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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2010

Comunicado de Izquierda Anticapitalista
Continuar las movilizaciones hasta echar atrs la poltica del gobierno y de la patronal

Corriente (a)lterna


Ya no cabe duda. Los medios tenan preparadas sus portadas con mucho tiempo de antelacin para proclamar que la huelga haba sido un fracaso. Pero la respuesta en la calle el da 29 fue todo un xito. Hemos parado este pas gracias al esfuerzo de sindicatos, organizaciones polticas de la izquierda y movimientos sociales.

Estos meses de preparacin de la huelga han servido para que miles de activistas dejaran de lado el dilogo social y la concertacin para volver a la senda de un sindicalismo combativo. Esto ha permitido la reintroduccin en la sociedad, al menos en parte, de debates asociados a las condiciones de vida de la gente trabajadora. Sin embargo la situacin que se abre est llena de incertidumbre. Una agresin como la que se pretende realizar sobre nosotros por parte del gobierno, la mayor parte de la oposicin (fundamentalmente el PP , PNV y CiU), la Unin Europea y la patronal, requiere de una movilizacin prolongada en el tiempo, que modifique la conciencia y el nivel de organizacin de los y las trabajadoras (tambin de los sectores precarios y de otros que no se han incorporado de manera mayoritaria a las movilizaciones), y que, en definitiva, cambie la correlacin de fuerzas en este periodo. Algo indispensable para afrontar el escenario de crisis que vivimos, y que el coste de sta no sea asumido nuevamente por las clases trabajadoras.

Sera muy peligroso volver a la ilusoria senda de la concertacin y no hacer un balance sobre los efectos desmovilizadores que ha tenido esta orientacin sindical en estos ltimos 15 aos. Despus del 29S hay mejores condiciones para recuperar la unidad, basada en una orientacin combativa, entre movimientos sociales, organizaciones polticas de la izquierda y sindicatos. En base a esta orientacin es necesario defender la unidad del sindicalismo alternativo, disperso en varias organizaciones; de los movimientos sociales que se han comprometido con la huelga, de la izquierda anticapitalista y combativa; y de los sectores combativos que estn en los grandes sindicatos. Es preciso tambin, junto a lo anterior, impulsar la autoorganizacin de la gente trabajadora en centros de trabajo, barrios y localidades; algo muy importante a la hora de romper las inercias sindicales y controlar futuras derivas desmovilizadoras.

El objetivo comn debe ser seguir empujando desde abajo en favor de la removilizacin social, y hacer que las direcciones sindicales mayoritarias tengan que seguir movindose. No podemos dejar que la brecha abierta el 29S se cierre.

Muchos cuadros medios y de las bases de los sindicatos mayoritarios, en particular CCOO, han mostrado en esta huelga una incipiente pero real voluntad de removilizacin, que hay que intentar consolidar y profundizar, con una orientacin unitaria desde el sindicalismo alternativo hacia ellos, sobre la base de una poltica de movilizacin para el futuro. Se tienen que evitar derivas sectarias que confundan las orientaciones conciliadoras de las grandes burocracias con la actitud combativa de los sectores citados.

En la huelga, junto con la izquierda anticapitalista y combativa han estado tambin muchos militantes de base de IU que han participado en los piquetes y manifestaciones mientras sus direcciones siguen manteniendo pactos de gobierno con el PSOE y aplicando polticas social-liberales en comunidades, diputaciones y ayuntamientos. sta no es la seal clara y creble de lucha que millones de trabajadores y trabajadoras necesitan ver para echarse a la calle y oponerse a las polticas de este gobierno.

Por lo tanto y a la espera de que los diversos marcos unitarios puedan discutir como continuar la movilizacin a partir de ahora, desde Izquierda Anticapitalista defendemos la necesidad de poner en marcha un plan de lucha sostenido que debe incluir toda una batera amplia de propuestas a tales efectos e incluso la de la preparacin de una nueva Huelga General. Porque es precisa una movilizacin social continuada que imponga desde abajo una salida distinta a la crisis de aquella planeada por la dictadura de los mercados, patronales y gobiernos. Lo decimos claro: la Huelga General no es para Izquierda Anticapitalista el final de un trabajo sino el comienzo de un combate.

Fuente: http://www.anticapitalistas.org/node/5795



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