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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2010

El 29S uni a los trabajadores/as del Estado espaol al carro de la lucha del que se va tirando desde hace tiempo en Grecia o en Francia
El xito de la Huelga General y el desafo de la continuidad

Co.Bas
Rebelin


Estaba escrito que habra guerra de cifras tras el 29S. En realidad esa guerra es parte de la huelga misma, como sucede en toda lucha. Para los de arriba se trata de minimizar el resultado de la confrontacin, de persuadir a los trabajadores que dieron el paso y salieron a la huelga de que casi nadie par y la huelga no sirvi para nada. Los diarios de la derecha irrumpieron el da 30 vociferando fracas la huelga general. Pero basta leer sus propias crnicas para ver que slo conseguimos paralizar la industria, los puertos, la construccin, la minera, cerrar los polgonos industriales, bloquear los mercados centrales de abastos, dejar la basura sin recoger, las calles sin limpieza viaria, los transportes funcionando bajo mnimos, las televisiones autonmicas en negro y otras funcionando con programas enlatados, el consumo energtico a nivel de un domingo y sacar a la calle a centenares de miles de trabajadores/as. Hasta los chinos (dando de paso una bofetada a la xenofobia y el racismo)echaron abajo las persianas, sumndose a la huelga.

Un da despus son esos mismos medios de comunicacin los que arremeten furiosos contra las prdidas millonarias que ocasionaron la huelga y los piquetes. Cmo es posible que haya prdidas millonarias por una huelga que fue un fracaso?

La verdad es que se haban frotado las manos esperando que el 29S fuera otro fiasco como el del pasado 8 de Junio y se encontraron con que un sector muy grande, los bastiones obreros, los sectores estratgicos de la clase obrera y buena parte de la juventud precarizada, se echaron a la calle y dijeron basta!, rompiendo la paz social de la ltima dcada, sumndose al tren de lucha de la clase obrera europea, como Francia o Grecia, y dejando a este Gobierno de lasmultinacionales y los banqueros ms debilitado que nunca.

Quienes defendimos la necesidad de la huelga general, de empezar a pararles los pies y que el 29S debera ser el primer paso en el camino de la lucha hasta echar abajo los planes de Zapatero, la Unin europea y el FMI estamos ms que satisfechos, se superaron con creces las expectativas y nadie nos va a quitar, por ms que se empeen, la enorme satisfaccin de haber parado cocheras, cerrado empresas, bajado persianas y paseado a banderas desplegadas por la Gran Va madrilea o las avenidas centrales de otras tantas ciudades.

La presencia pujante del sindicalismo de clase y alternativo

 

Eran muchas las dificultades que tena esta huelga, la brutalidad de los planes que se vienen aplicando, el clima de miedo y desmoralizacin que genera tener a 4,6 millones de trabajadores en el paro, las desmovilizacin obrera en estos aos de dilogo social y sobre todo el descrdito monumental de los que aparecan como principales convocantes, los dirigentes de CCOO y UGT. En medio de ese panorama se abri para el sindicalismo de clase y alternativo un desafo y una oportunidad de oro para ponerse al frente de la lucha.

Buena parte de ese sindicalismo asumi el desafo. Como hemos explicado, durante la preparacin de la huelga, en las reuniones, asambleas, actos y propaganda, se trataba de poner todo el empeo en la respuesta masiva y unida de la clase obrera. Haba que volcarse sin la menor reserva en la huelga general. Quienes ms hemos venido luchando por la huelga general desde que estallara la crisis, tenamos ms razones an para hacer nuestra esta huelga. Pero la unidad de accin con CCOO y UGT ni poda ni deba acallar la batalla contra la burocracia sindical, sealando desde el inicio nuestros objetivos: Para Toxo y Mndez la huelga general es para recuperar lo que han venido haciendo estos aos, el dilogo social. Para nosotros la huelga general es para echar abajo la reforma laboral y comenzar un proceso de movilizacin que eche abajo toda la poltica antiobrera y antisocial del Gobierno de los banqueros. Esa es la diferencia!

 

Y aadamos: Pase lo que pase el 29, ya que tenemos experiencias de otras huelgas generales de un slo da, hay que exigir e imponer la continuidad de la movilizacin, y su confluencia con las luchas del resto de Europa, hasta echar abajo la reforma laboral y parar el resto de agresiones (declaracin de la Plataforma Hay que pararles los pies).

La reunin estatal del sindicalismo de clase y alternativo del 12 de septiembre, que cont con la presencia de ms de treinta organizaciones sindicales, marca un importante hito en el proceso de reorganizacin sindical. Y como dice el acta: nos hemos reunido con el nico punto del orden del da de cmo dar continuidad a la Huelga General del 29 de septiembre.

 

La inmensa mayora de las intervenciones dejaron claro el apoyo a la HG convocada por diversas organizaciones sindicales para el 29 S, dejando una vez ms constancia expresa de que la convocatoria venia tarde, mal planteada por los sindicatos institucionales y a la que el sindicalismo alternativo de clase ha dado otra lectura, otros objetivos opuestos frontalmente al de recuperar el dilogo social y sobretodo, hemos planteado cmo continuar despus del 29, como bien recoge el MANIFIESTO que desde Junio vienen firmando numerosas Organizaciones y que ha sido ampliamente difundido.

