Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2010

Texto publicado hacia finales de los aos sesenta
Reflexiones autobiogrficas

Manuel Sacristn Luzn
Rebelin


Nota edicin: El siguiente texto, sin ttulo y no fechado, figura en uno de los cuadernos de trabajo de Manuel Sacristn depositados en Reserva de la Biblioteca Central de la UNIVERSIDAD DE BARCELONA. Se trata de una nota autobiogrfica escrita muy probablemente a finales de los sesenta, poco despus de su dimisin efectiva del comit ejecutivo del PSUC-PCE, de la invasin de Praga por tropas del Pacto de Varsovia y de la elaboracin y finalizacin accidentada de su decisiva Antologa de Gramsci.

Se reproduce sin alteraciones. Slo se ha introducido la numeracin, inexistente en el manuscrito, para facilitar la comprensin de su estructura. Todas las notas finales son de edicin.

Fue publicado como anotacin final complementaria del primer captulo de: Manuel Sacristn, M.A.R.X. Mximas, aforismos, reflexiones con algunas variables libres., Barcelona, El Viejo Topo, 2003, pp. 57-66 (presentacin de Jorge Riechmann, eplogo de Enric Tello, edicin de Salvador Lpez Arnal).

I.

1. La causa es que est sin resolver la cuestin del quin soy yo? [1]

2. La pregunta fue suscitada con gran virulencia esta ltima vez por la crisis poltica [2].

2.1. Pero no era la primera vez que apareca. Se me present en marzo de 1956 [3], nada ms volver a Espaa. Y varias otras veces.

3. Por lo tanto, el repaso ha de arrancar de la vuelta a Espaa, pero, al llegar a la crisis de 1968, ha de detenerse con atencin.

II.

1. La decisin de volver a Espaa significaba la imposibilidad de seguir haciendo lgica y teora del conocimiento en serio, profesionalmente.

1.1. Las circunstancias me llevaron luego a la inconsecuencia de no evitar equvocos (oposicin [4], etc). Este es un primer error, no cronolgicamente hablando.

1.1.1. En la misma primavera del 56 llegu a esa conclusin. Lo que agrava el error posterior.

2. La vida que empez a continuacin tiene varios elementos que obstaculizaban no ya el estudio de la lgica, sino el intento general de mantenerme al menos al corriente en filosofa. Los elementos predominantes de aquella vida eran las clases y las gestiones [5]. Poco estudio.

3. Una excepcin: la tesis [6]. Fue producto -como la posterior memoria pedaggica- de unas vacaciones en sentido estricto: pocos gestiones, pero con el proyecto de volver.

4. A esta situacin de poco estudio por razn de obstculos objetivos se sum una abulia parcial que tal vez sea lo mas importante de todo: en vez de aprovechar todo el tiempo libre para estudio cientfico-filosfico, gast mucho tiempo en cosas como el artculo sobre Heine [7]. Esto merece anlisis.

4.1. Por una parte, intervienen factores externos: esos prlogos son compromisos editoriales, concertados con la esperanza de que resultaran rentables: en aquellos tiempos, las 15.000 ptas. que me pagaron me pareceran una suma enorme. En realidad, desde este punto de vista aquellos escritos fueron una mina, puesto que estudi a Heine, p.e., ms de dos aos.

4.2. Por otra parte, el hacer esas excursiones era muy coherente con mi nocin del filosofar y entender el mundo.

4.3. Pero es posible que fueran tambin un indicio de huida del trabajo cientfico [subrayado en rojo en el manuscrito], por imponrseme los obstculos materiales o externos (clases, gestiones, pobreza).

5. Esto es discutible por lo que hace a la filosofa en sentido acadmico: el que yo no haya ni ledo los escritos de Heidegger posteriores a 1959 me ha araado a veces la consciencia, pero tambin veo razones de economa cientfica (y de economa simplemente) que me aconsejan seguir sin hacerlo. La lectura de Barthes [8] y de Lvi-Strauss [9], por ejemplo, no me ha servido ms que para conocerles. Barthes, sobre todo, es un pensador muy mediocre y una caricatura de cientfico. No hablemos ya de Foucault

[SLA: Viene a continuacin un paso especialmente difcil que transcribo, con riesgos, de la forma siguiente:]

Quizs hubiera sido ms serio [correccin MSL: mejor] haberlos dejado en la pgina 10, una vez visto el gnero.

