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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2010

Tras la huelga general del 29S
Hay que levantar un frente de izquierdas

Jordi Escuer y Alberto Arregui
Nuevo Claridad


La huelga general del 29S ha mostrado la disposicin a luchar de millones de trabajadores. Sin embargo, el Gobierno no cede y se apresta a poner en prctica nuevos recortes en los presupuestos y en las pensiones. La pregunta es evidente y ahora qu? La continuidad de la movilizacin es imprescindible, pero no basta. Es necesario derrotar al Ejecutivo en el terreno electoral, y hacerlo impidiendo una victoria del PP. Si el Gobierno no est dispuesto a defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras, necesitamos una alternativa que s lo est. IU debe llamar a los sindicatos de clase empezando por CCOO y UGT a formar y encabezar un Frente de Izquierdas, que se comprometa a derogar todas las medidas legislativas regresivas de los gobiernos de Rodrguez Zapatero y de Aznar, y a defender los intereses de la clase asalariada contra viento y marea.

La propia huelga se ha convertido en un factor, por s misma, que espolea la recuperacin del movimiento obrero. Pero es importante hacer un balance ajustado, positivo pero sin perder de vista las dificultades, y darle continuidad adecuada a la lucha. Y no slo en el terreno sindical sino, adems, en el poltico, el nico que podra detener los planes de ajuste.

Balance de la huelga

La huelga ha superado las expectativas de las propias direcciones sindicales, como ambas han reconocido. El Gobierno y, an ms la patronal, se han esforzado en presentarla como un fracaso, pero no es cierto. El nivel de paro ha sido similar al de la huelga de 2002, y en unas condiciones mucho ms difciles. En primer lugar, por celebrarse en medio de una profunda crisis econmica, que constituye el momento ms desfavorable para cualquier lucha huelgustica.

Hay que destacar que ha sido la clase obrera industrial el sector decisivo para el xito del paro. En un comunicado emitido el mismo da de la huelga, La Federacin de Industria de CCOO y Metal, Construccin y Afines de UGT (MCA-UGT) comunican que casi la totalidad de los trabajadores de las empresas del metal () han decidido secundar la Huelga General. La tan injustamente criticada clase obrera industrial vuelve a reivindicar con hechos su papel central en la lucha de clases.

No obstante, la huelga tambin ha mostrado sombras. La precariedad ha sido el mejor piquete anti-huelga de la patronal, pues todos los que la sufren no tienen derecho de huelga en la prctica, como ha podido comprobarse en esta huelga general. Los eventuales llevan aos padeciendo las medidas que la reforma pretende generalizar y son los que menos representados se sienten por los principales sindicatos.

Hemos visto problemas de corporativismo, como la actitud del Sindicato de Conductores del Metro de Madrid, que no respaldaron la huelga. Tampoco entre los trabajadores de la administracin pblica hubo una alta participacin, a pesar del peso de las federaciones de administraciones pblicas en los sindicatos. Adems, existe una fuerte divisin sindical en empresas importantes que, en parte, es producto de una actuacin equivocada UGT y CCOO que ha dejado muchas heridas en el movimiento obrero.

No podemos cerrar los ojos al fuerte desprestigio sufrido por los principales sindicatos durante estos aos, y que ahora la derecha trata de aprovechar para atacarlos. La poltica de conciliacin entre las clases que las direcciones de UGT y CCOO han practicado durante aos el sindicalismo de despacho ha facilitado esta situacin. La aceptacin de la descausalizacin del despido, como hizo UGT en 1984, o el contrato indefinido barato, como hicieron en su momento UGT y CCOO en 1997, abri la puerta a una divisin entre los trabajadores fijos y los precarios que nunca deba haberse aceptado.

La habituacin de la mayora de los cuadros sindicales a esta dinmica basada en la conciliacin y el acuerdo se ha notado ahora, cuando las direcciones federales han dado un giro de 180 grados, obligados por la cruda realidad a convocar una huelga, a la que meses antes se oponan slo la defenda IU. El anquilosamiento y la inercia se ha hecho sentir en su preparacin, con bastantes casos de empresas en las que ni se ha celebrado una asamblea para debatir y organizar el paro.

La falta de previsin sindical tambin ha supuesto un lastre para la huelga, pues se ha convocado cuando las leyes ya estaban aprobadas y eso ha pesado en un sector de los trabajadores, como ya sucedi en la huelga del sector pblico.

