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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2010

Falsos positivos y activos toxicos

Susana Merino
Rebelin


No vaya a suponerse que voy a referirme a las trgicas consecuencias del mendaz accionar del paramilitarismo colombiano ni a los alcances del manejo financiero de las hipotecas subprime igualmente basadas en la mendacidad.

Mis falsos positivos y mis activos txicos estn relacionados en cambio con los procesos de democratizacin y de renovacin gubernamental (falsos positivos) norte y suramericanos que con la decisiva influencia de los medios (activos txicos) hemos aceptado entusiastamente los pueblos de gran parte de este continente, sin advertir la enmascarada falacia que ocultaban.

Un breve recorrido, a vuelo de pjaro, sobre la historia de los ltimos cincuenta o sesenta aos puede aportarnos algunos argumentos capaces de respaldar mis reflexiones. Desde un poco antes de la mitad del siglo pasado tanto en Brasil con Getulio Vargas como en Argentina con Juan Pern, sus respectivos gobiernos marcaron cambios sociales en los que los trabajadores ocuparon por primera vez el centro de los escenarios polticos nacionales. A estos liderazgos se sumo luego Salvador Allende que encendi la tea de la va chilena al socialismo mucho ms de lo que el leviatn neoliberal estaba dispuesto a digerir. Vargas y Allende se suicidaron, Pern prefiri el exilio y regres al pas 18 aos ms tarde con una gloria efmera rpidamente opacada por intereses espurios.

Nunca ni siquiera en los momentos de mayor apoyo y fervor popular hacia esos nuevos caminos de recuperacin de la dignidad humana, de la equidad y de la justicia social, dejo el establishment de tramar solapadamente y desde bambalinas la recuperacin desembozada de su supremaca.

Fue as que ensay primero los cruentos golpes militares que desangraron a toda una generacin: Brasil 1964/85, Chile 1973/90, Uruguay 1973/85 y Argentina 1976/82, por citar solo a los principales pases del cono sur de nuestra Amrica. Hasta que comprendieron que podan utilizar mtodos menos sanguinarios y sobre todo ms cautelosos, menos directos y con mayor capacidad de generar una ms explcita adhesin popular. Y fue as como a poco nos convencieron de que haba llegado la hora de las democracias, que finalmente los pueblos seran dueos de sus destinos, que los gobernantes surgidos de la votacin popular cumpliran con sus compromisos electorales y la constitucin y que la paz y la prosperidad floreceran en todo el territorio americano. Que tendramos democracias preferentemente bipartidistas como la que los mismos usamericanos haban sabido construir, gloriosamente en su propio pas. Es claro que sin mencionar la discriminacin racial, el desprecio por los inmigrantes, sus casi 40 millones de pobres Todo pareca indicar que estbamos entrando de una vez y para siempre al envidiado territorio primermundista. Pero Hels! parece que no fue ms que un espejismo. Los hilos del establishment siguieron moviendo sigilosamente las marionetas democrticas que tan hbilmente nos haban vendido: en nuestro pas se privatizaron los servicios, la salud, la educacin y hasta se vendieron las joyas de la abuela y con ellas nuestros alicados sueos de soberana y de autodeterminacin a los que tanto contribuyeron los mediticos activos txicos que siguieron hacindonos creer que habamos logrado acceder de ese modo a la envidiada american way of life, al paraso del consumismo, de la competencia, del individualismo , del fast food, de los shoppings, de los reality shows Y la democracia fue solo una pantalla hbilmente iluminada para encandilar a la gente.

Pero an quedaba algo ms en la caja de Pandora de la inagotable creatividad del poder, del verdadero poder, del poder econmico capaz de percibir rpidamente los ms leves sntomas de disconformismo y de generar los paliativos, los necesarios falsos positivos que le permitan continuar sin sobresaltos por el sendero de su voracidad y de su codicia.

Qu ms podra desear el imaginario colectivo que fuese capaz de encender nuevas expectativas, nuevo entusiasmo, nuevas sumisiones? Y fue relativamente fcil encontrar algo novedoso y no solo una sino varias alternativas diferentes Qu tal una presidente mujer o dos, otro obrero, otro indgena, un obispo presidente, otro guerrillero? Un espectro alucinante Y que tal si tambin diramos el ejemplo en la sede de nuestros negocios en nuestro propio pas Qu golpe ms convincente! Quin se resistira a no creer en nuestras mejores intenciones? Pues all va un presidente negro, con un leve tinte musulmn, que hara sonreir de satisfaccin al mismsimo Martin Luther King, y que aunque despierte algunos resquemores entre los WASP (White, anglo-saxons and protestants) sabremos como disipar en poco tiempo.

Es claro que, como es de esperar, algunos sern ms permeables y otros menos, pero es casi seguro que casi ninguno lograr sacarse el sayo de nuestra presencia. Pongamos por caso pese a la creacin de la UNASUR, es en el ncleo duro de las finanzas de esa unin en donde parece ms difcil (no los dejaremos) lograr consensos. Hasta ahora, por ejemplo, segn cuenta el politlogo belga Eric Toussaint el proyecto del Banco del Sur no ha logrado ponerse en funcionamiento pese a que su creacin le permitira a la regin prescindir del financiamiento del BID-FMI, disponer de un fondo especial para defenderse de eventuales ataques especulativos o crear una moneda nica, aunque ya bautizada como SUCRE. Quienes sino las corporaciones econmicas pueden seguir manteniendo la hegemona y el dominio mundial y no solo a travs de las armas o tal vez mejor an sin siquiera necesitar de las armas? Quin puede olvidar la famosa frase de Bill Clinton que se populariz durante su campaa presidencial: Es la economa, estpido!

Aunque en algunos aspectos el imperialismo pareciera declinar es muy probable que todava veamos correr mucha agua bajo los puentes antes de que se hagan realidad nuestros sueos de independencia y que esa economa deje de estar al servicio de unos pocos y se convierta en el verdadero y compartido sostn de toda la humanidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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