6. Pero esa hiptesis de la huida es mucho ms verosmil si se piensa en que no he hecho estudio cientfico en general, o, propiamente, he hecho muy poco. O tambin si se piensa en actitudes nihilistas -sobre la novela, sobre el arte en general- que se me han ocurrido durante esos aos.

6.1. En cambio, la ausencia de estudio poltico-terico es un fenmeno de poca entre los intelectuales marxistas. Por lo tanto, no creo que me sirva para aclararme el asunto, al menos en los aos de su gnesis. Ahora sera distinto.

7. Durante un cierto tiempo, la vida de mis rentas cientficas fue soportable porque, gracias a la ausencia de perplejidad histrica, o sea, gracias a la conviccin de estar reflejando realidad, me era al menos posible conseguir formulaciones generales que implicaban un programa o un objetivo poltico-cultural y de poltica filosfica. Una pieza tpica de esa situacin es el prlogo al Anti-Dhring. Aos antes lo haba sido el prlogo a Revolucin en Espaa. El mismo prlogo al Heine tiene ese elemento (M. S., profesin traductor, prologuista).

8. El estudio de Gramsci empez todava dentro de esa constelacin. Pero es posible que durante ese estudio empezara a desarrollrseme la perplejidad deprimente sobre el destino del movimiento socialista.

No creo estarme engaando al pensar que la crisis poltica, que culmin el 68 para empezar enseguida a arrojar manifestaciones de descomposicin, sea el factor externo desencadenante del paso del estadio larvado al agudo. Otro hecho externo muy importante, mi eliminacin de la Universidad, puede haber tenido tambin una influencia considerable. Pero, aparte de que este mismo hecho estaba enlazado del modo ms directo con la experiencia poltica, en la crisis del 68 sali tambin definitivamente a relucir la inveterada deficiencia de mi actuacin tambin en la gestin [intervencin poltica].

Desde el 56 he ido siempre haciendo gestin. Pero siempre con oscuridad acerca de mi situacin. Al principio fue slo oscuridad. Luego error. Por ltimo, vacilacin. Y el resultado, una situacin de derrota que slo lo confuso de la situacin misma ha evitado que fuera catastrfica. No hay ninguna duda de que este desenlace tiene gran influencia en mi actual situacin, sobre todo por estar enmarcado en la crisis nacional e internacional.

9. Si se tiene en cuenta que en los dos campos, el cientfico y el de la gestin, la situacin es de derrota, no parece que haya de ir a buscar muy lejos la explicacin de la situacin presente. Importa que me aclare en qu consiste esa derrota.

10. Creo que consiste, en ambos casos, en la consciencia de haber recorrido caminos malos. Digo malos porque no estoy completamente seguro de que se pueda decir equivocados. Ya el mismo ao 56 me aconsejaban que no hiciera dos cosas a la vez (ni menos tres o cuatro). Pero entonces cre que se era un consejo tpicamente definitorio del intelectual burgus, y me pareci obligado no seguirlo. Creo que sigo negando eso. Pero sospecho que la duplicidad de caminos que esa vida represent era mortal. Habra habido, quizs, que fundir los dos caminos, o acercarlos mucho. No lo hice en absoluto.

La idea de fundir o acercar mucho los dos caminos, admitido que no puedo prescindir de ninguno de los dos, debe ser tambin la clave para ahora, no slo para interpretar lo que ocurri.

11. En la prctica, me parece que las situaciones pueden ser:

1. Predominio del estudio desligado de la gestin, con gestin mecnico-moral.

2. Predominio de gestin, con estudio funcional a ella.

3. Predominio de estudio funcional a la gestin, con gestin consistente principalmente en haber producido ese estudio.

4. Predominio de gestin con estudio como distraccin.

Creo que mi situacin anterior fue unas veces la 1 y otras -las ms- la 4. Hoy tiendo a creer que tengo que adoptar la 3. Y puesto que estudio funcional a la cuestin es, por de pronto, estudio, tengo que recorrer mis posibilidades.

12. Como vi ya en el 56, no puedo hacer lgica en serio, como tema principal.

. Aunque debera leer:

[Se presentan los puntos siguientes segn el orden final establecido por Sacristn]

0 X. Informacin poltica corriente.

1 X. El trabajo sobre clsicos, enlazado a la traduccin.

2 X. La historia, especialmente la del movimiento, desde la I[nternacional]. Esta ltima, a fondo.

3 X. Cuestiones filosficas particulares.

4. La economa -> matemtica es estudio funcional, pero no puedo hacerlo como especialista.

5. La sociologa, id (con ciberntica).

6. La filosofa general, la informacin general de lo que ocurre, debera hacerse con mucha cautela, sin perder tiempo en ella, pero organizando la informacin mediante un vistazo mensual [subrayado en rojo en el manuscrito] a revistas en los institutos francs, alemn e ingls, y mediante un buen uso de revistas en general.

