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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2010

A nueve aos del 11-S, es el mundo un lugar ms seguro?

Alan Woods
Corriente Marxista Internacional


Hace nueve aos, el mundo entero miraba horrorizado cmo las Torres Gemelas se derrumbaron en una nube de polvo y escombros. Las ondas expansivas de ese acontecimiento siguen agitando el mundo. En las primeras 24 horas, el efecto fue de dejar atnita a la opinin pblica de los EE UU. Para un pas que nunca experiment los horrores de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, lo inesperado del ataque fue aterrador hasta el extremo.

De la noche a la maana, el ataque destruy el mito de la invulnerabilidad de los Estados Unidos. Haba una sensacin de pnico. Nadie saba qu esperar a continuacin. El propio gobierno pareca estar conmocionado en un estado de impotencia aptica. George W Bush, el hombre ms poderoso del mundo, cuando se enter de la noticia mientras lea un cuento a los nios en una guardera, dio la impresin de total incomprensin y de parlisis de la voluntad. En lugar de regresar a Washington para asumir la direccin, pas las siguientes horas circulando sin rumbo en la seguridad del avin presidencial.

En medio de toda esta histeria, la gente olvid convenientemente el sorprendente fracaso del servicio de inteligencia para predecir el ataque del 11-S. A pesar de las enormes sumas de dinero pblico y la gran cantidad de tecnologa avanzada a su disposicin, la CIA y otras agencias proporcionaron slo advertencias vagas que no servan en absoluto para detectar y prevenir el ataque.

En el artculo que escrib el 11 de septiembre de 2001, slo un par de horas despus del ataque, consider la hiptesis de que los servicios de inteligencia deban de saber que algo se estaba preparando, pero no hicieron nada para pararlo. Ms tarde, al conocer la magnitud del desastre, pareca menos probable que la clase gobernante de Estados Unidos a sabiendas hubiera causado tal desastre en su propio pas.

Posteriormente, toda una industria de la teora de la conspiracin se ha desarrollado en torno a esta cuestin. Como marxista, no soy amigo de teoras conspirativas que tratan de explicar la historia en trminos de los planes de individuos y grupos malignos o beneficiosos. En general, estas "explicaciones", que son siempre de un carcter idealista, si no totalmente mstico, no explican nada en absoluto.

Sin embargo, hasta el da de hoy muchas preguntas siguen sin respuesta. Es un hecho establecido que la inteligencia estadounidense no le prest atencin alguna a la amenaza desde Arabia Saudita, un pas con el que el Estado norteamericano y, especialmente, la industria del petrleo (incluida la familia de Bush) tienen vnculos muy estrechos. Mucha gente ha llamado la atencin al hecho de que inmediatamente despus del ataque, a miembros de la familia Bin Laden se les permiti salir del pas sin ser interrogados por la polica.

Quin se beneficia?

Es imposible saber lo que pasa en el oscuro mundo de espionaje y contraespionaje. Pero se sabe que los servicios de inteligencia de EE UU han tenido estrechos vnculos con el rgimen saudita desde hace mucho tiempo, y tambin con Bin Laden. Es casi impensable que nadie supiera nada sobre un plan terrorista de dimensiones tan vastas. La explicacin ms probable es que la inteligencia de EE UU saba que se planeaba algn tipo de acto terrorista, pero no necesariamente eran conscientes de su magnitud. Un acto terrorista en una escala ms pequea hubiera sido muy conveniente, as que no se tom ninguna medida. Pero los resultados probablemente fueron mucho ms all de sus clculos.

En la confusin reinante, nadie quiso recordar el hecho vergonzoso de que la propia red Al Qaeda fue creada por la CIA para luchar contra el ejrcito sovitico en Afganistn, o que Bin Laden, el hijo de un millonario saudita, trabaj para la inteligencia pakistan y estadounidense durante la ocupacin sovitica de Afganistn. Bin Laden haba aprendido todos sus trucos de la CIA y saba muy bien cmo lanzar ataques sin aviso previo al objetivo previsto. La nica razn por la que ha escapado a su detencin en todos estos aos es porque sigue protegido por el ISI, la inteligencia militar de Pakistn, que est trabajando como un Estado dentro del Estado de ese pas.

Es concebible que hubiera elementos en la Administracin que, a sabiendas, hubieran aceptado la destruccin de las Torres Gemelas con el fin de promover sus planes? No es ms inconcebible que el hecho de que el Presidente FD Roosevelt permitiera adrede que la fuerza area japonesa bombardeara Pearl Harbor con el fin de conseguir que los Estados Unidos entraran en la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayora de la opinin pblica de EE UU estaba en contra.

