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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2010

Texto de Manuel Sacristn publicado en los aos cincuenta
Weil, Simone

Manuel Sacristn Luzn
Rebelin

Nota de edicin: Este artculo de Sacristn de principios de los cincuenta, probablemente de 1951, deba formar parte de la Enciclopedia Poltica Argos, un proyecto editorial, que finalmente no lleg a editarse, en el que el papel de Esteban Pinilla de las Heras fue esencial.


El escrito del joven Sacristn fue publicado, en edicin de Laureano Bonet, en mientras tanto, n 63, otoo de 1995, pp. 55-58, y ha sido recogido por Albert Domingo Curto en su edicin de Manuel Sacristn, Lecturas de filosofa moderna y contemornea, Madrid, Trotta, 2007, pp. 59-62.

Sacristn escribi tambin la voz Personalismo para esa misma enciclopedia (tambin recogida en Lecturas de filosofa moderna y contempornea, ed cit, pp. 63-70, y en el citado nmero de mientras tanto) y edit en Laye, en 1951, como hiciera igualmente Gabriel Ferrater, reseas de obras de S. Weil -A la espera de Dios, Intuiciones precristianas, entre ellas- que pueden verse ahora en: Manuel Sacristn, Papeles de Filosofa, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 468- 479 (Uno de estos escritos se reproduce en la nota final de edicin).

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Escritora poltica y religiosa francesa (19091943) de influencia extendida hoy por toda Europa, pero principalmente en ambientes no profesionales y de un modo un tanto desvirtuado. La doble vertiente del pensamiento de Simone Weil y su temprana muerte han dado lugar a que sus escritos, en la mayor parte bocetos adelantados, hayan sido editados con poca honradez y con miras proselitistas del editor.

La preocupacin poltica de Simone Weil es anterior a su vocacin religiosa. Data de 1931, cuando, al ser nombrada profesora de filosofa en el Liceo de Puy-de-Dme (Auvernia) entra en contacto con los sindicalistas de la Rvolution Proltarienne, publicacin no-stalinista. Impulsada por ideas bien precisas y por sentimientos profundos, pide un permiso especial y trabaja como obrera de fbrica desde el martes 4 de diciembre de 1934 hasta finales de 1935. Luego interviene en la guerra civil espaola, cae -de vuelta a Francia- bajo las leyes antisemitas y antiizquierdistas de Vichy, quedando separada de su profesin, consigue salir de Francia, llega a New York (va Casablanca) y luego a Inglaterra donde, sometida voluntariamente al rgimen alimenticio del racionamiento francs, muere tuberculosa el 24 de agosto de 1943, en el sanatorio de Ashford (Kent).

Si en su vida la vocacin poltica (que nunca desapareci en ella) fue anterior cronolgicamente a sus experiencias religiosas, en cambio, el conjunto de sus ideas revolucionarias parece haber estado pidiendo desde el primer momento el fondo religioso que les da la posterior intuicin religiosa central. Un cuadro de las ideas polticas de Simone Weil -cuadro que es posible establecer a pesar del carcter fragmentario de la mayora de sus escritos- resulta poco profundamente comprensible si no est trazado sobre el fondo omnipresente de su experiencia y su teora religiosas.

Principios religiosos del pensamiento poltico de S.W. El pensamiento religioso de Simone Weil es lo suficientemente sistemtico para poder ser estructurado expositivamente en una teologa bastante completa. Pero slo tienen importancia directa sobre sus ideas polticas los principios religiosos que coinciden en configurar, dentro de su teologa, una moral rigurosamente personalista. Este ncleo de pensamiento se organiza a travs y en torno del desarrollo del siguiente principio: slo la persona tiene un valor substantivo, un valor ante la transcendencia. La consideracin como substantivas de entidades que no sean la persona es una forma de idolatra.

Si a este principio se une -no meramente aadido, sino ligado en el origen- el principio religioso del amor, se tiene el fondo teolgico completo (por ms que esquemtico) de la ideologa poltica de S. W.

Doctrina poltica de Simone Weil.- Al encerrarse en el campo de la teora poltica, S. W. lleva a cabo, en primer lugar, una armonizacin del principio personalista con el principio del amor. La forma en que realiza esa conjuncin es de una violencia intelectual muy propia del pensador religioso: como que el fin primordial del individuo es su propia perfeccin como persona y sta requiere ante todo el cumplimiento de los imperativos bsicos de la conciencia, la persona que ha sido colocada en el centro del reino del ser es, ante todo, la persona del otro. El principio del amor -o de la justicia, pues ambos trminos son rigurosamente sinnimos en la teologa de Simone Weil, nada sentimental- resuelve por su primaca el posible conflicto que puede albergar en su seno un personalismo de tipo individualista clsico. La formulacin de esta solucin por S. W. adopta una terminologa jurdica: La notion dobligation prime celle de droit, qui lui est subordonne et relative (La nocin de obligacin es primaria frente a la de derecho, que le es relativa y le est subordinada) [1]

El autntico problema para un pensamiento poltico personalista -sobre todo, si es de cuo religioso- consiste en la aclaracin y definicin de la naturaleza de las entidades intermedias entre la persona y la transcendencia: familia, municipio, estado...S.W. ha dedicado un libro -el nico totalmente compuesto por ella- a desarrollar su visin de ese problema. Ese libro, llamado sin duda a hacerse clsico, fue escrito en Inglaterra durante la guerra, a peticin de los colaboradores del general De Gaulle (que nunca utilizaron las ideas de la autora) y responde con su mismo ttulo al problema de la justificacin de las entidades intermedias entre el hombre y la transcendencia. LEnracinement, el arraigo o enraizamiento es, para S.W., una necesidad radical del hombre. Es para ella una cuestin de hecho comprobable que el hombre no puede desarrollar sus posibilidades esenciales si carece del arraigo fsico y psquico que le prestan las que venimos llamando instancias o entidades intermedias. Familia, municipio, sociedades, estado, se justifican porque son la tierra en la que la persona arraiga para crecer y madurar. Esta justificacin lleva en s, naturalmente, una compatibilidad esencial con las transformaciones revolucionarias ms radicales: pues no es tal o cual forma de Estado la que es justificada, ni siquiera el Estado como tal o la familia o la asociacin; sino slo esas formas en cuanto suministradoras de arraigo humano. Y una forma concreta de estado o de sociedad familiar o econmica o de cualquier tipo, deja de tener justificacin alguna y debe perecer, incluso por va revolucionaria, cuando lejos de suministrar aquel humus necesario para la vida del hombre, se convierte, por su naturaleza masiva o injusta, en un fro elemento de desarraigo: ste es el caso antonomsico del estado poltico-social causante de la proletarizacin de Occidente.

Aqu se insertan de nuevo, vivificados y sistematizados por esos principios profundos, las preocupaciones revolucionarias de S.W. El proletario, en efecto, es un ser forzosamente desarraigado: las demasiadas horas de trabajo junto con el cansancio, le quitan la posibilidad de arraigar en entidades de tipo cultural, intelectual o no -el estudio o el folklore, por ejemplo- mientras que el carcter mecnico y casi incomprendido del trabajo de las grandes fbricas le impide arraigar en lo que acaso sea para S.W. el primer terreno de enraizamiento del hombre: el propio trabajo. De aqu que el proletario tenga casi cerrado el camino hacia su constitucin en persona autntica, porque es ilusorio esperar que en un desarraigado forzoso puedan llegar a madurar las posibilidades de libertad ntima que configuran la idea del hombre-persona, no mero individuo zoolgico. Los fundamentos teolgicos del pensamiento de Simone Weil conducen, pues, con todo rigor, a una doctrina poltica revolucionaria de extrema izquierda. Y esa concatenacin lgica da razn y profunda unidad a su vida de mstica y militante sindicalista.

En el ltimo recodo del pensamiento de la gran escritora prematuramente muerta, aparece de nuevo el tema religioso, planteando un aparente contrasentido que es preciso aclarar: como en la mayora de los msticos, se da en Simone claramente la idea de que en el ideal religioso de justicia (la humildad de estilo de S.W. nos rechaza el usar aqu trminos como santidad o perfeccin) la persona (el mstico) prescinde tambin, forzosamente, de los bienes del arraigo o enraizamiento, para quedar absolutamente solo y desnudo ante la transcendencia. Esto, empero, es compatible con la postulacin de arraigo para el hombre que lleva a cabo su teora poltica: pues slo puede entregarse, abandonndolo todo, incluso el bien humano radical, aqul que posee ese bien. En ltimo trmino, los fines que persigue la poltica o debe perseguir al proporcionar arraigo a los hombres, son fines morales, definidores o preparadores de la situacin del hombre: slo despus se abren las cuestiones religiosas. (Naturalmente, este despus no tiene valor cronolgico, sino lgico o sistemtico).

El pensamiento poltico de Simone Weil ofrece la interesantsima caracterstica de servir desde un punto de vista religioso-experimental a la corriente personalista revolucionaria que se va abriendo paso en la Europa contempornea, sin estar previamente hipotecado al proselitismo o propaganda de alguna de las gigantescas mquinas pblicas internacionales que se disputan desde hace tiempo el alma de los europeos.

Precisamente por eso, la obra de Simone Weil sufre constantes bastardeos. El lector debe estar prevenido contra el editor de los libros de S. W. que en nuestra lista bibliogrfica van seguidos del asterisco* .