Un balance equilibrado de la huelga, y de las circunstancias que la han propiciado, debe servir para corregir la poltica sindical de estos aos y propiciar una recuperacin del movimiento obrero.

Por ello, debemos huir de las exageraciones. Difcilmente hemos podido llegar a los 10 millones de huelguistas en esta condiciones, cuando de 15 millones de asalariados con empleo 4 son temporales y ha habido parte de los fijos que no han secundado el paro. Sin embargo, un ndice de participacin del 40% supone unos 6 millones de huelguistas, una cifra ms acorde con la realidad y realmente enorme si tenemos en cuenta las dificultades.

La primera virtud de la huelga ha sido la de despertar al movimiento obrero. Para muchos trabajadores ha sido su primera experiencia de lucha, provocando la reflexin y el debate. Esa es la consecuencia ms importante. Ahora, el objetivo debe ser lograr que esta lucha vaya de menos a ms.

El Gobierno no retrocede

UGT y CCOO han exigido al Ejecutivo socialista rectificacin, pero ste ya ha dejado claro que no tiene ninguna intencin de hacerlo. Al da siguiente de la huelga, Rodrguez Zapatero declar que no modificara la reforma laboral porque es imprescindible y necesaria para el pas (Pblico 1/10/2010). La ministra Elena Salgado insiste una y otra vez que la prioridad es la reduccin del dficit pblico. Lo nico que ofrecen a los sindicatos es participar en el desarrollo de los reglamentos de la ley, algo a lo que ya estn obligados.

La recalificacin de la deuda pblica espaola a un nivel ms bajo por parte de la Agencia Moodys es un aviso al Gobierno de que les vigilan de cerca. En Irlanda, donde los recortes han sido an ms brutales que aqu, la presin de los mercados financieros no ceja e impone una nueva vuelta de tuerca en el ajuste. Tambin el Fondo Monetario Internacional le pide al Gobierno un plan B por si los recortes aplicados no son suficientes.

Aqu tenemos al presidente del Banco de Espaa que le recuerda al Ejecutivo que debe proceder a la reforma de las pensiones antes de que acabe el ao, limitar el gasto de las administraciones municipales y autonmicas las que gestionan la mayor parte del gasto social y que debe hacer recortes adicionales del gasto si es necesario. Y todo apunta a que ser as, pues las previsiones de crecimiento para 2011 en que se basan los presupuestos son del 1,3%, mientras todos los dems organismos apuntan a un 0,8% como ms probables.

Pero las recomendaciones del Banco de Espaa van ms all. Pide el fin de las clusulas de revisin automtica de los salarios en funcin de la subida de los precios: Fernndez Ordez seal que la negociacin salarial para 2011 no prev tal clusula de salvaguardia y que esta decisin ayudar a que la subida del IVA no tenga un impacto inflacionista mayor. El gobernador anim a los empresarios a "aprovechar al mximo" las oportunidades de flexibilizacin de la reforma laboral para negociar con sus trabajadores nuevas condiciones salariales. Y apunt que el recorte salarial de los empleados pblicos "ayudar a los ajustes que necesita el sector privado" (Pblico, 6 de octubre de 2010).

Este es el plan y el programa de la burguesa. El Gobierno carece de alternativa y por eso acta como si pretendiera suicidarse polticamente.

La postura de la patronal

La patronal, con una oposicin frontal a la huelga, ha demostrado sobradamente lo que quiere: acabar con los sindicatos, con el movimiento obrero, para imponer una explotacin ms intensa a los trabajadores. No es ninguna casualidad de que la CEOE omitiera dar datos del paro en el Metal, donde la huelga fue aplastante, en su comunicado del da de la huelga, en el que mostraba porcentajes de participacin de entre el 3 y el 11%, en diferentes sectores.

En dicho comunicado planteaba: En un primer balance, la huelga no ha alterado la actividad econmica y de servicios, ms all de algunos sectores y empresas que han sufrido la intervencin de piquetes coactivos violentos o la existencia de servicios mnimos insuficientes, por lo que debemos decir que realmente no ha habido una huelga general. En vsperas de la huelga, Daz Ferrn presentaba la puesta en marcha de un proyecto de Regulacin del derecho de huelga, por el Instituto de Estudios Econmicos (IEE).

