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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2010

La retrica de la Responsabilidad Social Corporativa: anlisis de diez multinacionales espaolas

David Gutirrez Sobrao
Revista Pueblos


La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) parece haberse impuesto con xito en los discursos empresariales. Sobre este hecho existen pocas dudas. Como sealaba The Economist [1], de forma no demasiado efusiva, la RSC ha ganado la batalla de las ideas. Sin embargo, la confirmacin de esta victoria en el terreno ideolgico abre una serie de interrogantes relativos a la delimitacin del concepto RSC y acerca del alcance e implicaciones del mismo en la realidad de la prctica empresarial.

En el mbito de las argumentaciones tericas de entronque ms ortodoxo, los posicionamientos varan dentro de un espectro que tiene como posiciones lmite, por un lado, visiones de tipo instrumental, que consideran que la RSC nicamente debe ser aplicada cuando tiene impacto directo sobre la rentabilidad, y, por otro, enfoques de tipo normativo, que interpretan la RSC desde un punto de vista moral, es decir, como un imperativo de la prctica empresarial. Este tipo de desarrollos no son inocuos ni tienen un carcter anecdtico, sino que se trasladan a los discursos de crticos y defensores, as como de las propias empresas.

La controversia est, por tanto, abierta. En esencia, aqullo sobre lo que nos preguntamos se circunscribe a un campo de discusin para nada novedoso en el mbito de la RSC: nos encontramos ante una renovacin en los mtodos empleados por los grupos empresariales para lograr viejos objetivos? O, por el contrario, es factible una modificacin sustancial en los mismos como resultado de la interiorizacin de las nuevas crticas formuladas por las sociedades donde stas operan?

Trataremos de brindar cierta luz acerca de la potencial respuesta a estas cuestiones mediante el anlisis de ciertos aspectos concretos vinculados con la RSC de diez transnacionales espaolas.

Dotacin de recursos: el caso de la accin social

Somos conscientes de que la nocin de RSC no implica una relacin de identidad con los programas relativos a accin social: existen mltiples dimensiones adicionales que implican desembolsos. Sin embargo, la ausencia de informacin estadstica publicada por las propias compaas sobre recursos financieros destinados a los distintos mbitos de RSC nos lleva a presentar el gasto en accin social como indicador aproximado del esfuerzo en materia de RSC (ver tabla 1 en la edicin de Pueblos en papel o el PDF).

En trminos de volumen, se observa cmo las partidas de gasto social representan un importe escasamente significativo dentro de las cuentas empresariales. El indicador considerado oscila entre el 0,05% (Repsol) y el 0,28% (BBVA). Sin embargo, el aspecto ms relevante es el de su evolucin temporal: de las diez empresas estudiadas, siete registraron una disminucin en la intensidad en el gasto medido por este indicador. De los casos que registraron una evolucin positiva, en dos de ellos se parta de niveles relativos por debajo del 0,10% (Acciona e Iberdrola).

Las dotaciones de recursos consignadas bajo el epgrafe accin social suponen, por tanto, volmenes anecdticos sobre el total de operaciones de las compaas analizadas. A pesar de que los discursos empresariales describen una responsabilidad que ha ido creciendo progresivamente respecto a cuestiones sociales y medioambientales, las partidas destinadas a accin social tienden a perder importancia relativa en la actividad de las empresas analizadas.

Grupos de inters y transparencia

En sus memorias sobre sostenibilidad, las empresas asumen, desde un punto de vista discursivo, compromisos exigentes con todos y cada uno de los grupos de inters y respecto a la sociedad en general. A modo de ejemplo, presentamos algunos fragmentos de los informes de sostenibilidad correspondientes al ejercicio 2008 de algunas de las compaas analizadas. El BBVA establece como elemento gua de su poltica el lema trabajamos por un futuro mejor para las personas y afirma que quiere ser una empresa que escucha a sus grupos de inters y que integre de la mejor manera posible sus expectativas. [2] Iberdrola sustancia su visin en el siguiente objetivo queremos ser la empresa preferida por nuestro compromiso con la creacin de valor, la calidad de vida de las personas y el cuidado del medio ambiente. [3] Repsol manifiesta su compromiso de transformarse en la empresa que t quieres lo que significa que los valores de sostenibilidad, desarrollo social y respeto al medio ambiente deben formar parte sustancial de nuestros planes de crecimiento. [4] La visin de Telefnica est en sintona con las anteriores y se explicita del siguiente modo: queremos mejorar la vida de las personas, facilitar el desarrollo de los negocios y contribuir al desarrollo de las sociedades donde operamos. [5]