La primera pregunta que hay que hacer cuando se investiga un delito es: cui bono (quin se beneficia?). Los que ms ganaron de los acontecimientos del 11-S fueron el complejo industrial-militar, el Pentgono, las grandes empresas como Halliburton, que tiene lucrativos contratos con el Estado y la industria armamentista, los crculos ms agresivos, reaccionarios y de derecha del imperialismo estadounidense el ala derechista republicana, y George W Bush.

El efecto inmediato que tuvo fue alentar a los crculos ms agresivos y reaccionarios de la clase dominante, personificada por George W Bush, a lanzar una violenta ofensiva a escala mundial. Despus de 11-S, el Pentgono recibi inmediatamente 250.000 millones de dlares para construir 2.800 nuevos aviones de combate avanzados. Y esto no era ms que un adelanto modesto de las grandes sumas que posteriormente fueron entregadas a los militares de EE UU. Se trata de sumas fabulosas que, si se invirtieran para fines productivos, podran transformar la vida de los pueblos, no slo de EE UU, sino del mundo.

En este contexto, resulta muy divertido leer las denuncias hipcritas formuladas por Bush y Blair contra Irak por su supuesta posesin de armas de destruccin masiva. De hecho, EE UU tiene actualmente, con mucha diferencia, el mayor arsenal de tales armas, incluidas 22.827 cabezas nucleares y, tambin, reservas desconocidas de armas qumicas y bacteriolgicas.

La opinin pblica de los Estados Unidos, aturdida por los efectos del ataque, fue empujada tras la Administracin de Bush y su maquinaria de guerra. Los derechos civiles se redujeron abruptamente bajo el pretexto de la legislacin anti-terrorista. Hubo una inversin masiva en seguridad interna. Que todas estas cosas le vinieron bien a la camarilla reaccionaria que rodeaba a George W Bush es tan claro como la luz del da.

El "enemigo externo"

Aunque el colapso de la URSS fue motivo de gran regocijo en Occidente, para el Pentgono y el Complejo Militar Industrial result extremadamente inconveniente, ya que les priv de la excusa para justificar las colosales sumas gastadas por los EE UU en armamento. Necesitaban un sustituto de la "amenaza roja" y ahora lo encontraron en el "extremismo islmico".

George Bush hijo tena que "hacer algo" que diera la apariencia de un liderazgo decisivo, aunque slo fuera para eliminar de la conciencia pblica las dolorosas imgenes de incompetencia, estupidez y cobarda que se transmitieron por la televisin de la nacin. El Presidente decidi que era necesario declarar la guerra a alguien.

Comenz con la invasin de Afganistn. Esto pareci ser un blanco fcil. Aqu la participacin de las fuerzas de EE UU estaba casi totalmente limitada a los bombardeos areos de las posiciones de los talibanes. La lucha sobre el terreno la realizaba la Alianza del Norte, en calidad de agentes locales del imperialismo estadounidense. Frente a esta embestida, los talibanes retiraron sus fuerzas de las ciudades, slo para reagruparse en las zonas rurales de la regin Pushtoon de donde nunca han sido desalojados, y desde donde han organizado una guerra de guerrillas altamente efectiva desde entonces.

El ataque del 11-S fue lanzado por ciudadanos sauditas y organizado por Al Qaeda, que era dirigida por un ciudadano de Arabia Saudita y financiada con dinero saud con el respaldo de la secta wahab basada en ese pas. Pero estos hechos no impidieron que el Presidente de los EE UU lanzase un ataque contra Irak, que no tena nada que ver ni con el 11-S o Al Qaeda. Sin embargo, desde el principio, el verdadero objetivo en la mira de Bush era el abundante petrleo de Irak.

El gobierno de Bush haba estado planeando un ataque contra Irak durante algn tiempo. Simplemente se escudaron en el ataque del 11-S para justificar la puesta en marcha de dichos planes. En su discurso del estado de la nacin, Bush habl de un "eje del mal" y nombr a Irak, Irn y Corea del Norte. "Los EE UU", dijo, "no permitirn, que los regmenes ms peligrosos del mundo nos amenacen con las armas ms destructivas del mundo".

