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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2010

De las tramas piramidales a la complejidad autolimitada?

Jorge Riechmann
Anticapitalistas

Ponencia en la Primera Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista (Banyoles, 25 de agosto de 2010)


Pirmides

En los ltimos tres aos desde que comenz la actual crisis financiera y econmica en 2007 hemos odo hablar de pirmides con cierta frecuencia. Por ejemplo, de los delictivos esquemas piramidales tipo Ponzi, entre los cuales destaca por su magnitud el caso Madoff (que estall en diciembre de 2008).

La estafa del financiero neoyorquino no parece ancdota, sino ms bien categora. Escriba el agudo columnista del New York Times Thomas L. Friedman:

Resulta que el capitalismo de casino de los ltimos treinta aos era algo todava peor: un capitalismo de estafadores. Los global players no eran jugadores amantes del riesgo, sino sencillamente ladrones. Pero me gustara hoy hablar tambin de otras pirmides. Un personaje de la novela distpica A Scientific Romance, publicada por el escritor canadiense Ronald Wright en 1997, dice que la civilizacin es una trama piramidal. Este sintagma se convirti en la semilla de su meditacin en su notable Breve historia del progreso, publicada en ingls en 2004 (y en castellano en 2006). Wright que estudi arqueologa en Cambridge y Calgary emplea civilizacin en el sentido no evaluativo de sociedad compleja basada en la domesticacin de plantas, animales y seres humanos1: es decir, las sociedades complejas posteriores a la revolucin neoltica de hace diez mil aos aproximadamente, con ciudades, clases sociales, grupos dirigentes y divisin del trabajo.

En qu sentido es la civilizacin similar a una pirmide? Wright se refiere explcitamente a las grandes construcciones tpicas de estas sociedades complejas desde los ziggurats babilnicos a los rascacielos de Toronto, pasando por los arcos de triunfo romanos y las pirmides mayas-, como signo externo y visible de una pirmide social humana.

Pero, adems, en tercer lugar la pirmide humana se sustenta gracias a una pirmide natural menos visible, la cadena alimentaria y otros recursos del entorno ecolgico, llamados con frecuencia capital natural2 Los ecosistemas productivos estn en la base de cualquier sociedad humana.

Y, en un cuarto momento, volvemos al clebre timador Carlo Ponzi (1882-1949), uno de los inventores del esquema econmico en el que las ganancias que obtienen los primeros inversores son generadas gracias al dinero aportado por los nuevos, incautos que caen engaados por las promesas de obtener grandes beneficios. El esquema pirmidal slo funciona si crece la cantidad de nuevas vctimas: un caso de libro de huida hacia delante. Pues bien, Wright sugiere que

En su libro como lo hace Jared Diamond en Colapso interroga al pasado (Rapa-Nui, la isla que conocemos como Pascua; la antigua civilizacin sumeria; Grecia y Roma; las ciudades mayas; los imperios egipcio y chino...) desde una aguda conciencia de la crisis ecolgica-social contempornea, para tratar de aprender de los fracasos de esas sociedades complejas que se hundieron. El escritor canadiense subraya en el pasado las mismas pautas de extralimitacin ecolgica seguida de colapso que los informes al Club de Roma, en los aos setenta del siglo XX, nos ensearon a temer para nuestra propia cultura occidental hoy convertida en una civilizacin planetaria, al menos en sus aspectos econmicos ms relevantes-. Cuando la demanda de recursos naturales y servicios ecosistmicos sobrepasa lo que el entorno puede ofrecer, civilizaciones como la sumeria, la romana o la maya se sumen en una inestabilidad extrema. Si no aparece entonces una nueva fuente de recursos o de riqueza, no queda margen para continuar la huida hacia delante, ni para absorber el impacto de las fluctuaciones naturales. Cuando la naturaleza responde con el embargo la erosin, las prdidas de cosechas, las hambrunas, las epidemias-, el contrato social se rompe (p. 100).