Nadie mejor que el PP, que se declar contrario a la huelga, representa las intenciones de la patronal. Su responsable de Economa, Cristbal Montoro, ha abogado pblicamente por la prohibicin de las huelgas generales. Esperanza Aguirre quiere emular a Margaret Thacher atacando a los sindicatos y tambin ha reclamado una ley de huelga, mientras se esfuerza por impedirlas mediante servicios mnimos infames. La derecha y la patronal se lamentaron de la permisividad gubernamental y la insuficiente actuacin policial, cuando ha habido un mayor nmero de detenidos que en otras huelgas y dursimas cargas policiales.

La agresividad de la intervencin policial y la insistencia de la patronal en que sta debe perseguir a los piquetes para garantizar la defensa del derecho al trabajo del que slo se acuerdan cuando hay huelga, para olvidarlo el resto del ao sirve para que recordemos el carcter de clase del Estado, que ni mucho menos es neutral sino que defiende, en ltima instancia, los intereses de la patronal.

Junto con su poltica de mano dura con el movimiento obrero, el PP ya ha empezado a ensear sus cartas al pedir la prolongacin del contrato de formacin para jvenes hasta los 30 aos, permitiendo la acumulacin de distintos contratos en la misma persona ahora est limitado a dos aos, con tal de que sea en una tarea diferente. Eso significara que un trabajador puede estar trabajando con contratos de formacin hasta los 30 aos, con salarios de 680 euros mensuales o menos, sin derecho a indemnizacin y con todos las cotizaciones sociales subvencionadas a la empresa por el erario pblico. Se trata de otra va para aplicar el contrato para jvenes que pidi hace unos meses la Patronal, con un salario inferior al resto de los trabajadores y sin costes de despido.

Si el PP vuelve al Gobierno en el Estado, ya sabemos que programa nos aguarda a los trabajadores. Por eso, hay que derrotar al PSOE y, al tiempo, impedir su sustitucin por la derecha.

Un Frente de Izquierdas

Ante todo esto, es obligatorio dar continuidad a la lucha, lo que implica organizarnos desde las empresas y los barrios, llamando a los trabajadores a la participacin en sus organizaciones sindicales, vecinales, polticas y coordinndonos en todos los mbitos. El siguiente paso debera ser convocar una gran manifestacin en Madrid contra los planes de recorte de las pensiones, antes de que se aprueben!

Pero la movilizacin, siendo imprescindible, no es suficiente: hay que derrotar al Gobierno en las urnas e impedir que gane la derecha. Existe una resignacin perniciosa. La mayora piensa, aunque no lo desee, que el PP volver a La Moncloa en las prximas elecciones. Ante esa perspectiva, muchos acabarn votando PSOE aunque sea con una pinza en la nariz. Pero la realidad es que si gobierna el PSOE al menos con sus actuales dirigentes recortan los derechos sociales y laborales, y si lo hace el PP, tambin. Parecemos condenados a elegir entre el fuego y las brasas. Pero eso no tiene porque ser as. Tiene razn Cayo Lara cuando afirma que los trabajadores han dicho al Gobierno que "no se van a resignar a la poltica de recortes". La huelga general ha mostrado que son millones de trabajadores los que se oponen a esta poltica, que si estuvieron dispuestos a parar (y muchos que no pudieron hacerlo), con ms motivo se movilizaran polticamente si viesen una alternativa capaz de disputarle la mayora al PSOE y hacerle frente al PP.

Sin embargo, debemos reconocer honradamente que IU, por si sola, carece de suficiente fuerza para despertar esa movilizacin del voto. Pero s tiene autoridad poltica y reconocimiento social para llamar a los sindicatos de clase con CCOO y UGT a la cabeza a liderar un Frente de Izquierdas, que se comprometa a derogar todas las medidas legislativas regresivas de los gobiernos de Rodrguez Zapatero y de Aznar, y a defender los intereses de los trabajadores contra viento y marea. Esa opcin s levantara expectativas e ilusin en que es posible echar atrs la poltica de agresiones a los asalariados.

Una candidatura de la izquierda sindical y poltica s podra contrarrestar la desmovilizacin que desde hace aos sufre la izquierda en beneficio de la derecha, razn por la cual se mantiene en el poder.

La primera ocasin para poner en marcha este Frente seran las elecciones autonmicas y municipales. El primer objetivo de esta coalicin sera impedir que la derecha se mantenga en el poder, o acceda a l, en comunidades y ayuntamientos. Y a la vez, forzara al PSOE a que, si quiere gobernar, tenga que comprometerse a no aplicar en su mbito ninguna de las medidas de ajuste que plantea el Gobierno central y a defender de forma efectiva la sanidad, la educacin y los servicios pblicos en general, as como garantizar que ningn parado est sin unos ingresos dignos. El Frente no permitira gobiernos de la derecha, ni por accin ni por omisin, pero que no se comprometera con ninguna clase de ejecutivo autonmico o municipal que atacara los derechos de los trabajadores.