Con el fin de justificar lo que fue un acto descarado de agresin, se acus a Irak de tener armas de destruccin masiva. No tena ninguna. Despus del 11-S Bush y Rumsfeld, con la complicidad de Tony Blair, jugaron con los temores y la paranoia producidos por el ataque para insinuar que Al Qaeda estaba planeando usar armas nucleares y / o armas qumicas y bacteriolgicas contra Estados Unidos. La evidencia de estas afirmaciones era mnima, pero fomentaron deliberadamente un ambiente de histeria basado en el conocido principio del "enemigo externo".

Sobre la base de esta dbil excusa, los EE UU y sus aliados han enviado sus fuerzas para invadir los territorios de otros pases, no slo Irak y Afganistn, sino operaciones ms pequeas en Somalia y otros lugares. Han llevado a cabo una campaa mundial encubierta contra Al Qaeda y otros grupos yihadistas radicales. La excusa para estas acciones ha sido la existencia de una supuesta amenaza islmica a los Estados Unidos.

"Caones antes que mantequilla"

El 11 de septiembre suministr a Bush y los crculos ms reaccionarios de Washington la excusa perfecta para poner en marcha un amplio programa de gastos armamentistas, aunque en realidad este programa ya estaba decidido de antemano. El gasto en armamento estadounidense experiment el mayor aumento en 20 aos. Washington ha destinado enormes cantidades de dinero para proyectos tales como vehculos areos no tripulados (UAV), guerra ciberntica, y todas las armas imaginables de destruccin masiva.

En trminos de los arsenales de armas nucleares, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, Stockholm International Peace Research Institute), estima que alrededor de 8.100 cabezas nucleares estn en funcionamiento en los EE UU, Rusia, China, Gran Bretaa, Francia, India, Pakistn e Israel. Aunque esta cifra sea 300 menos que hace un ao, unas 2.000 estaban todava "en alerta roja", o listas para ser lanzadas en cuestin de minutos, dijo. Los EE UU estaba a la cabeza de la lista de los 10 compradores de armas ms grandes del mundo en 2009, gastando 661.000 millones de dlares en equipo militar.

Al presidente Obama le gusta dar lecciones al mundo sobre la importancia de la paz y el desarme para todo el mundo excepto los EE UU, claro est. Si examinamos las cifras, vemos que el gasto global ha aumentado en casi un 50% durante la ltima dcada, segn un reciente informe de SIPRI. Del aumento total, ms de la mitad corresponda a los EE UU.

Los imperialistas estn siguiendo a la letra la receta infame de Gring: "Los caones nos harn grandes. La mantequilla slo nos har engordar". En todo el mundo, los gobiernos estn advirtiendo a los ciudadanos de que tendrn que reducir los servicios pblicos, pero la doctrina de austeridad no tiene ningn efecto sobre los presupuestos militares. En el ao 2009 se gastaron en armas 1,5 billones de dlares, un incremento anual en trminos reales del 5,9%, segn este informe. Estas cifras indican cul es el futuro para la humanidad bajo el capitalismo.

Los EE UU, con slo el 4 por ciento de la poblacin mundial, posee ms de una cuarta parte de la riqueza del mundo. Representa el 37 por ciento del gasto militar mundial y el 40 por ciento de la produccin mundial de armas incluyendo las armas de destruccin masiva ms modernas y tecnolgicamente avanzadas. Ninguna otra potencia, ni por asomo, se acerca a este poder militar. EE UU gasta ms que nadie en armas, pero ahora China se ha colocado en segundo lugar con un gasto estimado de 100.000 millones de dlares; luego, a cierta distancia, siguen Francia ($ 63.900 millones), Gran Bretaa ($ 58.300 millones), Rusia (aproximadamente $ 53.300 millones) y Japn ($ 51.800 millones).

Sin embargo, el aumento ms rpido en gastos de armas se produjo en Asia. China registr el mayor incremento en gasto militar, seguida por la India. Los chinos han desarrollado las armas ms modernas y sofisticadas, incluyendo el lanzamiento de satlites, que tienen un significado claramente militar. El reciente enfrentamiento entre Corea del Norte y Corea del Sur por el hundimiento de un buque de Corea del Sur y las constantes tensiones entre China y Taiwn subrayan el peligro de futuros conflictos en una de las reas clave de la economa mundial.

El imperialismo britnico, ahora una sombra de s mismo, se ve obligado a reducir su arsenal ms en consonancia con el tamao de su billetera. Se espera que la coalicin conservadora-liberal recorte el nmero de aviones de combate F35 reclamados por la Armada para sus portaaviones. Pero no ha cancelado el programa de submarinos nucleares Trident, que adems de ser enormemente costoso, es totalmente intil. Despus de todo, los estadounidenses podran objetar!

