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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2010

Honduras
Segunda Fase en resistencia por la refundacin del pas: Resistimos y venceremos

Ricardo Salgado
Rebelin


Despus de una semana compleja, llena de eventos polticos trascendentales para los pueblos de toda Amrica Latina, nos detenemos ahora a reflexionar un poco sobre la que, desde ya, todos y todas llamamos la Segunda Fase de nuestra lucha por la refundacin de Honduras. Con los eventos del Ecuador era imposible evitar que el Golpe de Estado en Honduras volviera a la memoria de los pueblos; muchas veces con comparaciones estriles entre la actitud de pueblos distintos frente a una situacin similar pero no idntica. El caso es que all como ac el proceso revolucionario sigue, dentro de la realidad concreta de cada pas. Nos sentimos felices por el triunfo conseguido contra el golpismo por el hermano pueblo del Ecuador, y proseguimos la lucha en nuestra tierra.

Al mismo tiempo que evolucionaba el Golpe contra la democracia ecuatoriana, en Honduras la oligarqua, a travs de su rgimen lacayo, pasaba a una estrategia nueva, mediante la cual pretende mostrar al mundo la falsa percepcin de un dialogo franco y abierto, en busca de encontrar un reconocimiento que libere los fondos de la ayuda internacional que no puede ser suplantada por las aportaciones imperiales a las arcas del estado ilegal y fallido en el que vivimos. El dialogo, viciado e inmoral desde su inicio, busca adems trazar lneas entre el Frente Nacional de Resistencia Popular y la llamada resistencia liberal, aprovechando el oportunismo pusilnime de algunos que siendo fundamentalmente apologistas del sistema, se han tratado de cobijar con la bandera del pueblo en resistencia.

Ignoran los estrategas del Plan de Nacin la naturaleza dinmica del movimiento resistencia, y malentienden las contradicciones internas del mismo. Pasan por alto que la dialctica de nuestra lucha nos permite generar enorme desarrollo a partir de todas las contradicciones, que podemos debatir intensamente, pero que no nos quitan del camino fundamental trazado. Hoy seguimos trabajando juntos, los compaeros liberales en resistencia son parte integral de este gran desarrollo, y contamos con rganos de direccin capaces de interpretar las coyunturas a la que nos toca enfrentarnos.

Dentro del marco de este debate amplio y permanente de las ideas, hemos entrado en un proceso que llamamos la segunda fase, en la que desde el principio se dejan sentir expresiones claras de unidad, y fortaleza organizativa. Vemos con ms claridad el sendero que hemos de seguir, y no tenemos duda de que la organizacin de todas las estructuras del frente se va a acelerar, as como la formacin de amplios sectores del pueblo hondureo a nivel nacional, se impulsan en esta fase procesos de fortalecimiento democrtico que permitirn la participacin intensiva de todos y todas las compaeras, en un debate fecundo de lo que queremos construir.

Sin embargo, la oligarqua, en otro acto de estupidez poltica, argumenta que no sabemos de lo que estamos hablando; que no sabemos que queremos decir con nuestra convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente como herramienta para la refundacin de Honduras, y, probablemente, creyendo que esto es cierto convocan a un dialogo ms para demostrar que no manejamos el inmenso cuerpo terico que sostiene al Estado Burgus y su superestructura, y que, por lo tanto, no estamos calificados para discutir sobre nuestro futuro.

Entendemos con claridad que tanto el Estado como su enredado cuerpo de regulaciones y leyes, tiene naturaleza de clase, y que se fundamentan esencialmente en la forma en que se relacionan los medios de produccin con las fuerzas productivas: Sabemos que el Estado es un elemento coercitivo que busca defender los intereses econmicos de la clase que le da vida, y que su superestructura est regida por elementos de naturaleza econmica.

Sabemos adems que la superestructura que contiene el cuerpo de leyes, sus reguladores, sus ejecutores , a saber, la administracin de justicia, la polica, los militares, su liderazgo clerical, su sociedad civil, su gobernabilidad, estn diseados para reproducir y fortalecer las condiciones de existencia de y preeminencia de la clase dominante: la burguesa. Adems tenemos claro que todos estos cuerpos producen leyes y reglamentos a la medida de este propsito que no tiene nada que ver con la justicia y mucho con nuestro infortunio.

Vemos con suma claridad que el complejo cuerpo terico que sostiene el sistema econmico que nos empobrece y que envilece nuestro reclamo por una sociedad ms justa, contiene instituciones que han sido logradas por las luchas mismas de los pueblos como la libertad, la igualdad ante la ley, los derechos humanos, as como percibimos con tristeza y coraje que el mismo sistema nos aleja de toda posibilidad de acceder a estas instituciones o de ejercer los derechos consignados en las leyes que nos rigen.