Algas

Nuestra civilizacin globalizada, el capitalismo industrial y financiero, ha protagonizado la huida hacia delante ms impresionante de toda la historia humana; y hoy, a comienzos del siglo XXI, nos ha puesto al borde del abismo, con muy poco margen de reaccin ya.

Una de las noticias ms terribles de este verano, del ao 2010, del decenio, del siglo: el fitoplancton la base de toda la vida marina est cayendo un 1% al ao por el calentamiento global. Estos microorganismos suponen aproximadamente la mitad de la produccin de biomasa del planeta (con la enorme fijacin de dixido de carbono que esto implica) y del oxgeno atmosfrico: pero segn un estudio publicado en Nature en julio de 2010 desde 1950 hasta hoy la concentracin de fitoplancton en el hemisferio Norte se ha reducido ya un 40%. El aumento de la temperatura del agua est directamente relacionado con el declive de estos organismos (porque necesitan luz solar y nutrientes para prosperar, y la estratificacin en capas de las aguas ocenicas templadas limita la cantidad de nutrientes que emergen a la superficie desde las profundidades).

Podramos multiplicar ad libitum las seales que indican que nuestro esquema piramidal est a punto de derrumbarse. No me cabe duda: en lo que se refiere a asuntos como la hecatombe de biodiversidad, el calentamiento climtico, o el cnit del petrleo y del gas natural, estamos en la cuenta atrs.

Ken Booth emplea la imagen del juicio final, en el sentido siguiente: Un juicio es una situacin en la que los seres humanos, como individuos o como colectividades, nos encontramos frente a frente con nuestras formas de pensar y de comportarnos arraigadas pero regresivas. Ante un juicio, tenemos que cambiar o pagar las consecuencias. Lo que llamo el juicio final es la manera que tiene la historia de ajustar cuentas con las formas de pensar y comportarse establecidas y en mi opinin regresivasde la sociedad humana a escala global4. Estas formas de pensamiento y accin, a las que Booth se refiere, pueden cifrarse en:

El juego histrico de estas ideologas e instituciones nos ha llevado a un mundo crecientemente irracional, desequilibrado, disfuncional, donde cientos de millones de seres humanos, y la naturaleza, se encuentran cada vez peor.

El Homo sapiens sapiens lleva llevamos unos 150.000 aos en este planeta; pero hanbastado apenas siglo y medio de sociedad industrial una milsima parte de ese lapso temporal para situarnos frente al abismo. An no hemos aprendido a vivir en esta Tierra.

Locomotoras

Nos hallamos situados por tanto frente al abismo; ante perspectivas terribles del colapsode la civilizacin. Sabemos desde hace mucho que las catstrofes sociales pueden desencadenarse en un lapso de apenas unos aos. Ahora sabemos tambin, desde hace no tanto, que las peores catstrofes ecolgicas grandes cambios climticos, por ejemplo pueden ocurrir en un lapso de slo decenios. Estamos en la cuenta atrs.

Otro de los estudiosos que ha escudriado el pasado tratando de aprender lecciones que eviten lo peor es el historiador y antroplogo Joseph A. Tainter (director del Departamento de Medio Ambiente y Sociedad de la Universidad de Utah). En un libro importante publicado en 1988, para explicar el colapso que han sufrido la inmensa mayora de las sociedades complejas a lo largo de la historia, recurre a las siguientes ideas:

    1. las sociedades humanas pueden concebirse como organizaciones orientadas a la resolucin de problemas.
    2. Todos los sistemas sociopolticos requieren energa para mantenerse. La energa siempre ha sido y ser la base de la complejidad cultural.
    3. La estrategia de aumento de complejidad trae consigo el incremento de costes per cpita.
    4. La inversin en complejidad sociopoltica como respuesta para resolver problemas a menudo alcanza un punto de rendimientos marginales decrecientes (costes crecientes en relacin con los beneficios).6