La estrategia de comunicacin en materia de RSC de las empresas analizadas parece, por tanto, orientarse por el intento de transmitir una imagen basada en fuertes valores (prudencia, integridad, credibilidad, etc.), la creacin de bienestar para el conjunto de la sociedad, el inters en dar respuesta adecuada a las demandas de los grupos de inters involucrados de algn modo en la dinmica de la empresa y en mostrarse como instituciones transparentes desde un punto de vista informativo.

En la prctica, sin embargo, las empresas tienden a omitir, en sus memorias de sostenibilidad, informacin importante para sus grupos de inters sobre asuntos conflictivos que hayan sido relevantes en medios de comunicacin o que hayan ocasionado movilizaciones relevantes en alguno de los contextos donde opera la compaa.

An ms extrao es el caso en el que se informa sobre problemticas que no hayan sido objeto de escrutinio pblico. Si particularizamos el anlisis por empresa, prcticamente en ningn caso se incorporan impactos negativos en los informes. A modo de ejemplo, el Santander y Endesa no hacen referencia alguna acerca de su posicionamiento en torno a la polmica construccin de cinco presas en Aysn (Chile), que implica el desplazamiento de considerables cantidades de poblacin y un elevado impacto ambiental en zonas de alto valor ecolgico.

En el caso de Iberdrola, no se recoge mencin alguna acerca de las problemticas ocurridas en las centrales nucleares de Asc I y II durante 2008, ni explicita su posicionamiento en torno a este tipo de energa. Unin Fenosa no informa en las memorias correspondientes a los ejercicios 2007 y 2008 sobre los conflictos asociados con la provisin de servicio que efecta en Nicaragua, hechos que llevaron a un enfrentamiento directo con el Gobierno nicaragense. Repsol tampoco toma posicin respecto a los efectos sobre las comunidades indgenas derivados de sus actuaciones, limitndose a enumerar polticas e iniciativas en esta materia.

En algunos pocos casos, por tanto, las empresas parecen entender el principio de transparencia de un modo reactivo: ofrecer explicaciones acerca de conflictos particulares una vez que stos han saltado a la arena pblica (como consecuencia de la actuacin de terceras partes). En un mayor nmero de ocasiones, sin embargo, incluso cuando la problemtica ha sido difundida suficientemente, las empresas optan por no ofrecer explicacin.

Parasos fiscales

Existe un amplio consenso acerca de los efectos negativos que sobre el conjunto de la economa mundial genera la existencia de parasos fiscales, pero cules son las principales consecuencias inducidas por los mismos?

En primer lugar, socavan seriamente las disponibilidades de recursos por parte de los Estados. Los centros financieros extraterritoriales (CFE) permiten a personas fsicas y jurdicas acceder a amplias exenciones impositivas sin el establecimiento de requisitos de residencia asociados. Un efecto adicional, de difcil cuantificacin, es el derivado de la competencia fiscal inducida por la existencia de parasos fiscales y de la actividad que empresas y particulares desarrollan en los mismos. Adems, la canalizacin de flujos hacia los CFE en condiciones fiscales privilegiadas impacta de forma relevante en la competitividad de las compaas transnacionales, perjudicando notablemente a aquellas empresas que por tamao y recursos no son capaces de tejer una red de subordinadas que operen en parasos fiscales. Adicionalmente, los parasos fiscales han jugado un papel relevante en la inestable dinmica financiera internacional que ha cristalizado en la actual crisis econmica.