Bibliografa: La psanteur et la Grce, Pars, Plon, 1948. LEnracinement, Pars, Gallimard, 19 ed., 1949. La connaisance surnaturelle, Pars, Gallimard, 1950. Attente de Dieu, * Pars, Editione du Vieux Colombier, 1950. Intuitions prechrtiennes, * Pars, Editione du Vieux Colombier, 1951. Lettre un religieux, Pars, Gallimard, 1951. Por ltimo, la casa Plon, de Pars, est editando los Cuadernos de Simone Weil, en su estado de borradores; pero, al parecer por dificultades tcnicas, tampoco da ntegros los textos de anlisis histrico-filosfico (textos griegos principalmente), ni los estudios matemticos

Nota MSL:

[1] LEnracinement, pg. 7.

* * *

Nota edicin: Los cinco primeros libros citados en la bibliografa fueron comentados por Sacristn para Laye. El siguiente texto es su resea de A la espera de Dios.

Simone Weil Attente de Dieu. ditions du Vieux Colombier. Pars, 1950.

Vergonzoso volumen, realmente. Es de suponer que J. M. Perrin se ruborice, desde el momento en que realiz esta hazaa editorial, cada vez que recuerde la ingenuidad con que Simone Weil le confi textos y palabras. El volumen se compone de 46 pginas de Introduccin general del seor Perrin, 14 pginas ms de notas e introducciones especiales debidas a la misma pluma, un tanto enferma de logorragia y -menos mal- unas cartas y cinco estudios de Simone Weil.

Lo grave es el contenido de esas notas e introducciones de Perrin, pues ni una sola respeta ntegramente el pensamiento a que se refiere. Este hombre no ha sido capaz de leer ni una sola lnea sin esperar que el texto dijera lo que l ya piensa desde los primeros das de su infancia. Cuando el texto no se presta a ello ni ledo al revs, el editor no tiene ms reaccin que sta: medir cuidadosamente los extraos centmetros espirituales que separan al pensamiento de S. W. de lo que tena que haber dicho. Ni una sola nota presenta sencillamente el texto de S. W., o se limita a someterlo a una crtica interna. Ni siquiera a una honrada y abierta crtica externa. Lo que hace es proyectar una versin astigmtica de las construcciones de S. W.: no falta ninguna lnea pero todas padecen distorsiones, por el mero hecho de soportar en sus extremos las introducciones, o por estar referidos los textos a problemas de una concrecin y materialidad que el pensamiento de S. W. no se propuso nunca.

El hecho sera doble, triple, no s cuntas veces vergonzoso (ya que viene cubierto por esa indudable garanta que es para el lector un editor presentado como el amigo ms ntimo del autor en sus aos productivos) si no estuviera tan claro que ms que de mala fe se trata de incapacidad para entender y aceptar que algo existe en el mundo que no sea uno mismo o la proyeccin de la propia creencia. J. M. Perrin es un buen escritor. Pero no es el primer caso de gran inteligencia que no puede entender ms que sus creaciones propias. Poco a poco va uno descubriendo que es ms difcil saber leer que ser un genio.

Adems de las impertinentes y abundantes pginas del editor, el volumen contiene en primer lugar seis cartas: dos sobre temas teolgicos (Bautismo), una sobre un problema moral concreto, dos autobiogrficas y una ltima, importantsima (carta del 26 de mayo de 1942, desde Casablanca) que muestra cmo Simone Weil se dio al fin cuenta de lo difcil que es tratar con quien no puede entender nada porque ya ha decretado que lo entiende todo. El imperturbable editor la publica y la contesta! Supongo que es un caso nico en la historia editorial, sobre todo, estando muerto el autor. La contestacin, naturalmente, no es tal contestacin, sino una muestra ms de impermeabilidad.

En la segunda mitad publica Perrin un estudio pedaggico, otro sobre la desgracia y la teora de las formas del amor implcito de Dios, de importancia en el pensamiento de la autora. Por ltimo, se encuentra en el libro la exposicin del Padrenuestro (segn el texto griego de San Mateo) y el deslumbrante apunte acerca de los tres hijos de No y la historia de la civilizacin mediterrnea.

A pesar de todo, los textos de Simone Weil son ms del triple de los de su editor en este volumen, escrito en una colaboracin que Simone Weil habra rechazado probablemente, segn puede inferirse de su carta desde Casablanca.