13. El intento de organizar seriamente ese programa exige un corte drstico de otras actividades -aunque no de la informacin poltica corriente. Por ejemplo, fuera incluso conferencias [10], salvo dentro del tema que est tratando [SLA: subrayado en rojo en el original]. Y fuera, tambin, encargos de artculos incoherentes con lo que hago.

*

Notas edicin:

[1] Aos despus, en una entrevista de 1978 para El Viejo Topo que no lleg a publicarse en su momento (ahora en Salvador Lpez Arnal y Pere de la Fuente (eds), Acerca de Manuel Sacristn, Barcelona, Destino, 1996), Sacristn sealaba: [] Entre otras cosas porque si yo me recompongo, quin me ha hecho a m?. A m me han hecho los poetas castellanos y los poetas alemanes. En la formacin de mi mentalidad no puedo prescindir ni de Garcilaso ni de Fray Luis de Len, ni de San Juan de la Cruz, ni de Gngora. Pero tampoco puedo prescindir de Goethe, por ejemplo, e incluso de cosas ms rebuscadas de la cultura alemana, cosas ms pequeas, Eichendorff, por ejemplo, o poetas hasta menores, y no digamos ya, sobre todo, y por encima de todo, Kant. Y Hegel, pero sobre todo Kant. Bueno, y el Hegel de la Fenomenologa  tambin.

[2] Probablemente Sacristn est sealando a lo sucedido en el mbito de la izquierda revolucionaria de la poca tras el Mayo del 68, el fatdico agosto praguense del mismo ao e, internamente, a su creciente desarmona con sectores de la ejecutiva del PSUC.

[3] Sacristn finaliz aquel ao sus estudios de lgica en la Universidad de Mnster, no aceptando, por razones tico-polticas, una oferta de profesor contratado en el Instituto de lgica matemtica e investigacin de fundamentos de la citada Universidad.

[4] Oposicin refiere a las oposiciones a la ctedra de Lgica y filosofa de la ciencia de la Universidad de Valencia, a las que Sacristn se present en los inicios de los sesenta con resultado negativo. Javier Muguerza y Jess Mostern, presentes en la oposicin, han explicado con detalle este atropello franquista-opusdesta en sendas entrevistas incluidas en Acerca de Manuel Sacristn (pp.669-684 y pp. 631-668, respectivamente). Igualmente, Christian Martn Rubio, Mientras la esperanza espera (AA.VV., Donde no habita el olvido, Barcelona, Montesinos, 2005, pp. 257-286). Para una aproximacin muy discutible a estas oposiciones, y en general a la obra lgica de Sacristn, vase Xavier Serra, Histria social de la filosofia catalana. La Lgica (1900-1980), Barcelona, Editorials Afers, 2010, pp. 171-206. El captulo dedicado a Sacristn lleva por ttulo Manuel Sacristan, sin acento, decisin poltico-lingstica que acompaa a lo largo del volumen todas las referencias al autor de Introduccin a la lgica y al anlisis formal. En cataln, Roman no lleva acento como tampoco lo lleva Jordi Beltran por ejemplo. Sera algo extrao que un escritor castellano se refiriese a este ltimo como Jordi Beltrn).

[5] Gestiones es un eufemismo con que el Sacristn se refiere a las diversas tareas de su compromiso poltico con el PSUC-PCE. Es probable que tomara esta precaucin nominal ante posibles registros policiales. O por costumbre previa.

[6] La tesis, Las ideas gnoseolgicas de Heidegger, fue editada originalmente en 1959. Fue reeditada por Crtica en 1995, con prlogo de Francisco Fernndez Buey.

Tal vez resulte de inters histrico-antropolgico-cultural una carta de Don Laureano Lpez Rod, entonces miembro del patronato de Letras del CSIC, dirigida al Excmo. Sr. Jefe de la Oficina de Publicaciones, en la que se manifiesta en los siguientes y curiosos trminos sobre la publicacin de la tesis de Sacristn.

