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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2010

Despus del secuestro

Carol Murillo Ruiz
Rebelin


Una de las excusas que alegan quienes dudan de la violacin de una mujer se refiere a que ella se lo busc. Algo similar est ocurriendo en el Ecuador: el Presidente Rafael Correa es el culpable de que un grupo de policas sublevados lo secuestrara -en un hospital- para obligarlo a cambiar el contenido de una ley.

Y es que la oposicin poltica de derecha y varios sectores de los medios hoy se empean en presentar el hecho de la sublevacin policial que caus la desproteccin y saqueos en varias urbes del pas- como una protesta social que reprocha el estilo del mandatario ecuatoriano. Es posible que la presencia inesperada de Rafael Correa en el Regimiento Quito tuviera un halo de temeridad; pero eso no justifica que la polica abandonara su rol de atender la seguridad interna y, por el contrario, protagonizara innumerables y flagrantes actos de violencia contra la ciudadana desacatando las rdenes de su comandante general.

As, la nocin meditica de democracia se mezcla con el deseo tener en los espacios de conduccin del Estado a cualquiera que asuma el discurso polticamente correcto de las elites.

No obstante, luego de la liberacin de Correa de manos de los policas alzados quedan temas pendientes. Por ejemplo: la posibilidad de la muerte cruzada y la orientacin poltica del rgimen. Y para leer entrelneas a un da de lo sucedido- es til alejarse de la hipcrita asepsia meditica que culpa a Correa de su secuestro y desvanecer los delirios ideolgicos de los extremistas de izquierda o derecha.

La democracia liberal del Ecuador permite defender el estado de derecho por encima de los radicalismos de coyuntura. El ejercicio de la poltica, aunque sea precario, advierte que la opcin de la muerte cruzada en vez de consolidar la nueva Carta constitucional aprobada en 2008- podra enredar los ciclos polticos que su misma prctica demanda. Ergo, el rgimen de Correa debera evaluar sus relaciones polticas con los distintos sectores que critican su accionar y, en simultneo, morigerar los niveles de conflicto; porque es indudable que el motn policial logr algo imprevisto: legitimar un estilo duro en medio del oportunismo opositor.

El tiempo es propicio para que Rafael Correa relativice su buena racha post secuestro y, sin recelos, ajuste de verdad sus tuercas polticas.

 Carol Murillo Ruiz

Periodista, Ecuador. Ex subdirectora del diario El Telgrafo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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