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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2010

Salir de la economa del carbn

Florent Marcellesi y Manolo R. Barrero
Rebelin


Es posible una transformacin ecolgica de la economa espaola? Claro que s, pero para ello har falta salir de la economa del carbn y apostar por un New Deal Verde ecolgicamente sostenible y socialmente justo. 

Tomemos el Valle de Laciana en Len como ejemplo de esta economa del carbn. Este valle est declarado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y est dentro de la Red Natura 2000. Sin embargo, desde hace ms de una dcada, la empresa Coto Minero Cantbrico tiene en activo tres explotaciones de carbn a cielo abierto en las comarcas leonesas de Babia y Laciana declaradas ilegales por los Tribunales de Justicia. En el caso de una de ellas, El Feixoln, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y Len ha decretado la clausura y cierre de la explotacin, confirmada por el Tribunal Supremo. Incluso se est a la espera de una resolucin del Tribunal de Justicia de Estrasburgo, lo que contrasta con la dejadez de la Junta de Castilla y Len que sigue sin aplicar las diferentes sentencias judiciales. Mientras tanto, el empresario, apoyado por el tejido poltico-sindical local, hace caso omiso de la legislacin ambiental y prosigue con sus labores de explotacin en iguales condiciones que lo vena haciendo. Todo para que crezcan los beneficios de unos pocos y se mantenga el empleo a costa de la naturaleza y de los trabajadores de las minas a cielo abierto que viven con contratos basura y sueldos de miseria.

Este caso refleja el consenso del carbn que existe en Espaa. Independientemente de la insostenibilidad y de la desaparicin ineluctable de este sector (20% en 2001, 13% en 2009), las principales fuerzas polticas y sociales practican la poltica del avestruz y cortoplacista, eludiendo la realidad. Primero, la Unin Europea ha anunciado que a partir de 2014 dejar de proporcionar ayudas a la minera de carbn. Segundo, las minas a cielo abierto no son rentables y el carbn extrado es de psima calidad. Tercero, el carbn es una energa fsil que contribuye al calentamiento global. Pese a estas evidencias y a la vez que pona ms trabas a la produccin de energas renovables, el gobierno espaol aprob un Real Decreto en febrero de 2010 para prolongar esta actividad econmica en Castilla y Len, Asturias o Aragn. Al igual que subyace en los planes E y 2000E, aplica una premisa nunca cuestionada que sin embargo se tambalea cada vez ms: mantener el empleo artificialmente, por encima de cualquier consideracin ambiental o de equidad.

Ahora bien, en lugar de esta economa del carbn, lo que necesitamos para el siglo XXI es ms bien una economa baja en carbono. Contra el cambio climtico y para no depender de las energas fsiles, es imprescindible un sistema energtico descentralizado que se apoye realmente en la reduccin del consumo y el ahorro, la eficiencia energtica y las energas renovables. Un sistema que no dude en recordar, como la comunidad cientfica internacional y los ecologistas con el petrleo del Yasun, que el carbn que queda debe seguir en el subsuelo.

Pero ms all de estos principios verdes bsicos, el cierre progresivo del sector del carbn exige respuestas sociales. Ya no podemos seguir oponiendo de manera bsica y errnea o a veces intencionada ecologa y empleo, como si de enemigos se trataran. Si no, a medida que se agrave la crisis ecolgica, conoceremos un aumento de la desesperacin laboral, alimentada en gran parte por empresarios sin escrpulos que se lucran a costa de las arcas pblicas, de los trabajadores y de la naturaleza. Es lo que ocurre en Laciana donde se suspende de nmina a los trabajadores y se culpa a Los Verdes de la falta de liquidez de la empresa, lo cual desemboca en agresiones fsicas al concejal abajo firmante.

Al contrario: el futuro del empleo y de la actividad humana se encuentra en la transformacin ecolgica de la economa y del mercado laboral. Los sectores que se van a comprimir s o s por razones ecolgicas y de sostenibilidad futura, como los basados en energas fsiles como el carbn (50.000 empleos hace 25 aos, 8.000 hoy, cuntos en 2014?), deben dejar poco a poco el paso a los que generan empleo duradero verde a base de fomentar las energas renovables, el transporte pblico, la rehabilitacin de edificios, la agricultura ecolgica, los cuidados a las personas, etc. Para ello, es necesaria una reorientacin laboral digna, participativa y planificada para los trabajadores, con el fin de que su valioso know-how puedan aprovecharse en sectores sostenibles (dicho de otra manera: si s construir un coche, por qu no sera capaz de construir un autobs?). Para conseguir esta gran transformacin del siglo XXI urge por tanto un pacto social de nueva cuna y de largo alcance donde las cuestiones socio-ecolgicas se conviertan en un eje estructurante y motor. Este nuevo pacto, que llamamos en toda Europa el New Deal Verde, pone el enfoque en el cambio de modelo social para conseguir una sociedad no solo ms justa sino adems ms sostenible. Se trata de un acuerdo ambicioso, en positivo, para dar salidas a la vez realistas y radicales, donde salgan beneficiados no solo la naturaleza y las generaciones futuras, sino tambin los propios trabajadores.

Esta economa sostenible, baja en carbono y que requiere otra organizacin social, es la anttesis de las minas de carbn a cielo abierto. Pero sobre todo, es la tesis ilusionante en pro de una sociedad que reconoce el gran valor intrnseco de su medioambiente y de sus personas.

Florent Marcellesi, coportavoz de la Coordinadora Verde, y Manolo R. Barrero, ex-alcalde y actual concejal verde de Villablino en el valle de Laciana.

Blog del autor: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2010/09/19/salir-de-la-economia-del-carbon/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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