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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2010

Un poco de memoria en la presentacin de "Jos K torturado" de Javier Ortiz
Las justificaciones del poder

Blas Lpez-Angulo
Mi retablo de las maravillas/Rebelin


Hay empeos que acaban viendo la luz, y con el tiempo, no slo negro sobre blanco, sino con sonido y colores. Javier Ortiz fue torturado en tiempos de Franco y en tiempos de demcratas como el ex ministro de Interior Martn Villa. Sin embargo, tiene razn el prologuista de la obra, el escritor Isaac Rosa, cuando afirma que eso probablemente no haya sido lo que determin su constante denuncia de la tortura. Jorge del Cura puede que no la haya conocido pasivamente, en cambio, est documentado como pocos, e igualmente su trabajo al frente de la Coordinadora para la Prevencin de la Tortura no desfallece.

Aos despus, en marzo 1996, Javier intervino en las Jornadas "Diez aos contra la Tortura" en el centro cultural "Conde Duque" de Madrid. El seor Ortiz acostumbraba a leer -por cierto, con buen timbre- lo que antes haba concienzudamente elaborado, pero hete ah, cual rompicoglioni , que prefiere interpelar al auditorio y plantearle un caso extremo: un terrorista es detenido despus de poner una bomba a las puertas de un colegio. Pregunta a los convocados en ese acto por la Asociacin contra la Tortura, estara justificada la tortura para evitar la muerte de seres inocentes? Silencio en la sala, carraspeos y malestar creciente...

En ese dramatismo inesperado est el origen de la ficcin Jose K torturado . Una actriz con genio y determinacin, Sandra Toral, quedar marcada por aquel inquietante silencio. No tardar en llamar a la redaccin del peridico "El Mundo" para contactar con el conferenciante:

- Le propongo que haga una obra de teatro.

- Seorita, debe haber un error.

No, aunque llamaba a un tipo muy realista, no haba error. La prueba es que Javier Ortiz acab escribiendo la obra y aadi a su asendereado curriculum de periodista, ensayista, escritor (l se deca escribidor) y editor el ttulo de dramaturgo. Asist a la nica representacin en vida del autor en el palacio modernista de la Sociedad de Autores de Madrid un nico 11 de abril de 2005. Al leerla, pasados ms de 5 aos, an resuena prodigiosamente en mis odos el monlogo en la voz inigualable del actor y doblador Ramn Langa (que en Espaa, gracias a la aversin de gnesis franquista a los subttulos, es la que se oye en las pelculas que interpretan Bruce Willis y Kevin Costner):
"El cabrn era listo de verdad. Saba de qu hablaba..."

En fin, la cosa no tuvo ms difusin a pesar del escrito de presentacin de Jos Saramago y el apoyo de la productora Parallax de Ken Loach. Ya en esa conferencia primigenia Javier Ortiz lo presenta.:

"La sociedad espaola ... no sabe de la tortura porque no quiere saber nada de la tortura. Porque le viene muy bien no saber nada de la tortura. Como le viene muy bien no saber nada de pateras, de racismo, de xenofobia, de crceles, de marginalidad".

(Sobre este dibujo de su hermano Josemari Ortiz, don Quijote alanceando al pobre Sancho, vase: http://http//www.javierortiz.net/jor/jamaica/cosas-desagradables).

Asisto hoy, domingo, a la presentacin del texto en la fiesta del PCE editado por Atrapasueos con la colaboracin de la Coordinadora para la Prevencin de la Tortura. Siguiendo la larga secuencia temporal expuesta no me cabe la menor duda de que pese a las silencios eternos y a las obstrucciones ms recientes la actriz y directora Sandra Toral dirigir su puesta en escena como ella quiere y no muy tarde. Lo esperamos.

Deca esta maana Isaac Rosa que la tortura no es que no exista. Es que es invisible. "Un agujero negro policial y jurdico". Y es tambin un agujero negro -aade- "de los creadores (escritores, cineastas*, intelectuales en general)".
Con ocasin del gravsimo atentado en Barajas, que adems rompi la ltima tregua, si repasamos las hemerotecas me enorgullece haber sido de los pocos en romper ese silencio junto a Javier Ortiz. Y justo como en el caso de la obra, ante dos terroristas, hoy condenados por las muertes y daos causados. Lo que no se sabe tanto es que las torturas denunciadas tambin han prosperado, aunque no sea lo corriente. Estara justificada la tortura ante los malvados, as fuera slo por venganza? No est de ms recordar que los detenidos por el atentado de la T-4 fueron torturados despus de la explosin. Es en los casos extremos donde se pone a prueba la buena conciencia ciudadana y la solidez de las garantas y derechos que los polticos hipcritamente proclaman. No existe dilema moral cuando el torturado o condenado a la mxima pena es hroe en vez de villano, inocente en vez de malvado. En cambio Jose K no se arrepiente de sus numerosos crmenes, acaso los primeros pesan ms hasta que la repeticin trivializa el delito y calma la mala conciencia de los que la estn perdiendo. Y es inteligente. Como el cruel Torquemada de Galds. O el constructor Rubn Bertomeu de la novela de Chirbes "Crematorio". Slo en las viejas pelculas a que est abonada Telemadrid los malos son feos, sucios y tontos.

Claro, quienes defienden la pena de muerte o la tortura en principio o en teoria admiten su excepcionalidad: ante los caso ms graves, ante los criminales ms horrendos. La realidad al alcance de quien quiera conocerla es que se ejecuta en gran nmero y no siempre a culpables. En cuanto a la tortura es imposible establecer datos fiables porque es algo que sucede en las cloacas del poder, y cuanto ms gordos son los polticos responsables menos quiere conocer los detalles. "Me he enterado por la prensa", Gonzlez dixit. En eso no se diferencian tanto del comn del personal.

En otros temas espinosos como el racismo la coartada del poder es similar. Lo vemos cada verano. Berlusconi, maintenant Sarkozy. El orden, la seguridad, la salubridad como excusas, aunque trasciendan documentos en que se dice machaconamente: "Prioritariamente los gitanos". Especialmente en tiempos de crisis, asistimos a la aceptacin de la racionalidad aparente del Estado, no slo en las clases ms populares, sino en las ms preparadas e incluso de izquierdas. Las excusas citadas seran -para gente biempensante- el cortafuegos del racismo, cuando, en realidad, ese dirigismo gubernamental lo propaga discriminando a grupos por entero. (Recomiendo vivamente a estos ltimos la lectura de este reciente artculo:

"El racismo, una pasin que viene de arriba" de Jacques Rancire.)
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*Alguna vez he citado ms all de los clsicos ejemplos en el cine de "La muerte y la doncella", "El estado de sitio" o "El crimen de Cuenca", la ms reciente Das experiment basado en el "Stanford Prison Experiment". Comentaba esta maana con Jorge del Cura como los experimentos de Milgram dan la clave, por ms que se silencien, de las justificaciones de la tortura, hasta llegar al asesinato!, ejecutada por jvenes universitarios. Sobre la experiencia de los crmenes del nazismo no es nada descabellado por tanto deducir la participacin y responsabilidad de la mayora de la poblacin alemana. Es algo que hoy se admite sin demasiados aspavientos. Ya ven, las justificaciones del poder valen para todas esas ignorancias voluntarias del comn de los mortales que enumeraba arriba citando la conferencia de Javier Ortiz. Tortura, pateras, racismo, xenofobia, crceles, marginalidad.

Fuente: http://sakurambotsumamu.blogspot.com/2010/09/las-justificaciones-del-poder.html


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