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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2004

Stalin y el Partido Comunista Ruso hoy

G.A. Ziuganov
KPRF.ru

Traducido del ruso para Rebelin por Josafat S.Comn


Stalin. Este nombre est fuertemente unido a la historia de nuestro pas. Un nombre que en gran medida representa en si mismo todo el siglo XX; el ms dinmico, convulso, creador y destructivo de la historia de la humanidad. Un siglo durante el cual la civilizacin subi de golpe varios escalones. De la energa de vapor a la nuclear. De los rayos solares a los lser. Del transporte tirado por animales a los aviones supersnicos y las naves espaciales. De la primitiva carabina a la bomba de neutrones. Del correo a caballo a la televisin e Internet. Y al mismo tiempo, de las guerras donde moran decenas de miles de combatientes, a los conflictos mundiales, donde perdieron la vida millones de personas.

En el crisol del siglo XX, en sus continuos cambios y transformaciones, en sus crisis y despegues, en los cada vez ms graves conflictos sociales y revoluciones, en las 2 guerras mundiales y la epopeya csmica, se forj el nuevo hombre, que ha entrado en el tercer milenio.

Y en todos estos asuntos, en todos estos giros de la historia, Stalin y su memoria han tenido un papel relevante.

La poca de Stalin.

Con Stalin identificamos las ms trgicas y grandes pginas de nuestra historia. La revolucin y la ruina provocada por la guerra civil y la intervencin imperialista. La presin del cerco capitalista y la amenaza constante de una nueva invasin. El combate a muerte con el fascismo, que se llev por delante la vida de 27 millones de ciudadanos soviticos y las inimaginables dificultades para levantar la economa. La posterior guerra fra y otras muchas cosas; todo esto dej sin duda su huella en el destino y en la imagen de nuestro pas, en el carcter de su pueblo. Sent las bases de la firmeza y a menudo de la crueldad del aparato estatal, de sus variaciones en el terreno ideolgico y poltico.

Por todo esto, el que busque respuestas simples y unidireccionales en el anlisis de la poca de Stalin, est condenado a equivocarse. En el estudio de la figura de Stalin solo es valida la aplicacin del mtodo dialctico.

Hay fundamentos para asegurar, que la personalidad de Stalin es equiparable a las ms grandes figuras del Renacimiento, una poca que al igual que el siglo pasado, supuso la irrupcin de la humanidad en una nueva espiral del desarrollo histrico.

De pies a cabeza, fue un hombre de su tiempo. Stalin reuna todos sus rasgos diferenciadores: Una irrefrenable aspiracin de avanzar y el lastre del pasado. Un alto humanismo y la capacidad de no apreciar a las personas, a cambio del xito en lo principal. Un sincero desinters por lo material y un impetuoso encantamiento por el poder, que a veces le anulaba los dems sentidos. La prudencia y el cuidado en muchos temas y las decisiones repentinas, irreflexivas, que afectaban al destino de millones de personas, y que luego tocaba corregir larga y dolorosamente. Todo esto es Stalin.

Creador de una superpotencia.

Los resultados de la obra de Stalin son de todos conocidos. En los primeros aos del primer plan quinquenal, por ejemplo, fue duplicado el potencial industrial de nuestro pas. La industria pesada pas a ocupar el primer lugar. A la rbita del proceso productivo fueron atradas las regiones ms lejanas y atrasadas. Crecieron una multitud de nuevas ciudades y cetros industriales. Los viejos centros sufrieron transformaciones radicales. A finales ya de los aos treinta, se estaban construyendo en el pas ms de 6000 nuevas empresas. En 1937, los nuevos centros industriales suponan ms del 80% de toda la produccin industrial. A comienzos del tercer plan quinquenal, la industria comenz a ser rentable.

Como resultado de la industrializacin, comenz a transformarse radicalmente la cultura del trabajo de millones de personas.