Sobre el personalismo, otro de los artculos que elabor para la Enciclopedia, escriba Sacristn en la entrada Filosofa (Papeles de filosofa, ed cit, pp. 117-118):

[..] La tendencia filosfica as llamada no es patrimonio de una escuela, segn opinin de representantes caracterizados del grupo personalista ms influyente de la postguerra, que es el francs. Al morir, Mounier estaba precisamente preparando una antologa de textos personalistas recogidos de toda la historia de la filosofa. En la obra de Mounier, el personalismo es probablemente ante todo un intento de conciliar la teora socialista (en versin ms o menos marxista) de la sociedad con el subjetivismo existencialista y con el espiritualismo cristiano. Mounier mismo ha puesto en relacin el origen de su actitud filosfica con la crisis econmica mundial de 1929-1931... El personalismo es un esfuerzo por comprender y superar el conjunto de la crisis del siglo XX.

La plataforma filosfica que se da a ese intento se caracteriza -aparte de por la influencia de Marcel, perceptible en la doctrina del carcter metafsico fundamental de la intersubjetividad- por la falta de lo que podra llamarse materiales auxiliares -cientfico-naturales y cientfico-sociales- y por la total ausencia de sistematicidad. El personalismo cultiva un tipo de pensamiento que casi parece quedar absorbido por sus crticas del marxismo por un lado y del idealismo por otro. Tesis y conjuntos orgnicos de ideas son casi inhallables en esta filosofa. A lo sumo se encuentran en ella formulaciones de un ideal de integridad o plenitud personal, libre de la cosificacin o alienacin del hombre, entendiendo que la radicacin de esa personalidad plena no puede darse ms que en la trascendencia religiosa.

En torno a Sacristn, Gabriel Ferrater, Laye, Simone Weil y acerca de proyectos de los aos cincuenta no finalizados, tiene inters este paso de Esteban Pinilla de las Heras de su imprescindible En menos de la libertad. Dimensiones polticas del grupo Laye en Barcelona y en Espaa, Anthropos, Barcelona, 1989:

[] La enorme resonancia intelectual que ha tenido desde mediados de 1987, en el mundo anglosajn, el inicio de la publicacin en Londres de las Obras completas de Simone Weil (en traduccin al ingls). Pues acontece que el Grupo Laye fue el pionero en Espaa y en el mundo de hablas hispanas, y concretamente en Barcelona, ya a principios del decenio de 1950, en el conocimiento, exgesis, y crtica, de las primeras obras editadas en el original francs, de la que era autora aquella moralista, combatiente poltica, mujer y pensadora de unas cualidades singulares, que fue Simone Weil. Manuel Sacristn y Gabriel Ferrater publicaron en Laye extensos comentarios a las primeras ediciones (obviamente, pstumas) de los escritos de Simone Weil, e incluso Laye lleg a anunciar la confeccin de un nmero monogrfico dedicado al estudio de los textos de quien ya entonces era juzgada como una de las grandes figuras intelectuales europeas en los tormentosos aos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial. Ese nmero de Laye no lleg a publicarse y solamente en parte se conservan en mis archivos algunos escritos de Manuel Sacristn que hubiesen podido contribuir a l. Las circunstancias de la censura espaola de aquel perodo tampoco hubiesen permitido la edicin de un tal volumen. De lo que hay que dejar constancia es de que hubo un grupo de intelectuales barceloneses (unos, catalanes de nacimiento; otros, de adopcin) que se percataron de la transcendencia del hecho intelectual e histrico, con varios decenios de antelacin a lo acontecido despus en el mbito cultural anglosajn. Por ello, esta prioridad barcelonesa merece ser destacada, y es necesario adems profundizar en ella

Finalmente, en la voz Libertad que Sacristn escribi en torno a 1954, tambin para la Enciclopedia Poltica Argos-Vergara (ahora en Manuel Sacristn, Lecturas de filosofa moderna y contempornea, ed cit, pp. 45-57), puede verse el siguiente paso con referencia explcita a Simone Weil:

[] Todas y cada una de las limitaciones vitales pueden impedir a la persona realizar el desarrollo que es su ms autntico ser, porque yugulan su libertad entitativa. La miseria, la ineducacin, el desarraigo, la ignorancia, la prdida de contacto con la tradicin del mundo en que se nace, son otras tantas trabas que estancan al hombre en un momento previo al ejercicio de la plena libertad. Simone Weil ha observado que en muchas prostitutas se da una prdida de la conciencia de continuidad, un morcellement du temps, que aniquila su libertad constitutiva, por ms libre de coaccin que se encuentre su libre albedro, su independencia de meros individuos, su libertad no personal. El liberalismo clsico, desconocedor en la prctica y slo en la prctica de la necesidad de proteger esa libertad constitutiva del hombre, se ha visto llevado a la contradictoria y angustiosa situacin de hacerla prcticamente irrealizable por intentar mantener un sistema de libertades externas y superficiales que, en el juego de los factores econmicos, siguieron permitiendo unas condiciones de vida esclavizadoras de las clases inferiores, slo ligeramente ms vivibles que la situacin de esas clases hasta entonces.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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