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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2010

Golpe en Ecuador: otro acto del libreto

Rubn Martnez Dalmau
Las Provincias


Los golpistas ladran en Amrica Latina. Razones no les faltan. La proliferacin de gobiernos democrticos populares durante la ltima dcada debe preocuparles, porque lo que pudieran considerar experimentos efmeros resulta que llegaron para quedarse. El panorama ha cambiado ms all de lo admisible: los Videla, Pinochet, Banzer o Stroessner han sido sustituidos por los Morales, Mjica, Correa o Chvez. A estos ltimos, con sus diferencias, les une un denominador comn que podra resumirse en la propuesta de refundar sus pueblos para integrar a los excluidos sobre la base de un apoyo mayoritario; pueblos que los han llevado al poder por sus esperanzas en un cambio profundo que deje en el pasado nunca en el olvido- la presencia de gobiernos torturadores, ladrones y racistas. No en vano la consigna de Alianza Pas, con la que la coalicin liderada por Correa ha ganado todas las elecciones en Ecuador desde hace ya cuatro aos, recibe el nombre de revolucin ciudadana.

As como lo vieron descorbatndose en el balcn, frente a los abucheos de la polica amotinada, pidiendo a los golpistas que dejaran de esconderse cobardemente y tuvieran el coraje de enfrentarse a l, as es Rafael Correa. No slo es un hombre de accin, tambin lo es de gestos. Gestos de coherencia, como la renuncia en 2005 al ministerio de Economa del gobierno del presidente Palacio, siendo ms popular que el propio jefe de Estado, cuando plante la necesidad de huir de las fauces de los organismos multilaterales que, como el Banco Mundial o el FMI, haban exprimido al pequeo pas sudamericano hasta el punto de que tuvo que abandonar el sucre y asumir el dlar como moneda de circulacin. O como el que le llev a presentarse solo en las elecciones de 2006, sin candidatos para el parlamento, por cuanto de nada le serviran en el caso de asumir la presidencia, puesto que su primera accin sera la activacin del poder democrtico primario y la convocatoria de una asamblea constituyente. De hecho, en noviembre de 2007 la asamblea constituyente ecuatoriana orden el receso del Congreso y se dedic a redactar la que actualmente es seguramente la Constitucin ms avanzada en vigencia, votada mayoritariamente por los ecuatorianos, con casi el 64% de los votos, en septiembre de 2008.

En efecto, la Constitucin que acaba de celebrar dos aos es un instrumento esencial para el cambio en el pas. En ella se incorporan elementos de democracia participativa, como el revocatorio de los cargos pblicos o la presencia de amplsimos mecanismos de decisin popular, con los cuales en los pases europeos apenas nos atrevemos a soar. La naturaleza pasa a ser sujeto de derecho, y el agua o la alimentacin inauguran el catlogo de derechos del buen vivir , el sumak kawsay, verdadero objetivo de la Constitucin. La revolucin ciudadana de Correa no es, pues, otra cosa que desarrollar la Constitucin de Montecristi en un pas donde no slo se necesita con urgencia una profunda transformacin, sino que fue protagonista de reivindicaciones indgenas y sublevaciones populares, como aquella rebelin de los forajidos que en abril de 2005, a pesar de la represin del gobierno, produjo la salida de Lucio Gutirrez del Palacio de Carondelet y su huda a la embajada de Brasil y, de ah, a Estados Unidos.

Pero cuatro aos de gobierno y dos de Constitucin han sido suficientes para que los lobos levantaran las orejas y se dieran cuenta de que ese guayaquileo alto, blanco y catlico llamado Rafael Correa, mster en Lovaina y PhD en Estados Unidos, lideraba un movimiento que se tomaba en serio la revolucin ciudadana. La propuesta de Correa ha conseguido una y otra vez la mayora de los apoyos de los ecuatorianos; los cambios producidos por la entrada en vigencia de la Constitucin producen efectos reales, y los alrededores de la regin no estn para echar cohetes. El perfecto idiota de Correa, en trminos de Vargas Llosa hijo y su cohorte, empieza a ser molesto.

La Constitucin ecuatoriana prev mecanismos de participacin para controlar a los poderes pblicos. Como en el caso de las constituciones de Venezuela o Bolivia, desde 2008 son posibles los referendos revocatorios para todos los cargos elegidos, incluido el Presidente de la Repblica. De hecho, el revocatorio se llev adelante contra Chvez en 2004 y contra Morales en 2008. En ambos casos los presidentes ganaron holgadamente la contienda, a pesar de la unin contra ellos de las fuerzas opositoras. Por lo tanto, en el caso ecuatoriano tampoco de trata de un problema democrtico institucional. Instituciones existen para solucionar el conflicto. Pero cuentan con un pequeo detalle que desbarata los planes de aqullos que son contrarios a los procesos de cambio latinoamericanos: la decisin no corresponde al Congreso, ni a las grandes familias, ni a los poderosos lobbies; corresponde al pueblo. Y la democracia produce miedo a quienes no creen en ella.

Los sucesos en Ecuador, con la polica amotinada y el presidente secuestrado, es un acto ms del libreto golpista que, hoy en da, se entiende como nico remedio a esa enfermedad llamada democracia. Fuimos testigos de asonadas militares en Bolivia, del carmonazo en Venezuela, del triunfo de los golpistas en Honduras, por qu no intentarlo en Ecuador? Los golpistas ladran. Ser que avanzamos?

Profesor de Derecho Constitucional en la Universitat de Valncia. Presidente de la Fundacin CEPS, cuyo equipo colabor en el proceso constituyente ecuatoriano de 2008.

Fuente: http://www.lasprovincias.es/v/20101002/opinion/golpe-ecuador-otro-acto-20101002.html"

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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