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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2010

China
La superpotencia energtica del siglo XXI

Michael T. Klare
Tom Dispatch


Si quieren saber en que direccin est soplando el viento global (o brillando el sol, o quemndose el carbn) miren a China. Las novedades en torno a nuestro futuro energtico o al futuro de las grandes potencias del planeta vienen de all. Washington ya est mirando. Y lo est haciendo con una alta dosis de ansiedad.

Pocas veces una entrevista de prensa ha dicho ms acerca del cambio de poder global que est teniendo lugar en nuestro mundo. El 20 de julio, el economista en jefe de la Agencia de Energa Internacional (AEI), Faith Birol, declar al Wall Street Journal que China haba sobrepasado a Estados Unidos al convertirse en el primer consumidor mundial de energa. Uno podra leer esta noticia de diversas maneras: como una prueba de la superioridad industrial china, como una evidencia de la persistente recesin en los Estados Unidos, como prueba de la creciente popularidad de los automviles en el pas oriental e incluso como prueba de una mayor eficiencia energtica comparativa estadounidense. Todas estas observaciones seran vlidas. Pero obviaran la cuestin principal: al convertirse en el principal consumidor de energa planetario, China afianzar su papel dominante en la escena internacional y marcar el rumbo de nuestro futuro global.

Si se tienen en cuenta el estrecho ligamen entre energa y economa global, as como las crecientes dudas sobre la futura disponibilidad de petrleo y otros combustibles, las decisiones chinas en materia energtica pasaran a tener un impacto de largo alcance. Como actor principal en el mercado energtico global, China determinar de forma decisiva no slo los precios que se pagarn por combustibles clave sino tambin los sistemas energticos que predominarn de aqu en adelante. Es ms: las decisiones chinas en materia energtica determinarn si China y Estados Unidos pueden evitar verse arrastrados a una batalla global por la importacin de petrleo y si el mundo escapar a un cambio climtico de dimensiones catastrficas.

Cmo aumentar la propia primaca en el escenario mundial

Es difcil advertir el significado del nuevo predominio chino en materia energtica si no se toma conciencia de lo que ste signific en su momento para la hegemona de los Estados Unidos. Que la regin noreste de los jvenes Estados Unidos fuera rica en reservas acuferas y de carbn fue decisivo para la industrializacin temprana del pas, as como para la eventual victoria del Norte en la Guerra Civil. Con todo, lo que convirti a los Estados Unidos en un actor decisivo en el escenario global fue el descubrimiento de petrleo en Pennsylvania, en 1859. La extraccin y exportacin de petrleo aliment la prosperidad estadounidense a comienzos del siglo XX -convirtiendo al pas en principal productor mundial- as como el ascenso de sus gigantescas empresas. No debe olvidarse, en este sentido, que la primera empresa transnacional -la Standard Oil Company, de John D. Rockefeller- se fund a partir de la explotacin y exportacin de petrleo estadounidense. La legislacin anti-trust partira a Standard Oil en 1911, pero dos de sus principales descendientes, la Standard Oil de Nueva York y la Standard Oil de Nueva Jersey, acabaron por fusionarse en lo que actualmente es la empresa que cotiza en bolsa ms rica del mundo, Exxon Mobil. Otra de sus descendientes, la Standard Oil de California, se convertira en Chevron, hoy la tercera empresa ms rica de los Estados Unidos.

El petrleo tambin desempe un papel clave en el ascendente poder militar de los Estados Unidos a escala planetaria. Ello le permiti, por ejemplo, proporcionar a las fuerzas aliadas tanto en la I como en la II Guerra Mundial la mayor parte del petrleo que necesitaban. Entre las grandes potencias de la poca, de hecho, slo los Estados Unidos eran auto-suficientes en materia de petrleo. Ello significaba que podan mantener ejrcitos numerosos en Europa y Asia, superando as a las bien equipadas (pero muy pobres en petrleo) fuerzas alemanas y japonesas. Pocos toman hoy conciencia de estos hechos. Los arquitectos de la victoria norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, incluido el presidente Roosevelt, tenan claro en cambio que eran las reservas petroleras de la nacin, ms que la bomba atmica, lo que acabara siendo decisivo.

