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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2010

Entrevista a scar, joven trabajador y agitador social de una cadena de montaje
No podemos dejar que se echen por la borda todas las luchas anteriores de nuestros compaeros

ngeles Diez
Rebelin


A scar le gusta presentarse como agitador social no como sindicalista, aunque es uno de esos pocos trabajadores jvenes que est sindicado en este pas. Lleva trabajando 10 aos para la transnacional de origen japons NISSAN en una cadena de montaje en la planta de vila, ciudad en la que naci y donde vive, esto le permite situar el contexto social en el que se inserta la fbrica:

vila es una pequea ciudad de apenas 60.000 habitantes con un alto ndice de paro (ms del 26%) en donde el motor industrial es esta pequea fbrica que tiene una trayectoria de ms de 50 aos. Despus del proceso de reestructuracin de estos dos ltimos meses de ser una plantilla de cerca de 700 trabajadores nos hemos quedado en 503. Si multiplicamos ese nmero por 3 obtenemos el nmero de familias que viven en torno a la produccin de esta planta de NISSAN. Adems, despus de su fusin tcnica con Renault, otro gigante del sector, las condiciones se endurecen. No es la nica planta que existe en Espaa ya que la planta matriz est en Barcelona en zona Franca y hay dos plantas ms en Cantabria y otras dos en Catalua (fuera de la zona franca)

scar conoce al dedillo la evolucin del sector en Espaa y las diferencias en relacin a Europa ya que desde su trabajo sindical ha tenido que estudiar y aprender todo aquello que le permitiera disear estrategias junto con sus compaeros para la agitacin sindical. Hemos querido empezar preguntndole por ese contexto inmediato para que nos ayude a entender las dificultades y las posibilidades que puede tener la huelga general del da 29 de septiembre.

Por qu no empiezas contndonos cmo son los trabajadores de tu planta?, me refiero sobre todo a la media de edad y el tipo de contratacin.

Pues despus de la reestructuracin trmino eufemstico que utiliza la compaa para hacer una limpieza de trabajadores que hasta ahora tenan derechos laborales adquiridos- se ha reducido el nmero de trabajadores y por tanto tambin la edad. Ahora no hay trabajadores de ms de 54 aos, los de ms edad entraron en un proceso de prejubilacin. La media se ha reducido considerablemente.

Esa situacin que cuentas de prdida de derechos adquiridos y limpieza de trabajadores en tu planta es extrapolable a otras fbricas?

Por supuesto que es extrapolable aunque hay algunas especificidades del sector de la automocin que son interesantes. Hay una serie de rasgos de carcter global. El sector de la automocin ha estado aportando al Estado Espaol hasta ahora el 5% y en algunos momentos el 6% al Producto Interior Bruto de este pas. Esto es as porque, aunque el Estado espaol no haya optado por una capitalizacin a partir de este sector estratgico luego hablaremos si quieres de lo que significa esto de la capitalizacin que nos diferencia del resto de Europa, sobre todo de Francia-, existen aqu fbricas de todos los constructores de automviles del mundo excepto de los coreanos. Esa extrapolacin se puede hacer a cualquier ciudad del Estado porque tanto en Vigo con Citron como en Palencia y Valladolid con Renault como en Valencia con Ford o Volkswagen en Navarra, podemos decir que vila vive en trminos industriales de lo que aporta esta fbrica.

Las ciudades donde se han instalado estas plantas dices que viven directa o indirectamente de ellas, con esa reestructuracin generalizada, adems de las prejubilaciones y la reduccin de las plantillas, se han precarizado los contratos o se ha mantenido la estabilidad de los trabajos?

Hay elementos comunes de los dictados de la patronal del sector y que se han aplicado a todas las plantas pero tambin est la particularidad de la estrategia de cada una de las marcas como en el caso de NISSAN. Durante muchos aos asumi la tradicin paternalista propia de su origen japons, lo que marc durante mucho tiempo una relacin definida como familiar entre los trabajadores y la direccin, tras la integracin en el modelo Renault los cambios fueron rpidos y contundentes, olvidemos nuestra relacin fraternal y centrmonos en la productiva exclusivamente, dijeron entonces. Los efectos fueron drsticos y tomaron medidas hasta entonces nunca conocidas, doble escala salarial, cambio en el modelo de contratacin primando la eventualidad y finalmente despidos.