As, levantaramos un primer dique contra las agresiones sociales y prepararamos el terreno para las prximas elecciones generales, en las que hay que derrotar el proyecto de la direccin socialista y, tambin, el del PP.

El Frente debera dirigirse a los millones de votantes y miles de militantes socialistas, con toda seguridad muy crticos con la poltica de sus dirigentes, para que respalden y participen en el mismo o, al menos, peleen para obligar a su Partido a cambiar de poltica. Seguro que encontraremos eco entre muchos de ellos.

Una verdadera refundacin de la izquierda

La constitucin de este Frente no debe ser vista como un menoscabo del papel de IU. Los intereses de la clase obrera son los de IU, por tanto, lo que debemos preguntarnos a la hora de elaborar nuestra tctica es qu favorece a nuestra clase? Sin duda, la derrota de Rodrguez Zapatero, frenando al PP pues un gobierno de la derecha sera una derrota. Eso supondra un enorme logro para el movimiento obrero y estimulara su recuperacin, y nada puede interesarle ms a IU que un relanzamiento efectivo de la movilizacin de la izquierda en todos los terrenos. Ah estn los mimbres para la refundacin de la izquierda que ambicionamos.

IU debe ser leal con el resto de las fuerzas que se unan al Frente en la lucha por detener esta agresin a los trabajadores. Sin embargo, eso no implica esconder ni nuestras crticas ni nuestras alternativas. Ni tampoco le pediremos a los dems que lo hagan. La izquierda necesita de la unidad en la lucha para progresar, pero tambin de la plena libertad de opinin y de crtica. Hay que llamar a las direcciones sindicales a encabezar este proyecto porque lideran las principales organizaciones de clase, pero eso no significa que debamos guardar en un cajn nuestras diferencias con ellas.

Su incomprensin de las causas de la crisis del capitalismo, les ha impedido prever sus consecuencias y levantar una alternativa, avisando y preparando a los trabajadores para la tormenta que se avecinaba. La crisis les ha pillado desprevenidos porque haban aceptado que eran cosa del pasado.

Ahora, las direcciones de UGT y CCOO pretenden volver al punto de partida, a la situacin previa al 29S, pero eso es imposible. Esta lucha no es para volver a donde estbamos. A los trabajadores en precario no puede entusiasmarles regresar a lo que haba antes del 29S, pues ellos ya sufran la reforma laboral en sus carnes. Tampoco les vale a los parados, pues incluso en pleno auge econmico haba casi 2 millones sin empleo. Es necesario un cambio de poltica.

Era previsible que el Gobierno no retrocediera. Est en juego la sacrosanta ley del beneficio. Lo que buscan estas medidas, y la actuacin de la patronal, es imponer una explotacin ms intensa de los trabajadores para que se restituya su tasa de ganancia. No es una obsesin ideolgica, sino el producto de su participacin en la economa mundial. La burguesa espaola tiene como referencia el mercado mundial, las grandes empresas espaolas ya tienen ms de la mitad de su negocio fuera del Estado espaol y lo que busca es que sus inversiones en el Estado sean tan rentables como en China y otros pases. La forma de hacerlo es imponindonos unas condiciones laborales que vayan acercndose a las de los trabajadores chinos. Por eso, lo que estn planteando es igualarnos a todos los trabajadores a la baja, generalizando la precariedad laboral. Por esa razn la patronal no quiere ningn acuerdo que no sea esa poltica, y la conciliacin practicada por las direcciones sindicales en el pasado no sirve para estos tiempos. Slo si hubiese una movilizacin extraordinariamente masiva, el Gobierno aceptara dar algunas migajas aunque eso tampoco resolvera los problemas. Slo una poltica socialista puede romper esta dinmica.

Unir la lucha sindical y poltica

La izquierda sindical y poltica debe aprender de sus errores. Es hora de recuperar un sindicalismo combativo, que ane la lucha por lo ms inmediato con la reivindicacin de la transformacin socialista de la sociedad. Se trata slo de ser consecuentes con lo que plantean los Estatutos de ambos las propias UGT y CCOO, de volver a las races de ambos sindicatos.

