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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2010

La huelga general en Espaa, entre el xito y la criminalizacin

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


odo parece seguir un guin prestablecido. Los medios de comunicacin social han buscado persuadir de los inconvenientes de una huelga general. Se ataca a los sindicatos, a sus dirigentes, a sus afiliados y a los trabajadores. Segn los comunicadores no hay razones objetivas para un llamamiento de esta ndole, aunque comprenden el cabreo motivado por la aprobacin de una reforma laboral considerada necesaria aunque impopular segn el PSOE y el presidente Rodrguez Zapatero. En otras palabras, era normal que los sindicatos levantasen la voz, no podan quedarse quietos, se jugaban la poca credibilidad que an les queda, tanto como su dignidad. En cualquier caso, la sociedad interpreta el llamado como una accin desesperada y fuera de lugar. Muchos consideran que deba haberse convocado previamente a la promulgacin de ley y no a posteriori. Si se quera echar un pulso al gobierno y la patronal, lo suyo era hacerlo en tiempo para evitar su promulgacin por las Cortes Generales.

En este tablero de poder y en el ecuador de la legislatura, hay que medir muy bien las decisiones polticas. Para el PSOE no resulta plato de buen gusto enfrentarse a sus aliados y votantes potenciales, motivo suficiente para no hacer lea del rbol cado, y por otro lado, fundamentalmente al sindicato socialista UGT, tampoco le interesa profundizar en la brecha abierta y abonar el terreno para un futuro e hipottico triunfo electoral del Partido Popular. Puestos en esta disyuntiva, el gobierno no retroceder. Para ellos en este da se han garantizado dos derechos: el de huelga y sobre todo el derecho al trabajo a quienes no han querido secundar el llamado de los sindicatos. En cualquier caso, lo nico cierto es que han parado ms de 10 millones de personas, ms de 50 por ciento de la poblacin laboral. Si lo analizamos por sectores y ramas de la produccin, en la minera, la industria extractiva, la metalmecnica, la industria automotriz, es donde la participacin ha sido superior a 75 por ciento, llegando incluso a 100 por ciento en algunos casos. Por el contrario, en el comercio, la hostelera y la pequea y mediana empresa se impone el miedo y el temor al despido. Los empresarios amenazan y con la nueva ley en la mano sus argumentos se constituyen en una puerta real al despido objetivo. Por este motivo, muchos empleados decidieron acudir a sus puestos de trabajo. Otra causa para no hacer huelga es estrictamente crematstica. Un da de huelga supone un descuento en nmina, para un sueldo de mil euros, de aproximadamente 60 euros. Aun con todos estos inconvenientes, se han manifestado en contra de la reforma laboral millones de hombres y mujeres en toda Espaa. En esta huelga ha sido notable la gran participacin de jvenes, muchos de ellos en paro o con contratos basura. Aunque las cifras varan segn las fuentes, en la mayora de las comunidades autnomas super 50 por ciento, salvo en el Pas Vasco, con 30 por ciento, donde los sindicatos nacionalistas no se sumaron a la convocatoria.

Espaa ha sufrido la quinta huelga general de la monarqua en medio de un ataque a las organizaciones de los trabajadores y a sus mecanismos de lucha. La derecha centra sus ataques en los piquetes informativos y la violencia como forma de actuacin para impedir la entrada al trabajo de quienes no queran participar de la huelga, pero nada dicen de las fuertes medidas de seguridad y el uso de las fuerzas del orden pblico para dispersar e impedir la accin de los piquetes. En Getafe, zona industrial al sur de Madrid, la polica dispar al aire para crear tensin y realizar acciones punitivas contra los piquetes y los trabajadores en huelga. En este contexto, no result extrao que el presidente de la Confederacin de Organizaciones Empresariales, Daz Ferrand, quien lleva ms de un ao sin pagar a sus trabajadores, acusado de estafa y evasin de capitales, se pronuncie en contra el derecho de huelga si colisiona con la libertad de mercado. Toda una declaracin de principios democrticos.

En conclusin, si queremos hacer un anlisis a posteriori de la huelga, debemos comenzar diciendo que el resultado ha sido contradictorio. Nadie se considera derrotado. Para sus convocantes ha sido un xito, ya que supera las expectativas de movilizacin social. Sin embargo, es de corto recorrido. Y ahora qu? Pregunta que no tiene respuesta, ya que ni siquiera se la han planteado. En cambio, para el gobierno la jornada supone constatar la madurez democrtica. No hubo incidentes destacables y la paz rein. As, prefieren seguir su camino, profundizar en el despido libre, la congelacin de las pensiones, la privatizacin de la sanidad y la educacin y el recorte de los derechos laborales. No entrarn a valorar la capacidad de convocatoria de los sindicatos. Asimismo, el Partido Popular la utilizar para demostrar la incapacidad de negociacin del gobierno del PSOE con los agentes sociales. Y por ltimo, las organizaciones empresariales y el capital financiero, aparte de criminalizar a los sindicatos por realizar la huelga, se frotan las manos. La crisis la seguirn pagando los de siempre, el pueblo y las clases populares. Y quienes son sus responsables, los banqueros y las trasnacionales, seguirn enriquecindose gracias al apoyo del PSOE y su gobierno. Como se poda leer en algunas pancartas durante la manifestacin de Madrid: La siguiente ley del PSOE ser restablecer el derecho de pernada. Hoy muchos jvenes que acudieron a la manifestacin fueron los mismos que estuvieron celebrando el triunfo de Zapatero en 2004, aquellos que le rogaron que no los defraudara. Hoy, los ha traicionado, perdiendo su dignidad y su palabra.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/10/02/index.php?section=opinion&article=017a1pol



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