Pero en comparacin con el resto de los trabajadores de este pas cmo diras que es su situacin. Su estabilidad marca diferencias en cuanto a su forma de percibir la reivindicacin laboral y la lucha sindical?

Evidentemente, la estabilidad y los derechos adquiridos por los trabajadores del automvil los colocaba en una situacin ptima para la reivindicacin, en primer lugar por tener cobertura personal, y en segundo lugar porque eran un referente para el resto de los compaeros del metal.

Para hablar de los trabajadores del auto hay que hacerlo desde dos espacios altamente diferenciados. Hay compaeros que trabajan directamente en la marca constructora o en el sector de los componentes, pero la mayora en una relacin de 3 a 1- son compaeros que tan solo separados en algunos casos por unos centmetros o quiz realizando el mismo trabajo cobran la mitad de su salario y con condiciones laborales realmente diferentes; estoy hablando de la mano de obra indirecta. El crecimiento de esta mano de obra es proporcional a la disminucin de sus derechos. Hay reas completas de trabajo que estn siendo deslocalizadas internamente hacia la subcontratacin, y adems, la competitividad y la productividad sitan la generalizacin de las condiciones de las subcontratas al resto de los trabajadores aumentando el nmero de stas y reduciendo el nmero de trabajadores de la planta matriz.

Hablemos de la implantacin sindical, estamos hablando de un sector con fuerte implantacin sindical?

En el caso de NISSAN la sindicacin tiene un porcentaje muy alto, un 80% de compaeros estn sindicados.

Cmo has visto t la evolucin que han sufrido los sindicatos en los ltimos aos? En este pas la sindicacin es de las ms bajas de toda Europa y adems se percibe un gran descrdito de los sindicatos, a veces incluso por gente de base que est sindicada que no entienden cmo sus aparatos han optado por transformarse en sindicatos de servicios, ni por qu reaccionan tan tarde ante las medidas del gobierno y son incapaces de enfrentarse seriamente a las patronales.

En los aos 80 esta planta pas por una situacin en la que el cierre era ya una realidad, la lucha y la constancia de trabajadores evidenci que la batalla que se pierde es la que no se da. Esas luchas fueron un ejemplo de dignidad, sobre sus rescoldos se construy la referencia sindical de hoy, las circunstancias eran diferentes a las de hoy, los enemigos no.

Por aquel entonces las demandas de los trabajadores eran la carga de trabajo. Hoy tambin los son pero con una gran diferencia, hoy la lucha en las fbricas introduce un nuevo actor al que se le solicita intervenga con su bolsa de dinero que aunque pblico gestiona como privado, manteniendo bajo el eufemismo de ayudas al sector la continua plusvala de los empresarios, a costa de los trabajadores.

Hoy como ayer existen multitud de elementos comunes porque el explotador y el explotado no pueden situarse en el mismo nivel de interpretacin, este factor bsico pero esencial es olvidado continuamente por los sindicatos mayoritarios priorizando un espacio de servicios, alejados de la realidad y el compromiso de sus orgenes.

Con el tiempo se ha producido un descrdito que con excepciones muy honrosas ha ofrecido un espacio para que hoy cada noche desde las tertulias se atente verbalmente contra derechos que no son de las organizaciones sino de los trabajadores.

Pero t crees que las cpulas sindicales no son conscientes? no se dan cuenta? o sus intereses son tambin, a estas alturas, los intereses del capitalismo y por eso no son capaces de ofrecer alternativas?

Los sindicatos mayoritarios son un elemento ms en el conjunto que ofrece estabilidad a un sistema plenamente definido. Hoy asistimos a declaraciones en las que se empieza a llamar a las cosas por su nombre. Trminos que antes no se usaban pero que son los apropiados como capitalismo o clase trabajadora, empiezan a utilizarse sin rubor, pero no por ello hacen que siten sus planteamientos al margen de este modelo econmico. El problema no es de discurso, sino de disposicin para plantear una alternativa y ese salto no estn dispuestos a darle, salvo que los trabajadores los obliguemos.

Y los trabajadores? Son conscientes los trabajadores de cules son sus intereses?