En su libro El colapso de las sociedades complejas Joseph Tainter propuso tres formas bsicas de fracaso socioecolgico que, en los ejemplos histricos, en realidad suelen darse entremezcladas:

Como observ antes, a menudo concurren en los colapsos histricos los tres tipos de fracaso. Con respecto a la conducta de los dinosaurios, cabe observar lo siguiente: en sociedades desiguales, donde una gran fraccin de la riqueza y el poder se concentra en los estratos superiores, la preservacin del statu quo absorbe casi todos los esfuerzos de estas capas, que harn lo posible y lo imposible por retener sus privilegios. Esto se aplica igual a las elites de las antiguas ciudades sumerias que a los banqueros de Wall Street. Uno barrunta que slo las sociedades igualitarias pueden ser sustantivamente racionales (en un sentido histrico: aprender del pasado para anticipar y sortear con xito los problemas del futuro). Enseguida volveremos a esta cuestin de la racionalidad.

Con respecto a las locomotoras desbocadas, cmo evitar traer a colacin la imagen de los frenos de emergencia que Walter Benjamin ese lcido centinela mesinico a quien hoy rendimos homenaje propuso en 1940? Yo la emple para titular mi primer libro de ensayos sobre cuestiones ecolgico-sociales7, publicado en 1991 en la Editorial Revolucin luego Talasa-, aquella iniciativa del MC, el pequeo partido de extrema izquierda con el que precisamente por entonces estaba tratando de fusionarse la LCR8 Benjamin conjeturaba: Marx dice que las revoluciones son las locomotoras de la historia universal. Pero acaso las cosas sean completamente distintas. Quiz las revoluciones son recursos al freno de emergencia por parte del gnero humano que viaja en ese tren.

Esa cita antepuse al primer captulo del libro, El tren de la historia y los frenos de emergencia, donde hace veinte aos escrib (y pido disculpas por la longitud de la cita):

Tirar del freno de emergencia, controlar las fuerzas productivo-destructivas, poner en entredicho la cultura productivista de la izquierda clsica: con todo ello estamos hablando de la necesidad de autocontencin (o autolimitacin).

Bucles

Si el anlisis anterior va bien encaminado, entonces resulta fcil ver que la racionalidad colectiva se ha convertido hoy, para nosotros, en una cuestin literalmente de vida o muerte... Richard Wright resume la situacin en su Breve historia del progreso:

Aunque he tratado por extenso la cuestin de la racionalidad ecolgica en otro lugar9, no puedo dejar de hacer ahora algunas consideraciones al respecto. En el centro de la cultura occidental determinada por las dinmicas del capitalismo y de la tecnociencia hemos de situar la cuestin de la dominacin. Y vale la pena rememorar la frmula con que Cornelius Castoriadis captaba la esencia de la sociedad industrial (o, en los trminos del filsofo greco-francs, el imaginario social colectivo de sta, el ncleo de significaciones imaginarias que mantienen la cohesin social y orientan la actividad). Para Castoriadis, el objetivo central de la vida social [en esta sociedad] es la expansin ilimitada del (pseudo) dominio (pseudo) racional10.

Tambin Ren Dubos -entre otros forjadores de un pensamiento ecologista- critica semejante filosofa de la dominacin, y apunta lo contraproducente que resulta: Cuanto ms absoluto sea el dominio del hombre fustico y ms se adhiera a la filosofa de que la naturaleza debe ser conquistada, ms rpidamente se deteriorar el entorno y ms calidad perder la vida humana11.

Pero por qu el exceso de dominacin acaba por volverse en contra del dominador? De dnde proceden estos fenmenos de contraproductividad? Una respuesta sencilla esta tarde no tenemos demasiado tiempo sera la siguiente: formamos parte de sistemas complejos adaptativos (ecosistemas) y del sistema de ecosistemas que es la biosfera, con mltiples bucles de retroaccin. Qu son estos?

