Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2010

Teora y Prctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacristn Luzn
La revisin ortodoxa del marxismo

Miguel Manzanera
Rebelin

Captulo 13


1. La crtica de la nocin de 'marxismo como concepcin del mundo'.

Los elementos centrales de la lucha poltica de Sacristn con vistas a la recuperacin del leninismo sern su actividad como dirigente del PSUC y la elaboracin terica de lo que denominar 'crtica analtica del marxismo'. sta es una revisin ortodoxa del marxismo, puesto que lo considera una forma de pensar autnoma -es decir, se trata de una crtica interna que toma como base del anlisis los propios conceptos fundamentales del marxismo: materialismo, dialctica, prctica, concrecin, sntesis, programa, etc.-. La autonoma del marxismo se entiende segn la tesis de Labriola de la independencia filosfica del marxismo recogida por Gramsci1.

El argumento central de la crtica analtica del marxismo, en el perodo 67-71, es el intento de superar la idea del marxismo como concepcin del mundo. Eso supone para Sacristn la reconsideracin de sus tesis anteriores: desde 1967 Sacristn comienza una crtica de la ideologa, que se apoya en la crtica de Marx y que envuelve a la propia nocin de 'concepcin del mundo' considerada como especulativa (cf. Sobre el uso de las nociones de razn e irracionalismo por G. Lukcs, SPMI 111: Esa crtica muestra enseguida los pasos de falacia naturalista en sentido estricto en el seno de la concepcin del mundo propiamente dicha (esto es, de los pseudosistemas de corte romntico)").

La crtica de la falacia naturalista es la principal objeccin que Sacristn opone frente a Hegel y el marxismo inspirado por l2. Es tambin la transposicin terica de su voluntarismo tico como lnea poltica de la subjetividad revolucionaria. Por esto su crtica terica se hace inmediatamente crtica poltica: es crtica de la esclerosis conceptual del marxismo que se corresponde con la direccin burocrtica y administrativa. Si Sacristn nunca pele por una disquisicin de 'si revolucin democrtica o si revolucin socialista', como la que enzarz a Carrillo y a Claudn, en cambio su caballo de batalla fue la construccin en el partido comunista de la unidad de la teora con la prctica: no parece importarle tanto el error en la apreciacin de la situacin histrica como la inconsecuencia en la aplicacin prctica de los principios3.

Esa unidad de teora y prctica deba partir de la tesis, expresada ya en Concepto kantiano de historia, segn la cual la razn es voluntad por una de sus caras. Pero si la razn es unidad de entendimiento y voluntad, Sacristn respetar siempre la premisa analtica de separacin estricta entre ambos mbitos del ser humano: la dialctica de teora y prctica ha de ser cientficamente y racionalmente construida por la conciencia personal. Precisamente la investigacin sacristaniana sobre Russell, quien careci conscientemente de esa coherencia entre teora y prctica por su voluntad analtica -o mejor dicho: por falta de voluntad sinttica-, tendr que arrojar luz sobre este problema. Pero tambin hay que tener en cuenta que la nocin de filosofa que Sacristn va desarrollar en este momento histrico parte de una observacin de Engels en el Anti-Dhring: de toda la filosofa anterior no subsiste al final con indenpendencia ms que la doctrina del pensamiento y sus leyes, la lgica formal y la dialctica(Introduccin I, cit. en SPMI 109 dentro del artculo sobre Lukcs). El antecedente de la crtica sacristaniana est en su diatriba contra la deformacin zdhanovista, forma de dirigismo dogmtico de la cultura socialista que incluso impide tanto el desarrollo cientfico normal como el del marxismo (Filosofa (1958) (SPMII 173), doc.78-1963 (AH-PCE)), Sobre el realismo en el arte (SPMI 58), Corrientes principales del pensamiento filosfico (1968) (SPMII 397)). Como muestra esta seleccin de notas, para Sacristn, que haba definido el marxismo como la filosofa que se corresponde con la visin cientfica del mundo, la deformacin zdhanovista es muy grave.

El punto de vista filosfico de Sacristn cambia a partir de 1966 paralelamente a la dimisin de sus puestos de direccin en el partido. Las causas de esta transformacin, que tiene visibles manifestaciones tanto en la teora como en la prctica, debe verse en dos factores correlativos: por un lado, los problemas internos de organizacin del partido, presentes desde antes pero manifestados con toda evidencia por la crisis claudinista; por otro, las dificultades percibidas en el desarrollo del socialismo, doc.78-1963, y tambin sealadas por Togliatti lo que incluye el hecho de que el capitalismo est produciendo una revolucin tecnolgica fundada en la informtica y la automatizacin de los procesos productivos, como se ha sealado ms arriba-. Ambos sern la causa del esfuerzo por parte de Sacristn, en la segunda parte de la dcada de los aos 60, para un anlisis en profundidad de los elementos centrales de la teora marxista, que expresan una transformacin en su interpretacin de la teora marxista, derivada de su experiencia poltica en el partido comunista.

La crtica de la concepcin del mundo viene acompaada por la postulacin de otra categora que representa la unidad de la teora con la prctica: la categora de 'programa crtico', especialmente desarrollada en su escrito sobre Lukcs. Segn Sacristn, Lukcs ha escogido mal los instrumentos conceptuales de su lucha intelectual al confundir la nocin de programa crtico con la de 'concepcin del mundo', que es una forma ideolgica. Sacristn ha expuesto en pginas magistrales el anlisis de ambas nociones mostrando su radical diferencia. La hegemona del proletariado necesita un programa prctico, pero ste debe estar fundado en la ciencia y no en la ideologa: la fundamentacin del programa prctico en la teora, el conocimiento positivo -fundamentacin que se produce en el seno de una interrelacin dialctica de la que sabemos poco- requiere una mediacin. Pues bien, la concepcin del mundo propiamente dicha, pseudoteora mezclada con valoraciones y finalidades, cumple esa funcin mediadora con engaosa eficacia [...] el nico defecto de esa mediacin es definitivo: consiste en que resulta cientficamente insostenible y se hunde en cuanto se la examina con los medios de la crtica epistemolgica (SPMI 110-111).

El programa presupone valoraciones y finalidades que no vienen dados por el conocimiento cientfico, pero que deben estar en una relacin dialctica integradora que exige una mediacin no menos dialctica (SPMI 111). Es importante reconocer que el sentido de la palabra dialctica en este contexto es el de una interrelacin 'de la que sabemos poco'. Pero apelando a la tradicin racionalista Sacristn afirma que esta interrelacin es una mediacin que exige la claridad de juicio: La mediacin tiene que ser producida entre una clara consciencia de la realidad tal como sta se presenta a la luz del conocimiento positivo de cada poca, una consciencia clara del juicio valorativo que merece esta realidad, y una consciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoracin, finalidades que han de ser vistas como tales, no como afirmaciones (pseudo-) tericas (SPMI 111).

La claridad de juicio exige la distincin entre los planos del ser y del deber, esto es, una actividad crtica racional sobre las afirmaciones especulativas, insuficientemente fundamentadas, de la concepcin del mundo. Sacristn identifica concepcin del mundo como ideologa e intenta recuperar el marxismo como crtica de la ideologa. Lo que define al movimiento revolucionario es su posicin de fines claramente explicitada, sin ideologa4. Todo este anlisis, que busca la fundamentacin cientfica de la prctica, parte de las insuficiencias demostradas por la prctica poltica del movimiento comunista, insuficiencias cuya raz Sacristn intenta encontrar en el anlisis de los tericos marxistas. De aqu que la crtica de la actitud epistemolgica leninista, caracterizada por el desprecio de los matices tan importantes para el pensamiento cientfico la prdida del llamado matiz es prdida del concepto mismo-, se basa en caractersticas propias de la lucha de clases. Este modo de pensar de Lukcs es reflejo de la mala consciencia del intelectual que para ayudar al gran cambio de la historia universal no ve ms procedimiento que el expeditivo de la simplificacin del discurso terico o doctrinal (SPMI 103).

Una concepcin del mundo es la simplicacin de problemas tericos complejos, como es el de la relacin de la teora con la prctica, o el de la finalidad con la experiencia, o el de la valoracin con la ciencia. La crtica de Sacristn -el que esto no pueda ya ser as- es ndice de que se ha entrado en una nueva poca histrica caracterizada por una utilizacin cada vez ms intensa de la ciencia como fuerza productiva. Como indic el doc.78-1963 el desarrollo de la produccin en la U.R.S.S. se ve obstaculizado por una comprensin estrecha del marxismo. Al describir el marxismo como concepcin del mundo se comete la falacia naturalista, pues se da por supuesta la sntesis entre teora y prctica en la prctica del partido comunista. Pero esa sntesis no est dada en las condiciones actuales, ms que a travs de la voluntad de dirigir la prctica por los fines comunistas y fundarla en el conocimiento cientfico de la realidad. La sntesis de teora y prctica habr de hacerse slo a partir de esos dos componentes suficientemente distinguidos y analizados.