Al haber creado una estructura econmica y militar basada en el petrleo, los dirigentes estadounidenses se vieron forzados a adoptar medidas cada vez ms costosas y desesperadas para asegurar que sta contara siempre con una provisin adecuada de energa. Tras la Segunda Guerra Mundial, a medida que las reservas domsticas comenzaron a menguar, los sucesivos presidentes norteamericanos se vieron obligados a pergear una estrategia mundial que asegurara de su pas al petrleo trasnocenico. En un comienzo, los escogidos para actuar como "gasolineras" de las refineras y de las fuerzas militares norteamericanas fueron los reinos de Arabia Saudita y del Golfo Prsico. Las empresas petroleras estadounidenses, especialmente las descendientes de la Standard Oil, recibieron innumerables estmulos y ayudas para asegurarse una mayor presencia en estos pases. En buena medida, de hecho, la mayora de los pronunciamientos estratgicos de posguerra -la Doctrina Truman, la Doctrina Eisenhower, la Doctrina Nixon, y muy especialmente la Doctrina Carter- tuvieron como objetivo proteger estas "gasolineras".

Tambin hoy, evidentemente, el petrleo desempea un papel central en los planes y acciones mundiales de Washington. El Departamento de Estado, por ejemplo, mantiene an una costosa y firmemente arraigada fuerza militar en el Golfo Prsico con el objetivo de garantizar la "seguridad" de las exportaciones de petrleo de la regin. Y ha extendido tambin su brazo armado a algunas zonas clave de produccin de petrleo del Mar Caspio y del frica occidental. La necesidad de mantener lazos amistosos y relaciones militares con proveedores importantes como Kuwait, Nigeria y Arabia Saudita, contina dominando la poltica exterior estadounidense. Igualmente, a medida que el calentamiento global avanza, el inters norteamericano sobre el rtico y sus reservas de hidrocarburos tambin se ha disparado.

Un planeta de carbn?

Al igual que ocurri en el pasado, es muy probable que el hecho de que China haya desplazado a los Estados Unidos como consumidor global de energa altere tambin su poltica exterior. No hay duda, como mnimo, de que afectar las relaciones chino-estadounidenses, por no hablar de la agenda poltica mundial. Teniendo en cuenta la experiencia estadounidense puede esperarse otra cosa de China?

Cualquiera que lea las pginas de negocios de la prensa puede advertir que la cuestin energtica es una de las ms importantes para los dirigentes chinos. Prueba de ello son los cuantiosos recursos dedicados a la materia, as como la procura planificada de nuevas fuentes de provisin. Los dirigentes chinos, de hecho, deben afrontar ahora dos desafos: asegurarse suficiente energa para afrontar una demanda creciente y decidir qu combustibles les permitirn satisfacer estas exigencias. La manera en que China responda a estos desafos tendr un impacto decisivo en el escenario global.

De acuerdo a las proyecciones ms recientes del Departamento de Energa de los Estados Unidos, el consumo de energa en China crecer alrededor de un 133% entre 2007 y 2035, esto es, de 78 a 132 cuatrillones de unidades trmicas britnicas (BTU, en ingls). Para entender lo que esto significa pinsese en lo siguiente: los 104 cuatrillones de BTU que China necesita incorporar a sus insumos energticos en el prximo cuarto de siglo equivalen al total del consumo energtico de Europa y Oriente Medio en 2007. Encontrar e inyectar en China todo este petrleo, todo este gas natural y muchos otros combustibles ser sin dudas el principal desafo econmico e industrial de Pekn, un desafo que encierra posibilidades reales de friccin y conflicto.

Si bien la mayora de las fuentes energticas chinas son de origen domstico, los crecientes gastos de importacin de combustibles (petrleo, gas natural y uranio) y de maquinaria especfica (refineras de petrleo, plantas generadoras de energa, reactores nucleares) acabarn por determinar de manera significativa el precio mundial de estos tems, un papel que hasta ahora haba sido desempeado bsicamente por los Estados Unidos. Ms importante an sern, con todo, las decisiones de Pekn acerca del tipo de energa en la cual invertir.