Una nocin bsica y central en teora de sistemas es la de los bucles de retroalimentacin o retroaccin o realimentacin (feedback loops). La idea viene de la ciberntica...

Si son bucles positivos, tienden a hacer crecer un sistema y desestabilizarlo (en esa medida, y si se me permite la broma, los bucles positivos resultan negativos). Si se trata de bucles negativos tienden a mantener la integridad de un sistema y estabilizarlo. Los primeros son revolucionarios y los segundos conservadores.

Al estar inmersos en estas clase sistemas complejos donde todo est conectado con todo (o casi) mediante bucles de realimentacin, sucede que -como intuyeron muchas sabiduras tradicionales- los efectos de nuestras acciones acaban por volver sobre nosotros mismos (aqu cabra evocar incluso la nocin hind de karma). Por lo dems, es la misma dinmica de los sistemas complejos adaptativos la que conduce a las ideas de autolimitacin y suficiencia:

La dinmica de locomotora desbocada que hemos evocado anteriormente (acumulacin de capital, expansin material de la economa, tecnologa errnea, poblacin excesiva, valores equivocados) es autocataltica, de autopropulsin, mediante bucles de retroaccin positiva. Se tratara entonces de contrarrestarla, en un ejercicio de racionalidad colectiva, introduciendo bucles de retroaccin negativa15: en esto consistira nuestro tirar del freno de emergencia. Digamos por ejemplo: socializar la banca para poner el sistema de crdito al servicio de un proyecto socioeconmico de sostenibilidad. Desde cierta perspectiva se tratara, en suma, de pasar de una cultura de la hybrisa otra de la autocontencin.

Tintes para tejidos (y con esto acabamos)

Lo que sucede es que tal senda de desarrollo racional y alternativo parece incompatible con el capitalismo, con la noria de la produccin que necesita crear constantemente los deseos de nuevos bienes y servicios para aumentar la produccin, y aumentar la produccin para que no cese la acumulacin de capital.

Miremos, entonces, la realidad de frente. Capitalismo y sostenibilidad son compatibles? El problema no es el mal funcionamiento del sistema: el problema es el sistema mismo. Pero poca gente de los involucrados en los debates sobre crisis ecolgica y sostenibilidad, reconoce esto de verdad...

De dnde la desesperante inoperancia de tantos esfuerzos actuales en torno al desarrollo sostenible? Se quiere, a la vez, una cosa y su contrario. Se quiere, a la vez, planificar y no planificar; se quiere, a la vez, redistribuir y no redistribuir; se quiere, a la vez, autolimitarse y crecer sin lmites.

Por una parte, el desarrollo sostenible exige planificacin: se trata, en definitiva, de regular racionalmente el metabolismo global entre humanidad y naturaleza. Por otra parte, el capitalismo prohbe planificar: o mejor dicho, prohbe planificar para el inters de todos, y slo fomenta la planificacin opaca y antidemocrtica de los centros de poder econmico privado, en su propio beneficio.

Anlogamente cabe argumentar que el desarrollo sostenible exige redistribucin (entre las diferentes generaciones humanas, entre las diversas naciones y sociedades y clases sociales, entre los seres humanos y el resto de la naturaleza), mientras que el capitalismo se niega a redistribuir. Y que el desarrollo sostenible exige autolimitacin, mientras que el capitalismo tiende a la expansin sin lmites.

Si queremos ms desarrollo sostenible, hemos de buscar menos capitalismo. Si queremos ms desarrollo sostenible, lo que primordialmente necesitamos no son estrategias de desarrollo sostenible (que tambin): lo que necesitamos sobre todo son luchas sociales por la justicia y la sustentabilidad.

La sostenibilidad no casa ni con el mercado libre (utpico) ni con los mercados oligoplicos dominados por enormes concentraciones de poder privado (el mundo real de nuestras oligarquas liberales --Castoriadis--, que no democracias). Sin planificacin y control del metabolismo naturaleza/ sociedad no hay posible sostenibilidad.