Los trabajadores son conscientes de cuales son sus intereses, el problema de este pas es cmo plantear una respuesta al modelo imperante que sea realmente homognea y que sirva de referencia a la clase trabajadora.

Cundo t hablas con los compaeros para explicarles la necesidad de la huelga y las movilizaciones, cules son las resistencias que te plantean?

Existen mil excusas para no ir a la huelga pero todas ellas son contrarestadas con multitud de razones. El problema real no viene de las excusas sino de la resignacin con que se entiende todo cuanto sufre el trabajador.

Todo parece como una necesidad, algo inevitable que no seremos capaces de revertir.

Despus de cuatro huelgas generales, esta ser la quinta desde la llegada de la Constitucin, los efectos de la reforma laboral que motivan esta no son comparables ni en forma cuantitativa ni cualitativa a las de las anteriores, todo ello en el marco de un partido definido como de izquierdas, ese es un elemento que evidencia que al margen de quien manda la clase obrera en este sistema siempre pierde.

S, claro, pero en el caso concreto de la huelga del 29 no puede contribuir a esa actitud tan pasiva de inevitabilidad, de estado de necesidad, el hecho de que se haya planteado una huelga general despus de ser aprobada la reforma laboral? Tambin la actitud de los sindicatos respecto de las medidas que ha ido tomando el gobierno y casi el conjunto del espectro poltico de este pas, que ante la crisis se producen recortes sociales pero tambin se continua con el proceso de liquidacin del Estado de Derecho, cualquier movilizacin corre el riesgo de ser tildada de violenta, agresiva

S, evidentemente no se puede obviar que los sindicatos mayoritarios de este pas, como te deca antes, en el momento en que entienden que el modelo de sindicalismo de este pas es el de sindicato asistencial, va desapareciendo el modelo de sindicato reivindicativo, de instrumento de lucha de los trabajadores En el momento en que eso pasa evidentemente se desvirta cul ha de ser la labor del sindicato. En esta lgica el sindicato se transforma en una barrera de contencin para evitar que las respuestas enrgicas tengan expresin.

Ayer oamos unas declaraciones desesperadas de los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios advirtiendo al gobierno de que si la reforma no se tocaba se estaba expuesto a un estallido social.

Yo creo que estos estallidos ya se estn produciendo. El hecho de que los compaeros de la mina de Palencia y de Len hayan encontrado su argumento entorno al trabajo y la justicia y que esos argumentos se articulen en frmulas de defensa como cortar carreteras o vas de tren esto hace evidente que las perspectivas de estallidos sociales estn ah. Evidentemente las cpulas sindicales intentarn que eso no se produzca de esa manera. Actan como muro de contencin s, pero yo insisto en que se encuentran ms limitadas de lo que realmente pensamos, potencialmente no se si tienen esa capacidad de movilizacin.

Hagamos una proyeccin. Imaginemos que el da 29 se paraliza completamente este pas. qu habramos conseguido? cules sern las repercusiones?

El primer logro ser haber situado la movilizacin como elemento de indispensable contra los intereses del capital. La continua campaa de los massmedia al servicio de los intereses de su patrn sita a la huelga casi en un plano de ilegalidad y la imagen que proyectan los medios es de fracaso absoluto. Pero ser al margen de eso donde cada uno de nosotros en nuestros tajos tenemos que escenificar los efectos cercanos de la huelga, la solidaridad y el codo a codo en el paro con nuestros compaeros no se ver en la prensa pero s lo sentiremos y lo tenemos que consolidar para futuras respuestas.

Si el gobierno llamar a los sindicatos mayoritarios para limar parte de la reforma?, que ese sea el objetivo del ejecutivo?, no lo sabemos an, lo cierto es que el margen de maniobra de Zapatero al margen de lo dictado por el Fondo Monetario Internacional, Banco Central y Unin Europea es muy reducido, la agenda est marcada. Seguro, las peticiones de los organismos internacionales ante los que se postra Zapatero no pararn hasta alcanzar los mayores mrgenes de beneficios posibles, por eso huelga general no se acaba el 29S, tiene que ser el punto de inflexin para que las propuestas alternativas y combativas, los espacios transformadores de este pas se junten y sigan trabajando para demostrar que este sistema poltico y econmico est agotado y no nos vale.

Tambin habra otra posibilidad, aunque el gobierno no de marcha atrs, podra haber una segunda consecuencia y es el encadenamiento de conflictos sociales ante el empoderamiento no me gusta usar esa palabra- de los trabajadores. Quiero decir que adems la crisis todava no ha tocado fondo porque este sistema desde dentro no tiene salida y nuestro pas como vagn de cola tendr efectos ms catastrficos para la gente. De hecho parece que la huelga ya ha empezado en otros sectores como la minera que va generalizndose. Pensemos tambin en la huelga de metro en la que los trabajadores echaron un pulso a la Comunidad de Madrid. cmo valoras esta idea de los estallidos sociales?

Las huelgas y las luchas que conseguimos hacerlas visibles siempre tienen un efecto de referencias de que si luchas tienes alguna posibilidad de tener xito pero si no luchas ests condenado siempre al fracaso. Lo que la huelga del metro fue, como lo fue la huelga del metal en Galicia y como est siendo la lucha incansable de los mineros donde se nos muestra que es la lucha por dos meses de salario ocultando que lo que demandan sobre todo trabajadores del carbn es que hay un proceso final de reconversin del carbn en el que las familias que viven de ello en el norte son conscientes de que estn avocados a desaparecer-, si esas luchas se consiguen hacer pblicas, -yo creo que ah la figura de medios alternativos como Rebelin es clave-, si se consigue llegar al conjunto de los trabajadores causarn solidaridad, referencias, modelos de lucha que pueden ser exportables a otros sectores y otros espacios.

La huelga de metro fue la escenificacin de que la nica salida que nos queda cuando se nos restringen los derechos, cuando despus de haber negociado un convenio colectivo se nos pide volverlo a renegociar es esta, enfrentarte a la realidad de que el capital responde con violencia, una violencia ms brbara que quemar una rueda cortando una carretera y de que a veces slo queda esa salida.

503 altos ejecutivos de las 35 empresas del Ibex han percivido un salario en el ao 2009 de 350 millones de euros -que equivale al salario percibido por 30.000 trabajadores mileuristas-, 1.300.000 hogares de esta pas no trabaja ningn miembro de la unidad familiar. El impuesto de patrimonio que ha sido eliminado equivale a la congelacin de las pensiones que ha aprobado el Gobierno. El paro juvenil es de casi el 40%. Acaso no existe ya suficientes motivos para el estallido social?

Sigamos con la visibilidad ya que lo planteas como un problema clave. Qu papel cumplen los medios en este proceso de desmantelamiento de los derechos de los trabajadores?

Cada da cientos de trabajadores se disponen en sus centros de trabajo para hacer aquello por lo que son pagados, coches, lavadoras, casas, muebles, noticias, si tambin peridicos, radio, televisin , todos responden a los intereses de su patrn, as alguien no puede pensar una relacin directa entre los medios de comunicacin y el capital?.

Pascual Serrano dice en uno de sus libros que Las empresas privadas de comunicacin se han apropiado del concepto de libertad de expresin cuando se refiere a su negocio y de objetividad e imparcialidad cuando se refiere a sus contenidos. Debemos denunciar ambas incautaciones. Ni son neutrales ni se puede ser.

Cul es la diferencia en relacin a las movilizaciones en Europa? Hace poco hemos visto la paralizacin del transporte pblico en Francia por ejemplo, en Grecia son constantes las movilizaciones

Quiz merezca la pena tomar como ejemplo el sector del automvil ya que es un sector estratgico.

Los datos macroeconmicos diferencian dos modelos que a la vez son dos ritmos en las reformas, Espaa se encuentra en una situacin parecida a Grecia con gobierno socialdemcrata, y el ritmo de las reformas es ms intenso a la vez que ms cmodo pues funciona la amenaza de que la derecha ser ms dura an.

Durante el ltimo ao el Gobierno al margen de otros espacios, en el sector de la automocin inyect cantidades ingentes de dinero, sin control alguno, salvo la imagen pblica de salvar el sector. En el caso la NISSAN solo en vila ms de 23 millones de euros solo con el compromiso de mantenimiento de empleo para apenas 10 y dependiente de los mercados. En esta planta como en el resto, el porcentaje que supone los gastos de los trabajadores sobre el precio final del producto es solo del 8,6%.

Alemania y Francia participan activamente en la capitalizacin de las ayudas, este es el otro ritmo. Ambos pases han convertido en participaciones en las empresas cada euro que inyectaban, contando as ya con un porcentaje entre el 20 y 30% de capitalizacin. Esto parece una propuesta marxista a la solucin del problema, no, no es eso, sera ms bien el planteamiento socialdemcrata pero que en este pas ni siquiera se ha llegado a hacer.qu significa? Bien, significa que cuando el Estado inyecta cantidades importantes de dinero en el sector de la automocin eso tenga una reversin directa sobre las acciones de la empresa, es decir, que se devuelva el dinero por parte de la empresa en nmero de acciones de la empresa. Eso nunca ha sido planteado en este pas, pero curiosamente s lo ha sido en los gobiernos conservadores. Todo esto supone que el estado tiene una intervencin directa en las polticas de la empresa y tambin permite que los trabajadores tengan una intervencin indirecta sobre la empresa porque es dinero pblico y tambin porque cuando el trabajador se echa a la calle para defender que no se deslocalice la empresa su frente de lucha no es slo la planta matriz sino que es el Estado.

Esta opcin que desde una perspectiva socialdemcrata podra haber sido asumida en Espaa ni siquiera fue planteada.

As son las formas y el ritmo las que marcan las respuestas de la clase. El capital est utilizando los gobiernos que se definen como de izquierdas para introducir a mayor velocidad las reformas que necesita, y en el caso de los pases de gobiernos ms liberales se hace de forma ms pausada porque se espera que la respuesta social sea mayor.

Cada pas tiene sus particularidades y sus elementos comunes en cuanto al origen de la crisis. Los procesos de reforma van siendo similares pero la respuesta en el caso griego es muy diferente.

Llama mucho la atencin por un lado la especificidad espaola en ese subsidiar al sector privado sin obtener ninguna compensacin para lo pblico y por otro lado cmo las medidas ms liberalizadoras y desreguladoras se han puesto en marcha con gobiernos que se definen socialdemcratas.

Pues s, los peores momentos para la clase trabajadora y esto jode que lo diga un trabajador porque tambin lo repite el Partido Popular-, han sido despus de los ochenta los periodos del gobierno socialista. La reconversin industrial la hace el gobierno de Felipe Gonzlez, las huelgas generales salvo una se le hicieron al gobierno socialista. Y la nica que se hizo al gobierno del PP fue contra el decretazo y se par el decretazo.

Para terminar Oscar, no puede darse que los trabajadores perciban que, ms all del dinero que puedan dejar de cobrar por un da de salario, las posibilidades de revertir la reforma son muy pocas y que los sindicatos slo aspiran a realizar una medida de fuerza para salvar su propio pellejo.

La huelga general no la hacen los sindicatos ellos solo la convocan, somos los trabajadores y trabajadoras quienes por dignidad y en defensa de nuestros intereses vamos a la huelga.

Los medios hbiles en dar multitud de consignas contra la huelga se apoyan en derechos que manipulan, como el derecho al trabajo el da de la huelga, pero olvidan su referencia en la declaracin de los derechos humanos en su art. 23 Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre eleccin de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo .

El ataque que recibe el sindicalismo oficial tiene tintes realmente preocupantes y como deca Brecht se empiezan cuestionando a los sindicalistas, a los derechos sindicales y se termina cuestionando la democracia, el recorrido para el descrdito y la desconfianza que les queda a los grandes sindicatos es muy reducido y no estn en disposicin de perderlo ms, ni por ellos ni por los trabajadores.

Ahora tambin es el momento desde el espacio sindical alternativo y combativo que est representado por compaeros desde pequeos sindicatos que hacen esfuerzos inmensos por sacar a la luz pblica ese nuevo modelo sindical, tambin de quienes desde las bases de los sindicatos mayoritarios que piensan que pueden utilizar la organizacin como herramienta de transformacin, con todas sus dificultades y particularidades, para construir un referente que visualice la cabronada de esta modelo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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