Si los dirigentes chinos siguieran sus intuiciones naturales, sin duda evitaran toda dependencia fuerte de combustibles importados. Como es sabido, la dependencia energtica extranjera vuelve a un pas muy vulnerable respecto de posibles interrupciones en el suministro o, en el caso chino, de un eventual bloqueo estadounidense (en el supuesto, pongamos por caso, de un conflicto prolongado con Taiwan). Se atribuyen a Li Junfeng, un alto funcionario de energa chino, unas declaraciones en las que habra afirmado que "la provisin de energa debera venir de sitios en los que puedas pisar", es decir, de fuentes domsticas.

Hay una clase de combustible que China posee en abundancia: carbn. Segn clculos recientes del Departamento de Energa, el carbn representar alrededor de un 62% de la provisin neta de energa china en 2035, apenas un poco menos que en el presente. Una dependencia tan alta del carbn, sin embargo, tambin exacerbara los problemas ambientales del pas, lo cual aumentara los costos en materia sanitaria y acabara por afectar al resto de la economa. Sumado a esto, China es hoy el principal emisor de dixido de carbono. Segn el Departamento de Energa, la cuota china de emisiones de dixido de carbono pasara del 19,6% de 2005 -cuando todava estaba por debajo del 21,1% de los Estados Unidos- a un 31.4% en 2035, por encima ya de cualquier otro pas.

Mientras Pekn se niegue a reducir de manera significativa su dependencia del carbn, sus declaraciones y compromisos sobre el calentamiento global sern pura retrica. Ser sencillamente imposible que adopte cualquier medida para afrontar el cambio climtico. Y tambin en este mbito, su actuacin alterar claramente la faz del planeta.

ltimamente, en todo caso, los dirigentes del pas parecen haberse vuelto ms sensibles a los riegos de una dependencia excesiva del carbn. Son numerosas las voces que insisten en la necesidad de desarrollar energas renovables, especialmente elica y solar. En poco tiempo, de hecho, China se ha convertido en el principal productor mundial de turbinas de viento y paneles solares, y ha comenzado a exportar su tecnologa a los Estados Unidos (algunos economistas y sindicatos han denunciado que China est subsidiando de manera ilegtima sus exportaciones vinculadas a energas renovables, en clara violacin de las normas de la Organizacin Mundial del Comercio).

El apoyo de China a las energas renovables sera una buena noticia, siempre que comportase una reduccin significativa en el uso de carbn. Al mismo tiempo, las mejoras tcnicas en este mbito podra colocar al pas oriental en la vanguardia de una autntica revolucin tecnolgica, del mismo modo que la primaca de los Estados Unidos en tecnologa petrolfera los catapult al frente de las potencias mundiales en el siglo XX. Es ms, si los Estados Unidos no consiguen mantener el ritmo de China, podramos asistir a una aceleracin en su declive como potencia mundial.

De quin es Arabia Saudita?

La sed china de energa complementaria tambin podra conducir rpidamente a una situacin de friccin y conflicto con los Estados Unidos, sobre todo si se piensa en un escenario de creciente competencia mundial por fuentes de petrleo cada vez ms escasas. A medida que su consumo energtico se dispara, China necesita utilizar ms petrleo. Esto necesariamente la forzar a una mayor presencia econmica, poltica, y quizs algn da incluso militar en las grandes regiones productoras, unas zonas que Washington siempre ha considerado como reservas energticas exclusivas suyas.

En 1995, China slo consuma unos 3,4 millones de barriles de petrleo por da. Esto supona una quinta parte de la cantidad utilizada por los Estados Unidos, por entonces el principal consumidor mundial, y unas dos terceras partes del consumo japons, segundo a escala mundial. Como China extraa 2,9 millones de esos barriles de sus propios pozos, sus importaciones no pasaban de los 500.000 barriles por da. Mientras, los Estados Unidos importaban 9,4 millones de barriles y Japn unos 5,3 millones.