Para la comprensin de la revisin analtica del marxismo por Sacristn, se puede empezar por el siguiente prrafo del prlogo al Anti-Dhring de Engels (1964): Pero hoy, a un nivel mucho ms crecido de las fuerzas productivas tanto en los pases socialistas cuanto en los capitalistas, la tarea de liberar al marxismo de la dogmtica y clerical lectura de sus clsicos es tan urgente como para arrostrar por ella cualquier riesgo (SPMI 47). Desde luego Sacristn no ignoraba con quin se la estaba jugando. Este texto y los prrafos anteriores son una versin ceida de las afirmaciones contenidas en el doc.78-1963 del AH-PCE, ms arriba comentado, en el que se analizaba la crisis del sector de intelectuales del PCE desde varios puntos de vista, entre ellos el de las dificultades de la teora marxista para afrontar los problemas de la nueva situacin histrico-mundial de la posguerra. Por otro lado, est aqu diseado un programa de investigacin terica que Sacristn realizar hasta su muerte: la tarea de renovar la teora marxista de acuerdo con la nueva situacin histrica de la humanidad a finales del siglo XX. Esta tarea, vista retrospectivamente por Sacristn en 1978, tiene la siguiente formulacin: entre las varias cosas buenas que se pueden sacar de una situacin de crisis, de cambio de perspectiva, est la posibilidad de restaurar el estudio de las ideas sobre una buena base histrica (El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia, SPMI 320).

Esas lneas nos dan el carcter de la investigacin de Sacristn: es una investigacin filolgica, es decir, es una interpretacin de los clsicos histricamente contextualizada. Esa investigacin filolgica es la prueba ms fehaciente de que Sacristn trabajaba conscientemente en una tradicin de pensamiento. Por otra parte, el tono es ms sereno al tiempo que la percepcin de la crisis del marxismo es ms profunda, pues la crisis es ya un 'cambio de perspectiva', o dicho de otro modo el final de las ilusiones de la posguerra. Hemos de recorrer el camino que lleva de una formulacin a la otra. Pero como observacin preliminar se puede decir que la serenidad de 1978 se deriva probablemente de la satisfaccin de una tarea cumplida: en el Estado espaol se ha vencido al fascismo despus de aos de lucha clandestina. Pero es precisamente la imposibilidad en que se encontr Sacristn de realizar la propia tarea de renovacin de la prctica del partido comunista a travs de su investigacin terica, el sntoma de la profundidad de la crisis. Se hace necesario por eso un 'cambio de perspectiva': es la percepcin por parte de Sacristn de una autntica transformacin en el modo de produccin capitalista y en las formas polticas y culturales que la acompaan.

2. La crtica del marxismo como concepcin del mundo: crtica de la sntesis sin suficiente anlisis.

La definicin que Sacristn ha dado del marxismo en su ensayo La Universidad y la divisin del trabajo (1970), nos debe dar la pista para enfocar el problema terico que se debe considerar central en su pensamiento, la relacin entre anlisis y sntesis: Lo peculiar del marxismo es continuar ese intento de milenios [la lucha contra el mal, [sic] ] sirvindose del pensar cientfico, intentando basar la lucha en conocimiento obtenido con las cautelas analticas de la ciencia antes de integrarlo en la totalizacin de la perspectiva revolucionaria (SPMIII 123).

La elaboracin del programa poltico debe contener un mximo de anlisis posible, el mximo alcanzado por la comprensin cientfica del mundo en cada momento histrico. Slo despus de ese anlisis se podr proceder a la sntesis, representada por el programa poltico revolucionario. La gran objeccin de Sacristn frente a los clsicos marxistas de la tercera generacin, Lenin, Gramsci, Lukcs, es no haber realizado el principio marxista de fundamentacin del programa crtico en la ciencia con la suficiente coherencia. La crtica analtica del marxismo comienza en el terreno de la esttica, en discusin con la teorizacin del realismo sovitico y precisamente porque en el arte se hace ms chirriante la imposicin dogmtica. Los rasgos tericos sobresalientes de este texto son su horizonte, primero, kantiano crtica de la falacia naturalista como postulado terico del voluntarismo tico: la necesidad de una prctica consecuente con la teora, la cual para no caer en el ideologismo no puede ser justificacin de la prctica existente, sino crtica de la misma-, y segundo, aristotlico -primaca del anlisis y la investigacin emprica-, adems de la rigurosa crtica del ideologismo en la teora marxista, crtica que contina y ampla la realizada en los textos de los aos 63-64. Es la radicalidad con que esta crtica se va profundizando lo que anuncia los resultados de una nueva formulacin terica que se dar en el ao 67.

El escrito Sobre el realismo en el arte se dirige resueltamente contra Lukcs: si Lukcs puede tomarse tan frecuentemente como ejemplo de arbitrariedades realistas es porque ha llevado la tendencia hasta sus consecuencias ltimas, con la generosa radicalidad del filsofo serio (SPMI 53-54). Al que se compara con Zdhanov: Este es propiamente el caso de las filosofas del arte de Zdhanov o de Lukcs (SPMI 58). La crtica a Lukcs es una crtica al ideologismo en general, pero especialmente en el marxismo -que debe ser una teora crtica de la ideologa: desde Marx, el pensamiento revolucionario consecuente es anti-ideolgico, y deja de ser revolucionario en la medida en que se hace ideolgico (SPMI 57)-: Toda esa confusin, el doctrinarismo autoritario de los estetistas que promulgan poticas y el cursi querer y no poder de las poticas que quieren hincharse en estticas y metafsicas, es un indicio ms de la crisis cultural, social, de la poca. Revela la desorganizacin de los valores y las categoras intelectuales (SPMI 59).

El trasfondo de la expresin 'crisis cultural' es el doc.78-1963: Sacristn se refiere implcitamente a las sociedades 'presocialistas' y su crtica tiene una profundidad que no se oculta. Para Sacristn la acumulacin y asimilacin del conocimiento histrico tienden a destruir las estticas especulativas y por eso afirma que a la larga, la esttica como teora del arte acabar por no tener sentido ms que en cuanto disciplina terica positiva [...de la cual] no se desprende por deduccin unvoca y nica ninguna doctrina prctica privilegiada (SPMI 58) porque en ese caso se estara realizando un falacia naturalista, deduciendo la norma artstica de la experiencia artstica-. Sin embargo, la imposicin dogmtica de un tipo de arte realista en los pases presocialistas, tiene ms bien una impronta idealista, como idealizacin de la actividad de la clase trabajadora. La crtica contra las tesis especulativas en el arte que quieren aparecer como doctrina marxista, puede generalizarse a la vida poltica y a otros campos de pensamiento. Adems en el texto hay una crtica al platonismo, que nos indica lo lejos que est ya el pensamiento de su idealismo juvenil: Pues de no creer en esencias platnicas, no puede atribuirse eternidad a ninguna categora conceptual emprica (SPMI 59). Este giro del pensamiento de Sacristn -que se funda en la crtica empirista de la metafsica, retomada por el positivismo contemporneo-, se inspira en el aristotelismo tradicional y su ontologa conceptualista, como era ya visible en su faceta lgica y de filosofa de la ciencia.

La crtica de la especulacin tiene su fundamento en el conocimiento histrico. Aqu se revela un rasgo del historicismo sacristaniano: la historia es fuente de conocimiento emprico para ciertas disciplinas, que es una reformulacin de la nocin orteguiana de experiencia histrica. El matiz sacristaniano consiste en el acento sobre la cientificidad, es decir, la conceptuacin sistemtico-racional de la experiencia: no son tampoco la potica ni la esttica las que juzgan del carcter conservador, reaccionario o revolucionario de una obra de arte; sino la crtica, en cada tiempo y lugar (SPMI 61). La relatividad histrica de las categoras -implcita en la expresin 'cada tiempo y lugar'- juega un papel principal en la definicin de su carcter; esa relatividad histrica es 'situacionista': una obra de arte slo puede ser juzgada en su significacin dentro del contexto cultural en el que aparece y la misin de la crtica es la de desentraar esa significacin. Sacristn puede encontrar aqu una cercana de su pensamiento al de Gramsci: la mencin de la crtica como instancia decisoria suprema del carcter revolucionario o no de una manifestacin cultural remite al programa gramsciano de crtica de la cultura.

Otro rasgo caracterstico de Sobre el realismo en el arte, es que Sacristn ha asimilado ya ciertos aspectos de la filosofa de la prctica gramsciana, que han de formar el fundamento bsico de su propio filosofar. Si Sacristn en 1954 haba definido la naturaleza humana como convencin social, en 1965 encuentra criterios que delimitan el convencionalismo de la cultura: la prctica y el sentido comn. Sacristn apela al `sentido comn', al pensamiento fundado en la prctica social cotidiana, como instancia decisoria de las convenciones tericas: por lo dems, el sentido comn -sobre todo cuando se afina en sentido crtico- tiene algunos instrumentos para zanjar entre esas relatividades tericas (SPMI 56). Recurdese que Gramsi define la filosofa como sentido comn crticamente afinado. Toda teora, incluso la ms emprica y positiva, est construida desde la convencin y esta convencionalidad terica slo admite la decidibilidad en la prctica: as ocurre siempre en cuestiones de mtodo, la ltima palabra de las cuales dice la prctica, la de la investigacin misma o la de la vida social en general (SPMI 55).

La prctica es la instancia decisoria y la forma que toma en la vida social es el sentido comn; ste se crea en la autoproduccin colectiva de la vida humana por el trabajo. Hay un punto de vista desde el cual este texto podra ser una cierta afirmacin de pragmatismo que confirmara el giro analtico de Sacristn desde 1965. Pero la interpretacin desde el Gramsci de los Quaderni del carcere, que propugna una teora del sentido comn que se corresponde con la prctica del hombre trabajador y que afirma que 'todos los hombres son filsofos', es la ms fuerte.

