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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2010

Hitos del Bicentenario

Hernn Soto
Punto Final


Con la farandulizacin del Bicentenario, impulsada por el gobierno del presidente Sebastin Piera, se pierde la oportunidad de hacer una reflexin seria sobre nuestra historia y -en funcin de ella- una anticipacin del futuro y un examen de las causas de los problemas que, perpetuados por sucesivos gobiernos, agobian a los chilenos. No es extrao: a la derecha le atemoriza la difusin del conocimiento de la verdadera historia. Prefiere las versiones oficiales que enaltecen a los potentados, a la oligarqua que desde siempre ha regido el pas, a los que mandan, como lo han hecho sus antepasados desde hace doscientos aos.

Parece complicado discernir cules han sido los hitos (positivos y negativos) del Bicentenario. A menos que se considere lo que efectivamente importa a los hombres y mujeres trabajadores y explotados. Apreciar los procesos que han significado ms libertad, ms respeto para las personas, ms educacin, salud y previsin, mejores salarios y mejores viviendas. En otras palabras, ms posibilidades de crecimiento personal y colectivo.

El proceso de la Independencia en Amrica Latina, dur ms de quince aos. Se pareci ms a una guerra civil que a un conflicto con la potencia colonial. Los espaoles eran pocos; muchos, en cambio, los partidarios del rey. El pueblo se mantuvo ms bien pasivo, salvo en los escasos pases en que se produjeron conflictos sociales. En Chile, la derrota sufrida en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814, fue un corte definitivo que profundiz la Reconquista y los abusos de los soldados espaoles. La gran figura de este perodo fue Bernardo OHiggins. Discpulo en Londres de Francisco de Miranda, comprometi su vida con la causa independentista. Y luego del desastre, se sum a los planes del general Jos de San Martn que, desde la gobernacin de Mendoza, planeaba apoderarse del Virreinato del Per expedicionando desde Chile, cuando fuera liberado de la dominacin espaola.

A comienzos de 1818, OHiggins proclam la Independencia de Chile. Hizo saber a la gran confederacin del gnero humano que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes forman de hecho y por derecho un Estado libre, independiente y soberano y quedan para siempre separados de la monarqua de Espaa y de cualquiera otra dominacin, con plena aptitud para adoptar la forma de gobierno que ms convenga a sus intereses.

OHiggins hizo un gobierno progresista aunque autoritario. Prosigui con energa la guerra contra los realistas, impuls la educacin, la secularizacin de la sociedad, el control territorial, la expedicin libertadora al Per, la abolicin de los ttulos de nobleza e importantes obras de infraestructura. Control a la aristocracia -que detestaba- e impuls las relaciones exteriores y la colaboracin con las luchas independentistas que proseguan en el continente.

En 1823, OHiggins debi abandonar el mando supremo y se exili en Per. Lo sucedieron gobiernos liberales hasta 1830, en un perodo agitado por la guerra irregular en el sur y la campaa de Chilo concluida en 1826. En 1828 se dict una Constitucin liberal acentuadamente democrtica para su tiempo. Dur poco. En 1830, un levantamiento militar encabezado por el general Joaqun Prieto se apoder del gobierno. Prieto se convirti en presidente de la Repblica con Diego Portales como hombre clave en el manejo del pas. Se inician cuatro decenios de gobiernos conservadores, represivos y oligrquicos. La Constitucin de 1833 impuso el orden autoritario, en que los presidentes gobernaban la mayor parte del tiempo con estado de sitio, censura de prensa y de libros y, en caso necesario, con la fuerza militar. En 1851 y 1859 hubo dos revoluciones que fueron aplastadas.

Los cuatro gobiernos conservadores tuvieron, obviamente, matices. Las ideas liberales recuperaban terreno y se producan cambios. En el decenio de Bulnes (1841-1851) se form la Sociedad de la Igualdad. Entretanto, la economa creca y la minera impulsaba el capitalismo. Surgieron las primeras industrias y el capital britnico empez a gravitar en la economa. La generacin de 1842 signific un importante cambio cultural. La oligarqua segua imperando, como siempre.

Cerca de 1910, un viajero comentaba: Esta sociedad constituye actualmente la nica aristocracia en el mundo que todava tiene completo y reconocido control sobre las fuerzas econmicas, polticas y sociales y sobre el Estado en que vive. La riqueza salitrera de Tarapac y Antofagasta, que fue el botn de la guerra en que Chile derrot a Per y Bolivia, dio tranquilidad y lujos a la aristocracia que entreg a empresarios ingleses la explotacin del nitrato y el yodo. El presidente Jos Manuel Balmaceda, liberal, quiso utilizar la riqueza del salitre en beneficio de los chilenos. Choc con la oligarqua, la Iglesia, el Congreso y los ingleses. Quiso que el salitre de Tarapac, controlado por Thomas North, que tambin era dueo de la red ferroviaria y hasta del agua de Iquique, pasara a empresarios chilenos. Balmaceda impuls un grandioso plan de obras pblicas, de educacin, modernizacin y cultura. Lo apoyaron los empresarios ms progresistas pero no cont con el apoyo popular. La Marina se levant contra el presidente. La guerra civil cost ms de diez mil muertos. Balmaceda fue derrotado y se suicid. Neruda llam al presidente cado soador y escribi: Su superioridad sobre el medio era tan grande y tan grande su soledad que concluy por reconcentrarse en s mismo. El pueblo que deba ayudarlo no exista como fuerza, es decir, no estaba organizado. Aquel presidente estaba condenado a conducirse como un iluminado, como un soador, un sueo de grandeza que se qued en sueo.

 

Surgen los trabajadores

y Allende

 

Desde mediados del siglo XIX comenzaba a agitarse la cuestin social. Los trabajadores buscaban organizarse y creaban sus instrumentos. El pueblo despertaba. En medio de feroces represiones a comienzos del siglo XX haba una Federacin Obrera, sindicatos, asociaciones, gremios. Los trabajadores se convertan tambin en actores polticos. En 1938 triunf en Chile el Frente Popular con su candidato presidencial, Pedro Aguirre Cerda. Su gobierno marc un punto de inflexin. Por primera vez se intentaba gobernar con el pueblo.

Socialistas y comunistas estaban en el Congreso y en los municipios. El joven mdico Salvador Allende fue ministro de Salubridad, comenzando una labor que culminara con la creacin de un sistema nacional de salud, considerado ejemplar durante algunas dcadas. El lema gobernar es educar fue, en el gobierno de Aguirre Cerda, una realidad en los distintos niveles de educacin. La industrializacin se aceler con el apoyo y orientacin de la Corporacin de Fomento de la Produccin (Corfo), creada a raz del terremoto de Chilln. Se fortaleci la organizacin sindical, aunque en el campo se mantuvo inalterable el rgimen semifeudal del latifundio y el inquilinaje. El ascenso y la organizacin del pueblo en sus expresiones sociales y polticas fueron crecientes, aunque no lineales, porque hubo derrotas y retrocesos considerables. Desde 1952, Allende comenz a perfilarse como un lder nacional. Finalmente, en 1970, fue elegido presidente de la Repblica. Su gobierno fue el mejor que ha tenido el pas desde el punto de vista de los intereses del pueblo, un gobierno que el propio presidente defina como nacional, popular y democrtico, orientado al socialismo.

En los das siguientes al golpe militar que puso fin al gobierno de Allende, Neruda escribi en las pginas finales de sus memorias una breve semblanza que fue tambin un homenaje: Allende fue el antidictador, el demcrata principalsimo hasta en los menores detalles. Le toc un pas que ya no era el pueblo bisoo de Balmaceda, encontr una clase obrera poderosa que saba de qu se trataba. Allende era un dirigente colectivo, un hombre que sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupcin de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra que realiz Allende en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda, ms an, es la ms importante en la historia de Chile. Slo la nacionalizacin del cobre fue un empresa titnica, y muchos objetivos ms que se cumplieron en su gobierno de esencia colectiva.

 

Reaccin oligrquica

 

En Chile haba un clima favorable a los cambios. Amplios sectores de la DC compartan elementos centrales del programa de gobierno de Salvador Allende. Se impuls la nacionalizacin de las riquezas mineras fundamentales, especialmente del cobre, la profundizacin de la reforma agraria y la constitucin del rea social de la economa, que inclua a los monopolios, empresas estratgicas y tambin a los bancos y al comercio exterior. El gobierno de Allende propiciaba una nueva Constitucin y otra institucionalidad que ampliara la democracia. El sistema de participacin de los trabajadores en las empresas permitira su integracin y control sobre los planes de produccin, las relaciones y la seguridad laboral. La profundizacin de la reforma agraria y una legislacin indgena eran tambin objetivos del gobierno popular. Amplios planes de educacin, salud, vivienda, cultura, deporte y recreacin se pusieron en marcha. Todo ello en una atmsfera de entusiasmo y efervescencia en que todo pareca posible. Entretanto, la derecha rearmada impulsaba el caos con el apoyo del gobierno de Estados Unidos. Necesitaba contar con los militares y con el centro poltico. Cuando los consigui, se lanz al asalto del poder.

Si Allende y la Unidad Popular representaron una etapa de avance democrtico y cambios estructurales, el golpe militar de 1973 inici una fase de signo contrario cuyas consecuencias se prolongan hasta hoy. El golpe militar en Chile se inscribi como parte de un fenmeno ms general en Amrica Latina: las dictaduras militares en que las fuerzas armadas actuaron en forma institucional, guiadas por la doctrina de la Seguridad Nacional y las tcticas de contrainsurgencia impartidas por el Pentgono. La bestialidad de la represin en Chile correspondi al desarrollo y fuerza que haba alcanzado el movimiento popular y tuvo, adems, fines ejemplarizadores. No se aceptara en caso alguno que un pueblo se decidiera por el socialismo. Incluso si lo haca mediante elecciones libres y a travs de un proceso pacfico. Al poco tiempo, la dictadura decidi aplicar un modelo de ultracapitalismo desregulado -o neoliberal- ajustado a las condiciones de la globalizacin en desarrollo. La dictadura dej una estela de atrocidades y crmenes contra la Humanidad en su mayora impunes. Sin embargo, dej establecido su modelo econmico, que no fue modificado por la Concertacin y que, sin duda, ser actualizado por el gobierno de Piera. Las consecuencias han sido pavorosas. Nunca Chile ha sido ms dependiente y por lo tanto menos soberano. Domina el capital extranjero y nunca fue mayor la concentracin de la riqueza ni la diferencia entre ricos y pobres.

 

Una celebracin

del pueblo

 

Hay, por lo tanto, razones para sostener que no hay nada que celebrar en estas fechas, como tambin lo dijo Recabarren en 1910, ya que se mantiene la explotacin y la opresin sobre los sectores populares. Sin embargo, hay motivos para estar orgullosos. Los avances liberadores que ha experimentado la sociedad en estos dos siglos han sido producto de la lucha de los trabajadores, han costado mucha sangre y dolor. No han sido regalos de los patrones ni de la burguesa.

No hay por qu entregar el 18 de Septiembre a la derecha, que no ha vacilado en vender el patrimonio de todos los chilenos a los consorcios multinacionales ni en promover la intervencin extranjera cuando han visto amenazados sus intereses. En estos doscientos aos, el pueblo ha sido capaz de grandes hazaas y de conquistar espacios para sus organizaciones sociales y sus partidos polticos. Fue capaz de triunfar con el Frente Popular y el presidente Pedro Aguirre Cerda, fue capaz de impulsar la reforma agraria y la poltica de organizaciones vecinales del presidente Eduardo Frei Montalva y triunf, con Salvador Allende y la Unidad Popular. El chileno es un pueblo que ha sufrido derrotas pero que nunca se ha dado por vencido. Durante diecisiete aos combati a la dictadura hasta derrotarla y obligarla a abandonar el poder. Tambin ha sido muchas veces traicionado, como ha ocurrido durante la transicin pactada con la derecha. Sin embargo, sigue en pie y reclama organizacin y voluntad de poder. El pueblo mapuche se levanta en estos das en defensa de su identidad y de su tierra, y pone en primer plano un problema no resuelto en doscientos aos.

El 18 de Septiembre merece ser celebrado por el pueblo, a menos que ocurran tragedias que conviertan la alegra en luto y en protesta, como sucedera si no hay solucin para la huelga de hambre de los comuneros mapuches que arriesgan la vida en demanda de justicia y en defensa de sus derechos. Toda fiesta supone la esperanza de das mejores. Mejores das para Chile, su pueblo los merecen sobradamente. Como fue capaz de desearlo el presidente Allende en la inminencia de la muerte, con las palabras: Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores, que fueron las ltimas que se le escucharon en La Moneda en llamas.

 

(Publicado en Punto Final, ao 45, edicin N 718, 16 de septiembre, 2010

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www.puntofinal.cl



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