Hacia 2009, China haba pasado a ocupar el segundo puesto con 8,6 millones de barriles diarios, una cantidad todava inferior a los 18,7 millones de los Estados Unidos. Sin embargo, el porcentaje de produccin domstica haba decado a unos 3,8 millones de barriles diarios, lo mismo que le haba ocurrido a los Estados Unidos en tiempos de la Guerra Fra. A esas alturas, en efecto, China importaba ya 4,8 millones de barriles diarios, mucho ms que Japn -que en realidad haba conseguido disminuir su dependencia del petrleo- y casi la mitad que los Estados Unidos. En las dcadas que vienen, todo indica que estas cifras no harn sino empeorar.

De acuerdo a las proyecciones del Departamento de Energa, China desplazar a los Estados Unidos como principal importador de petrleo, con unos 10,6 millones de barriles diarios, hacia el ao 2030 aproximadamente (algunos expertos creen incluso que podra ocurrir antes). Con independencia de la fecha exacta, lo cierto es que los dirigentes chinos estn ya inmersos en el mismo "dilema" de poder que su contraparte estadounidense tuvo que afrontar durante aos, al depender de un recurso vital que slo pueden proporcionar un puado de productores poco confiables pertenecientes a reas de crisis y conflictos crnicos.

Actualmente, en efecto, China obtiene la mayor parte del petrleo que importa de Arabia Saudita, Irn, Angola, Omn, Sudn, Kuwait, Rusia, Kazajistn, Libia y Venezuela. Ansioso por asegurar la confiabilidad de los flujos de petrleo provenientes de estos pases, Pekn ha establecido estrechos lazos con sus lderes, y en algunos casos les ha proporcionado considerable ayuda militar y econmica. Este es exactamente el mismo camino que sigui en su momento Washington con algunos de estos mismos pases.

Las empresas pblicas de energa chinas tambin han establecido "partenariados estratgicos" con empresas de estos pases e incluso se han reservado el derecho a explorar otros depsitos petrolferos. Es especialmente llamativo cmo Pekn ha intentado socavar la influencia de los Estados Unidos en Arabia Saudita y entre otros productores cruciales del Golfo Prsico. En 2009, por vez primera, China import ms petrleo de Arabia Saudita que de Estados Unidos, un cambio geopoltico de notable importancia, dada la historia de las relaciones estadounidenses-saudes. Aunque no compite con Washington en materia de ayuda militar, Pekn no ha dejado de desplazar a sus dirigentes ms importantes a Riad con un mensaje claro: apoyar las demandas saudes sin recurrir a la retrica pro democracia y pro derechos humanas a menudo asociada a la poltica exterior estadounidense.

Estas prcticas deberan sonar bastante familiares. Despus de todo, los Estados Unidos tambin intentaron halagar a los saudes cuando vieron que el reino poda operar como su "gasolinera" transocenica si lo convertan en un protectorado militar. En 1945, hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roosevelt realiz un viaje especial para encontrarse con el Rey Absul Aziz de Arabia Saudita y firmar un acuerdo de proteccin a cambio de petrleo que perdura hasta hoy. No sorprende, en este contexto, que los dirigentes estadounidenses no vean (o se cuiden de reconocer) la analoga y prefieran presentar la intrusin de China en Oriente Medio como una poltica antagnica a la suya.

A medida que la dependencia china de los productores transocenicos crezca, sus lazos con sus lderes probablemente crecern tambin, lo que producir roces mayores en el escenario internacional. Las reticencias de Pekn, por ejemplo, a romper sus vitales vnculos energticos con Irn, han frustrado ya los intentos de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones econmicas a dicho pas con el objeto de que abandone sus operaciones con uranio enriquecido. De manera similar, el reciente prstamo chino de 20.000 millones de dlares a la industria petrolera venezolana ha insuflado aires al presidente Hugo Chvez, en un momento en que su popularidad interna, as como su capacidad para contrarrestar las polticas estadounidenses, estaban deteriorndose. Los chinos tambin han mantenido sus lazos de amistad con el presidente Omar Hassan Ahmad al Bashir, de Sudn, a pesar de los esfuerzos de Washington para presentarlo como un paria internacional por su supuesto papel en las masacres de Darfur.

