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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2010

Estados Unidos
Nuestra miopa respecto a los poderosos

Sam Pizzigati
Too Much


Ms de la mitad de EEUU ha sufrido ya la Gran Recesin, personal y profundamente. Sin embargo, la vida prosigue tranquilamente en la cpula de nuestra economa. Es una amarga realidad que deberamos empezar a encarar.

Es posible que las filas de los perjudicados en los EEUU de la Gran Recesin sean mucho mayores de lo que casi todos nosotros suponamos hasta ahora.
La mayora de informativos y principales comentaristas, han venido definiendo a los perjudicados con una estadstica simple, el nmero de estadounidenses que han sido contabilizados mensualmente como desempleados oficiales, una cifra que ronda actualmente el 10 por ciento.

Pero la Gran Recesin, seala un nuevo estudio del Pew Research Center, puede estar perjudicando a un nmero cinco veces mayor de familias estadounidenses de lo que este 10 por ciento sugiere. Ms de la mitad de los estadounidenses en edad de trabajar 55 por ciento o bien se han quedado sin trabajo o bien han perdido salarios y horas completas desde que empez la recesin.

Mientras tanto, en la cpula econmica de EEUU, en los lujosos despachos de los ejecutivos de las corporaciones estadounidenses, la vida contina transcurriendo tranquilamente. Los trajeados ejecutivos continan entrando y saliendo y llenndose los bolsillos.

Este lucrativo vaivn es visible incluso en corporaciones claramente de segunda clase. El ltimo caso: la contratacin de un nuevo CEO (presidente de empresa, por sus siglas en ingls) en Armstrong World Industries, fabricante de baldosas para suelo y techo con sede en Lancaster, Pensilvania.

El pasado febrero, Armstrong, golpeada por la recesin, anunci planes para despedir a 400 trabajadores. Unas semanas ms tarde, el entonces CEO de Armstrong anunci su dimisin. El mes pasado Armstrong revel el nombre del nuevo jefe ejecutivo, Matthew Espe, antiguo peso pesado de General Electric.

Armstrong puede o no prosperar bajo el mandato de Espe, pero es prcticamente seguro que Espe prosperar en Armstrong. Su contrato asigna a este hombre de 51 aos, 4,55 millones de dlares en concepto de "subsidio de traslado" para equiparar los incentivos que Espe deba recibir de su antiguo contratante y 3,5 millones de dlares como "prima de incentivos" para hacerlo ms atractivo, todo ello aparte de su salario normal y otras gratificaciones.

Si Espe optimiza sus opciones se llevar 19,4 millones de dlares durante los tres prximos aos por dirigir una compaa que actualmente figura en el lugar 677 del ranking nacional.

La generosidad con que se trata a los ejecutivos se ha convertido, desde luego, en el procedimiento normal de las corporaciones estadounidenses. Tal como nos recordaban la pasada semana dos perspicaces analistas econmicos, ese trato tan generoso tambin ayuda a explicar porque los buenos puestos de trabajos son tan escasos para los trabajadores estadounidenses.

El consultor financiero Rob Parentau y el ex-operador de Wall Street Yves Smith sealan que en los ltimos aos las corporaciones estadounidenses "se han obsesionado" con los beneficios trimestrales, que determinan, a corto plazo, las oscilaciones del precio de las acciones.

Para aumentar los beneficios, observan Parenteau y Smith, los ejecutivos de las corporaciones sistemticamente "evitan invertir en crecimiento futuro", en investigacin y desarrollo del producto, que crean puestos de trabajo. En vez de marcarse estos objetivos a largo plazo, toman el tipo de medidas que puede hinchar rpidamente el precio de sus acciones. Despiden trabajadores. Distribuyen dividendos especiales. Traman fusiones y adquisiciones.

Este tipo de movimientos a corto plazo, continan explicando Parenteau y Smith, se traducen rpidamente en "bonos exorbitantes" para los ejecutivos que los han ideado. En efecto, tenemos una economa que recompensa generosamente a sus jugadores ms fuertes por "miopa y especulacin".

De hecho, los exorbitantes bonos de los ejecutivos no solamente recompensan dicha miopa, sino que invitan a ella. Para acabar con nuestra Gran Recesin y evitar otra hay que empezar a eliminar estas pagas excesivas a los ejecutivos. Y hay que hacerlo deprisa.

Sam Pizzigati edita Too Much, el boletn semanal online sobre exceso y desigualdad, publicado por el Institute for Policy Studies con sede en Washington D.C.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Anna Garriga

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3603


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