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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2010

Resea de En War, Sebastian Junger
Cara y cruz de la guerra

Alberto Piris
Rebelin


Un nuevo libro sobre la guerra, escrito por un periodista que en varias ocasiones acompa en sus misiones de combate en Afganistn a una Seccin de la 173 Brigada Paracaidista del Ejrcito de EEUU, ha venido a engrosar la amplia lista de textos blicos iniciada por el mtico Homero cuando decidi dejar constancia para el futuro de las vicisitudes poltico-militares del sitio de Troya.

En War, Sebastian Junger no solo describe con agilidad y perspicacia todo lo que rodea al combate, desde la perspectiva de un observador que hasta entonces nada saba de la guerra y de todo lo que sta implica, sino que utiliza sus conocimientos en otros campos de las ciencias humanas para penetrar en el interior de la mente de los soldados y explicar qu es lo que pasa por ella en los momentos ms decisivos.

Algunas cosas de las que se sorprende son obvias para todos los que han conocido la experiencia del combate real o los que lo han analizado desde muchos puntos de vista a lo largo de los siglos, sobre todo despus de que el mundo asistiera horrorizado a aquella carnicera blica que fue la Primera Guerra Mundial, a partir de la cual se multiplicaron extraordinariamente los textos narrativos y analticos sobre el fenmeno social de la guerra.

Nada nuevo descubre el autor al sealar que, en casi todas las guerras, los soldados no luchan hasta la muerte por una bandera, por una idea o por algn otro smbolo. Ni siquiera por la Patria. El compaerismo, la abnegacin y la entrega de la vida se subliman, sobre todo, hacia el compaero. Por el que combate a su lado. La esencia de la formacin bsica del combatiente la expresa acertadamente Junger cuando escribe que las decisiones personales que en cada momento ha de tomar un guerrero, a veces con urgencia y casi siempre bajo la presin de la muerte, no se basan en lo que es mejor para l sino en lo que es mejor para el grupo. Porque si todos actan as, el grupo sobrevivir; si no, muchos morirn. Y remacha: Esto, en esencia, es el combate.

Un hecho de armas narrado de pasada en ese libro ha causado ahora cierto revuelo en EEUU, cuando la Casa Blanca decidi la pasada semana conceder la Medalla de Honor a un soldado -hoy sargento- que en 2007 puso en gravsimo riesgo su vida para salvar la de sus compaeros durante una violenta emboscada en tierras afganas. Es la primera medalla de esta categora -la mxima condecoracin militar en EEUU- concedida a un soldado vivo desde la guerra de Vietnam. La confirmacin de la concesin habr de pasar por un largo trmite de revisin de todas las circunstancias del hecho, que puede retrasarla bastante tiempo. Pero el sargento Salvatore Giunta ha pasado a ser considerado hoy como uno de esos mitos de herosmo militar, tan necesarios para el pueblo de EEUU.

Junger tambin advierte una paradoja de la guerra: el compaerismo impide que sta se convierta en un salvajismo total, pero esa sensacin de hermandad, esa fuerte idea de proteccin grupal que suscita, pueden convertir en salvajes a los hombres o hacer que acten como tales. A poco de publicarse el libro en cuestin, una terrible noticia ha venido a confirmar esa hiptesis. Doce soldados del Ejrcito de EEUU han sido procesados por constituir o encubrir lo que el juez instructor denomin un equipo asesino, un grupo de soldados que mataban afganos al azar y por pura diversin y guardaban sus dedos como trofeos de guerra.

Es estremecedor leer en el documento de acusacin la brutalidad con la que estos soldados actuaban y cmo el compaerismo se puede pervertir hasta convertirse en delincuencia. El asunto se descubri el pasado mes de mayo, como consecuencia de una brutal paliza que haba recibido un soldado que denunci a sus superiores el uso de hachs y alcohol de contrabando por algunos de sus compaeros en los dormitorios que compartan. Por compaerismo -declar- se haba mantenido en silencio durante algn tiempo, antes de cursar el parte, pero la brutalidad y las amenazas de sus compaeros aumentaron, lo que motiv su denuncia. sta fue la que permiti descubrir la existencia del citado equipo asesino, que haba matado hasta entonces a tres afganos, solo por entretenimiento.

Se ha sabido que el sargento principal responsable de los hechos, que haba estado alardeando ante sus soldados de las barbaridades que anteriormente haba realizado en Iraq, sonde a los componentes del pelotn a su mando sugirindoles lo fcil que sera tirar una granada contra alguien y matarlo. Eso hicieron en tres ocasiones. En una de ellas, adems, depositaron un kalashnikov junto al cadver para justificar el asesinato.

As es la guerra. Entre la desinteresada abnegacin y el ms vil asesinato, cabe todo un espectro de actividades humanas capaces de enaltecer a unos y denigrar a otros. Al regresar a casa, concluida la guerra, unos llevarn consigo las semillas del odio y la violencia, pero pocos de los que ejercieron la abnegacin habrn sobrevivido para poder contarlo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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