La diplomacia de armas por petrleo en un planeta peligroso.

La pretensin china de estrechar vnculos con sus proveedores de petrleo ya ha producido algunas fricciones con los Estados Unidos. A medida que entremos en la era del "petrleo degradado" y que la oferta mundial de petrleo accesible disminuya rpidamente, los riesgos de un conflicto ms serio tambin aumentarn.

Segn los clculos del Departamento de Energa, la provisin mundial de petrleo y de otros lquidos derivados de ste ser en 2035 de unos 110,6 millones de barriles por da, suficiente como para poder anticipar la demanda global llegado el momento. Sin embargo, algunos gelogos piensan que la produccin global de petrleo alcanzara un umbral bastante inferior a los 100 millones de barriles por da hacia 2015, y que comenzar a caer a partir de entonces. Sumado a ello, el petrleo sobrante slo podr encontrarse en zonas de difcil acceso o en regiones altamente inestables. Si estas previsiones son correctas, los Estados Unidos y China -los dos principales importadores de petrleo- podran verse atrapados en un juego de suma cero para acceder a unas fuentes de petrleo exportable claramente decrecientes.

Evidentemente, es imposible predecir lo que podra ocurrir en un supuesto semejante. Si ambos pases continan con su poltica actual de armar a los proveedores aliados en un intento desesperado de obtener ventajas a largo plazo, estos proveedores tambin pueden dirigir sus sospechas o temores a sus (igualmente bien armados) vecinos. El incremento de asesores militares e instructores chinos y estadounidenses en dichos pases podra incluso arrastrar a ambas potencias a guerras locales y conflictos fronterizos. Ni Pekn ni Washington buscarn dicho escenario, pero la lgica de la diplomacia de armas por petrleo vuelve inevitable este riesgo.

No es complicado, en definitiva, dibujar un futuro en el que los Estados Unidos y China se vean atrapados en una lucha global por las reservas restantes de petrleo. No son pocos en Washington. de hecho, los que consideran la colisin casi inevitable. "La concentracin china de cara a posibles contingencias en el estrecho de Taiwan [...] es un impulso importante a su modernizacin [militar]", constataba el Departamento de Defensa en la edicin de 2008 de su informe anual, El Poder Militar de la Repblica Popular China. "Sin embargo -continuaba- un anlisis de sus adquisiciones militares y de su pensamiento estratgico sugiere que Pekn tambin est desarrollando capacidades para afrontar otras contingencias, como podran ser los conflictos por recursos".

Los conflictos por reservas planetarias de petrleo no son, con todo, el nico camino que el nuevo estatus de China como potencia energtica podra abrir. Tambin es posible, en efecto, imaginar un futuro de mutua cooperacin entre China y Estados Unidos con el objetivo de buscar alternativas energticas que evitaran la necesidad de inyectar sumas ingentes en la carrera armamentstica naval y militar. El presidente Obama y su homlogo chino, Hu Jintao, parecieron entrever dicha posibilidad cuando, en una cumbre celebrada en Pekn el pasado noviembre, acordaron colaborar en el desarrollo de combustibles y sistemas de transporte alternativos.

Llegados a este punto, slo hay un par de cosas claras. La primera: mientras mayor sea la dependencia china de la importacin de petrleo, mayor ser el riesgo de friccin y de conflicto con los Estados Unidos, cuya dependencia de fuentes problemticas de energa tambin es creciente. La segunda: mientras mayor sea su dependencia del carbn, menos cmoda ser nuestra vida en el planeta. Finalmente, mientras mayor sea su nfasis en combustibles alternativos, ms posibilidades tendr de convertirse en la gran potencia del siglo XXI. La respuesta, entre todas las posibles, que China pueda dar a sus necesidades energticas, es an incierta. Cualquiera sea su decisin, sacudir al mundo.

Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su ltimo libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books).

Traduccin para www.sinpermiso.info: Xavier Layret

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175297/tomgram%3A_michael_klare%2C_china_shakes_the_world



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