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A pesar de los rasgos comunes de ambos pensadores, Sacristn critica a Gramsci por su ideologismo en el escrito de 1967 titulado La formacin del marxismo de Gramsci -texto corregido de una conferencia en el Ateneo de Pontevedra y publicado en Sobre Marx y marxismo a continuacin del texto sobre el realismo en el arte-. La polmica anti-ideolgica, que Sacristn haba emprendido, primero, como crtica del zdhanovismo desde 1963, se profundiza y ampla en ese escrito sobre Gramsci de 1967. Este escrito es una reconstruccin filolgica del pensamiento de Gramsci a partir de su formacin como pensador bajo el influjo del idealismo italiano. Sacristn comienza en este artculo por mostrar cmo alcanza Gramsci una comprensin revolucionaria del proceso histrico a partir del idealismo. Este anlisis conduce a Sacristn a concluir: En efecto, el problema doctrinal de Gramsci ha sido el mismo de Lenin: recuperar un marxismo revolucionario frente a la visin reformista social-demcrata del pensamiento de Marx. E incluso los caminos seguido por ambos pensadores y dirigentes polticos tienen un elemento comn: ambos se han apoyado para conseguir esta recuperacin en la tradicin idealista (SPMI 77).

El idealismo es lo que plantea las tareas revolucionarias y el fundamento de la dialctica materialista, como seal Marx en las Tesis sobre Feuerbach. Y es el idealismo de Gramsci, heredado de la tradicin culturalista y anticientfica de la filosofa italiana, lo que le permite enfrentarse a las tesis tericas de la socialdemocracia, fundadas en una comprensin mecanicista y positivista del proceso histrico. Lenin por su parte recurri a la filosofa de Hegel para establecer el polo idealista de la dialctica de su pensamiento. El problema es cmo solventar las mediaciones entre el ideal revolucionario y la realidad material, y uno de los mayores mritos de Gramsci consiste precisamente en haberse planteado este problema y haber intentado una solucin -el valor que tiene la presentacin veraz y honda de un problema real (SPMI 83)-. Sacristn insiste que Gramsci no ha dado con una solucin satisfactoria desde el punto de vista materialista5. Pero el planteamiento correcto del problema es ya la mitad del camino para su solucin. Gramsci recorri el camino sin llegar a la meta -quizs por la muerte prematura en la crceles fascistas, como recuerda Sacristn (SPMI 81)-. Por su parte, Sacristn ofrece en el mismo artculo un esbozo de su propia solucin al problema: Gramsci no ve pues la posibilidad de que la mediacin entre la fuerza social (la energa de la clase obrera) y la intervencin revolucionaria sea de naturaleza cientfica, de la naturaleza del programa crtico; para l, la nica mediacin posible es una nueva ideologa, la adopcin por el marxismo de la forma cultural de las religiones y de los grandes sistemas de creencias, sintticos y especulativos de la tradicin (SPMI 80).

Como se ha visto tambin, en el artculo sobre Lukcs superar la nocin de concepcin del mundo es plantearse la cuestin del programa crtico como mediacin -lo que significa la inmediata politizacin del filosofar6-. El punto principal de la crtica de Sacristn, que se repite en el artculo sobre Lukcs lo mismo que en el de Gramsci, es la concepcin ideologista del marxismo: por ese camino de ideologizacin de todo hecho de conocimiento, llega Lukcs a posiciones parcialmente infectadas por cierto irracionalismo, esto es, a posiciones de recusacin implcita de la actividad cientfica [...] (SPMI 93).

Ese problema es el mismo que se le ha planteado a la ciencia sovitica. El problema de la concepcin del mundo es, pues, la imposicin de lo especulativo sobre lo cientfico. El autntico programa marxiano es el de la crtica de la ideologa: para el marxismo contemporneo la insistencia en la inspiracin crtica de Marx y, por tanto, la reanudacin de su crtica de lo ideolgico y la eliminacin de especulacin ideolgica en el pensamiento socialista es el programa ms fecundo que pueda proponerse (SPMI 83-84). A pesar del planteamiento correcto del problema la solucin gramsciana del mismo es insufiente para la concepcin cientfica del mundo, que exige un planteamiento y una solucin cientficas y no ideolgicas de las mediaciones. Por eso, Gramsci ha establecido tesis incompatibles con el pensamiento de Marx: dos tesis [gramscianas] incompatibles con la crtica de Marx (y de Engels) a la ideologa: primera, la admisin de la validez futura de la filosofa como visin sinttica o constructiva del mundo; segunda, la comprensin del materialismo histrico como un producto cultural funcionalmente idntico a la religin, o sea, como un producto cultural ideolgico (SPMI 81).

Sacristn considera imprescindible criticar el ideologismo de los clsicos marxistas, con el objetivo doble de depurar por un lado la incoherencia de esta actitud ambivalente hacia la ideologa -fundamentada en su caracterizacin positiva o negativa: ideologa reaccionaria o ideologa revolucionaria- y fundar as un nuevo criterio no ideolgico de organizacin racional de la prctica -el programa crtico-; pero Sacristn es consciente de los peligros de esa actitud y pide que no se confunda esta actitud con la ideologa del final de las ideologas, tan de moda entre los tecncratas del Opus Dei: el peligro de la moderna ideologa neocapitalista del tecnicismo y del final de las ideologas -que es ella misma la ideologa del fatalismo, muy adecuada para el capitalismo monopolista- (SPMI 84).

Tambin en el artculo sobre Lukcs, Sacristn plantea el mismo problema. Ofreciendo una segunda explicacin del significado de esa ideologa del 'final de las ideologas', en la siguiente cita que Sacristn extrae de las pginas del propio Lukcs: La seguridad social de la burguesa, su confianza en la 'perennidad' del auge capitalista, conduce a una repulsa y eliminacin de los problemas relacionados con la concepcin del mundo[...] (cita de El Asalto a la razn en SPMI 109). Pero si Lukcs ha sacado de esta tesis la conclusin de la validez de la concepcin del mundo, esta conclusin ya no es vlida para Sacristn por la existencia de un nivel diferente de desarrollo de las fuerzas productivas. Precisamente la ausencia de una concepcin del mundo burguesa es un sntoma de su predominio como clase: su ideologa es la ideologa natural de la sociedad y la tesis del final de las ideologas es una forma de evitar la crtica de la ideologa. Esa percepcin del problema es consecuencia de la experiencia prctica poltica de Sacristn (ver doc.7-1966 y Discurso al II Congreso del PSUC: "Uni Democrtica es actualmente un grupo de actividad nula [...] muy convencidos -con cierta razn- de que llegados el momento de unas elecciones, por ejemplo, la influencia de la Iglesia habr hecho el trabajo que ellos polticamente no han hecho"). La conclusin de Sacristn no es la reconsideracin de la ideologa como concepcin del mundo, sino el reconocimiento de la existencia de ideologas y su crtica consecuente. Sacristn ha recordado adems, a continuacin, que la desaparicin de la filosofa es una previsin de Engels en el Anti-Dhring y entra, por tanto, dentro del programa crtico.

La crtica de la ideologa de Marx, su actitud crtica ante la filosofa especulativa, se reconoce as como uno de los componentes bsicos del marxismo. Gramsci no recogi este elemento fundamental de la herencia de Marx, pero fue capaz al menos de plantear el problema de la mediacin entre el ideal revolucionario y las fuerzas sociales que han de plasmar el ideal, mediacin que segn Sacristn puede adoptar dos formas: Gramsci[...] ha suscitado uno de los problemas hoy ms actuales en el pensamiento revolucionario -el del ideologismo y el criticismo- (SPMI 76). Adems, Gramsci ha ofrecido una valiosa aportacin al desarrollar el principio de la prctica (SPMI 83), como resolucin de la mediacin entre idealismo y materialismo, que es precisamente la solucin marxiana al problema en las Tesis sobre Feuerbach.

Sacristn subraya la importancia del historicismo gramsciano y sus aportaciones tericas principales a travs de los conceptos de 'bloque histrico' (SPMI 79-80), 'acto histrico' (SPMI 74), 'centro de anudamiento' y 'hegemona', que Sacristn cita en su artculo. Especialmente importante es el concepto de bloque histrico7. Sacristn explicita adems su profesin de leninismo, asocindolo al leninismo de Gramsci: son posibles revoluciones proletarias (proletarias en sentido estricto: modernas) cuyo resultado directo no sea el socialismo, sino la garanta de evolucin rpida hacia el socialismo (SPMI 77).

Esbozndose adems aqu la reflexin sobre el pensamiento de Lenin que realizar Sacristn en 1971, centrada en la clebre frmula que ve la esencia del pensamiento de Marx en el anlisis concreto de la situacin concreta (SPMI 77). Finalmente, en este artculo, Sacristn disea un breve esquema de la evolucin del marxismo en el siglo XX -los fenmenos involutivos de la filosofa marxista de los decenios anteriores a 1956, y la sucinta descripcin de las dos corrientes, hegeliana y antihegeliana, del marxismo de los aos 60-70 (SPMI 78)-.

