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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2010

Participacin

Sandra Russo
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En medio de la estupefaccin por el golpe finalmente abortado en Ecuador, cuando el desenlace era todava incierto y lo vi asomarse a Correa por ese balcn del hospital, aflojndose nerviosamente el nudo de la corbata y gritando desencajado Aqu tienen al presidente! Mtenmme!, se me cruz por la cabeza un helicptero.

La asociacin vino porque al principio la situacin era sta: amotinamiento y sedicin policial, e inmediatos saqueos a bancos y comercios, para reforzar la justificacin de nuevas autoridades. El restablecimiento del orden es la justificacin por excelencia de cualquier golpe de Estado. En 2001 vimos un helicptero abandonar la Rosada, mientras recin se empezaban a contar los muertos civiles sobre los que carg la polica.

Las circunstancias han cambiado mucho. Tanto como el trecho poltico y moral que se puede trazar entre figuras como Rafael Correa y Fernando de la Ra, y la forma de hacer poltica que los dos representan.

En Ecuador hubo una hilacha de los 70, con una fuerza de seguridad desacatando la Constitucin, ejerciendo violencia fsica contra el presidente, y una hilacha de estos nuevos golpes blancos, que ya no engaan a nadie: la oposicin ecuatoriana que sali a defender la democracia instando a Correa a pactar el veto de la ley del escndalo para finalizarsu secuestro es claramente golpista. Todos los que excusndose en el presunto y siempre cacareado populismo autoritario de Correa usaron esas horas terribles para comprender la actitud policial y sugerir promesas de amnista o llamado a elecciones son golpistas. Los medios de comunicacin privados que se replegaron para desinformar sobre la situacin del presidente y volcaron sus coberturas a los saqueos son golpistas.

En la resistencia de Correa, en su decisin de amparar su gobierno con su vida, uno puede leer tantas cosas... Esta regin es fuerte, est acechada pero es fuerte. Y tiene hoy ms que nunca razn Correa cuando se aferra a la alegra como eje de una enorme voluntad colectiva de cambio. Hemos presenciado cmo se movilizaron, cmo pusieron alma y cuerpos esos sectores que defienden el modelo ecuatoriano, de la misma manera que lo hicieron y lo siguen haciendo los que repelieron el golpe en Honduras.

Las derechas y las izquierdas ya elaboran teoras sobre la capitalizacin por parte de Correa de la agresin vivida. Siguen girando en falso, sin tomar al toro por los cuernos, los que en lugar de debatir poltica se dedican a rellenar los casilleros del formulario que les han bajado: tenemos gobiernos que no respetan la institucionalidad y en consecuencia hay que voltearlos. La paradoja del golpista moderno. Una ideta casi de marketing que los grandes medios regionales se ocupan de reforzar junto a las dirigencias tradicionales.

Pero lo bananero caduc. Es otra estirpe de presidentes la que nos toca. Pocas cosas me impresionaron ms en la madrugada del sbado que escuchar a Alan Garca, que haba resuelto con el colombiano Juan Manuel Santos cortar relaciones comerciales con Ecuador hasta que el poder no le fuera restituido a Correa.

Aahhh, las cosas que inventan de Lula..., dijo Lula da Silva en una conferencia de prensa. Me llam la atencin el tono, el aahhh como una queja, un lamento. Un tono visceral. Protestaba contra los grandes medios de Brasil. Esta semana tambin, en este diario, Eric Nepomuceno daba una semblanza sobre el comportamiento brutal que han tenido los grandes medios brasileos, difundiendo toda clase de denuncias sin chequear nada, mintiendo.

Las mentiras de los grandes medios estn convirtindose en el principal ariete de las derechas para limar gobiernos democrticos. En Ecuador, los medios privados, ante el arribo de una nueva ley de medios, conspiran con los golpistas. Colaboraron para desinformar a las fuerzas policiales. Colaboraron abandonando las coberturas. Colaboraron por accin y omisin.

La libertad de expresin que reclaman los grandes medios y por la que tienen representantes legislativos, incluye la alteracin de hechos, la tergiversacin de declaraciones textuales, la deformacin ex profeso de los acontecimientos? Seguimos condenados a esa indefensin, porque la desinformacin ostensible y maliciosa es indefensin.

En el patio trasero la rienda estuvo siempre tirante. Los excesos de los 70 fueron sucedidos por la complacencia de los 90. Hace medio siglo que en la regin no surgan gobiernos fuertes y populares. No es nada casual que la mencin de un gobierno fuerte y popular lleve inmediatamente a la idea de populismo autoritario. Como si hubiera que renunciar de antemano a la idea de un gobierno fuerte y popular, porque de eso no se puede esperar ms que ese clich. Uno se pregunta entonces cmo puede hacer un gobierno para ser popular, si no es fuerte.

Este es el punto en el que se cruzan todos los vientos. Es el prejuicio que se levanta como bandera solapada. Es aqullo que se quiere disolver bandolo en un sentido negativo. Y es, por otra parte, ya no un motivo, sino una causa por la que estas democracias buscan, con todo su derecho, ser participativas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-154195-2010-10-02.html

rCR



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