El balance de la "guerra contra el terror"

En teora, los Estados Unidos (y sus aliados) llevan ya nueve aos en una "guerra contra el terror". En realidad, sin embargo, de guerra no tena nada. Desde el principio, los medios militares empleados estaban fuera de toda proporcin con la amenaza real. La verdad es que la amenaza planteada por Al Qaeda ha sido grotescamente exagerada. Esa organizacin no tena los recursos para montar otras operaciones con las dimensiones del 11-S. Ni siquiera han intentado lanzar algo remotamente similar, a pesar de toda la propaganda ruidosa en ambos lados.

Se plante como misin principal la de derrotar a Al Qaeda, junto con la captura de su lder Osama Bin Laden. Pero dicho objetivo no superaba el alcance de una mera operacin policial. Estos objetivos no pueden lograrse mediante el envo de grandes ejrcitos al otro extremo del mundo. Los ejrcitos son para luchar contra otros ejrcitos. Y Al Qaeda no es un ejrcito.

El verdadero significado de las acciones de los EE UU en relacin a Irak fue que, al hacerlo, Norteamrica reclamaba el derecho de intervenir militarmente en cualquier lugar de su eleccin, para interferir en los asuntos internos de cualquier Estado y derrocar a cualquier gobierno que no sea de su agrado. Bush estaba diciendo, en efecto: "Hagan lo que decimos o los bombardearemos!" "Hagan lo que queremos, o los invadiremos!" La llamada Doctrina Bush destroz todo el sistema de relaciones mundiales y la diplomacia que han estado en vigor desde el Tratado de Westfalia en el siglo XVII.

La expresin concreta de la Doctrina Bush fue la invasin de Irak y Afganistn. Pero en lugar de ser una manifestacin triunfante del poder del imperialismo de EE UU, estas guerras han puesto en evidencia sus limitaciones. Despus del 11-S, la atencin de Estados Unidos fue absorbida por una sola regin, el rea comprendida entre el Mediterrneo y el Hindu Kush. Jug con las aspiraciones de los grupos tnicos y religiosos, especialmente en Irak y Afganistn, con resultados desastrosos en ambos casos. El imperialismo ha utilizado siempre la cuestin nacional para sus propios fines, usando cnicamente a las naciones pequeas como monedas de cambio.

En consecuencia, ahora mismo la potencia militar de EE UU ha sido llevada seriamente a sus lmites. En 2008, Rusia entr en guerra con Georgia, pas aliado de EEUU. Pero Estados Unidos no dispona de las fuerzas para llevar a cabo ningn tipo de intervencin. Casi a diario surgen nuevas guerras y conflictos en el mundo, como vemos en Somalia. No pueden hacer frente a todos ellos!

Washington no ha logrado ninguno de sus objetivos declarados en la "guerra contra el terror". Bin Laden no ha sido capturado. La amenaza del terrorismo es mayor de lo que era antes. La invasin de Irak fue una aventura fallida que ya ha finalizado, tal como predijimos, en una humillante retirada del ejrcito de EE UU. Aparte de miles de soldados de EE UU muertos y heridos, la guerra estaba costando a los EE UU 2.000 millones de dlares cada semana.

Es cierto que tuvieron xito en la eliminacin de Saddam Hussein. Pero esto ha causado ms problemas de los que ha resuelto. Irak se encuentra en un caos sangriento. Antes de la invasin, Al Qaeda no tena bases en Irak. Ahora le sobran. Lo nico que han logrado es aumentar la inestabilidad en todo Oriente Medio. En cualquier momento pueden estallar nuevos conflictos y guerras, poniendo en peligro la estabilidad de los regmenes rabes inestables de Egipto, Jordania, Marruecos y Arabia Saudita.

A pesar de los intentos cada vez ms desesperados de Obama para alcanzar un acuerdo, la cuestin palestina no se ha resuelto. Sigue siendo una herida abierta. El reciente incidente de las tropas israeles atacando un buque en aguas internacionales y matando a gente desarmada es un recordatorio grfico de esto. Este es un escenario de pesadilla para Washington, que est intentando, sin xito, presionar a los israeles para que hagan concesiones al ala de derecha de la direccin palestina (Mahmud Abbas).