La lucha sindical no es suficiente para garantizar unas condiciones de vida y de trabajo dignas, la envergadura de la crisis refuerza la necesidad de plantear una alternativa global al sistema. Una postura keynesiana, como la que actualmente defienden las direcciones sindicales, no solucionar los problemas que aquejan a los trabajadores. La solucin no est en oponer a la burguesa neoliberal las tesis de la burguesa keynesiana, no se trata de elegir entre empresarios buenos y malos, entre una forma gestionar el capitalismo y otro, sino de superarlo pues es un sistema fundado en la explotacin de los trabajadores, como la crisis nos recuerda con toda su crudeza.

Ante la realidad de casi 5 millones de parados, que van para largo, y la generalizacin de la precariedad, el derecho a un empleo digno para todos es la reivindicacin inmediata ms importante para el movimiento obrero. Pero hay que explicar cmo es posible lograrlo: mediante la aprobacin de leyes que repartan el empleo, con la reduccin de la jornada laboral a 35 horas sin disminucin salarial; el adelanto de la edad de jubilacin a los 60 aos; y el desarrollo de un amplio sector pblico, en todos los terrenos. Esa es la nica forma efectiva de acabar con el desempleo. Mientras, ni una sola persona debe estar en el paro sin recibir un ingreso mnimo digno, que le permita sustentarse no las limosnas de 400 euros. As mismo, hay que dignificar los salarios con una subida del SMI a lo que establece la Carta Social Europea en torno a los 1000 euros, que se aplicara en forma de subida lineal a todos los trabajadores. Eso permitira eliminar las horas extra y favorecer la creacin de empleo.

Todas esas medidas son necesarias por razones de estricta supervivencias de millones de familias trabajadoras pero, para que tengan xito, deben ir seguidas de la nacionalizacin de los sectores clave de la economa, empezando por la banca, que permitan una planificacin racional y democrtica de la economa. La experiencia del Gobierno de Rodrguez Zapatero ha demostrado que, en una economa de mercado, los capitalistas son los que deciden la poltica, y eso es a lo que hay que poner fin, a su dominio y propiedad de los grandes medios de produccin. Son ellos o nosotros, una minora o la mayora de la sociedad.

En resumen, a la par que peleamos codo con codo con el resto de organizaciones de la clase obrera, la funcin de IU es defender las ideas del socialismo, adaptadas a la realidad de nuestra poca, en el seno del movimiento.

Otra forma de actuar

Finalmente, es necesario que IU defienda con todas sus fuerzas la necesidad de democracia interna en las organizaciones sindicales y polticas de la izquierda. Se trata de una cuestin vital para todo el movimiento. Nuestras organizaciones han reproducido en su seno la dinmica de la democracia burguesa: slo tenemos derecho a votar quin nos gobierna o nos representa en las instituciones, cada cuatro aos (y a veces, ni eso). Unos mtodos que debemos rechazar, pues han contribuido a desmoralizar la militancia de la izquierda y a fomentar la idea de que todos los polticos son iguales.

IU tendr que cambiar muchas cosas si quiere predicar con el ejemplo, pero es posible e imprescindible dotarnos de una organizacin viva y democrtica.

El control de la poltica y las decisiones de la organizacin, el acceso a la informacin en tiempo real, con cauces efectivos para debatir y decidir. La eleccin y la supervisin de la poltica de nuestros representantes institucionales; la revocabilidad de los mismos, la limitacin y control de sus ingresos para que no superen los ingresos medios de un trabajador cualificado, evitando cualquier clase de privilegio, son todo cuestiones vitales para la izquierda, como toda la historia reciente y pasada atestigua. Todo trabajador y persona humilde, debe sentir que, cuando habla un representante de IU, habla uno de los suyos, que vive y piensa como l, que comprende sus problemas porque l tambin los padece.

Recordando las palabras de Marx en la fundacin de la Asociacin Internacional de los Trabajadores, la emancipacin de la clase obrera ha de ser obra de la propia clase obrera. Para ello, debe de empezar por ser duea de sus propias organizaciones y eso slo es posible con la ms estricta democracia interna.

No estamos ante una tarea fcil ni rpida, pero sin duda s es posible lograrlo. Y la primera condicin es la recuperacin de la movilizacin. Ahora que ha empezado, alentmosla con ms fuerza que nunca.

Jordi Escuer y Alberto Arregui son miembros de la Presidencia Regional de IU Comunidad de Madrid y de la Presidencia Federal de IU, respectivamente

Fuente: http://nuevoclaridad.es/revista/index.php/estado-espanol/295-hay-que-levantar-un-frente-de-izquierdas



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