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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2010

Las 25 historias periodsticas ignoradas por los medios (XIII)
Obama reduce los programas sociales y aumenta el gasto militar

Tom Englehardt/William J. Astore/Sam Husseini/David Zupan/Jeremy Scahill
Tom Dispatch/Common Dreams/Rebelreports


La decisin del presidente Obama de aumentar el gasto militar este ao y en el futuro dar lugar al dispendio castrense administrativo ms grande desde la Segunda Guerra Mundial. Esta decisin de acrecentar el presupuesto militar se est tomando a despecho de continuas pruebas de dilapidacin extrema, fraude, abuso e incremento del bienestar corporativo de los propios uniformados. Al mismo tiempo, sern congelados los gastos en programas nacionales de no-seguridad, tales como educacin, nutricin, energa y transporte, dando por resultado cortes inflacionistas en los servicios esenciales para el pblico de Estados Unidos durante los prximos aos.

Estos programas nacionales constituyen slo el 17% del gasto federal total, pero sufrirn todos los recortes presupuestarios. Jo Comerford, director ejecutivo de Proyectos de Prioridad Nacional, dijo: La oferta [de Obama] encapsula el gasto de no-seguridad en 447.000 millones de dlares para cada uno de los tres ejercicios econmicos anuales prximos. Durante ese tiempo, la inflacin erosionar el poder adquisitivo del total de esa previsin presupuestaria y requerir recortes [presupuestarios] en los servicios durante cada ao sucesivo. Las consecuencias de recortar el gasto domstico darn lugar, en el futuro, a un crecimiento de la brecha entre ricos y pobres.

En contraste, el presupuesto militar asciende a un spero 55% del gasto discrecional del ao fiscal, y aumentar an ms el prximo ao. De acuerdo con las proyecciones de la Oficina de Administracin y Presupuesto, el presupuesto militar aumentar en 522.000 millones adicionales durante la prxima dcada. Tom Engelhardt seal en TomDispatch.com: sta es una realidad [norte] americana: el Pentgono es nuestro verdadero estado del bienestar, los fabricantes de armas son nuestras reales reinas del bienestar y nunca detenemos su manera de trasvasijar el dinero.

Hay un despilfarro enorme, ampliamente generalizado, con fraude y vastos abusos del Pentgono y de los contratistas militares, que dan por resultado mayor bienestar para los ricos. William Astore, un teniente coronel jubilado (aviacin), concluy: Cuando llegan a nuestra nacin los escndalos militares, la ignorancia que es notable no es la dicha; dado el estado de guerra permanente en que nos encontramos, ahora [la cuestin] es cunto parecen de contentos los norteamericanos por no saber. El pblico nunca oye hablar del gasto en guerra en los grandes medios corporativos y cules son realmente todos los costos. Varios ejemplos ilustran el grado de abuso sobre el contribuyente:

Slo a un futuro sistema de armas se le estima ahora un costo para el contribuyente estadounidense que es casi la mitad de lo que se espera que cueste el plan de atencin sanitaria de la administracin Obama durante una dcada. Originalmente se esperaba que un avin F-35 costara 50 millones de dlares, pero el costo estimado hoy es de 113 millones. La infantera de marina, la fuerza area y la marina de guerra planean comprar 2.450 unidades combinadas de F-35, que costaran ms de 323.000 millones de dlares (Engelhardt).

Una reciente audiencia de la Comisin [federal] sobre Contratos en Tiempo de Guerra en Iraq y Afganistn lanz un informe de 111 pginas sobre sus investigaciones iniciales sobre la exagerada confianza de la nacin en los contratistas. De acuerdo con lo expresado en la audiencia: Ms de 240.000 empleados de contratistas entre ellos, cerca de 80% de extranjeros estn trabajando en Iraq y Afganistn para apoyar operaciones y proyectos militares de Estados Unidos, del departamento de Estado y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La cantidad de empleados de las empresas contratistas excede el nmero de las tropas de Estados Unidos en la regin. Mientras los contratistas proporcionan servicios vitales, la Comisin cree que su uso tambin ha exigido miles de millones de dlares perdidos en despilfarro, fraude y abusos debidos a planeamiento inadecuado, elaboracin de contratos pobres, competencia limitada, fallas de descuido en las funciones del personal y otros problemas. Jeremy Scahill (RebelReports) observ que mientras encargan a la comisin de tiempo de guerra revelar el alcance de la corrupcin, sta incluye a miembros que son favorables a la guerra o que han trabajado para importantes contratistas de guerra.