Excmo Seor:

En la reunin de esta Comisin Permanente del 9 del actual, se acord adjudicar los trabajos de edicin de la obra Las ideas gnolgicas (sic) de Heidegger, por Don Manuel Sacristn Luzn, a la imprenta Grficas Marina, S.A. de Barcelona, por un importe de 28.425 ptas que se abonarn con cargo a los fondos de la delegacin de Barcelona del Instituto Luis Vives, y elevar este acuerdo a la superioridad.

Lo que comunico a V.E. para su conocimiento y dems efectos.

Dios guarde a V.E. muchos aos. Madrid, 27 de julio de 1959.

El secretario de la comisin permanente. Firmado: Laureano Lpez Rod.

El atributo gnolgicas hizo fortuna porque en dos comunicados posteriores sobre la edicin de Ideas se vuelve a hacer referencia a las ideas gno-lgicas de Heidegger.

[7] Sacristn se refiere al largo prlogo -Heine, la consciencia vencida- que escribi para su traduccin de las Obras de Heine (Barcelona, Vergara 1964). Ha sido reimpreso en Lecturas. Panfletos y materiales IV, pp. 133-216.

[8] Como ejemplo de los comentarios de Sacristn a diversos ensayos de Barthes, estas notas sobre Essais critiques. Paris, Editions du Seuil, 1964:

1. p. 10. El mejor Barthes es ste que dice la realidad del escribir, nostalgia de no estar escribiendo siempre (y no como crtico slo). Esta micropotica pattica es el Barthes de inters. Lstima que luego haga todas las patochadas cacofilosficas.

2. p. 12. Esta magnfica explicacin exige dar una nueva a la razn de Galvano [della Volpe] contra Lukcs a propsito del carcter directo de Maiakovski-Brecht. Se podra decir que se trata de una nueva originalidad (=elaboracin), por haberse hecho trivial u obvio (= espontneo) el modo elaborado tradicional de significar esas cosas.

3. pp. 123-124. Aparte de lo til como declaracin, vale la penar notar la increble indecencia de esta gente en el uso de las palabras. Particularmente de science y de exacte.

4. La parole nest ni un instrument, ni un vhicule: cest una estructure, on sen doute de plus en plus (...) (p. 149, Ecrivains et crivants, 1960). Insuperable acumulacin condensada de falsa contradiccin y estulticia vulgar e ignorante, mal gusto, etc.

5. (...) pour lecrivain crire est un verbe intransitif (...) (Ibid, p. 149). Su verdadero asunto, la micropotica subjetiva. Que es una cosa muy importante.

6. El sucio uso de sistema en la entrevista La literatura hoy (1961). Moda y literatura son sistemas.

7. La indecencia de lhomme structural est en Lactivit structuraliste, 1963, y prueba que para esta gente un mtodo es una concepcin del mundo, una fe, una cultura. Una ideologa, en suma.

8. (...) lo que funda una verdadera crtica de la significacin es la atencin prestada a la organizacin de los significantes, mucho ms que el descubrimiento del significado y de la relacin que tiene con su significante (p. 268). Aqu est muy claro ese sintacticismo, o paradigmatismo y sintagmatismo, que no tiene ms justificacin (pero muy seria) que la necesidad de crtica interna rigurosa y el hasto de la exuberancia de la crtica externa.

9. p. 270. Primero, parece claro que la metfora de la saturacin le permite camuflar una cuestin de referencialidad semntica. Cmo se sabe cul es el objeto y si est saturado? Segundo: habra que liquidar ese uso bestia de metalenguaje y recordarles que no hay lenguaje ms capaz que el cotidiano. Aqu hay un equvoco: el metalenguaje del crtico no lo es en un sentido formalizable, sino slo porque, siendo tambin l, como el del poeta, lenguaje cotidiano, tiene todas las (inconsistentes) posibilidades tipo-teorticas.

[9] En Reserva de la BC de la UB pueden verse resmenes comentados de varias de las obras de Barthes y Lvi-Strauss. En su presentacin a Sigma, as como en sus notas en traduccin de la biografa de Gernimo, hay interesantes reflexiones sobre el estructuralismo antropolgico. A ttulo de ejemplo, algunas de las anotaciones de Sacristn a Elogio de la antropologa, leccin inaugural en el Collge de France, 5-I-1960, contenida en Raza e historia y otros estudios de antropologa. Sacristn cita por la edicin italiana de Einaudi, de 1967:

1. Algunos primitivismos fenomenolgico-esencialistas en la metodologa, contra los cuales podra tronar con razn el Lukcs autodefinidor de las determinaciones previas. Ejemplo: Es imposible discutir acerca de un objeto, reconstruir la historia que le dado origen, sin saber, antes que nada, qu es ese objeto, o sea, sin haber agotado el inventario de sus determinaciones internas (p. 52). Como para echarse a dormir, entonces.

2. Otras veces el primitivismo gnoseolgico recubre con el nobilsimo nfasis de L-S perogrulladas de la teora de la ciencia. As escribe esta fase de cavernosa resonancia para concluir su (innecesaria) justificacin del uso de modelos: A falta de una inaccesible verdad de hecho, habremos conseguido un verdad de razn (p. 69).

3. Interesante es ver la aparicin de temas fundamentales de la teora poltica en la problemtica de los antroplogos (no s si con tanta consciencia como en el polmico caso de Malinowski, pero sospecho que an ms). Ej. Los hechos sociales no se reducen a fragmentos sueltos, son vividos por hombres, y esta consciencia subjetiva es una forma de su realidad, ni ms ni menos que sus caracteres objetivos (p. 54).

4. Sobre explicacin y comprensin (pp. 55-56). A pesar de su formacin, L-S no toca filosficamente el tema. Es muy notable que el filosofar de moda vuelve a ser slo el especulativo-ideolgico, incluso en hombre tan kantiano.

5. La oposicin a la metodologa de Brown, mucho ms clsicamente positivista, se podra concentrar en esta frase: [...] en antropologa, la experimentacin va antes que la observacin y que la hiptesis (p. 62). Con esta expresin se refiere, algo ambiguamente, al hecho de que el etnlogo teoriza con el sistema en funcionamiento, lo experimenta antes de poder detenerse a observarlo, y a la construccin previa de modelos. Me parece claro que, epistemolgicamente, la afirmacin es falsa. Su inters es probablemente biogrfico e ideolgico. Tal vez sea un eco de su manera de entregarse al ambiente de la sociedad primitiva, y un trasunto de su creencia en la conservacin por sta de valores que no se deberan haber perdido.

6. Un breve paso, tambin de crtica a Brown, toca muy justamente el tema de la vaciedad formal de ciertos conceptos de estructura, al modo como los critiqu yo, sobre la base de Nadel, en las dos conferencias de Bilbao hace ya aos (p. 66).

7. El paso en el cual L-S, yendo muy lejos en la recusacin de diltheyanismos, formula la esperanza de que la antropologa social acabe por ser una ciencia natural ilustra dos cosas: que su oposicin a Brown tiene mucho de razonable estimacin de la situacin epistemolgica de su ciencia; y la punta extrema de su anti-progresismo y antimarxismo, de lo que l llama su marxismo pesimista. Lo que L-S niega es la posibilidad de crear novedad. Esta negacin no es consecuencia directa de su tesis (hiptesis!) del nmero limitado de estructuras. l mismo, con la imagen del caleidoscopio, ha juzgado correctamente esta cuestin. Aadido de otra hiptesis implcita, pero descomunal, la superhiptesis rousseauniana de que no hay ms que dos formas de conducta social global o bsica, la dinmicamente fra, que conserva valores de serenidad y equilibrio, y la dinmicamente caliente o progresista. Y que la segunda se limitaba a perder los valores del equilibrio (Lo que Marx pensaba es que la conducta dinmica caliente, la historia, llevaba a la produccin o ganancia de valores conscientes de equilibrio). La hiptesis es rousseauniana porque supone los valores de equilibrio dados ab-initio, probablemente en estadio incluso biolgicamente anterior (menos, animales en general).

Punta epistemolgica de esa actitud es su postulacin de desembarque de la antropologa social en la ciencia natural. Pero, obliga eso a los no fatalistas, a los que no creemos en el Paraso Perdido, nos obliga por implicacin a postular una heterogeneidad esencial entre ciencias sociales y ciencias naturales? No me parece. La unidad de la ciencia depende de la unidad de actitud, de conducta. Ciencia no es necesariamente ciencia formalizada. Hay, ms que ciencia, trabajo cientfico, que acaba o no cristalizando en teora formalizable, en sentido fuerte. L-S habla aqu todava preso, acaso, en diltheyanismos -paradjicamente. El paso est en la pgina 67.

[10] Sacristn no fue totalmente consistente en todos los puntos de su programa. Desde 1970 hasta 1985 imparti un mnimo de setenta conferencias, a una media de cinco por ao, entre ellas algunas tan esenciales como Una aventura reciente de la dialctica o Los ltimos aos de Marx a travs de su correspondencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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