2] En el citado reportaje de Le Monde, se recogen las palabras de una fuente annima: Se saba que esto era enorme.

[3] Black Agenda Report, traducido para Rebelin por Mariola y Jess Mara Garca Pedrajas.

[4] Se puede ver en C:\Unearthed Gersony Report the U_N_ said it never existed_ - The Proxy Lake.mht

[5] Editorial La Pagaie, pginas 134-141.

[6] Como hago notar en mi libro, Sadako Ogata es tambin miembro de la Comisin Trilateral.

[7] Han sido o son miembros de la Trilateral y/o han participado o participan en las reuniones del Grupo Bilderberg la casi totalidad de quienes han jugado un papel poltico clave en este conflicto: Bill Clinton, Tony Blair, Margaret Thatcher, Kofi Annan, Madeleine Albright, Bill Richardson, Sadako Ogata, Susan Rice, Raymond Chrtien, Jean Chrtien, Hillary Clinton o Bernard Kouchner. Eso sin contar los mucho ms numerosos miembros del Consejo de Relaciones Exteriores o del Real Instituto de Asuntos Internacionales.

Juan Carrero es presidente de Fundaci SOlivar.

rCR

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter