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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2010

De Honduras a Ecuador

Juan Manuel Arags
El Peridico de Aragn


Los recientes acontecimientos en Ecuador, con el secuestro del presidente Correa y la intentona golpista, no deben, ni pueden, ser entendidos de un modo aislado y al margen de la dinmica global de la zona. El acontecimiento ms inmediato con el que posee un paralelismo evidente es el golpe de estado que se produjo en Honduras contra el presidente constitucional y que ha tenido como efecto, con la complicidad de Estados Unidos, la consolidacin en aquel pas de un gobierno tutelado por los golpistas.

Cuando se produjo el golpe de estado en Honduras ya hubo numerosas voces que apuntaron que, si el golpe triunfaba, poda abrirse una nueva poca de cuartelazos en Amrica Latina. El desenlace del golpe, que llev a que las elecciones presidenciales fueran tuteladas, en un clima de violencia y represin que se sustanci en el asesinato de numerosos lderes democrticos y periodistas, fue una seal de esperanza para los golpistas del continente americano, pues no ha habido ningn tipo de accin judicial contra quienes protagonizaron el derrocamiento de la democracia hondurea. Todo ello, insisto porque es realmente importante, con la aquiescencia de Estados Unidos y los silbidos de disimulo de la comunidad internacional. El curso poltico de Honduras ha sido modificado abruptamente y su democracia, aunque las urnas se volvieran a abrir, suprimida de hecho.

Cabe recordar que en 2002 ya se produjo una intentona golpista en Venezuela, en la que, como en Ecuador, se secuestr al presidente. En aquella ocasin, y dejando muy clara su posicin poltica, tanto Espaa como, nuevamente, Estados Unidos, se apresuraron a dar soporte poltico a los golpistas. El gobierno de Aznar, fiel a sus alianzas con la ultraderecha americana, del norte y del sur, protagoniz una de las ms vergonzosas pginas de la poltica exterior espaola, al apoyar a la oposicin golpista.

Sin llegar a producirse un golpe de estado, tambin en Bolivia la oposicin desencaden, hace aprximadamente un ao, una ola de violencia que acab con el asesinato de numerosos campesinos, hecho por el que fue enjuiciado y encarcelado el presidente de una de las regiones del pas.

 

ESTOS TRES intentos de golpe de estado, de los que solo uno, el de Honduras, se ha saldado con xito, tienen numerosos elementos en comn. En primer lugar, son protagonizados o apoyados por una oposicin que, incapaz de acceder al poder por las urnas, intenta alcanzarlo de manera violenta, como manera de no perder sus privilegios tradicionales. Son los sectores detentadores de las grandes fortunas del pas los que se hallan detrs de estos intentos, como manera de frenar polticas sociales que pretenden sacar a esos pases de la pobreza en que les ha sumido la rapia de estos sectores y de las multinacionales extranjeras, as como las directrices de terrorismo social del FMI. En segundo lugar, que la respuesta popular ha servido para parar o al menos para dificultar, el proceso golpista. Tercero, que el ejrcito, o sus mandos, en el caso de Venezuela y Ecuador, ha sostenido el orden constitucional, lo que es una novedad en Amrica Latina. Cuarto, que la derecha internacional, de la que el PP es ejemplo paradigmtico, se coloca indefectiblemente del lado de los golpistas, lo que habla a las claras de su calidad democrtica.

No cabe ninguna duda de que tras estos golpes se halla la voluntad de acabar con el proceso de democratizacin que se est desarrollando en Amrica Latina en los ltimos aos. Ecuador es un ejemplo magnfico de un proceso de transformacin democrtica y de, consecuentemente, ruptura con el capitalismo que tambin se est produciendo en Venezuela, en Bolivia, en Paraguay. Como ha sealado el presidente de Bolivia, Evo Morales, el golpe de estado no lo es solo contra el Ecuador democrtico, sino contra el proyecto de Unasur, de una comunidad democrtica de naciones suramericanas. Y cabra aadir, contra el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Amricas, que se opone al ALCA, el proyecto neoliberal auspiciado por Estados Unidos.

Es evidente que los sectores de las oligarquas latinoamericanas no toleran su prdida de poder poltico, no aceptan que los sectores populares dirijan la poltica de la nacin, no soportan que miembros de comunidades indgenas puedan acceder a la presidencia de una nacin, como el caso de Bolivia. Su estmago racista, fascista y neoliberal, no est hecho para esas digestiones. A algunos no nos cabe ninguna duda de que la esperanza poltica democrtica se halla en estas experiencias latinoamericanas de Bolivia, Venezuela y Ecuador (no menciono, conscientemente, a Cuba y Nicaragua, que, por diferentes razones, me parecen ajenas al proceso), que con sus contradicciones, problemas y errores han abierto una puerta al aire fresco de la justicia social. Frente a una Europa que languidece en una democracia vaca de contenido, un EEUU que, con Obama a la cabeza, ha frustado toda esperanza de cambio que se pudiera albergar, los procesos polticos y sociales de mayor inters se gestan en Amrica Latina y sus avances son innegables. La inquietud de la oligarqua internacional es la que ha alzado los fusiles de la polica ecuatoriana.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=614052

 

El autor es profesor de Filosofa de la Universidad de Zaragoza



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