A mediados del primer quinquenio se acab con el desempleo. A comienzos de los aos 40 el 80% de la poblacin estaba alfabetizada. Cientos de miles de jvenes, salidas de la clase obrera y campesina, pasaron por los institutos y centros de formacin profesional. Apareci una nueva intelectualidad.

A pesar de todas las dificultades que acarre la colectivizacin agraria, resurgi y se alz el campesinado ruso. Solo durante los aos del segundo quinquenio, los Koljoses recibieron ms de 500.000 tractores, alrededor de 124.000 cosechadoras y ms de 140.000 camiones. Solo en el periodo de 1928 a 1932, cinco millones de campesinos dominaron el uso de la maquinaria agrcola. La gente del campo descubri por primera vez lo que era el tiempo libre. Lo que significaba la posibilidad de estudiar, aumentar su nivel cultural, dedicarse a temas sociales.

A mediados de los aos 30 el aumento del salario pas a ser algo habitual.

El sistema de racionamiento pas a ser un recuerdo del pasado. La creciente de manda de la gente en productos de alimentacin era cada vez mejor satisfecha. Los logros de la cultura se pusieron al alcance de todos. Se crearon miles de bibliotecas, se construyeron nuevos teatros, se abrieron museos.

La Constitucin de la URSS poniendo broche de oro a este proceso creador, por primera vez en la historia, proclam un completo sistema de nuevos derechos socialistas: derecho al trabajo, al descanso, a la educacin superior, a la jubilacin. Nunca en ningn lugar un documento haba proclamado derechos parecidos.

Todos estos jalones del desarrollo social de la poca sovitica producen en nuestros das una honda impresin. Los acontecimientos del pasado aparecen hoy como ejemplos claros, como faros del futuro, de un futuro por el que luchamos hoy los comunistas en Rusia.

Estos hechos nos ensean a ser responsables. Tanto los comunistas como todas las fuerzas autnticamente democrticas rusas, estn obligados a aceptar su responsabilidad por el destino del pas.

El PCFR ya hace tiempo que declar que asume su responsabilidad por el pasado, presente y futuro de nuestro gran pas. Como deca Stalin: Puesto que hemos llegado al poder y hemos asumido la tarea de transformar el pas, sobre la base del socialismo, respondemos y debemos responder por todo, por lo malo y por lo bueno.

Los comunistas rusos asumimos esta responsabilidad.

Y ante todo la responsabilidad y el reto de la restauracin del sistema socialista en nuestro pas. La restauracin de la Unin Sovitica. La recuperacin de una vida digna para todos y cada uno. Por la recuperacin del pas en base a los principios de justicia, poder popular, legalidad y orden.

Es aqu donde la experiencia de la poca de Stalin nos ensea mucho, de lo que debemos hacer precisamente los comunistas para la consecucin de estos grandes objetivos.

La herencia de Stalin

Como es lgico, a Stalin, como a cualquier otro personaje histrico no se le puede imitar. Stalin y su tiempo son irrepetibles. Es peligroso y perjudicial intentar simplemente copiar sus actuaciones. Es impensable adaptar mecnicamente las propuestas de Stalin y aplicarlas a la realidad de la vida contempornea. Ha pasado mucho tiempo. El mundo es otro. Nuestro pas tiene ahora que hacer frente en este cambio de milenio, a problemas desconocidos antes.

Hacer uso de la herencia de Stalin significa hoy no seguir ciegamente letra a letra el contenido de sus trabajos, el orden de sus actuaciones, sino comprender y utilizar aquella metodologa, de la que el mismo se vala para acercarse a la experiencia de sus antecesores.

No podemos exigir de los clsicos del marxismo, separados de nuestro tiempo en 45-55 aos, que previesen todos y cada uno de los devaneos de la historia en cada pas concreto y en un futuro lejano. Sera ridculo exigirles que desarrollasen para nosotros soluciones prefabricadas para hacer frente a cualquier problema terico que pudiese aparecer en un pas determinado dentro de 50-100 aos, para poder permitirnos a los seguidores de esos mismos clsicos del marxismo, poder descansar tranquilos y masticar soluciones mgicas. Pero lo que si podemos y debemos exigir de los marxistas-leninistas de nuestro tiempo, es que aprendan a interpretar la experiencia de los clsicos, a concretar sus fundamentos bsicos, desarrollarlos y mejorarlos.

Es as como lo vea Stalin. Es as como nosotros medio siglo despus de su desaparicin, no solo podemos, sino debemos actuar.

Escoger lo mejor de su experiencia, significa ser un abnegado patriota, un patriota prctico, defensor de las tradiciones populares, creador de lo nuevo y ms necesario para nuestro pas.

A Stalin le defina su entrega a la causa de la revolucin y del socialismo. Todo su empeo estaba puesto en la construccin del estado sovitico. Destac por su firmeza en la defensa de los intereses nacionales en la arena internacional, por su talento militar. Posea una voluntad de acero y una decisin inquebrantable de ver cumplidos sus objetivos, para lo que no dudaba en someter a todos sin compasin.

Stalin infunda el entusiasmo en los que le rodeaban, el deseo ardiente de avanzar, de superar todas las dificultades, de vencer. Se distingua por su sentido de la disciplina, y la clara comprensin de su responsabilidad personal.

No es casualidad que Lenin lo tuviese en tan alta estima. A menudo para ocupar puestos de responsabilidad no vea capaz a ningn otro candidato aparte del camarada Stalin. Un ejemplo lo encontramos cuando se discuta sobre el Comisariado Popular de las Nacionalidades, y cuando se cre el RABKRIN (Inspeccin obrera y campesina): Es una tarea gigantesca-sealaba Lenin-para saber como afrontarla, al frente debe haber una persona con autoridad, de otro modo fracasaremos, enfangados en pequeas intrigas.

Fue precisamente a propuesta de Lenin, que Stalin asumiese la secretara general del CC del partido bolchevique en 1922.

La prueba del poder

Seguir el ejemplo de Stalin significa ante todo comprender su poca, la esencia de las fuerzas sociales y polticas que interactuaban, la naturaleza del poder.

Es as como actuamos los comunistas de hoy, de la Rusia actual, cuando le decimos al pueblo que los rganos democrtico- burgueses de poder creados en la ltima dcada no son sino un decorado, encargados de ocultar el frreo rgimen autoritario que se ha impuesto en el pas. Cuando les explicamos, que a Rusia en la nueva distribucin de fuerzas mundial, se le ha asignado el papel de donante de materias primas, con las que mantener el bienestar de esa pequea parte de la poblacin de la Tierra, de ese anillo dorado habitado por mil millones de personas, de los pases desarrollados, que encabezan los EE.UU y sus aliados de la OTAN.

Consideramos que al actual gobierno ruso, le es perfectamente aplicable la definicin de gobiernos burgueses dada por Stalin: La composicin del gobierno viene determinada y sus acciones controladas por las grandes corporaciones financieras. Todo el mundo sabe, que no hay ningn pas capitalista donde se pueda formar gobierno contra la voluntad de los peces gordos, representantes de los grupos de presin econmica: les basta con un poco de presin financiera y los ministros salen zumbando. Este es el control real de los bancos sobre los gobiernos, frente al control aparente de los parlamentos. Acaso no es este el retrato fiel de todos los gabinetes de ministros de la era de Yeltsin y Putin?

Por desgracia a la par de gobiernos como esos, podemos poner al parlamento ruso (Duma), que en su aspecto actual compone un todo orgnico con el gabinete de ministros. Solo podemos darle la razn a Stalin cuando escriba: La Duma es un parlamento bastardo. De palabra podr tener un peso decisivo, pero en realidad no es sino un rgano consultivo Es precisamente ese tipo de Duma el que el actual gobierno ruso pretende moldear, durante toda la etapa postsovitica. Es precisamente a esta degeneracin de parlamentarismo, a la que tozudamente nos oponemos.

