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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2010

Una anlisis desde Euskal Herria
Pensamientos huelgusticos

Joseba Barriola
Berria

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


Ha pasado ya una semana desde que se llev a cabo la huelga general del 29 de septiembre. Empezar con datos ─ordenados por mi, claro─ ofrecidos por Rebelin sobre esa jornada de lucha.

Segn la agencia Reuters, los sindicatos han dicho que participaron en la huelga ms de diez millones de trabajadores. Los manifestantes, en total, fueron ms de un milln y medio: 500.000 en Madrid; 400.000 en Barcelona; 144.000 en Andaluca; 100.000 en Aragn; 109.800 en Galicia; 90.000 en Valencia; 100.000 en Asturias; 40.000 en Valladolid; 22.000 en el Pas Vasco Sur, y ms en otros tantos lugares grandes y pequeos.

Ha aparecido una corriente sindical y social radical: 40.000 manifestantes en Vigo; 10.000 en Gijn; en el centro de Madrid un pasacalles de 7.000 huelguistas; una marcha ciclista organizada por Ecologistas en Accin; un piquete formado por 3.000 personas en Murcia; las entradas a Sevilla cerradas por los piquetes en doce puntos.

La violencia policial ha sido grande: agentes antidisturbios en la universidad de Sevilla, grandes incidentes en el centro de Barcelona. CGT, CCOO y UGT han denunciado la brutalidad de las cargas policiales. Siete disparos al aire en los alrededores de la empresa CASA. Centenares de agentes antidisturbios en la Gran Va de Madrid y una virulenta operacin policial en El Corte Ingls de la Puerta del Sol. A juicio de un cargo de la intersindical valenciana, el Gobierno quiere ocultar el xito de la huelga con la represin. 30 detenidos. Una sindicalista gravemente herida al atropellarla un esquirol.

Los estudiantes, el mundo de la cultura, los periodistas han hecho huelga. Los estudiantes de Sevilla, Madrid, Valencia, etc. en huelga. Las televisiones autonmicas catalanas y el Canal Sur andaluz en huelga. En Telemadrid: cancelada la emisin a causa de la huelga.

El 29 de septiembre ha sucedido algo especial en todos los territorios del Estado espaol, algo potente, interesante e importante para cualquier proyecto liberador. El 29 de septiembre en el Pas Vasco Sur no se ha demostrado, claramente y porque as se ha decidido, la capacidad de lucha existente. Pero la fuerza est ah y una parte del proletariado vasco ha ejercido la lucha este da. Ver unidos a los sindicatos en la lucha por la defensa de los intereses de los trabajadores ─en la calle o en la lucha en la negociacin─, sin duda, da nimos y confianza. Pero la unidad sindical es algo que hay que trabajar. No basta con proclamar la unidad. Y, adems, la unidad en abstracto no debe tomarse como condicin imprescindible. La huelga general del 21 de mayo de 2009 dej patente la total incapacidad de materializar la unidad sindical. El paro y la precariedad creca terriblemente, los ERE se multiplicaban, pero entonces las cpulas de UGT y CCOO no quisieron luchar. En esa situacin y en esas condiciones era imposible la unidad sindical y realizar esa huelga general ─contra la propaganda de la patronal, de los gobiernos y de UGT y CCOO─ fue un paso importante.

CCOO tambin particip, con su propio mensaje, en la huelga convocada el 29 de junio por la mayora sindical vasca.(1) UGT y los sindicatos corporativos ─los de Sanidad, por ejemplo─ se quedaron al margen. Y creo que la huelga del 29 de junio ─aun teniendo mayor seguimiento que la del 29 de septiembre─ fue menor que la del 21 de mayo de 2009.