La nica justificacin para la guerra en Afganistn es que Al Qaeda lanz sus ataques sobre los Estados Unidos desde all. Pero ese ya no es el caso, porque Al Qaeda puede lanzar ataques desde el Yemen, Somalia u otros pases. De hecho, no est claro si Al Qaeda ya es capaz de lanzar ataques. En cualquier caso, la guerra en Afganistn ya no tiene razn de ser. El general David Petraeus fue enviado a Afganistn con el objetivo de ganar la guerra. Pero la pregunta ya no es si los Estados Unidos puede ganar o no. Nadie sabe lo que significa "ganar" en esta guerra.

A pesar de haber derrocado a los talibanes e invadido el pas, nada se ha resuelto. Hasta la fecha no han logrado ni uno solo de sus objetivos declarados. No han matado o capturado al Mullah Omar. No han destruido a la red de Al Qaeda, que se dedica a lanzar constantemente nuevos ataques terroristas (Bali, Mombasa, Kenya, Somalia...).

La situacin de Afganistn es an peor que antes de la invasin estadounidense. Hay un gobierno ttere dbil en Kabul, que depende por completo del ejrcito de EE UU y no durara ni 24 horas sin l. Los norteamericanos no controlan el resto del pas, que est en un estado de caos indescriptible. No pueden retirarse de Afganistn sin provocar un colapso inmediato.

Tarde o temprano, sin embargo, tendrn que salir de Afganistn dejando atrs un lo an ms grande que Irak. Lejos de estabilizar la situacin en la regin, la han desestabilizado por completo. El desorden se est extendiendo desde Afganistn a Pakistn, que ahora se encuentra en un estado de caos. El infierno afgano, a su vez, ha exacerbado las tensiones entre India y Pakistn, que, recordemos, son dos potencias nucleares.

EE UU enmascar hipcritamente su estrategia de eliminar a sus enemigos reales o potenciales con el lenguaje de la "democracia" y los "derechos humanos". En realidad, la poltica militar agresiva de los EE UU se ha visto acompaada de ataques sistemticos contra los derechos democrticos. Gore Vidal, el escritor norteamericano vivo ms importante, ha dicho que las medidas adoptadas por Bush para limitar la Declaracin de Derechos constituyen la destruccin de la Constitucin republicana. La Baha de Guantnamo ha entrado en el lxico de la infamia internacional como sinnimo de la violacin sistemtica y brutal de los derechos humanos.

La llamada guerra contra el terrorismo ha llevado a un fortalecimiento del aparato policaco-militar y a un debilitamiento de los derechos democrticos, no slo en los EE UU, sino en muchos otros pases. Ha proporcionado la excusa para un asalto a la democracia en todas partes. Personas civilizadas, que normalmente exigiran el respeto de los derechos democrticos, han sido persuadidos para tolerar aberraciones como el secuestro, la tortura, los asesinatos, los bombardeos de objetivos civiles y la sistemtica violacin de la soberana nacional: todo sobre la base de una llamada guerra global contra el terrorismo.

La verdad es que en los ltimos nueve aos la mayora de los actos terroristas han sido perpetrados por el imperialismo contra gente que nada tienen que ver con el terrorismo. La llamada guerra contra el terror ha actuado como el sargento de reclutamiento ms eficaz para el terrorismo. Toda una generacin de jvenes de los pases islmicos ha sido empujada en la direccin de Al Qaeda y otras organizaciones yihadistas, no slo en Pakistn, sino en Gran Bretaa y los propios EE UU. En los nueve aos transcurridos desde el 11-S, el mundo, lejos de ser un lugar ms pacfico y seguro, nunca ha sido ms inseguro, inestable y peligroso.

El socialismo es la nica salida!

Alguna gente ingenua lamenta la conducta de EE UU, sobre la base de que es ilegal e inmoral. Pero, desde cundo las relaciones entre los Estados se rigen por las preocupaciones legales y ticas? Soln de Atenas hace mucho contest a estas argumentos, cuando dijo: "La ley es como una tela de araa: los pequeos quedan atrapados en ella y los grandes la hacen pedazos."

Pacifistas sentimentales lloran y se lamentan de los horrores de la guerra y la violencia. "Qu terrible es este mundo en que vivimos!" S, es un mundo terrible, pero los horrores de la guerra y la violencia no van a desaparecer debido a las quejas de los pacifistas. La guerra es un producto de las contradicciones del sistema capitalista, y los horrores que vemos todos los das en nuestras pantallas de televisin son slo los sntomas externos de una enfermedad.