La existencia de un sistema bancario paralelo exento de cualquier tipo de supervisin y de medidas reguladoras efectivas que capturan una parte relevante de los recursos financieros internacionales supone un riesgo permanente para la dinmica econmica mundial. De igual modo, los parasos fiscales y las mencionadas clusulas de confidencialidad y secreto bancarios constituyen un marco idneo para el blanqueo de dinero obtenido mediante actividades ilcitas. [6]

En la Tabla 2 (ver en la edicin de Pueblos en papel o el PDF) se presenta informacin relativa a la presencia de diez multinacionales espaolas en parasos fiscales. Todas ellas mantenan alguna subsidiaria en CFE. Dos de cada tres empresas participadas desarrollaban sus actividades en el mbito financiero, incluso cuando la empresa matriz realizaba su actividad principal en un sector distinto. Adems, trece de las subsidiarias realizaban actividades de sociedades de cartera, lo que resulta consistente con la literatura existente sobre parasos fiscales. [7]

Las compaas analizadas se esfuerzan por presentarse a s mismas como organizaciones transparentes, con canales de comunicacin abiertos y bidireccionales con un conjunto amplio de grupos de inters, y guiadas por una serie de valores y principios ticos coherentes con el objetivo de la mejora del bienestar social. Sin embargo, todas ellas cuentan con subsidiarias en CFE sin que en ningn caso expliquen suficientemente sus actividades en esos mbitos.

Conclusiones

El estudio de los desembolsos realizados por las compaas en concepto de accin social indica el escaso peso que los mismos tienen sobre el conjunto de operaciones de la empresa y, lo que es an ms relevante, identifican una tendencia hacia la reduccin de su importancia dentro de stas a lo largo del tiempo. No parece el comportamiento esperable si, como se apunta frecuentemente, la RSC constituye un elemento estratgico en las polticas de las compaas.

Se ha analizado cmo las transnacionales tienden a reaccionar en materia de comunicacin ante la existencia de conflictos relevantes. Dichas estrategias se plantean, en el mejor de los casos, con un marcado carcter defensivo, cuando no absolutamente opaco. Una interpretacin de la RSC como elemento estratgico de la empresa implicara un grado de transparencia considerablemente mayor.

Se ha visto cmo las transnacionales estudiadas operan en parasos fiscales. La actuacin en este tipo de contextos implica profundas consecuencias negativas en una multiplicidad de mbitos. Esto supone una divergencia de calado entre los discursos mantenidos por las empresas y su actuacin en la realidad, proyectando dudas significativas sobre la aplicacin de prcticas informativas en consonancia con el principio de transparencia.

Todo ello nos permite apuntar hacia la existencia de una considerable brecha entre lo que las empresas dicen hacer en sus discursos y aquello que realmente hacen en la prctica. Indicios, por tanto, de una utilizacin fundamentalmente retrica de la RSC que parecen alejarnos de aquellas perspectivas que valoran sta como una transformacin fundamental en el core business de la empresa y que, por tanto, nos acercan a posicionamientos instrumentales.

Notas

[1] Crook, C. (2005). The Good Company, The Economist, 22 de enero, vol. 374, n. 8.410, pp.3-5.

[2] BBVA (2009), Informe Anual 2008. Responsabilidad Corporativa, p. 8.

[3] Iberdrola (2009), Informe de sostenibilidad 2008, p. 30.

[4] Repsol (2009), Informe de responsabilidad social corporativa, p. 11.

[5] Telefnica (2009), Informe anual de responsabilidad corporativa Telefnica, S.A. 2008, p. 10.

[6] Unger, B. (2007). Money Laundering, Tax Evasion, Capital Flight, Tax Havens, the Rule based and the Risk Based Approach: Keep it Simple, en Transnational Institute, Seminar on Money Laundering, Tax Evasion and Financial Regulation, Amsterdam 12-13 de junio de 2007.

[7] Desai et al. (2006). The demand for tax haven operations, Journal of Public Economics, vol. 90, n.3, pp. 513-531.

David Gutirrez Sobrao es investigador del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) - Paz con Dignidad y del Mster de Economa Internacional y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1955

rCR



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