Vemos, por ejemplo, una comunidad muy por pobre en el sur del pas, que este ao se ha inundado tantas veces como ha llovido; esto no es natural. El problema surge cuando un potentado camaronero decide construir un enorme muro de contencin para evitar que las aguas inunden sus estanques; desde que el muro existe, el curso del rio ha sido desviado y ahora, en tiempos de intensa lluvia, cruza directamente por el centro de la comunidad. Es claro para todos de que el muro en cuestin es legal, que protege la integridad de los camarones que se servirn en algn restaurante de Manhattan o los ngeles; es viva representacin de lo que hace el Estado de Derecho, y sobre todo, demuestra en un solo ejemplo, porque es necesario transformar esta sociedad que escoge camarones sobre la existencia digna de los seres humanos.

Entonces surgen las preguntas de los representantes de la oligarqua: para qu quieren una constituyente si la constitucin actual les da mil derechos, ya dems puede ser renovada en un 99%?; a continuacin afirman que nos estn manipulando, pues todo lo que quieren algunos es derogar los artculos ptreos de la constitucin. A la primera pregunta volvemos a decirle; ni la constitucin actual ni las leyes secundarias del pas estn hechas nos permiten gozar de los mil derechos, porque su objetivo es garantizar el bienestar de la clase dominante, no los nuestros.

La segunda pregunta, muy compleja para ellos, es bastante ms simple para nosotros; los artculos ptreos (rocosos) estn referidos a la integridad del sistema de gobierno, que como sabemos le sirve a la clase dominante, la integridad territorial que, en general, est determinada por el derecho internacional, y su alteracin solo es violada por otros pases o por la corrupcin interna que le da concesiones o le vende propiedades a ricos personajes en zonas donde, por cuestiones de seguridad nacional (la de verdad no la de Reagan y el imperio), se debera privilegiar el control del Estado.

El problema esencial es el ptreo relacionado con la No Reeleccin del Presidente de la Republica. Este articulo existe ms por la profunda desconfianza que se guardan los polticos tradicionales entre s, y por el inters de la oligarqua por mantener una imagen de alternabilidad en el poder al estilo del imperio, aunque en la prctica, como dice la compaera Beatriz Valle, lo que tenemos es simplemente un mono partido bicolor. A nosotros nos resulta inmaterial este artculo, pues no nos protege de nada, y violenta nuestro derecho de opinar sobre la gestin de un gobernante. Adems, la historia ha ido demostrando que los presidentes tiene una tendencia a incrementar su impopularidad a medida transcurre su administracin, el nico caso excepcional a esta regla, es la del presidente Zelaya que fue derrocado por la oligarqua, precisamente porque su popularidad creca en relacin a su compromiso con el pueblo.

El asunto fundamental que tratamos en refundacin del pas, no es violar la propiedad privada, por el contrario, se trata de evitar que se nos viole en nombre de ella. Buscamos el reconocimiento de la diversidad, y el respeto igualitario de los derechos para todos. Refundar el pas es construir un Estado que nos de igualdad de oportunidad a todos en la realidad, en la vida cotidiana. No queremos un derecho a la salud o a la educacin que solo podemos ejercer en funcin de nuestra capacidad econmica; deseamos rechazar la cosificacin, la mercantilizacin de servicios vinculados con una vida digna. No queremos seguir con la educacin para el capataz y la salud para el pen.

Queremos detener para siempre la marginacin de las mujeres, su explotacin y la carga de trabajos que las disminuyen como seres humanos; necesitamos un estado sin discriminacin contra aquellos hermanos y hermanas que viven aqu antes de que llegaran los delincuentes conquistadores, y que los mismos gocen de una vida plena y digna, no que sufran de forma magnificada los males que nos afectan a todos. Buscamos un trabajo forjador de progreso y bienestar colectivos, ya no queremos ser los constructores de los centros comerciales a los que nunca podremos entrar. Queremos tener derecho a que nuestros hijos nazcan en libertad, con derecho a la cultura y a la recreacin, independientemente de nuestra actividad y nuestras convicciones.

En suma queremos refundar Honduras porque el Estado actual NO REPRESENTA nuestros intereses como pueblo; est dedicado nicamente a garantizar el bienestar de la burguesa, cuyo enriquecimiento ilimitado solamente hace nuestra vida ms precaria y difcil de sobrellevar.

Mienten cuando dicen que pretendemos quitarles sus cosas; buscamos la refundacin por medio de un mecanismo burgus, la Asamblea Nacional Constituyente, entendemos nuestro papel como clase revolucionaria, y tenemos claro que su reaccin como clase busque eliminarnos, incluso haciendo uso de la ms brutal represin. Sin embargo, tambin entendemos que nosotros hemos de prevalecer, y ms temprano que tarde venceremos. Alguna vez la burguesa fue una clase revolucionaria, en la que los monarcas y la nobleza la perseguan y proscriban sus ideas, quiz ese momento est muy distante en sus memorias, hoy solo les queda su papel de clase reaccionaria.

En resumen, queda claro que si sabemos de qu hablamos y que pretendemos con la refundacin, a los que preguntaron les basta con ver a su alrededor y encontraran mil respuestas, o quiz ms, a su interrogante.

Por nuestro lado seguimos organizando el poder del pueblo, seguimos formando, estamos preparando el futuro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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