Otra forma de producir y consumir, no implica, entre otras cosas, restricciones a las libertades de inversin y de consumo? El rediseo de la famosa fbrica suiza Rhner Textil con criterios biomimticos llev a examinar unos ocho mil productos qumicos de uso comn en la industria textil convencional. De estos ocho mil slo 38 pudieron conservarse (al aplicar estndares de elevada compatibilidad con la salud humana y ambiental). 16 En una economa sostenible no se constreira, por tanto, la libertad del innovador para introducir nuevos materiales?

El mundo puede ser bueno para la vida o bueno para los negocios para el bisnes del gran capital. Y se nos est acabando el tiempo para optar. Una cultura de la sostenibilidad, hoy slo puede ser una cultura de resistencia. Pues me temo que no cabe concebir un capitalismo ecolgicamente sostenible que no sea humanamente atroz (que no implique, por ejemplo, la muerte de cientos de millones de seres humanos). Por ello, un elemento clave de la cultura de la sostenibilidad es el anticapitalismo.

El filsofo Max Horkheimer evocaba el ideal de la polis griega, pero sin esclavos. Hoy tenemos que completar: sin esclavos, sin mujeres sometidas, y sin desforestacin. Y hemos de precisar: en la polis democrtica y sostenible no se construyen pirmides. Saludo a los y las participantes en esta primera Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista, y os deseo buen trabajo estos das.

Notas:

1/Ronald Wright, Breve historia del progreso, Urano, Barcelona 2006, p. 48.

2/ Breve historia del progreso, op. cit., p. 99.

3/ Breve historia del progreso, op. cit., p. 100.

4/ Ken Booth, Cambiar las realidades globales: una teora crtica para tiempos crticos, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global 109, CIP Ecosocial, Madrid 2010, p. 12.

5/ Jorge Ozcriz y otros: Cambio global Espaa 2020-2050. El reto es actuar, Fundacin General de la UCM/ Fundacin CONAMA, Madrid 2008, p. 18.

6/ Joseph A. Tainter, The Collapse of Complex Societies, Cambrige University Press, Nueva York 1988.

7/ Jorge Riechmann, Problemas con los frenos de emergencia? Movimientos ecologistas y partidos verdes en Alemania, Holanda y Francia. Revolucin, Madrid 1991.

8/ El congreso de unificacin entre LCR y MC tuvo lugar el 2 y 3 de noviembre de 1991; la organizacin resultante fue Izquierda Alternativa. Sin embargo, esta unificacin entr en crisis poco despus y desemboc en divorcio.

9/ Jorge Riechmann, Hacia una teora de la racionalidad ecolgica, captulo 2 de La habitacin de Pascal, Los Libros de la Catarata, Madrid 2009.

10/ Encontramos esta formulacin en muchos lugares de la obra de Castoriadis. Por ejemplo, en Cornelius Castoriadis y Daniel Cohn-Bendit, De la ecologa a la autonoma, Mascarn, Barcelona 1982, p. 18.

11/ Ren Dubos, Un dios interior, Salvat, Barcelona 1986, p. 227.

12/ Jane King y Malcolm Slesser, No slo de dinero... La economa que precisa la Naturaleza, Icaria, Barcelona 2006, p. 54.

13/ No slo de dinero... La economa que precisa la Naturaleza, op. cit., p. 56.

14/ James J. Kay y Eric Schneider, Embracing complexity: the challenge of the ecosystem approach, Alternatives 20/3, julio-agosto de 1994, p. 35.

15/ Cf. Gregory Bateson, Las races de la crisis ecolgica (1970), recogido en Pasos hacia una ecologa de la mente, Carlos Lohl/ Planeta Argentina, Buenos Aires 1991, p. 524.

16/ Michael Braungart y William McDonough, Cradle to cradle (de la cuna a la cuna), McGraw Hill, Madrid 2005, p. 102.

Fuente: http://www.anticapitalistas.org/node/5613

rCR



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