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La reconsideracin de la nocin de concepcin del mundo es hecho por Sacristn en su artculo escrito en noviembre de 1967 sobre Gyrgy Lukcs, titulado Sobre el uso de las nociones de razn e irracionalismo por Gyrgy Lukcs. Este artculo, que resulta una versin ms madura del escrito sobre Gramsci y en el que adems se profundiza en el problema de la mediacin, es una ampliacin de las ideas ya expuestas en anteriores trabajos y un escrito de sntesis. Est escrito en un momento en que las tensiones entre Manuel Sacristn y el grupo dirigente del PSUC se han incrementado notablemente anuncindose lo que ser la ruptura del ao 69. Por otro lado, en este artculo se percibe la intuicin de Sacristn de que el movimiento comunista se est enfrentando a un nuevo perodo histrico, pero sin los elementos tericos necesarios para hacerlo con xito. Por eso el artculo termina con un acento pesimista acerca de las posibilidades del movimiento obrero: Es poco probable que la lucha de clases en los pases capitalistas y la victoria proletaria donde y cuando se produzca pueda evitar la catstrofe a que tiende la irracionalidad burguesa final contraponindole una imagen de la razn que no lleg a realizarse cuando parecan dados sus presupuestos bsicos (SPMI 113-114).

No habra de pasar un ao para que los sucesos del 'Mayo francs' y de la 'primavera de Praga' vinieran a confirmarle su intuicin.8 Estos hechos fueron, en efecto, la demostracin prctica de que la teora marxista necesitaba una revisin en profundidad. Si Sacristn pudo anticiparse a ellos es porque su experiencia militante en el partido comunista le haba dado sufientes elementos de juicio acerca de las carencias organizativas y las lagunas tericas del movimiento comunista. Sacristn no encontr otra va de intervencin que, por un lado, presentar su dimisin ante la imposibilidad de transformar las estructuras organizativas del movimiento comunista desde dentro y, por otro, realizar la crtica terica que permitiera descubrir el ncleo vlido del marxismo eliminando ambigedades y sofismas dogmticos que entorpecan su desarrollo como teora de la intervencin poltica revolucionaria y liberadora del gnero humano.

El anlisis del pensamiento de Lukcs viene acompaado por una explicacin gentica a partir de su formacin como pensador en la escuela culturalista y diltheyana bajo la influencia de la filosofa clsica alemana, especialmente de Hegel9. La distincin que Lukcs hace entre razn y entendimiento proviene de esta tradicin filosfica, expresada en primer lugar por Kant y mitificada por Hegel. Pero en el anlisis de Sacristn esta distincin no implica facultades psicolgicas distintas, sino dos tipos de afirmaciones sobre el mundo: entre entendimiento o determinaciones de la reflexin (aplicacin adecuada, exacta y esttica de las categoras lgicas) y razn o discurso dialctico, es la distincin entre proposiciones demostrables dentro de una teora en sentido estricto (o argumentables con el mismo tipo -no grado- de validez en el seno del conocimiento vulgar pre-teortico) y proposiciones no susceptibles de demostracin en sentido fuerte (SPMI 98).

Dialctica o argumentacin de la razn es trmino que se refiere a las finalidades y las valoraciones, por tanto al movimiento tendencial que constituye la orientacin de la prctica. Pero la racionalidad de una sociedad industrial se fundamenta en la aplicacin de la ciencia a la produccin y sta se rige por un razonamiento que abstrae precisamente valoraciones y finalidades. El problema planteado es cmo volver a introducir la finalidad en la prctica una vez abstrada por el anlisis cientfico. Que la resolucin del problema haya sido encomendada por Sacristn a la categora de 'programa crtico', es ndice de un politicismo que es la herencia ms propia de Lenin, herencia que Sacristn, no sin precauciones crticas, ha recibido. Con su afirmacin de la razn, Lukcs ha mostrado una direccin de la lucha intelectual contra la sociedad capitalista: la recuperacin del ideal utpico de razn como horizonte de la prctica comunista: para librar esa batalla, Lukcs, bajo el efecto de las dos guerras mundiales (tan irracionalmente cientficas) desencadenadas por el imperialismo, tiende a apoyarse en el pasado: la razn-armona que contrapone al racionalismo sectorial globalmente irracional de los monopolios muestra el corte de la utopa que anim a los clsicos de la burguesa ascendente y, sobre todo, al joven Hegel (SPMI 113).

El texto es muy crtico respecto a Lukcs. ste tiene por costumbre no definir los trminos que emplea (SPMI 91), pero la metodologa propiamente cientfica se fundamenta en una sistematizacin que parte de la definicin de un mbito de aplicacin de la teora, como muestra la axiomatizacin lgico-formal de las teoras cientficas. Pero Lukcs rechaza la lgica formal por considerarla ligada a ideologas conservadoras (SPMI 96)10. Sacristn cita adems la crtica de Lukcs a Adorno (SPMI 87-88); crtica, que l mismo comparte, al filsofo que se refugia en un ideal tico inalcanzable, para eludir las luchas sociales concretas. En este sentido Juan Carlos Garca Borrn cita en su artculo de mientras tanto 30-31 de mayo de 1987 una carta de Sacristn en la que se hace referencia a Las manos sucias de Sartre y a las 'almas bellas' de Hegel (op.cit.p.54); es decir, Sacristn manifiesta la necesidad de adoptar un compromiso, an a costa de tener que participar en luchas polticas que puedan herir la sensibilidad moral del que participa en ellas. Esta es la justificacin de Lukcs, del valor de sus escritos como armas de combate, a pesar de su 'mala conciencia de intelectual'. Quizs nada como esta contradiccin plantea el problema de la verdad en sus relaciones con la experiencia y la finalidad. Pues si la finalidad constituye un elemento esencial de la interpretacin de la experiencia, no es menos cierto que la experiencia prctica constituye el elemento crtico de la finalidad y sus mediaciones. La verdad es precisamente esa relacin dialctica, que se constituye como programa crtico y que no puede ser ya concepcin del mundo, aceptacin simplista de axiomas indemostrables entendidos como ciencia: la concepcin cientfica del mundo debe partir de los postulados de la ciencia, pero estos mismos postulados niegan la posibilidad de existencia de una tal concepcin del mundo.

Esa misma crtica es la contenida en el reproche un tanto injustificado a Sartre, pues ste ha dejado dicho en la Crtica de la razn dialctica que su modo de pensar se identifica ms con Engels que con Marx. Pero lo que Sacristn ve como un error es cierta tentacin de positivismo en Sartre, y por tanto cierta formulacin cercana a la de la 'alianza impa' -la frecuente tendencia de muchos cientficos de esta poca de grandes cambios histricos a refugiarse en la mstica sinrazn una vez cumplidas las horas de laboratorio, pizarra o mesa de trabajo (SPMI 107)-.

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En 1968 Sacristn escribe su prlogo a Socialismo y filosofa de Antonio Labriola, publicado con el nombre Por qu leer a Labriola. Hay una cierta congenialidad del pensamiento de Labriola con las ideas que Sacristn est tratando de desarrollar en los aos 60: una formulacin no positivista ni ideolgica del marxismo. Los rasgos de esta formulacin son, expuestos por el orden en que aparecen en el escrito de Sacristn, el anti-economicismo -como forma crtica del positivismo-, la tesis de la independencia filosfica del marxismo -que implica su carcter no ideolgico-, y la tesis de la primaca ontolgica y epistemolgica de la prctica. Pero, adems, el carcter de mera orientacin programtica para la teora marxista (SPMI 121) de sus escritos, carcter que obedece a las caractersticas de la personalidad de Labriola como hombre centrado en la intervencin pblica, es un motivo paralelo a la actividad poltica de Sacristn en los aos 60. El apoyo terico en Labriola es as el revelado positivo de la crtica negativa del ideologismo en el marxismo.

El anti-economicismo de Labriola es reconocimiento de la prioridad terica del punto de vista histrico, en el cual lo econmico acta como base estructural de lo dems (SPMI 122). La independencia filosfica del marxismo significa que la doctrina lleva en s las condiciones y los modos de su propia filosofa (cit. de Discorrendo di sozialismo e di filosofia, SPMI 123). Esta afirmacin tiene para Sacristn un hondo contenido: La falta de precedentes del marxismo est para Labriola precisamente en la rotura con esa fragmentacin del pensamiento, en la rotura con el viejo axioma de la teora de la ciencia que niega el conocimiento cientfico de lo particular [...] y en la produccin consiguiente de un tipo de actividad intelectual que, sin necesidad (ni posibilidad) de introducir ninguna supuesta ciencia particular nueva, es, sin embargo, global novedad cientfica al mismo tiempo que prctica (SPMI 124).

Esto permite, adems, a Sacristn encontrar una definicin para uno de sus trminos favoritos, el adjetivo 'sustantivo': sustantivo es exclusivamente el conocimiento de lo concreto, el cual es un conocimiento global o totalizador que no reconoce alcance cognoscitivo material (sino slo metdico-formal) a las divisiones acadmicas (SPMI 124). Sacristn est dando pasos de este modo para la definicin del pensamiento de Lenin de 1970: el marxismo es conocimiento racional de lo concreto, de la complejidad real y excluye todo reductivismo a la sociologa, a la economa [...] o a cualquier otra teorizacin parcial o abstracta (SPMI 125). Pero aqu se seala un rasgo de la interpretacin del marxismo por Sacristn: conocer es realizar un proceso de sntesis a partir de los elementos de lo complejo analticamente aprehendidos. La idea de dialctica es identificada, a partir de esa concepcin, con la nocin de sntesis; el mtodo dialctico es pensado como la interaccin entre noticias abstractas para la construccin de la sntesis racional finalsticamente orientada.