Vemos una de nuestras tareas en hacer todo lo posible para convertir el parlamento en un rgano de resistencia al actual rgimen antipopular.

Especial importancia en relacin con esto tiene la eleccin de candidatos a diputados. La asuncin de una responsabilidad real del diputado ante sus electores. El derecho de los ciudadanos a poder revocar a los parlamentarios que no cumplan sus promesas y el mandato de los electores.

Pensamos que es imprescindible luchar contra ese tipo de legislador, a los que furiosamente criticaba Stalin y que en nuestros das ya han tenido tiempo de provocar el desprecio del pueblo. Stalin deca: Mientras estn en campaa electoral los diputados juegan con los electores, les hacen carantoas, les juran fidelidad, les hacen un montn de promesas una vez que han pasado las elecciones y los candidatos ya son diputados, las relaciones cambian de razHasta la nueva convocatoria de elecciones, el diputado se siente completamente libre, independiente del pueblo, de sus electores. Se puede convertir en un trnsfuga, puede pasar del camino correcto al incorrecto, puede tomar parte en todo tipo de maquinaciones innecesarias, puede dar todas las volteretas que quiera, porque es independiente Podemos considerar estas relaciones normales? En ningn caso camaradas. Como nos resulta esto familiar, a los que ejercemos como firme oposicin a la actual lite del partido del poder.

De esta variedad de enfermedad parlamentaria, se contagian algunos de nuestros camaradas. Algunos de ellos no han soportado la presin que ejercen los poderosos. No resistieron la tentacin de una vida tranquila y cubierta en un pas moribundo y arruinado y se pasaron el bando de los destructores. En situaciones parecidas intentamos hacerles ver la realidad, explicndoles, criticndoles. A algunos los tuvimos que expulsar del Partido y de nuestro grupo parlamentario.

Seamos realistas: Este tipo de comunista laqueado como los denominaba Stalin, seguir apareciendo en nuestras filas. Tena razn cuando aseguraba: Aqu en Rusia tambin est teniendo lugar el proceso de decadencia de cierto tipo de literato y antiguojefe. El proceso de agudiza en los periodos de crisis revolucionarias, y se ralentiza en los momentos de reunin de fuerzas, pero es algo que se ha dado siempre.

Hoy la sociedad rusa se encamina hacia una nueva etapa de agudizacin de la crisis. Y tenemos que estar preparados para ver todos estos fenmenos y prdidas, para asistir a cambios radicales en la vida del pas.

Gente como esa una vez si y otra tambin, van a refunfuar, eludiendo la autocrtica. De nuevo esa maldita autocrtica, ese sacar afuera nuestros defectos. Acaso no podemos vivir tranquilos?

No, ni ellos pueden, ni nosotros podemos tener una vida tranquila.

El Partido debe luchar por cada comunista, por cada parlamentario, impidiendo que se dejen recubrir por ese barniz del que hablaba Stalin.

Haremos todo lo posible para no permitir en nuestras filas el espritu del trotskismo, o lo que es lo mismo, los intentos de determinados activistas engredos, que se sienten superiores, superhombres, por encima del CC, de sus leyes, de sus decisiones, dando de este modo la excusa a determinada parte del partido de hacer un trabajo de desgaste que haga perder la confianza en ese mismo CC. Este es el trabajo que estn haciendo, con la bendicin de las altas esferas del Kremlin, y cada vez ms activamente. El poder har todo lo que est en su mano para crear, en el lenguaje de Stalin, una situacin, cuando un grupo de miembros del partido espera a lo rganos centrales del partido en un callejn, para sacar partido de las dificultades, para luego aparecer de repente de una esquina, tendernos una emboscada y golpearnos en la cabeza.

No se le puede negar a Yosif Vissarionovich el talento para describir grficamente una situacin y caracterizar las acciones del contrario.

Los comunistas rusos harn todo lo posible para no llegar a situaciones como las descritas. Ya hemos aprendido desde las primeras etapas a reconocer los sntomas de semejante enfermedad y adoptar las medidas necesarias.

El legado poltico de Stalin

En adelante al partido, como a todo el pas, le esperan las ms serias pruebas. El PCFR esta preparado para la lucha por el poder. Contamos con todo lo necesario para esta tarea: cuadros, ideologa, programa de accin, estructuras organizativas. Al mismo tiempo los comunistas rusos estamos lejos del juego por la toma de poder que criticaba Stalin, polemizando con Trotsky. El PCFR se enfrenta a la lucha por el poder, como se enfrenta al trabajo diario, dndose perfecta cuenta de las etapas y los mtodos de lucha, de sus objetivos finales.

Y en este punto estamos obligados a dirigir nuestra atencin sobre lo que se puede considerar legado poltico de Stalin.

En primer lugar, hablamos de la obligacin de los comunistas de encabezar la lucha por la democracia. Nadie excepto nosotros lo va a hacer. Nadie est capacitado. Antes la burguesa se permita jugar a los liberales, defenda las libertades democrtico-burguesas y se creaba popularidad en el pueblo, - deca Stalin.- Ahora del liberalismo no ha quedado ni huella ha sido pisoteado el principio de igualdad de la gente y de las naciones la bandera de las libertades democrtico-burguesas ha sido arrojada por la borda. Pienso que esa bandera os tocar recogerla a vosotros, representantes de los partidos comunistas y democrticos, llevarla hacia delante, agrupando a su alrededor a la mayora del pueblo

En segundo lugar est la defensa de los intereses de estado y nacionales de Rusia, la misin nacional-libertadora de los comunistas.

Antes la burguesa se consideraba la cabeza de la nacin, defendan los derechos y de independencia de la nacin, situndolos por encima de todo, -subrayaba l- ahora la burguesa vende los derechos y la independencia de la nacin por dlares. La bandera de la independencia nacional y de la soberana nacional ha sido arrojada por la borda. No cabe duda, de que esta bandera la habris de levantar vosotros, representantes de los partidos comunistas y democrticos y llevarla hacia delante, si queris ser patriotas de vuestro pas si queris ser la fuerza dirigente de la nacin. Nadie ms la levantar.

Unificar la lucha por la autntica democracia y el poder popular con la idea nacional, con las tradiciones populares, con la lucha nacional libertadora esta es la tarea que nos dej a los otros los comunistas Stalin. Y esta es la tarea que tratamos hoy de decidir, situndonos a la vanguardia del ms amplio movimiento patritico, del nico capaz de salvar a Rusia en esta hora de prueba mortal.

A los comunistas nos toca actuar en condiciones extremadamente complicadas. Los coloretes que de las libertades democrticas con el que se haba maquillado el partido del poder, en su camino hacia la direccin del estado, hace tiempo que se ha borrado y ha desaparecido. Ya no lo necesitan. Ha pasado a ser un obstculo irritante. Un ao ms la sociedad rusa se balancea en la resbaladiza frontera de su cada definitiva en al autoritarismo, en ese estado, que hemos dado en llamar fascismo liberal.

Los intentos de aplastar o domesticar a la oposicin, se suceden uno tras otro. La inventiva de los maestros del Kremlin en cuanto a provocaciones e intrigas rupturistas en las filas del PCFR, no conoce lmites. Les envidiaran los ms destacados intrigantes de pocas lejanas y no tan lejanas.

Y a pesar de todo el PCFR se afianza hoy como lder poltico y moral de la sociedad rusa. Se desarrolla el proceso del que hablaba Stalin, con su particular inclinacin a trazar paralelismos histricos: si antiguamente al cristianismo se le consideraba la tabla de salvacin entre los esclavos oprimidos y explotados del vasto imperio romano, hoy todo parece indicar, que el socialismo puede servir (y ya ha comenzado a hacerlo) como bandera de liberacin de las masas de multitud de estados coloniales del imperialismo.

Rusia se ha convertido hoy en una colonia de la que extraer materias primas, para la que la perspectiva socialista, representa la nica estrella gua hacia la salvacin. Nuestro pas ha sido y lo contina siendo, la esperanza de los pueblos, contra los que la maquinaria de guerra americana y los actuales globalistas estn prestos para desencadenar nuevas aventuras blicas.

Los cuadros de nuevo deciden todo.

En el PCFR est entrando gente de lo ms diversa. Hay jvenes, cientficos, representantes de la clase media, gente en la edad ms activa. Nos rejuvenecemos, fortalecemos, renovamos.

Aprender a trabajar polticamente con los nuevos partidarios, atraerlos, or su voz, es una de nuestras principales tareas. El partido debe ser para ellos, no solo el portador de las ideas justas. Estamos obligados a resultar atractivos para los que nos rodean. Necesitamos acercar a nuestras filas a la mayor cantidad posible de gente, no solo atradas por motivaciones ideolgicas elevadas, sino por la simple curiosidad vital.

Stalin explicaba: en esta curiosidad del pueblo se encierra uno de los principales peligros para el poder: el curioso de hoy, maana como manifestante reunir a su alrededor a nuevos grupos de curiosos

Hoy encontramos decenas de miles de curiosos en cada ciudad importante: Los comunistas deben aprender a estar juntos y unidos con la gente en cada asunto, por nimio que parezca. Tenemos que ser uno de los suyos para esa decisiva mayora de la nacin.

Solo as podremos hacer frente con la eficacia debida, a todo ese ro de mentiras y descalificaciones que vomitan los medios de comunicacin en nuestra direccin, a ese silencio sepulcral con el que dan cobertura a nuestras actividades y propuestas, en los principales medios, afectos al rgimen.

Como es lgico no vamos a lograr todo esto de golpe. Son inevitables las equivocaciones, las derrotas y los errores de clculo. Nuestros predecesores no se amilanaban ante las dificultades. Estudiar, apretando los dientes, sin temor de que nuestros enemigos se ra de nosotros, de nuestra ignorancia, de nuestro retraso. Otro consejo ms de Stalin, que cogemos como municin.

Lo principal aqu no temer el descubrir y dejar a la luz nuestras debilidades. Apoyarse en la gente, organizar valindonos de la crtica y la autocrtica de nuestras carencias, una amplia opinin pblica del partido, de la clase obrera, un control moral alerta y vivo, cuya voz debern acatar los responsables, si quieren seguir contando con la confianza del partido y la clase obrera. Este consejo de Stalin es plenamente actual para nosotros. Especialmente en lo tocante a la poltica de cuadros.

Incluso la victoria en las elecciones y la creacin de un gobierno que defendiese los intereses nacionales, no significara que en la prctica habramos tomado el poder, si ese poder no se encuentra respaldado por cuadros bien preparados. Por unos cuadros capaces de darlo todo por Rusia. Nosotros con nuestros predecesores, debemos decir: Los cuadros deciden y decidirn todo.

Necesitamos especialistas en el metal, en la industria textil, en el sector energtico, qumico, agrcola, en el transporte, en el comercio, la contabilidad etc, etc. Necesitamos ahora grupos enteros, cientos, miles de nuevos cuadros, capaces de ser la cabeza visible en todos los campos del conocimiento. Sin esto no tiene sentido hablar de los tiempos de desarrollo de la construccin socialista de nuestro pas.

Debemos abordar sin demora la resolucin de este problema, para que no nos coja de sorpresa en el futuro. Tanto ms ahora que la campaa electoral nos ofrece la posibilidad de darnos a conocer ante un amplio crculo de personas.

