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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2010

La bisagra

Jess Garca Pedrajas
Rebelin


Despus de las ltimas palabras del presidente Zapatero sobre la cuestin marroqu, nos queda claro que el papel de Espaa va a seguir siendo el de bisagra en las excelentes relaciones, comerciales y polticas, que mantiene la Unin Europea con nuestro vecino del sur. Para que esta bisagra funcione correctamente se cuenta con un buen lubricante: el Shara Occidental, la sangre vertida por su pueblo ser el aceite que har posible que no chirre esa bisagra, que vaya como la seda, y que permita, por un lado, que nuestros intereses en la zona (sin distingos entre Marruecos y Shara) no se vean afectados y, por otro, que el rgimen criminal del monarca aluita pueda seguir, sin mayores problemas, en el poder.

Segn hemos podido comprobar en la mayora de los medios de comunicacin, lo verdaderamente preocupante en la reunin mantenida por el presidente y el rey de Marruecos fue la ausencia de nuestra bandera; no mereci ni una lnea escrita, ni un comentario, el hecho de que un pueblo entero siga siendo masacrado impunemente en su propia tierra o tenga que vivir en campamentos de refugiados en el exilio. Nuevamente se pierde, con la manera de informar de esta entrevista por los grandes medios, una gran oportunidad de poner en aprietos a nuestro gobierno, exigindole que acte de manera inequvoca a favor de los intereses saharuis.

Se pasa por el tema de puntillas: ante la extraeza de algn medio alternativo de que no estuviera en la agenda de la entrevista la (inexistente) cuestin saharaui, el presidente estuvo genial: no hace falta hablar de este tema, porque la posicin espaola es de sobras conocida como dira el famoso grupo humorista: que ms podemos aadir que no se haya dicho o que se haya dicho. Es decir, segn las palabras del presidente, para qu vamos a hablar de un tema desagradable con nuestro vecino, cuando todo el mundo sabe (y ah reside gran parte de la tranquilidad del rgimen marroqu) la posicin de Espaa: dejadez de funciones, olvido y complicidad en el expolio econmico.

La bisagra cumple su papel, no tiene opinin propia, seremos buenos amigos de Marruecos porque tenemos intereses all, porque nos protege de la inmigracin ilegal y del terrorismo y porque lo dice la Unin Europea, que lo hace socio preferencial. La cuestin saharaui no debe plantearse porque, en realidad, no existe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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