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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2010

Golpe, no motn reivindicativo

ngel Guerra Cabrera
La Jornada


La intentona golpista en Ecuador no se limit a un simple motn policial reivindicativo como remachan los pulpos mediticos, algunos de cuyos ms abyectos voceros aseguran que todo fue un montaje del presidente Rafael Correa. En ella participaron unidades de la Polica Nacional que en la capital y en otras ciudades del pas, se declararon en huelga, sectores de la Fuerza Area que junto a policas ocuparon y cerraron los aeropuertos de Quito y Guayaquil, destacados personeros del llamado Partido Sociedad Patritica del ex coronel Lucio Gutirrez entre ellos algunos de sus ms cercanos colaboradores- y de otros partidos de oposicin. En el regimiento policial Quito el presidente fue agredido con saa cuando intentaba dialogar con los insubordinados y slo gracias a su valenta y la lealtad y firmeza de su pequea escolta fue posible que aquella pudiera abrirse paso con el presidente asfixiado por los gases al hospital aledao, donde se le mantuvo secuestrado hasta la operacin de rescate en horas de la noche. En su primera comunicacin Correa denunci el intento de golpe y magnicidio, que las evidencias van confirmando. En una entrevista posterior a su rescate manifest que los preparativos golpistas vienen de hace tiempo, que hay infiltrados en la polica y el ejrcito y lo vamos a demostrar con videos. Por otro lado, el propio Correa y su ministro de defensa Javier Ponce informaron en octubre y noviembre de 2008 la infiltracin estadunidense en la inteligencia militar y la polica. Por la injerencia en la ltima su gobierno expuls a dos diplomticos estadunidenses en 2009.

La frustrada conjura no se explicara sin la actitud hostil y subversiva de Washington, las oligarquas locales y la mafia meditica ante los procesos de afirmacin de la independencia y la integracin al sur del ro Bravo, especialmente contra Venezuela, Bolivia y Ecuador. Estas fuerzas, despus de diez aos de victorias populares, pasaron a la ofensiva con la agresin yanqui-uribista a Ecuador, el restablecimiento de la IV Flota, el golpe de Estado en Honduras y la firma del convenio para la instalacin de las bases yanquis en Colombia. En su momento Cuba y otros gobiernos latinoamericanos advirtieron que si el golpismo en Honduras no era desmantelado se poda abrir una etapa de golpes militares y dictaduras al sur del ro Bravo. Pero Estados Unidos traicion los acuerdos que vot en la OEA y la ONU, para la rpida e incondicional restitucin del presidente Manuel Zelaya, al lanzar un salvavidas a los golpistas con la mediacin de Oscar Arias y luego, junto a sus aliados europeos y los gobiernos ms derechistas de la regin reconoci al gobierno espurio de Lobo. Todos estos hechos levantaron la moral de las derechas en Amrica Latina pero estas y Washington no han podido conseguir los avances que se proponan al chocar con un grupo de gobiernos revolucionarios y progresistas que coordinan sus acciones dentro o fuera de la ALBA, la mayoritaria voluntad de unidad e integracin en un organismo latinoamericano-caribeo, y la creacin de UNASUR, cuya eficacia qued demostrada con el desmantelamiento del intento golpista en Bolivia y de nuevo con su inmediata y decidida actuacin en el caso ecuatoriano.

En Ecuador fracas la intentona por la reaccin del pueblo en la calle en apoyo al gobierno de la Revolucin Ciudadana, la inquebrantable firmeza de Correa, la actitud de oficiales patriotas y constitucionalistas en las Fuerzas Armadas y el unnime rechazo al golpe y solidaridad internacionales con el gobierno de Correa, que inclinaron la correlacin de fuerzas del lado antigolpista. Al punto que Estados Unidos se vio obligado en horas de la tarde a pasar de estamos siguiendo de cerca la situacin a una posicin de apoyo a Correa presionado tambin por el emplazamiento directo a definirse que le hizo el gobierno cubano.

En condiciones muy adversas, entre ellas la dolarizacin de su economa, en Ecuador se han realizado importantes transformaciones polticas y sociales, rige una constitucin revolucionaria votada por el 64 por ciento del electorado y existe un gobierno defensor de la soberana y la integracin latinoamericana.

Sumo mi voz a quienes han hecho votos por la reconciliacin de Correa con la CONAIE, la mayor de las organizaciones indgenas, pero nada puede justificar que no moviera un dedo contra la asonada, y su brazo poltico, Pachakutik, llegara a apoyarla, al menos declarativamente.

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/07/index.php?section=opinion&article=020a1mun



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