En el filo de la poltica nacional

Y por supuesto la cuestin nacional, cuya alma es y ser el problema ruso. Pues la cuestin nacional en pocas diferentes sirve a intereses distintos, y adquiere distintas particularidades, dependiendo de cual sea la clase social y el momento en que la aborde. En la Rusia actual el pueblo ruso no es solamente el pueblo conformador del estado. Es precisamente l, en su mayora un pueblo proletario, compuesto por la clase trabajadora, la ms expuesta a la explotacin y humillacin. Como defensor de las clases trabajadoras el PCFR, no puede no defender sus intereses como punta de lanza de su actividad.

El problema de las interrelaciones de Stalin con el pueblo ruso siempre fue clave en su herencia.

Es muy conocido el brindis que pronunci por el pueblo ruso! tras la victoria sobre la Alemania fascista. Si embargo represent la cima, y la culminacin de una de las etapas, en el arduo y largo trabajo de Stalin por el resurgimiento del pueblo ruso como ncleo del estado Sovitico. Este fue un trabajo muy complicado.

Tambin podramos traer a colacin otro brindis, que recuerdan los testigos, pero que han olvidado los historiadores y publicistas, pronunciado en junio de 1933: Brindemos por la nacin sovitica, por el maravilloso pueblo ruso. Para decir esto en aquella poca cuando en las influyentes esferas de la sociedad sovitica se continuaba interpretando los conceptos patria, patriotismo como resto del mundo de los fantasmas prerrevolucionarios del pasado, se requera una gran valenta y perspicacia.

Stalin fue consecutivamente rompiendo las capas de rusofobia, que se haban formado, no solamente despus de Octubre, sino en los dos siglos precedentes.

E hizo esto con el simbolismo que le caracterizaba. En cierta ocasin dije a Lenin que el pueblo ruso era el mejor, el ms sovitico.

l no ocultaba el objetivo poltico de su trabajo. En el pasado el pueblo ruso coleccionaba pueblos. Ahora tambin los ha comenzado a reunir.

Creo que en ms de una ocasin, en los tiempos duros, la gente sencilla de la destruida URSS se habr acordado del hermano mayor ruso, ridiculizado, expulsado, insultado. De ese hermano, que de acuerdo con la poltica de la poca de Stalin, utilizaba su posicin de ventaja en la familia de las republicas soviticas hermanas, iguales, ante todo para ayudar a levantarse, a encaminar su desarrollo, a aquellos pueblos que ms haban sufrido el yugo zarista, y que haban quedado ms retrasados en el desarrollo econmico y cultural. Acaso ha cado en el olvido la predestinacin histrica de los rusos? No lo creo. El estado unificado, creado por Stalin, resurgir. Y renacer entorno a la nacin rusa.

Ese momento ha llegado. Y nosotros comunistas de Rusia, decimos abiertamente: no ser feliz, igual en derechos, el pueblo ruso. No habr justicia ni igualdad ni felicidad para ninguno de los pueblos de Rusia. El renacimiento del espritu ruso en la poltica estatal, es mrito histrico de Stalin.

***

Yosif Visarionovich Stalin entreg sin reservas a nuestro estado todo su enorme talento, su energa inagotable, su gigantesca fuerza de voluntad. Bajo su mando el pas de los Soviets se convirti en una potencia mundial. Logr una gran victoria. Stalin crea en nuestro pueblo. Y el pueblo crea en l. Estuvo dispuesto a realizar un trabajo creador y sacrificado en aras de un futuro feliz. Con Stalin nuestra gente sinti su fuerza, creyeron en sus posibilidades, demostraron una capacidad nica de alcanzar los ms altos objetivos, con un paso victorioso. Nosotros podemos y debemos servirnos de su herencia, aplicarla a nuestros das y a nuestras tareas actuales.

* Secretario General del CC del PCFR
[Artculo escrito hace un ao, con motivo del 50 aniversario de la muerte de Stalin]



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