La presencia del sindicalismo alternativo y de clase en la preparacin de la huelga, en los piquetes y en las manifestaciones del 29S ha sido notable y creciente, aunque con muchas desigualdades por territorios. En el caso de Madrid, la Plataforma Hay que pararles los pies, tras muchos meses de trabajo, se vio fortalecida con la incorporacin de CGT. La cuantiosa propaganda difundida por los centros de trabajo y barrios obreros, la asamblea conjunta de delegados/as, la manifestacin en Vallecas previa a la Huelga General, y los piquetes conjuntos el da 29S fueron haciendo crecer como referencia este bloque alternativo del sindicalismo de clase. La manifestacin deese da, que congreg ms de 15.000 personas, y el mismo acto de cierre fueron el broche y la demostracin palpable de ese espacio y el desafo que tenemos por delante.

Tambin es cierto que en todo este proceso hubo pinchazos notables en lo que denominamos el sindicalismo de clase y alternativo. La decisin de la mayora sindical vasca de no convocar el 29S, a nuestro juicio, ni ayud a los trabajadores/as a enfrentar los planes del Gobierno, ni contribuy a desbancar a la burocracia que encabezan Toxo y Mndez, ni sirvi al pueblo vasco para estrechar lazos con la clase obrera de todo el estado.

Otro tanto puede decirse de algunas organizaciones sindicales del Metro de Madrid, como el corporativo Sindicato de Conductores o Solidaridad Obrera, que no llamaron a la huelga. Visto lo visto reafirmamos lo que dijimos antes del 29S, que sera un error grueso de consecuencias funestas rechazar la primera gran oportunidad de una respuesta general a los planes del Gobierno patronal en nombre del legtimo repudio a la burocracia sindical. Castigar a los capataces apoyando por pasiva al patrn es una poltica tan profundamente equivocada como suicida. El escaso seguimiento del paro en el Metro de Madrid, ms seguido por los usuarios (40% menos) que por la plantilla (25%) empa como un enorme borrn una larga trayectoria de lucha.

El Gobierno mantiene la reforma y anuncia ms recortes

 

Toxo y Mndez pronosticaron que el Gobierno, tras la huelga, no tendra ms remedio que rectificar. Nosotros/as insistimos hasta el hartazgo en que con un solo da de huelga no caba esperar milagros. Es cierto que an es pronto y habr que esperar acontecimientos, pero tambin escierto que las primera reacciones del Gobierno reafirman aquello de sostenerlay no enmendarla. Las opciones fundamentales de nuestra poltica econmica y de reformas se van a mantener, porque no slo son necesarias, sino imprescindibles para el pas (Zapatero en RNE). El gobierno no solo no retira la Reforma y mantiene el pensionazo, sino que presenta los Presupuestos Generales del Estado ms restrictivos de las ltimas dcadas. Drstico tijeretazo a las inversiones en infraestructuras (caen un 38%), en educacin, en sanidad, en las partidas de dependencia, o en las del paro, que baja por primera vez en 8 aos justo cuando ms parados hay.

Estos recortes repercutirn sobre las finanzas autonmicas y locales, lo que implica, como ya hemos comprobado, impagos a empleados municipales, recortes salariales en las empresas pblicas, despidos en las contratas municipalesY todo ello para que el 18,3% del presupuesto, la segunda partida de gastos, sea dedicado a pagar intereses de la deuda. Un nuevo apretn de tuercas para que los banqueros sigan cobrando sus intereses y haciendo su agosto con la crisis.

No hay horizonte sereno en la crisis econmica, los datos de estos das corroboran los peores escenarios. Nueva cada del mercado del automvil; nuevo batacazo en la construccin de viviendas -43% menos que el ya deprimido ao anterior- y nueva recalificacin a la baja de la deuda, lo que implica encarecimiento de los prstamos y ms inters que pagar.

Por eso quienes, como Toxo y Mendez, se empean en recomponer el dilogo social pretenden lo opuesto a lo que han reclamado millones de huelguistas: echar atrs la reforma laboral y las medidas econmicas del gobierno, y no la continuidad en la poltica de un dilogo social que ha supuesto la ruina para los/as trabajadores. Y pretenden adems resucitar un dilogo social para el que no existe margen, ya que el FMI, la Unin Europea, Botn y el Gobierno que los representa dijeron hace rato que el gradualismo de las pocas de bonanza econmica se acab, que toca plan de choque, reforma laboral, presupuestos de guerra social y pensionazo, eso es lo que toca ahora. Por eso, el nico dilogo posible es el de la lucha.

Despus del 29S, preparar la continuidad

 

Antes de la huelga general ya hubo algunos sntomas claros de reanimacin de la lucha obrera, y ahora el anuncio de nuevas medidas econmicas hace presagiar ms conflictividad. Los recortes salariales en las empresas pblicas, empleados municipales o contratas sin cobrar, miles de despidos, convenios colectivos bloqueados o el pensionazo anuncian un escenario lejano al de la paz social de la ltima dcada.

La huelga general fue la muestra de que hay un ascenso de la lucha obrera que se va a colar en el escenario poltico, y si no lo hace en forma centralizada lo har de manera dispersa.

Un veterano miembro de la burocracia sindical, hoy profesor universitario, Joan Coscubiela, deca tras la huelga: Se corre el riesgo -y no podemos permitrnoslo- de que la huelga se transforme en un conflicto de dispersin que se instale en los centros de trabajo y la negociacin colectiva. El problema para la burocracia es que cambi la base material en la que se asent el dilogo social, las concesiones hoy tienen patas muy cortas y el margen de maniobra por tanto se estrecha. La mejor demostracin de esa falta de mrgenes es la imagen de un Gobierno resueltamente decidido a inmolarse para salvar a los Botn y compaa, al sistema capitalista.

La vida se impone y cada da que pase vendr a dar ms la razn a todas las fuerzas que desde el sindicalismo de clase y alternativo sostuvimos la imperiosa necesidad de la continuidad. La reunin del pasado 12 de Septiembre resolvi: sobre la base de acuerdo mayoritario de que el 29S es para nosotros el comienzo de otras luchas que debern darle continuidad, se propone para la ltima semana de noviembre una jornada(s) de lucha, con propuestas de paros, asambleas, propaganda conjunta y manifestaciones, valorando la situacin concreta.

Cul ser el calado de esas jornadas, su intensidad y extensin? Eso es lo que queda por ajustar, que depender del trabajo previo que seamos capaces de hacer. Para el bloque sindical del 12S, para la plataforma Hay que pararles los pies el camino debe ser mantener la firmeza en los pasos dados, animar a que ms organizaciones y colectivos sindicales se sumen a este proceso unitario y trabajar desde la base, desde reuniones, asambleas sectoriales o locales, para animar a los trabajadores/as a nuevas movilizaciones, para rodear de solidaridad las luchas que se den. Desde esas asambleas y Comits de Empresa hay que exigir a CCOO y UGT que no acudan a ninguna mesa de negociacin, porque no hay nada que negociar mientras el gobierno no retire la reforma laboral y el pensionazo. Y hay que reclamar adems de todos los sindicatos que si esas medidas no se retiran, convoquen una nueva huelga general.

Las relaciones fraternales entre todas las organizaciones del sindicalismo alternativo y de clase y el compromiso de continuidad exigen mucha claridad para llevar adelante estas propuestas comunes. Pretender una nueva convocatoria de huelga general sin CCOO y UGT no es una propuesta alternativa, es un grave errorque exime de sus responsabilidades a la burocracia de estos sindicatos y demuestra muy poco inters por unificar la lucha de todos los trabajadores/as, ya que aun con broca y extrema desconfianza, hay miles de trabajadores/as que hoy siguen en la rbita de los sindicatos mayoritarios y con los que tenemos que contar necesariamente para dar esta batalla. Obviar todo esto es cargar sobre el sindicalismo alternativo y de clase una responsabilidad que hoy todava no tenemos, que estamos construyendo y que hay que cuidar con mucho esmero para no hacer descarrilar este bloque clasista que est surgiendo.

Trabajar por unificar las luchas en Europa

 

La huelga general del 29S uni a los trabajadores/as del Estado espaol al carro de la lucha del que llevan tirando hace tiempo los trabajadores/as griegos o franceses. Se han venido sucediendo huelgas generales en diferentes pases de Europa ante planes de ajuste que son calcados unos de otros. Ahora es Portugal donde la CGTP anuncia la huelga general para el 24 de Noviembre. Ante la brutalidad de los ataques, la Confederacin Europea de Sindicatos (CES), la que representan CCOO y UGT, se ha limitado a convocar la jornada europea del 29S cuyo centro era una manifestacin en Bruselas.

Diversas organizaciones sindicales vinculadas a la Federacin Sindical Mundial (FSM), al PAME griego, la RdB de Italia, as como otras organizaciones europeas reunidas en Pars, han venido haciendo pronunciamientos y llamamientos a reuniones con el fin de agrupar fuerzas de este sindicalismo alternativo al de la CES. El agrupamiento internacional de fuerzas es sin duda una tarea muy compleja pero tambin es una necesidad vital.

La FSM, por ser la organizacin mayor, debe de ser quien ms empeo ponga en hacer posibleesta unidad sindical trabajando con el resto de organizaciones para convocar un encuentro del sindicalismo de clase y alternativo en Europa, un encuentro capaz de poner en pie un plan de lucha conjunto, llevar la solidaridad a las convocatorias que ya existen y dar la batalla en todas partes para que se concrete la convocatoria de una huelga general en Europa.

Comisiones de Base (Cobas)

Comisin intersectorial de Madrid



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