Segn la autora Kathy Kelly, quien escribi el libro Tough Minds, Tender Hearst (Mentes Duras, Corazones Blandos), el gobierno de Estados Unidos dedica recursos voluminosos y mucha sofisticacin para matar en Afganistn. Con muy poco que pase, realizar esas polticas est creando clera Un soldado de Estados Unidos con sus botas en tierra de Afganistn cuesta cerca de 1 milln de dlares al ao. Imagnense qu cosas buenas podran hacerse con ese dinero para ayudar a la gente afgana. Un gobernador en Afganistn gana cerca de 1.000 dlares al ao (Husseini, Zupan).

El presidente Obama est continuando el proceso de re-inflar el Pentgono que comenz a finales de 1998, exactamente tres aos antes de los ataques del 11-S. El aumento de gastos en defensa nacional es tan grande desde 1998 como en las dos eras juntas de Kennedy-Johnson (43%) y los aumentos de Reagan (57%). Desde 1998 que es cuando termin el despilfarro en defensa por la declinacin post Guerra Fra han entregado al departamento de Defensa cerca de 7,2 billones de dlares. El gasto actual sobrepasa el mximo gastado en los aos de la guerra de Vietnam y en la era Reagan: los planes del Pentgono son para quedarse en ese nivel. Para justificar el aumento radical del actual gasto militar, en comparacin con la Guerra Fra y la Segunda Guerra Mundial, se han invocado las guerras en Iraq y Afganistn. Sin embargo, incluso si las guerras de hoy se sacaran del cuadro, todava existe un aumento de 54% desde 1998.

Las innumerables audiencias pblicas llevadas a cabo el ao pasado para abordar la reforma de la atencin sanitaria, fueron noticias constantes y motivo de discusin del pblico, las corporaciones involucradas, los medios y el Congreso, que continuaron durante meses. El programa de atencin sanitaria costar en diez aos a la gente estadounidense tanto como cuestan en un solo ao la defensa y la seguridad interior. Con todo, los presupuestos de defensa consiguen ser aprobados cada ao sin un solo mitin del ayuntamiento, sin ninguna cobertura de los medios y, virtualmente, sin ninguna discusin en el Congreso.

El contribuyente, forzado a pagar cerca de un billn de dlares anuales para financiar el militarismo, la infraestructura de seguridad interior y las guerras, sigue ignorando los costos reales. Las razones de la falta de conocimiento pblico sobre el gasto militar son varias e incluyen: ausencia de cobertura del conjunto de los medios corporativo; grandes medios que emplean a oficiales jubilados del ejrcito como analistas y expertos, que as presentan solamente un lado del asunto; el respeto inculcado a los civiles por los jefes militares (djenlo a los expertos de uniforme); secreto y presupuestos negros que oscurecen el gasto militar. Entre las cuestiones sobre los militares de Estados Unidos que aborda William J. Astore (TomDispatch.com), surge una pregunta clave: Por qu los militares son inmunes al doloroso ajuste presupuestario al que hace frente el resto de Estados Unidos?

Astore concluy: Es verdad que el mundo es un lugar peligroso. El problema es que el Pentgono forma parte de ese peligro. Nuestro militarismo ha crecido as de fuerte y as domina a nuestro gobierno, incluyendo su poltica exterior e incluso aspectos de nuestra cultura, pues no existe contrapeso eficaz a su encerrado estilo de pensamiento centrado en el conflicto. Esta dominacin est costndo a Estados Unidos enormes sumas de dinero pblico, es la principal contribucin a la crisis econmica y ahora, y en el futuro, continuar erosionando desesperadamente los necesarios programas de gasto social pblico.

Fuentes:

Tom Englehardt, Weapons Makers as 'Welfare Queens,' TomDispatch.com, March 18, 2010, http://www.commondreams.org/view/2010/03/19

William J. Astore, The Pentagon Church Militant and Us: The Top Five Questions We Should Ask the Pentagon, TomDispatch.com, March 18, 2010, http://www.tomdispatch.com/blog/175219/tomgram%3A_william_astore,_you_have_no_say_about_your_military

Sam Husseini and David Zupan, Obama: Cut Domestic, Increase Military, Institute of Public Accuracy, January 26, 2010, http://www.commondreams.org/newswire/2010/01/26-14 Carl Conetta, The Pentagons Runaway Budget, Antiwar.com, March 3, 2010, http://original.antiwar.com/carl-conetta/2010/03/03/the-pentagons-runaway-budget/

Jeremy Scahill, US War Privatization Results in Billions Lost in Fraud, Waste and Abuse, RebelReports, June 10, 2009, http://rebelreports.com/post/121172812/u-s-war-privatization-results-in-billions-lost-in

Estudiantes investigadores: Molly Lipinski y Meghan Brandts, St Cloud State University

Evaluador acadmico: Julie Andrzejewski, St. Cloud State University


Traduccin: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


Fuente: http://www.argenpress.info/2010/10/proyecto-censurado-2011-13-obama-reduce.html

rCR



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