El tercer rasgo del marxismo de Labriola que Sacristn subraya es la acentuacin de la prctica, que -como se ha visto- escapaba al Engels del Anti-Dhring: que el materialismo histrico parte de la praxis, del desarrollo de la libertad laboriosa, y que, al igual que es la teora del hombre que trabaja, as tambin considera la ciencia misma como un trabajo (SPMI 131).

La prctica racional es el trabajo y la actividad cientfica, pero la segunda es continuidad del primero en las condiciones de la sociedad moderna. Ms adelante Sacristn subraya la siguiente frase de la IV Carta de Labriola a Sorel que ha servido de inspiracin a Gramsci: "la filosofa de la praxis [...] es la mdula del materialismo histrico" (SPMI 132). La comprensin de Labriola de la primaca de la prctica tiene un rasgo de profundidad especfico, cuando la aplica a la ciencia o afirma que pensar es producir. Pues aqu surge un elemento de la reflexin de Sacristn en su explicacin de la crisis del marxismo, causado por una insuficiente comprensin de la metodologa cientfica y del papel de la ciencia como fuerza productiva.

Por otro lado, tambin Labriola aporta argumentos para la crtica de la filosofa como disciplina acadmica que Sacristn est haciendo en paralelo con su trabajo sobre el marxismo, en texto que se ha de analizar ms adelante: as se lee en la V Carta a Sorel que el marxismo [...] es uno de los modos segn los cuales el espritu cientfico se ha liberado de la filosofa sustantiva (SPMI 129). La filosofa no es sustantiva sino un determinado grado de abstraccin; lo sustantivo es el conocimiento concreto que se logra mediante la prctica racional, (racional = mediada por el programa crtico). Hay que tener en cuenta que Labriola reconoce, como lo hace Sacristn, que existe una forma de la filosofa que es simplemente un grado, una forma, un estado del pensamiento respecto de las mismas cosas que entran en el campo de la experiencia (SPMI 128). Filosofa es un grado de abstraccin -reflexin sobre la prctica cientfica-; una forma 'global o totalizadora' de pensar -con una totalizacin que construye lo concreto tomando en cuenta la posicin de fines universales-; un estado de crtica activa, -'no existe filosofa, existe filosofar' hemos visto decir a Sacristn siguiendo los pasos de Kant-.

Y finalmente, otro elemento que Labriola subraya, y que Sacristn puede utilizar como parte de su propio programa de investigacin, es la relacin entre la filosofa escolstica en que se ha convertido el marxismo sovitico y el autoritarismo burocrtico de la forma estatal sovitica y de los partidos comunistas: la ltima raz de la escolstica es el autoritarismo. Por eso se puede considerar como redondeo de toda esta temtica la concluyente recusacin de toda autoridad doctrinal por Labriola (SPMI 130).

Esta afirmacin debe entenderse en relacin con el doc.128-1967 que refleja los problemas de la organizacin de intelectuales de Barcelona, y donde se afirma que la direccin del partido ejerce un control autoritario 'casi policaco' de los miembros del mismo. Sacristn identifica el marxismo escolstico, predominante en la U.R.S.S. y entre los cuadros dirigentes de los partidos comunistas, con el autoritarismo ejercido por la burocracia sobre el movimiento comunista. Esto se hace sentir especialmente entre los intelectuales, porque cualquier iniciativa creadora se encuentra severamente limitada por los cuadros dirigentes. Pero es precisamente, a juicio de Sacristn, entre las fuerzas intelectuales de donde deben surgir las fuerzas renovadoras del marxismo para el nuevo perodo postestalinista de la historia del comunismo (doc.78-1963).

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Despus de haber analizado el pensamiento de Gramsci y de Lukcs, Sacristn dirige sus instrumentos analticos hacia el filosofar Lenin. Un libro de Garaudy sobre Lenin le da pie para un primer acercamiento crtico. Este libro fue comentado por Sacristn en una resea para la revista terica del PSUC dirigida desde 1967 por l, (Nous Horitzons, n.17, 2n trimestre, 1969). En primer lugar, Sacristn no deja de insistir, como ha hecho desde 1963, en la crisis del marxismo: La gravedad de los problemas con los que hoy se enfrenta el movimiento comunista revela ya con tanta claridad la inutilidad de la literatura comunista inautntica, de tantos tratados y manuales con todos los problemas del mundo resueltos, que la lectura de los escritores marxistas que de verdad piensan -agrade o no lo que piensen-, es hoy recomendable incluso como ejercicio poltico.

Para Sacristn lo importante del escrito de Garaudy estriba en, por una parte, su falta de respeto por la definicin universitaria de la filosofa. Y adems en que: Garaudy acenta sobre todo la insistencia de Lenin en la importancia del factor subjetivo en la historia y las enrgicas tomas de posicin antidogmticas y antisectarias de diversos textos de Lenin. Con estos rasgos, su escrito se opone no slo al derechismo economicista y al izquierdismo sectario, sino tambin a la degeneracin burocrtica del socialismo11. Sacristn tena bastantes motivos experienciales para hacer esa crtica, pues su propia lucha poltica en el interior del partido le permita entrever, a travs de una generalizacin inductiva que se apoya en el conocimiento de los problemas a los que se enfrentan otros tericos marxistas relevantes -especialmente como ya se ha indicado, Togliatti y Lukcs-, los problemas con los que el movimiento comunista se enfrentaba a escala mundial. De aqu la investigacin sacristaniana, que se dirige a encontrar el sentido filosfico de la intervencin de Lenin en la historia humana del siglo XX, para reconstruir la matriz terica del movimiento comunista. Los dos ensayos de 1970 sobre Lenin representan de alguna manera la culminacin del proyecto terico que Sacristn formul en los aos 60; este proyecto terico atraves analticamente, primero, algunas consecuencias prcticas -experiencia poltica en el PSUC- y tericas del leninismo -Stalin y Zdanov, el realismo en el arte, la tesis de Gramsci y Lukcs-, estudi tambin alguno de los precedentes tericos -Marx, Engels, Labriola-, y analiz alguna de las interpretaciones con ms vigencia -principalmente Garaudy, pero tambin Vittorio Strada y Louis Althusser (citados por Sacristn en SPMI 133 y 134 respectivamente)-. Finalmente, Sacristn escribi sus dos ensayos sobre Lenin como aportacin terica al leninismo.

El primero de estos ensayos, el ms largo, El filosofar de Lenin, se present como conferencia en Barcelona, fue editado como cuadernillo por el PSUC y apareci luego como prlogo a Materialismo y empiriocriticismo de Lenin. El segundo es un texto ms corto, con forma de artculo, Lenin y la filosofa escrito para el Correo de la Unesco, pero que permaneci indito hasta su publicacin en SPMI (1983). Este segundo texto es un resumen del primero y en l las tesis de Sacristn estn formuladas de modo ms conciso.

En 1970 Sacristn haba dado un paso importante en la evolucin de su posicin poltica, al abandonar los organismos dirigentes del PSUC en 1969. La reafirmacin de leninismo al ao siguiente es la definicin programtica de una lnea poltica que se diferenciaba de la oficial en el PSUC y que deba crear su propia corriente de opinin en el seno del Partido. De hecho la recensin del libro de Garaudy sobre Lenin en Nous Horitzons fue una primera definicin poltica de una lnea diferente respecto a la direccin oficial del Partido, por cuanto la crtica del sectarismo y el oportunismo all expuesta es paralela a las objecciones que Sacristn opone a la direccin del Partido en el momento de su dimisin.

La tesis crtica principal respecto del filosofar de Lenin en el trabajo de Sacristn viene dada por la siguiente formulacin: el idealismo de Hegel consagr una percepcin mejor de la historia; el de empiriocriticistas y neopositivistas ha favorecido una percepcin mejor de la estructura y funcionamiento de las teoras cientficas (SPMI 181). Es sabido que Lenin, que ha construido su punto de vista filosfico a partir de Hegel, dedic su Materialismo y empiriocriticismo a criticar las versiones contemporneas del positivismo, especialmente Mach y Avenarius, que haban influido en un sector de los intelectuales bolcheviques, encabezados por Bogdnov. ste haba buscado la sntesis del empiriocriticismo, como filosofa de la ciencia, con el marxismo, como ciencia de la historia. Lenin, preocupado sobre todo por introducir el punto de vista de la lucha de clases en la teora y la teora en la lucha de clases -segn una tesis de Louis Althusser sobre el filosofar de Lenin recogido por Sacristn (SPMI 157 y 176)-, simplifica la cuestin, reduciendo todas las teoras a dos clases, idealistas y materialistas, y reduciendo todo idealismo a una variedad de ideologa conservadora, -las tendencias que en filosofa promueven el descrdito o la negacin de la realidad (SPMI 177)-. Pero esta reduccin impide a Lenin entender los matices conceptuales que hacen posible la interpretacin racional de la ciencia -matiz es concepto-, peculiaridades de lxico que pueden tener importancia cientfica o acaso ideolgica, en ambos casos de inters para la compresin del reflejo sobrestructural de la lucha de clases (SPMI 135). Por eso, en el ao 1983, Sacristn afirmar refirindose a este problema -en la entrevista concedida a la revista Dialctica de la Universidad de Puebla en febrero de 1983-: Nunca me gust la epistemologa predominante en la tradicin marxista. Siempre me pareci que en ese campo eran mejores las escuelas marxistas minoritarias. Por ejemplo, que entre Bogdnov y Lenin el que llevaba la razn era Bogdnov; en el terreno epistemolgico, se entiende, no en el poltico, en el que seguramente era ms realista Lenin (SPEPA 101).