A fin de eliminar los sntomas, primero es necesario realizar un correcto diagnstico de la enfermedad. Los sntomas que vemos son bien conocidos por los estudiantes de la historia. Se repiten con regularidad en los perodos en que un sistema socio-econmico ha dejado de ser til y se convierte en un obstculo para el progreso humano. Vemos sntomas muy similares en el perodo de la decadencia y cada del Imperio Romano, y tambin en el perodo de la decadencia del feudalismo.

Para mucha gente que vive en esos perodos las calamidades que aparecen por todos lados anuncian el fin del mundo. No es una casualidad que el cristianismo primitivo, cuyo ascenso coincidi con el declive final de la sociedad esclavista romana, se basaba en la idea de que el fin del mundo estaba cerca. Pero lo previsto en el Libro de las Revelaciones no era el fin del mundo, sino slo el fin de la sociedad esclavista, que finalmente se derrumb bajo el peso de sus propias contradicciones. Los brbaros simplemente le dieron un empujn final y el edifico podrido y decadente se derrumb.

Los horrores producidos por la crisis terminal del capitalismo sern an mayores que los experimentados por la sociedad romana en los ltimos tres siglos de su existencia. La bancarrota del capitalismo se expresa, no metafricamente, sino literalmente, en las colosales e insolubles deudas pblicas de los EE UU y todas las dems naciones. En su perodo de senilidad, el capitalismo se ha vuelto completamente parasitario. El sistema financiero inflado e improductivo est chupando la sangre vital de la economa productiva, provocando una hemorragia de su fuerza vital, pero las sanguijuelas no estn satisfechas.

Con el fin de pagar las deudas de los bancos, la sociedad en su conjunto est llamada a hacer sacrificios. A los que crean la riqueza de la sociedad, se les informa que deben sacrificar todo lo que han logrado durante los ltimos 50 aos. Es decir, deben sacrificar los elementos de la existencia semi-civilizada que poseen. Pero el sacrificio es desigual. Nadie pide a los banqueros que se sacrifiquen. Y si bien la escasez de dinero los obliga a hacer alguna reduccin en el gasto armamentista, se mantiene como una colosal fuga de la riqueza de las naciones.

En un momento en que a la clase obrera se le dice que no hay ms dinero para escuelas, hospitales y jubilaciones, tambin se nos dice que hacen falta inmensas sumas para fabricar bombas, tanques, satlites y aviones de guerra. Pero est claro que una cosa excluye a la otra. La clase obrera debe oponerse al despilfarro de los gastos armamentistas, contraponindolo a un programa de obras pblicas tiles: no ms armas y tanques, sino ms hospitales, viviendas, escuelas y guarderas que es lo que necesitamos.

El enorme potencial que existe a escala mundial est siendo frenado por los estrechos lmites de la propiedad privada de los medios de produccin y el Estado nacional. Una economa socialista planificada eliminara este tipo de derroche atroz y sentara las bases para un rpido desarrollo de las fuerzas productivas y un aumento sin precedentes del nivel de vida. En lugar de discutir cmo recortar las jubilaciones y los salarios, estaramos en condiciones de implantar un programa de reformas sociales que pondran todos los logros del pasado en la sombra.

La lucha por el socialismo mundial y una federacin socialista mundial es la lucha por un mundo sin guerras. Estamos a favor de un mundo sin fronteras ni barreras arancelarias, un mundo sin pasaportes ni visados. Estamos luchando por un mundo en el que las barbaridades de la guerra y el terrorismo no sern ms que un mal sueo del pasado, un mundo en el que el colosal potencial productivo del planeta se realizar mediante un plan armnico de produccin socialista a escala internacional.

Parece esto difcil? Pero, no es mucho ms difcil aceptar la situacin actual de desempleo, recortes, guerras, hambre masiva y todos los dems horrores que el capitalismo ha preparado para los pueblos del mundo? La lucha por el socialismo mundial no es una utopa, sino la nica salida realista del callejn sin salida en que el capitalismo senil ha sumido a la raza humana. La humanidad necesita una nueva perspectiva. La perspectiva de un nuevo orden mundial socialista es la nica perspectiva por la que vale la pena luchar en la primera dcada del siglo XXI.

Fuente: http://www.corrientemarxista.org/internacional/internacional/232-a-nueve-anos-del-11-s-ies-el-mundo-un-lugar-mas-seguro.html



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