Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2010

Derecho a la seguridad para las personas migradas

Csar Manzanos
Rebelin


La decisin del gobierno de Sarkozy de expulsar a la poblacin gitana est alimentando la mentalidad ultraderechista, as como los discursos y prcticas xenfobas, en las cada vez ms viejas y conservadoras sociedades europeas. Pero lo ms grave es que busca explcitamente imputar los supuestos problemas de inseguridad a los sectores sociales y a las culturas minorizadas asentadas y/o emergentes por su condicin de migrantes recientes. Sin embargo esta es la ciudadana europea cuyo derecho a la seguridad, como derecho imprescindible para poder disfrutar de cualquier otro derecho fundamental, se est viendo no solo amenazado, sino suspendido.

La seguridad es, entre otras muchas cosas, el derecho a disponer de los bienes y servicios bsicos para la subsistencia, el derecho a ser tratado en igualdad de condiciones legales que el resto de los ciudadanos europeos, el derecho a poder circular libremente. Es el derecho a tener la seguridad de que nuestros hijos van a poder comer, recibir educacin, tener agua potable, un techo donde dormir, aunque sea el de una vieja caravana o chabola.

Este derecho a la seguridad es el que los gobiernos de los pases enriquecidos de Europa en particular y, del mundo en general, niegan a las mayoras sociales empobrecidas econmicamente y marginadas culturalmente. En aras de la defensa de la seguridad de las minoras pudientes y bien consideradas, se niega la seguridad, es decir, el derecho a la subsistencia, a las mayoras excluidas, expulsadas y criminalizadas.

Las derechas y las autodenominadas centro-izquierdas en Europa, estn nutriendo un monstruo devastador, estn contribuyendo con sus medidas de expulsin selectiva al crecimiento de los estereotipos, prejuicios y actitudes racistas en la poblacin, de los que se valen los estados, partidos, movimientos y lderes ultraconservadores que tantos genocidios y holocaustos han ocasionado a lo largo de la historia triste de Europa en particular y, de la humanidad en general.

Los ltimos acontecimientos en Francia, y la prepotencia de su presidente para con las instituciones europeas y los pocos lderes de otros pases que se puedan atrever a cuestionan su poltica ilegal, no augura precisamente un futuro de cohesin para esa Europa unificada y social que se propugna simblicamente pero se aleja cada vez ms de la vida real de la gran mayora de sus habitantes.

Ahora que ya los ciudadanos de primera de los pases ms ricos de Europa han conseguido cerrar la muralla europea por el flanco este, que pueden invertir y comercia sin fronteras internas, quieren dejar claro que la libre circulacin de personas dentro de la muralla europea tiene sus lmites, recurriendo a la perversin del neo-proteccionismo que apesta a nacionalismo rancio. Para ellos bien est que como siempre los trabajadores desempleados de los pases del mediterrneo y del este de Europa sirvamos como mano de obra barata, dcil y subalterna a los pases del centro y norte de Europa. Ahora bien, cuando somos poblacin sobrante y desocupada, a los ms castigados por la recesin econmica se les etiqueta como ilegales, e ilegalmente, en contra de lo establecido en la legislacin europea y, apelando a la trasnochada doctrina de la soberana del estado?, se les vomita expulsndolos. Pero no a todos, sera imposible.

Selectivamente se utilizan criterios racistas y clasistas, cebndose en grupos particulares, en los ms visibles y vulnerables: se desmantelan los campamentos de gitanos pobres que adems han emigrado de los pases ms pobres de la Europa del este, donde a su vez eran los ms excluidos socialmente. Todo ello con la complicidad silenciosa del resto de los gobernantes europeos, escenificada en la ltima cumbre europea. Tambin con el beneplcito de los propios presidentes de sus pases de origen y, como no, de los autodenominados social-demcratas, como es el caso del presidente espaol.

Claro que la seguridad y el delito entienden de ideologas y sobre todo de clases sociales. Las clases pudientes violan la seguridad de las mayoras y cometen los delitos mas atroces y, sin embargo, son las clases populares quienes pagan las consecuencias, incluso la de ser considerados los delincuentes y los que atentan contra nuestra seguridad, la de las gentes de bien? y as se les persigue expulsndolos o encarcelndolos.

Esto sucede as por mucho que cierren sus ojos o miren hacia otra parte quienes estn anquilosados en el viejo discurso de Veltroni, cuando se postulaba como candidato a la alcalda de Roma, que tan buenos resultados dio a la ultraderecha italiana, y a estas alturas se dediquen a parafrasear su lamentable consigna electoral que tan malos resultados cosecho: la seguridad no es de derechas, ni de izquierdas? Conviene aclarar que cuando nos referimos a los actuales anacrnicos seguidores de estas perversas y demaggicas alocuciones electoralistas y clientelistas, nuestra elegancia nos impide mencionar nombres y mucho menos interpretar de un modo demente su supuesta intencionalidad, tal y como ellos acostumbran hacer. A lo mejor no se percatan de que millones de resistentes defensores de derechos humanos en el mundo fueron y son asesinados, acusados de comunistas, por gobiernos y poderes informales, gracias a aquellos que se dedican a satanizar y colocar en la diana a todo aquel que no piensa o acta segn sus consignas.

Por ello quienes no nos dedicamos a hacer el trabajo sucio a las derechas y no nos definimos como nada, porque ni nos colocamos etiquetas ni recocemos a quienes se empean en colgrnoslas, tan solo queremos recordar que el derecho a la dignidad y a la disidencia son los nicos derechos que no se pueden suspender y los que otorgan la seguridad a las personas y a los pueblos. Y eso significa, mis queridos lectores, recordar los preciosos y clarividentes versos atribuidos a Bertold Brech, en realidad de Martin Niemller:

 

Hay que luchar en todos los frentes

de la libertad.

 

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas

yo me libr porque no era comunista

 

Cuando encarcelaron a los socialdemcratas

yo no dije nada porque no era socialdemcrata.

 

 

Cuando se llevaron a los judos

yo no me mov porque no era judo.

 

Cuando vinieron a por m

no haba nadie para protestar.

 

Estn persiguiendo a los gitanos, pero no hacemos nada porque nosotros somos payos, que significa, el que no se considera gitano. Hoy son los gitanos quienes se ven privados de su derecho a la seguridad, al efectivo ejercicio de sus derechos legales, maana, si en tu caso no lo han hecho ya, vendrn a expulsarte de tu trabajo o de tu casa impagada, y, te encontraras, con que nadie har nada por ti.


 

* El autor de este texto es doctor en sociologa y profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Informacin en la Universidad del Pas Vasco

Este texto tha sido publicado en Ikusbide http://www.ikusbide.org/data/documentos/PERSONAS%20MIGRADAS.pdf

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter