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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2010

Una huelga general para recuperar la confianza del movimiento obrero

Miguel Arrniz
Rebelin


La del 29 de setiembre de 2010 ser la sptima huelga general convocada en el estado espaol desde la Transicin hasta nuestros das. Tal vez la que tuvo mayor repercusin fue la del 14 de diciembre del 88 tanto por la participacin de los trabajadores como por las consecuencias que tuvo as como por el antes y despus que marc en las relaciones entre los sindicatos y el gobierno del PSOE. La del 29 de setiembre trata de emular la de entonces pero las circunstancias, evidentemente, no son las mismas.

Huelgas generales en Espaa

-5 de abril del 78. UGT y CCOO se suman a una convocatoria europea de la CES (Confederacin Europea de Sindicatos) para protestar contra el paro. Tan solo fue de 1 hora y entonces el pas era gobernado por Adolfo Surez, de la UCD.

-20 de junio del 85. CCOO convoca una huelga general contra la Ley de Pensiones, aprobada por el gobierno socialista de Felipe Gonzlez, que aumentaba el tiempo de 2 a 8 aos para el clculo de las pensiones de jubilacin.

-14 de diciembre del 88. Los sindicatos CCOO y UGT convocan, de nuevo contra el gobierno de Gonzlez, para la retirada del Plan de Empleo Juvenil y contra la poltica econmica. El Ejecutivo tuvo que dar marcha atrs a las medidas y se produjo el llamado giro social.

-28 de mayo del 92. UGT y CCOO exigen la retirada del Decreto, tambin realizado por el gobierno socialista de Gonzlez, que recortaba las prestaciones por desempleo y el proyecto de Ley de Huelga, reclamando la reindustrializacin de Espaa. La huelga general fue de media jornada.

-27 de enero del 94. Nueva huelga general, de nuevo contra un gobierno socialista liderado por Gonzlez, contra la Reforma Laboral, los recortes en las conquistas sociales y la reforma del mercado de trabajo.

-20 de junio de 2002. CCOO y UGT convocan huelga general contra las medidas de reforma de la proteccin por desempleo y la Ley Bsica de Empleo aprobada por el gobierno presidido por Jos Mara Aznar, del Partido Popular. En 2007, el Tribunal Constitucional declar inconstitucional el Real Decreto.

Unas huelgas generales de las que, curiosamente, cinco son contra medidas tomadas por el Partido Socialista Obrero Espaol. Todo indica que, en Espaa, la clase dominante utiliza preferentemente a un partido socialdemcrata para llevar a cabo los ajustes ms duros contra la clase trabajadora. O lo que es lo mismo, que el PSOE no tiene reparos en plegarse a los intereses capitalistas cuando se trata de aumentar las tasas de ganancia de stos.

Por otro lado, los motivos de las sucesivas huelgas generales, dejan vislumbrar las prdidas paulatinas de derechos de los trabajadores desde la instauracin de la democracia parlamentaria. En aquellos momentos, para muchos pre-revolucionarios, la burguesa vio peligrar sus intereses ante el avance del movimiento obrero que exiga, no solo un cambio poltico, sino tambin mejoras laborales. No tuvo otra opcin que ceder con concesiones que se tradujeron en aumentos salariales, convenios colectivos favorables y derechos laborales al alza. Tal vez, el minuto de oro del movimiento obrero espaol y el punto ms alto alcanzado por el sindicalismo personalizado por CCOO y UGT. La Transicin, y concretamente los Pactos de la Moncloa, significaron el comienzo de la domesticacin del sindicalismo y el inicio de la ofensiva capitalista contra los derechos conseguidos.

Esta cantidad de huelgas generales en casi 35 aos pueden dar la impresin de un sindicalismo combativo defensor de los intereses de los trabajadores, pero no es as. El sindicalismo ha ido aceptando, irreversiblemente, las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos a la vez que entraba en la espiral de organizaciones subvencionadas, no solo por el estado sino por las propias empresas. Esto le ha llevado a una prdida de objetivos y el desapego total entre las lites sindicales, no solo de sus propias bases, sino tambin de la clase trabajadora en general. Prueba de ello es la incertidumbre con la que nos acercamos al 29S.

La propia convocatoria de huelga general muestra ya unas carencias ideolgicas preocupantes. La huelga, histricamente utilizada por el movimiento obrero como herramienta contra los abusos de la patronal (los gobiernos capitalistas, en palabras de Marx, no son sino los Consejos de Administracin de la clase dominante), y para contraponer en la mesa de negociacin la fuerza del trabajo a la fuerza del capital, es usada en este caso como protesta ante las medidas tomadas con mucha antelacin. Pierde todo su carcter combativo, hace dudar a la clase trabajadora y no parece mas que justificar la supervivencia del propio sindicalismo.

Adems, ante el aluvin de medidas que pretenden hacer pagar la crisis a los trabajadores, la convocatoria de huelga centra su objetivo en la Reforma Laboral, ya aprobada, y ante la que las direcciones sindicales estaban dispuestas a ceder mucho en la negociacin: aceptaban las Agencias de colocacin con nimo de lucro, la negociacin por convenio de la entrada de las ETTs en sectores hasta ahora vedados, usar el FOGASA para bonificar el despido con causa Sin embargo, patronal y gobierno les exigan demasiado. Y esta reforma era inaceptable porque daba en la lnea de flotacin de los propios sindicatos: precarizaba a los trabajadores con contratos fijos (que constituyen el pilar de su afiliacin) y dejaba en papel mojado la negociacin colectiva.

La realidad sindical es que estas organizaciones se han ido configurando como instrumentos para la conciliacin con la patronal, no en herramientas para la lucha de clases. As, la propia huelga se plantea para volver a la mesa de negociacin e, incluso, para que se repartan equitativamente los costes de la crisis.

La Reforma Laboral es una de las agresiones que los trabajadores hemos sufrido en el ltimo ao. Reforma que, por no repetir su articulado, prefiero resumir con un ejemplo. La multinacional UPS anunci a finales del ao pasado un ERE para la plantilla de la sede de Vallekas, expediente no admitido por improcedente por el gobierno regional de Madrid; pasados los tres meses que marca la ley, volvi a presentar un segundo ERE que volvi a ser rechazado, en este caso por el Ministerio de Trabajo; pasados los tres meses legales, volvi a presentar un tercer ERE que, en este caso, fue retirado por la propia empresa ante la inminencia en la aprobacin de la Reforma Laboral. En el mes de setiembre, 18 trabajadores haban recibido la carta de despido acogindose a la nueva norma. Qu significa, entonces, la Reforma Laboral? Ni mas ni menos que, ahora, las empresas pueden despedir a trabajadores con menores costos y con causas que antes la ley no permita. Es la nueva ley un avance o un retroceso para los trabajadores?

Pero hay mas. A principios de ao se anunci la Reforma de las Pensiones que aumentaba a 20 aos el periodo de clculo del sueldo de jubilacin, los 67 aos como nueva edad legal de jubilacin (antes eran los 65 aos) o la eliminacin del derecho a la pensin de viudedad para pasar a ser una prestacin sustitutoria. Para lidiar la crisis econmica se ha recortado el gasto pblico en 50.000 millones de euros hasta 2013 con medidas que van desde los recortes en las polticas sociales a la bajada en un 5% en el sueldo de los funcionarios. En el mes de julio se aument el IVA en 2 puntos, impuesto que es pagado por los consumidores, mientras el aumento de impuestos a las rentas mas altas sigue demorndose. A la hora de escribir estas lneas vuelve a anunciarse ese aumento pero mas parece una maniobra de distraccin en vsperas del 29S. La crisis financiera del ao pasado tuvo una respuesta por parte del gobierno de 143.000 millones de euros de ayuda a los bancos mientras que las prestaciones por desempleo en 2009 han supuesto 30.000 millones de euros

Hay razones para convocar una huelga general, pero tambin las haba a principios de ao. Y, a pesar de los desatinos de las dirigencias sindicales, los trabajadores tenemos motivos para secundar la huelga general del 29S porque son muchas las agresiones y muchas las prdidas que hemos sufrido en los ltimos treinta aos. Pero, sobre todo, porque parece ser ya la hora de despertar del letargo al que hemos sido sometidos por nuestros propios representantes en las mesas de negociacin.

Qu qu pasar el da 29? Una incgnita y la guerra de cifras volver a ser la clave de la jornada del 30. Pero hay que tener en cuenta un dato fundamental a la hora de calcular el seguimiento de la huelga: la mayora de los trabajadores espaoles no tienen derecho a huelga. No la tienen los 5 millones de parados, no la tienen la mayora de los millones de trabajadores autnomos para los que trabajar o no trabajar ese da significa llegar o no llegar a fin de mes, no la tienen los millones de trabajadores en precario para quienes secundar la huelga puede suponer el despido inmediato, no la tienen la mayora de trabajadores inmigrantes ni aquellos trabajadores que debern cumplir los casi siempre abusivos servicios mnimos

Pero la clave del xito de esta gran movilizacin no va a ser el 29S sino la continuidad que el movimiento obrero le d a partir de esa fecha hasta conseguir que el ejecutivo de marcha atrs en su medidas. La participacin, no cabe duda, es importantsima pero no debe ser sino el principio de ms movilizaciones y de la recuperacin de la confianza del movimiento obrero.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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