La simplificacin de Lenin de los problemas de teora de la ciencia, por considerarlos derivados de un punto de vista idealista, es un obstculo para el desarrollo de la teora marxista en la nueva poca caracterizada por la utilizacin cada vez ms intensa de la ciencia en al produccin. Sacristn subraya: la aportacin de Mach (y de otros autores relacionados con l) a la comprensin del modo de constituirse las teoras cientficas [...] estos problemas y las soluciones que se les da van repercutiendo ya hoy en la misma produccin material [...] (SPMI 178-179). Lo cual envuelve la consciencia de que los pases socialistas estn quedando retrasados en la aplicacin de la ciencia en la produccin a travs de la tecnologa.

El error de los empiriocriticistas es haber tomado sus afirmaciones disciplinares por afirmaciones sobre el mundo fsico, y en ello la crtica de Lenin es acertada: presentado as, como afirmacin sobre el mundo fsico (y no sobre el mundo o idea reguladora de la fsica), el empiriocriticismo o primer positivismo tiene que soportar que se le trate de idealismo (SPMI 180). Ntese que el matiz kantiano no impide a Sacristn apoyar las tesis de Lenin, aadiendo a la investigacin epistemolgica kantiana el postulado de existencia del mundo real -requisito para afirmar la intervencin activa del ser humano en la naturaleza-. La diferencia de lenguaje entre la ciencia y la cotidianeidad es una diferencia ontolgica que debe verse desde el punto de vista relativista, como ya se ha sealado. As lo recoge el hermoso verso de Rafael Alberti sobre la teora heliocntrica: se mueven pero estn quietos/ y el mundo sigue girando.

La afirmacin materialista de objetividad del mundo natural -de existencia de un mundo ms all de nuestra captacin del mismo a travs de los sentidos- es fundamental para establecer la prioridad ontolgica y epistemolgica de la prctica. Se trata de nuevo de distinguir entre los planos lgicamente independientes del entendimiento y la voluntad, del ser y del deber. La afirmacin ontolgica no es entonces metafsica, porque es ante todo afirmacin de la voluntad de verdad, la existencia de un mundo que se descubre por la expriencia, correspondindose as con la idea.

La necesidad del desarrollo cientfico exiga a principios de siglo la construccin de una tcnica analtica de los conceptos cientficos, y esto es lo que Lenin ha pasado por alto. De aqu que la propia produccin en los pases socialistas se vea acogotada por una formulacin dogmtica del leninismo, el zdhanovismo -como seal Sacristn ya en 1958-. Sacristn ir profundizando en el transcurso de los aos esta tesis, hasta llegar a formular como programa que la sociologa de la ciencia -es decir, el campo de trabajo de la filosofa de la ciencia desde Thomas Kuhn- debe ser uno de los principales campos de la investigacin marxista (en El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia, SPMI 366).

El segundo problema al que se enfrenta Sacristn en estos trabajos sobre Lenin, es el de la ideologa. La cuestin viene ahora planteada por Sacristn en su reflexin acerca del papel de la filosofa. l mismo se responde con una observacin de Althusser: Lenin, piensa Althusser, define la esencia ltima de la prctica filosfica como una intervencin en el dominio terico[...] La filosofa, precisa Althusser, representara la poltica [...] cerca de las ciencias, y ,viceversa, la ciencitifidad en la poltica, cerca de las clases en lucha (SPMI 157).

Sin duda esta es la expresin desarrollada de la nocin de programa crtico, que ms arriba se ha esbozado. Ahora bien, Sacristn ha trabajado en una distincin dentro de la filosofa entre la filosofa acadmica y la filosofa como tal (vd. comienzo de Al pie del Sina romntico (1967), SPMII 339, o Sobre el lugar de la filosofa en los estudios superiores (1968), SPMII 356 y ss.). La primera es ideolgica, una mscara de los intereses econmicos de los funcionarios subordinados a la organizacin capitalista de la produccin; lo que se muestra principalmente porque la institucin acadmica reprime su politizacin, lo cual sera la forma de ser autntica de la filosofa siguiendo la observacin de Althusser. Para la segunda clase de filosofa, la que se encuentra entre cientficos, artistas y hombres de accin (SPMII 339), Sacristn encuentra una expresin de Marx: es la 'filosofa como filosofa'. Qu es la filosofa como filosofa para Marx? Sacristn responde con el texto de Marx -Aportacin a la crtica de la filosofa del derecho hegeliano-: la filosofa es, como la religin, reflejo invertido y falsa conciencia: un repertorio de ideales, como suele decirse, o sea, un repertorio de objetivos y finalidades, que no se perciben como tales [...] es una formulacin elptica de estadios de vida no alcanzados (SPMI 154-155). Pero Marx advierte que las condiciones de la caducidad de la filosofa como filosofa no se presentan sino en el futuro que la misma filosofa programa con falsa consciencia, abolir (realmente) la filosofa es realizarla (SPMI 155).

Por eso, Lenin ha considerado la filosofa como ideologa y falsa consciencia. Hay aqu, por tanto, una antinomia, puesto que la filosofa es a la vez falsa consciencia, ideologa, y una lucha por la clarificacin de la conciencia, pues la lucha poltica que exige una consciencia aproximadamente verdadera de la realidad social y del mundo. Para resolver esta antinomia Sacristn aclara el sentido de falsa consciencia: Que una consciencia sea falsa no implica necesariamente la falsedad de sus contenidos. Falsedad de la consciencia, en el sentido de la doctrina marxiana de las ideologas, es falsedad de la intencin u orientacin conceptual de la consciencia (SPMI 184). Puesto que la conciencia es la recepcin de los ideales filosfico-religiosos y los criterios sociales de evaluacin moral, la falsa conciencia es esencialmente una distorsin en esos ideales y valores.12 Por tanto, en una conciencia falsa hay contenidos verdaderos, no hay conciencia falsa completamente, en el sentido de todos los contenidos falsos, del mismo modo que no existe el Absoluto de Hegel, puesto que los seres humanos son seres materiales condicionados por sus circunstancias.

Pero entonces, cmo es posible la llegada de una consciencia no ideolgica, no falsa? La solucin a esta pregunta es la nocin de proceso histrico: la consciencia verdadera, la abolicin-superacin de la filosofa, se crea a travs de la experiencia histrica de la humanidad. Se trata de una antinomia cuya resolucin es dialctica, procesual; Sacristn menciona aqu la teora engelsiana de la asntota, que es una tesis propiamente kantiana y que recuerda Concepto kantiano de historia: la historia es un proceso infinito de descubrimiento de la verdad en todos los rdenes de realidad. Y la filosofa, en el sentido de ideologa o concepcin del mundo, que representa la posibilidad de una superacin de la filosofa es el materialismo. Pero el tema requiere una descripcin ms precisa, para evitar una falsa confianza en la ambiga nocin de 'concepcin del mundo', previamente criticada por Sacristn. Por ello, Sacristn dedica la ltima parte de El filosofar de Lenin, a describir cmo se genera este proceso descubridor de la consciencia verdadera.

Sacristn parte de una afirmacin de Lenin en Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo: la filosofa de Marx es el materialismo filosfico acabado, en el sentido de consumado o perfecto (SPMI 159). A partir de este momento Sacristn habla de 'materialismo consumado', distinguindolo del materialismo en la tradicin filosfica. Las caractersticas de este materialismo consumado son la concrecin y la prctica. Materialismo acabado es materialismo basado en los principios de concrecin y de la prctica (SPMI 166): el conocimiento histrico-poltico es conocimiento de concreciones, de particulares formaciones histrico-sociales, de clases determinadas, de procesos singulares, de universalidades concretas o totalidades concretas (SPMI 161).

Cmo se puede alcanzar esta concrecin del pensamiento?, y, sobre todo, cmo puede tener sta una validez racional, si no existe ciencia de lo particular? El principio de la concrecin, o de la totalidad concreta, alumbra en este texto la nocin de lo que Lukcs llamara ms tarde mtodo lgico-gentico o gentico-sistemtico, para afirmarlo como esencial al pensamiento marxista (SPMI 163). Sacristn aclara la ambigedad de la palabra mtodo en el contexto lukcsiano: el pricipio de concrecin significa para Lenin un "desideratum cognoscitivo" (SPMI 164, nota 25): el principio de concrecin es en Lenin regulador o programtico, mientras que el principio instrumental, el principio de mtodo en sentido estricto, es el de la abstraccin o el anlisis (SPMI 164). De este modo el principio de concrecin adquiere las caractersticas que tena el programa crtico diseado en 1967: El conocimiento de lo concreto se tiene que conseguir mediante la interaccin dialctica de las varias noticias abstractas, generales; tiene que recurrir a abstracciones para ir cercando lo singular, porque no hay capacidad de intuicin intelectual [...] Pero hay efectivamente salto cualitativo, pues la suma de abstracciones que dara lo concreto es infinita (SPMI 165).