En la huelga de septiembre de 2010 se han unido los grandes sindicatos de todo el Estado y casi todos los denominados minoritarios ─salvo, de nuevo, los corporativos. Las iracundas posturas adoptadas en torno a esta huelga por la patronal y el PP han sido anuncios de sus virulentas intenciones. Esta huelga general ha demostrado que la poltica aplicada hasta ahora por UGT y CCOO es puro mercadeo y que la mesa de negociacin ha sido una autntica tomadura de pelo del gobierno y de todos los partidos burgueses (PP, CiU y PNV). Esta huelga ha puesto de manifiesto que en todos los territorios del Estado, y en gran medida tambin en el seno de los sindicatos mayoritarios, existe una profunda divisin sobre la orientacin sindical. Y pienso que ELA y LAB han dejado escapar una buena oportunidad para hacer an ms evidente la fuerza del ─y estrechar las alianzas entre el─ sindicalismo que reivindica otro modelo social.

Existe otro conflicto en torno a la unidad sindical, importante y que la dificulta: la posicin nacional de los sindicatos. Yo no admito que en nombre de la unidad obrera se apoye la indisoluble unidad nacional de Espaa o se menosprecie la gravedad de su injusta imposicin. Antes bien, en nombre de la unidad obrera internacional los sindicatos deberan enfrentarse a esa imposicin y alzar la voz en defensa de la autodeterminacin. Creo, empero, que el comportamiento de UGT y CCOO est bien integrado, entre otras cosas, en el marco del pacto constitucional y que ellos tambin son pilares de esa injusticia. Pero tambin en lo tocante a este asunto me parece que se ha dejado escapar la oportunidad de evidenciar la identidad propia del proletariado vasco y reforzar las posturas favorables a la lucha del Pas Vasco.

En la primavera de este ao la Comisin Europea y el Banco Central, de consuno con el FMI, han declarado la guerra econmica al proletariado europeo. Estamos en el principio. Decide el comando oculto del Mercado que nadie ha elegido y los estados que aplican las operaciones juegan un papel decisivo. Estamos en las primeras batallas. La nica va que aceptan los capitalistas es la del fuerte apretn del cinturn; como mucho, estn dispuestos a dar migajas para engaar a los necios. Estn amenazados todos los mbitos de la vida: el pensamiento y la tierra, los salarios y las libertades, la paz y la solidaridad. Ante esta situacin, la harto colaboracionista Confederacin Europea de Sindicatos (CES) se ha visto obligada a convocar movilizaciones a escala europea y las cpulas de UGT y CCOO, a ir a la huelga general.

No podemos equiparar las bases de las huelgas y movilizaciones con las incoherencias y proyectos de las cpulas burocrticas. Es tambin el momento del internacionalismo. Al tiempo, implicando a nuestra identidad en la lucha desbrozamos tambin el camino para animar en muchos luchadores sindicalistas la posicin favorable a los derechos nacionales, la justicia y el derecho de autodeterminacin del Pas Vasco. ELA ha participado en la euromanifestacin de Bruselas. Y me parece bien. Pero no es tambin la CES bastante colaboracionista? Que yo sepa LAB apoy la huelga general francesa del 7 de septiembre.(2) Y estoy de acuerdo en que lo hiciera. Pero no son tambin los convocantes colaboracionistas de clase y totalmente franceses?

Veremos de nuevo problemas de gestin y la necesidad de una corriente sindical radical y fuerte. Las tres huelgas generales de estos dos aos deben ser estudiadas y hay que aprender de ellas. Estamos a la espera de la experiencia de una huelga europea.

Notas:

  1. Formada por las centrales ELA, LAB y ESK, el Sindicato de los Trabajadores de la Enseanza de Euskadi (STEE-EILAS), el sindicato agrario EHNE y el sindicato de transportistas Hiru. (N. del t.)

  2. LAB tiene tambin presencia en el movimiento obrero del Pas Vasco Norte, donde apoy la convocatoria de huelga general contra las ltimas medidas antisociales del gobierno francs. (N. del t.)

Joseba Barriola es miembro de Gorripide

Fuente: Berria, 6 de octubre de 2010. http://paperekoa.berria.info/iritzia/2010-10-06/004/005/greba_gogoetak.htm



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