Hay, por tanto, salto cualitativo en el acto de decisin poltica, acto aproximadamente delimitado por las noticias cientficas y orientado por los valores comunistas del pueblo trabajador. El principio de concrecin fundamenta la racionalidad de la decisin al sentarla sobre las bases del conocimiento cientfico y de los fines racionales de la humanidad. Pero la decisin tiene carcter siempre provisional: por un lado, el conocimiento cientfico se encuentra siempre en transformacin permanente; por otro, la concrecin muestra su insuficiencia por el carcter limitado de los conocimientos que forman la sntesis. La insuficiencia del principio de concrecin exige que ste sea completado con otro principio de determinacin. Por eso Sacristn incluye, siguiendo a Lenin, otro principio, el de la prctica, en el materialismo consumado13. Las funciones del principio de la prctica son, por un lado, el de verificacin del conocimiento -funcin reconocida normalmente, cientfica-, pero adems el de consumacin del conocimiento en su realizacin material como plasmacin de la idea. El principio de la prctica, explica Lenin en una cita que toma Sacristn (SPMI 167), es tomado por Marx de la descripcin de Hegel de la idea como idea de la verdad e idea del bien. Es el principio de actividad como creacin de lo bueno, e introduce en la historia el principio de la creatividad -que Sacristn haba subrayado a principios de los aos 60 a partir del marxista ingls Bernal-. En resolucin, el principio de la prctica, que aparece como realizador del postulado de concrecin, no cumple su funcin catalizadora o nodal por la va mstico-idealista de la identificacin de sujeto y objeto (como lo pensara, en cambio, Lukcs en su primer marxismo). Pero s que ha de realizar el ncleo racional de la utopa idealista (SPMI 168).

La utopas idealistas que forman el subsuelo del pensamiento de Sacristn son el humanismo de la tradicin renacentista peninsular, el ideal de un mundo armnico de la tradicin clsica alemana, la aspiracin al ser humano no alienado. Establecer el ncleo racional de la utopa consiste en formular los principios que deben dirigir una sociedad no alienada, reconciliada consigo misma y duea de su destino. El principio de la prctica muestra la necesidad de una actividad consecuente para la realizacin de este principio. Y a causa de la mutacin permanente de las condiciones histricas, una continua innovacin en las formas prcticas de actuacin. Esta creatividad de la historia, exigida por el principio de la prctica, es la consumacin propia del conocimiento segn el materialismo marxista. El principio de la prctica, dice Sacristn: es una manifestacin caracterstica del materialismo dialctico: su sentido es el de un atesmo epistemolgico que desenmascara el viejo prejuicio identificador de conocimiento y abstraccin [...] La nocin presenta a veces en el texto de Lenin un aspecto tico (SPMI 170).

Precisamente, es la prctica de Lenin, su quehacer revolucionario, su mayor aportacin a la historia del pensamiento. Sacristn cita a Lukcs: la superioridad de Lenin -hazaa terica incomparable- consiste en haber conseguido enlazar concreta y totalmente la teora econmica del imperialismo con todas las cuestiones polticas del presente (SPMI 172). Lo esencial del marxismo de Lenin, dice Sacristn, citando a Lukcs, es el materialismo consumado en la concrecin por la prctica (SPMI 172). Es decir, all donde Hegel pone lo Absoluto para superar la abstraccin, Lenin enuncia el principio epistemolgico de la prctica (SPMI 174). La prctica -adems de constituirse en la creacin de un mundo nuevo, humano y racional-, muestra el error o el acierto de lo postulado tericamente segn sus resultados, la dialctica es tambin esa relacin refutadora/confirmadora de la prctica con la teora.

Se recuerda ahora que Sacristn en el ao 56 haba trabajado sobre la delimitacin de la convencionalidad de los sistemas lgicos, desde su enraizamiento en el lenguaje comn, en una doble direccin, causalidad y finalidad. El principio de concrecin debe funcionar del mismo modo en la interrelacin de los conocimientos cientficos y las valoraciones y finalidades, tal como Sacristn dej dicho en su escrito sobre Lukcs de 1967, eliminando la actuacin caprichosa e irresponsable. Queda claro que incluso esto es insuficiente para una determinacin completa del programa. La incompletud propia del principio de concrecin implica la relatividad y provisionalidad del conocimiento y exige su procesualidad: En el carcter slo relativo de la concrecin conocida, del resultado del conocimiento en cada caso, se funda el reconocimiento de que el conocimiento mismo es un proceso real desarrollado en un tiempo real, no hegeliano, porque el sujeto no ser nunca ni el objeto ni lo Absoluto (SPMI 174).

Finalmente resume Sacristn en Lenin y el filosofar: la constante reconduccin del pensamiento a una cismundaneidad gobernada por el principio de la prctica determina una prctica filosfica, un filosofar, que no consiste en sentar filosofemas, sino en vivir una conducta mental hecha de esfuerzo de conocer y voluntad de transformar (SPMI 175).

Se puede ahora intentar una repuesta a la siguiente pregunta de Sacristn: la autotransparencia propia de la doctrina marxiana de la ideologas, es an ideolgica? (SPMI 185). Tal y como lo vio Lenin, filosofa es an ideologa, y de aqu parte su rechazo a la distincin de matices en cuestiones filosficas que el considera como ideologa (SPMI 173). En la medida en que el marxismo contine siendo una concepcin del mundo ser tambin ideologa. Slo la prctica de los comunistas en la transformacin del mundo decide que el marxismo, como consciencia poltica de stos, no sea ideologa. Slo una prctica ilustrada por el anlisis terico es filosofa en el sentido de Alhusser, intervencin de lucha de clases en la ciencia y de la cientifidad en la lucha de clases. Por eso la filosofa slo desaparecer cuando cese la lucha de clases al desaparecer las clases y desaparezca tambin la poltica como conflicto civil entre las clases, cuando la filosofa haya realizado el ideal utpico-racional.

3. La crtica de la analtica sin sntesis: el caso Bertrand Russell.

Sacristn ha estudiado con verdadero inters la filosofa de Russell. En 1965 publica su prlogo a la edicin catalana de An outline of Philosophie. En ste se puede comprobar que esta dedicacin de Sacristn a Russell tiene motivos congeniales, como lo muestra este pasaje: la circunspeccin metodolgica acostumbra a tener afinidad con la irona, la cual, aunque sea una pasin, no es nunca caliente (SPMII 319). Es probable que Sacristn, que siempre sinti la atraccin de lo irnico y por la circunspeccin metodolgica, haya pensado esta afinidad desde la perspectiva de su inclinacin socrtica de juventud. Tambin otro pasaje del artculo tiene ribetes autobiogrficos: cuando muestra el amplio periplo intelectual de Russell a travs de variadas formulaciones filosficas, para concluir: en una trayectoria intelectual que nunca supera su propio pasado si no es hegelianamente, conservndolo, Russell es todo lo contrario del viejo filsofo sistemtico y tambin [...] todo lo contrario del filsofo moderno (SPMII 320). Otro elemento identificador de Russell, que Sacristn considera valioso y forma parte de su propio trabajo intelectual, viene dado por esta otra referencia textual -acompaada en la pgina anterior por la referencia a Ortega-: Russell ha aportado una contribucin excepcional a esta versin tcnica del radicalismo filosfico, a la investigacin de fundamentos (SPMII 322) refirindose a los Principia Mathematica escritos junto con Whitehead como texto fundacional de la lgica formal contempornea-. Pero adems esta faceta de la labor filosfica de Russell se ha ampliado, nos dice Sacristn, hasta la investigacin del fundamento del fundamento -con los mismos medios racionales con que trabajan los sistemas formales y las teoras- (SPMII 322). Esta investigacin ha sido llevada por Russell como una labor gnoseolgica -conocimiento del conocimiento-. Por eso, Russell es difcilmente clasificable: no es ni un metafsico, por la racionalidad crtica de sus mtodos, ni un positivista, por su dedicacin a cuestiones no meramente formales o positivas. Finalmente, para remachar el clavo de la identificacin, Sacristn habla de la actuacin pblica de Russell, de sus tomas de posicin poltico-morales (SPMII 323). Pero, sin embargo, es aqu donde Sacristn ve dibujarse un vaco en la personalidad filosfica de Russell: Aunque sera un error afirmar que sus tomas de posicin poltico-morales hayan sido incoherentes, es obligado admitir que no proceden por va de deduccin a partir de ningn sistema redondo de juicios de valor [...] Russell piensa y acta sin una concepcin general y con la consciencia de esa falta (SPMII 324).

Frente a la pretensin de criticar este vaco, Sacristn seala que lo que se debe hacer es 'llenarlo', construir un sistema de juicios de valor, el cual habra de estar sujeto al instrumental crtico analtico del filsofo (SPMII 324)14. En 1967, Sacristn vuelve a escribir una breve nota sobre Russell, esta vez para el Suplemento de la Enciclopedia Espasa. All subraya Sacristn que la 'reduccin de la aritmtica a la lgica' -la tesis logicista de Russell- es uno de los logros sintticos ms considerables en una cultura como la contempornea, inveteradamente preocupada por su fragmentacin en especializaciones (SPMII 331). Recordemos que el problema del especialismo preocupa a Sacristn, preocupacin heredada del humanismo de Ortega y redescubierta en los clsicos alemanes, especialmente Goethe.

Pero la pasin analtica irnica de Sacristn no le conduce al fro positivismo lgico, ni al programa logicista. El logicismo ha tenido el acierto de intentar la sntesis de lo cientfico por medio de la axiomatizacin de su estructura lgica. Su fracaso viene demostrado en el teorema de Gdel -imposibilidad de axiomatizar completamente, sin contradiccin, la aritmtica- y ste viene a significar, a travs de la necesidad de introducir la semntica en el estudio de las estructuras de lo cientfico, que no hay formas sin contenido -materialismo- y que, por tanto, no hay estructuras ahistricas del conocimiento; por eso pudo Georg Klaus afirmar en un artculo de la Deutsche Zeitschrift fr Philosophie que el teorema de Gdel era un demostracin de la correccin de algunas tesis bsicas del marxismo, es decir, el historicismo como ciencia fundamental de lo humano es justamente en esta poca, alrededor de los aos 60, cuando se produce el giro historicista de la filosofa de la ciencia, mediatizada por la investigacin de Thomas Kuhn sobre Las revoluciones cientficas-. La dedicacin a la lgica en Sacristn viene compensada por su salir al encuentro de la verdad en la historia, vivencia plena y comprometida del momento histrico que le ha tocado en suerte, vivencia pensada desde la racionalidad de su marxismo. Y es desde este punto de vista que se va a hacer el juicio de Russell quien es de todos modos un personaje digno de admiracin-. La sntesis de conocimientos no es puramente formal, tiene contenido ontolgico. Es ah donde la filosofa analtica y positiva pierde posibilidad de una prctica racional. Lo cientfico especializado es entendido por Sacristn, entonces, como parte de una totalidad que viene a ser el conocimiento y el auto-conocimiento de un todo social segn investigaciones de Quine sobre semntica del lenguaje natural-.

El artculo Russell y el socialismo de Sacristn es el texto de una conferencia dada por l en febrero de 1970, y ha sido publicado en un volumen sobre Russell dirigido por A.J.Ayer. El hecho de que Sacristn situara este texto sobre Russell detrs de sus dos ensayos sobre Lenin, en el volumen I de Panfletos y materiales (SPMI), indica que lo consideraba como un texto de teora marxista. El texto sobre Russell, en efecto, ofrece el contrapunto al filosofar de Lenin, al mostrar un modo de filosofar desde premisas muy distintas. El rasgo ms llamativo de Russell, segn lo muestra Sacristn, es su incapacidad de llegar a una formulacin consecuente de los problemas filosficos de la prctica y la ciencia sociales por hallarse bloqueado el desarrollo de su pensamiento a causa de los prejuicios de clase. Russell posee, adems del inters por el tema, los elementos tericos para desarrollar una teora cientfica de la sociedad: la capacidad de anlisis conceptual y el conocimiento de la filosofa de la ciencia y de la lgica. A pesar de poseer estos intrumentos intelectuales, stos no le han sido suficientes para comprender en qu consiste lo cientfico en materia de filosofa social: en la claridad de la consciencia poltica (SPMI 193) -esta afirmacin es una reformulacin de la tesis de Althusser sobre la labor filosfica de Lenin (vd.supra)-. Esa 'falta de claridad en la consciencia poltica' tiene su causa en sus races sociales: La peculiaridad pequeoburguesa del gran intelectual burgus es el fundamento de dos fenmenos caractersticos: la vacilacin de sus concepciones polticas [...] y la desconfianza y hasta hostilidad con que le miran los mismos que le conceden una modesta cuota de plusvala (SPMI 223).

Lo que caracteriza la posicin poltica de Russell es el intento liberal-socialista de tercera va -entre el capitalismo y la abolicin socialista del mismo-, que implica una concepcin vaga y grandes oscilaciones de las opiniones polticas (SPMI 197). Pero el hecho de que Russell haya adoptado una actitud militante contra la poltica imperialista -lucha contra la bomba atmica, protesta por la invasin americana de Vietnam, militancia pacifista, etc.- es un ndice para Sacristn de que la razn, el buen sentido, es histricamente socialista, incluso cuando no tiene mucha profundidad (SPMI 200) -lo que para Sacristn constituye el fundamento de una poltica de hegemona social de la clase obrera-. Sacristn define as la 'tercera va': si socialismo fuera slo pensamiento terico, Russell sera socialista. Pero socialismo es tambin pensamiento prctico (y prctica), y el pensamiento prctico de Russell, su pensamiento sobre los medios, que quiere decir los medios transitorios, es liberal (SPMI 211).

La falta de 'claridad en la consciencia poltica', contradictoriedad de una consciencia dividida (SPMI 213), es lo que impide a Russell desarrollar una ciencia social. En los intentos de Russell para trabajar tericamente en las ciencias sociales hay una insuficiencia que deriva de sus actitudes de clase15. La incapacidad de Russell para hacer ciencia social se funda en su formalismo16 y su antihistoricismo17, y se deriva, terica o idealmente -el orden del anlisis en la investigacin es inverso al orden de fundamentacin real admitido por el mtodo (SPMI 20)-, de su actitud neopositivista bsica: Hay en su pensamiento una reduccin neopositivista de racionalidad a deductividad, una separacin estricta de los varios planos reales aislados por la abstraccin. Esto pone a Russell muy lejos de su hostilizado marxismo, pues en la gnesis de ste hay que situar ante todo la reflexin sobre esos intermundia que unen y separan las ciencias unas con y de otras otras y todas ellas con y de la prctica (SPMI 205).

La tesis de la separacin estricta de los planos abstrados niega la posibilidad del 'anlisis concreto de la situacin concreta' basado en la sntesis de las nociones abstractas obtenidas por la ciencia, anlisis que es el fundamento racional de la prctica poltica leninista. Si bien es cierto que Sacristn concede que una prctica poltica no es deducible de una doctrina filosfica o de una teora cientfico-natural (SPMI 205), la racionalidad no se reduce a deductividad puesto que racional es tambin la actividad sinttica y crtica -nombrada aqu por Sacristn con la curiosa expresin 'reflexin sobre los intermundia' que recuerda a los dioses epicreos; otras veces es denominada por l con el ms tradicional nombre de dialctica-. Por eso Sacristn afirma: ms, incluso, que el formalismo, el idealismo, el subjetivismo y el psicologismo del mtodo de pensamiento social de Russell documenta su naturaleza ideolgica la falta de conceptos totalizadores (SPMI 216). Esta ausencia de conceptos totalizadores se relaciona, segn Sacristn, con la falta de esperanzas en una regeneracin cultural de la sociedad moderna (SPMI 218). Es en definitiva el ndice de una posicin de clase pequeoburguesa aprisionada entre las dos clases principales del momento histrico la hybris de sus patronos y la activa respuesta de la clase obrera (SPMI 223).

Despus de haber realizado todo este anlisis crtico, Sacristn afirma la posibilidad de aprender algo de Russell, en base a la agudeza lgica de Russell y la calidad moral de sus actitudes personales (SPMI 224): dos tipos de enseanza contiene la obra de Russell que pueden ser tiles para el pensamiento socialista: enseanza crtica y enseanza programtica (ibid.) Entre las enseanzas crticas, primero, Russell ha visto el riesgo de bonapartismo en la URSS, como tambin lo vio Gramsci a mediados de la dcada de 1920 (SPMI 224-225). Tambin, en segundo lugar, Russell ha subrayado la difcil problemtica de la propiedad social en el perodo de construccin socialista, la importante cuestin de las relaciones entre la clase obrera y su estado (SPMI 225). Y tambin resulta pertinentemente crtica la insistencia de Russell en la dinmica de las sobrestructuras en general y de la poltica en particular (SPMI 226) -sobre esto, como se ha visto, no dej de insistir Sacristn una y otra vez desde 1963-. Otros rasgos del pensamiento de Russell que deben ser tomados en cuenta por el pensamiento revolucionario son la condena de la moral de la eficiencia pura y la crtica de la manipulacin de los individuos y las sociedades (SPMI 226).

En cuanto a la enseanza programtica de Russell para el socialismo, Sacristn ve en la punta de inspiracin libertaria de su pensamiento un motivo de reflexin (SPMI 227). Sacristn hace una consideracin sobre el anarquismo como corriente del pensamiento de la clase obrera que debe ser tomada en cuenta. Esa consideracin se completa con una indicacin acerca del pensamiento de Marx sobre el Estado hecha al principio del artculo: Sacristn subraya la distincin marxiana entre poder poltico y administracin productiva (SPMI 195). Esa reafirmacin en la tendencia anarquista de fondo -la meta en la disolucin del estado como ideal comunista- por parte de Sacristn, se agudiz a partir de la crisis checoslovaca de 1968: a partir de ese hecho histrico vio necesario insistir en ese punto terico del marxismo, porque los documentos del Partido Comunista Checoslovaco (PCCh) y la prctica real de la sociedades pre-socialistas demuestran las dificultades reales a las que se tienen que enfrentar los comunistas para vencer el problema. Las fciles teorizaciones soviticas acerca de este punto -Congresos XX y XXII del PCUS- han dejado ver su carcter ideolgico en el agosto de 1968 checoslovaco. Y ante la dificultad se corre el riesgo de abandono.

Finalmente, Russell resulta significativo como dato: el pensamiento social de Russell es muy valioso como dato porque es un pensamiento honrado, incluso cuando resulta superficial (SPMI 227). De este modo Russell es una muestra de la crisis de la funcin tradicional de los intelectuales (SPMI 228); y lo es por la inabarcable serie de contradicciones entre sus afirmaciones poltico-sociales de aos diferentes y a veces de un mismo ao (ibid.).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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