Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2010

La persistencia del cambio, entre los votos y los golpes

Carlos Rivera Lugo
Rebelin / Claridad


No fueron pocos los analistas que advirtieron a comienzos del 2010 que Nuestra Amrica se avecinaba a un periodo en que las derechas en nuestra regin pudieran intentar revertir el proceso de cambios populares y democrticos que se han vivido en el nuevo siglo XXI en desafo a la tradicional hegemona de Washington e, incluso, el poder irrestricto del capital. En particular se haca alusin al triunfo, en febrero, de la derecha en Chile con el ascenso de Sebastin Piera a la presidencia, y las expectativas de avances derechistas en los procesos electorales que se efectuaran ms tarde en el ao en Bolivia, Venezuela y Brasil. En el caso de Venezuela se mont toda una espectacular campaa meditica global que sugera la posibilidad de una derrota del chavismo. Incluso, en el caso de Brasil prcticamente se daba por hecho un triunfo de la derecha neoliberal luego de la imposibilidad constitucional de una tercera postulacin a la presidencia del inmensamente popular Luiz Incio Lula Da Silva.

Las renovadas expectativas de las fuerzas de derecha se montan sobre la continuidad de facto y de jure de las polticas imperiales bajo la presidencia de Barack Obama, como qued claramente establecida por su incuestionable apuntalamiento del rgimen golpista en Honduras y la expansin significativa de la presencia militar estadounidense en Colombia. A ello se aade los efectos negativos sobre la regin de la crisis de la economa global desatada, precisamente desde Estados Unidos, a partir del 2008.

Sin embargo, a ello habra que aadir como factor potenciador las crecientes contradicciones producto de los resultados desiguales de los respectivos proyectos de cambio, los cuales en esencia han representado, con sus diferencias de matices, una continuidad esencial con el modelo neoliberal. El que no cambia todo, no cambia nada, advirti V. I. Lenin, el genial estratega revolucionario ruso tan venido a menos en estos tiempos de lo polticamente razonable y de un pregonado socialismo del Siglo XXI que sigue an demasiado atado a las formas capitalistas de produccin social y mando poltico. All el peligro siempre presente de la involucin.

Y si bien en el balance, los gobiernos de izquierda han producido importantes avances, desde la profundizacin de la democracia hasta una mejora en la distribucin de la riqueza nacional, desde la recuperacin de la soberana efectiva sobre sus riquezas naturales hasta la promocin activa de la integracin continental, an persiste una preocupante incapacidad desde arriba para romper definitivamente con el modelo neoliberal de acumulacin tan ajeno a sus objetivos programticos de refundacin tica de sus respectivas sociedades. A esto se une cierto inquietante desgaste de la participacin real desde abajo en los procesos decisionales de las polticas gubernamentales y una sensacin de cierto distanciamiento entre el Estado y los movimientos sociales.

Una ejemplo de lo anterior lo vimos en los resultados de las elecciones parlamentarias, regionales y municipales celebradas en Bolivia en abril de este ao que, si bien ganadas en el balance por el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), registraron una prdida de votos en baluartes polticos suyos, como expresin de un rechazo al dirigismo burocrtico por importantes sectores de sus bases electorales. El abigarramiento societal y el pluralismo poltico de la nueva democracia participativa y comunitaria pareca tener un sentido propio e inconmensurable, no sujeto a los tradicionales controles polticos centralistas.

La verdad de los votos en Venezuela

Ms recientemente, el domingo pasado para ser ms exactos, tuvimos en Venezuela otra expresin de lo anterior. Mientras voceros del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) valoraba como una victoria contundente suya los resultados de los comicios legislativos, gubernatoriales y municipales celebrados ese da, la oposicin cantaba igualmente haber vencido, si no en la cantidad de curules electos, al menos en cuanto al total del voto popular.

Lo que me trae a la mente aquello que tambin pronunci Lenin: La verdad es siempre revolucionaria. Y concientes de lo elusivo que siempre resulta en estos tiempos eso de la verdad, tal vez convendra abordarla como lo que es: una construccin social compleja, dialgica y plural.

El PSUV se propuso como objetivo obtener una mayora de dos terceras partes de los 165 diputados de la Asamblea Nacional para garantizar, segn entenda el propio lder mximo y mandatario Hugo Chvez, el proceso de cambios sobre el que preside. Sin embargo, con los 98 escaos conquistados, contra los 65 de la oposicin integrada en la Mesa de Unidad Democrtica (MUD), 2 del Partido Patria Para Todos (PPT) un antiguo aliado chavista que se neg a integrar el PSUV- y 3 escaos no alineados de los pueblos indgenas, si bien el partido gobernante obtuvo una mayora simple lo que no es poca cosa- se qued corto de su meta de conquistar la mayora absoluta.

El PSUV gan en 56 de los 87 distritos electorales 64 por ciento- y en 18 de los 24 estados del pas el 75 por ciento-, incluyendo la recuperacin del Distrito Capital. Ahora bien, en slo 37 de los distritos electorales pudo el PSUV ganar por ms del 5 por ciento del voto.

Obligado es reconocer, por otra parte, que con los resultados obtenidos la oposicin tiene 20 escaos menos que los obtenidos en las elecciones parlamentarias del 2000. En las del 2005, cometi el error garrafal de no participar.

Asimismo, se destaca la heterogeneidad de las 65 bancadas opositoras, siendo la mayor parte de partidos y movimientos socialdemcratas y reformistas. Entre stos, los dos ms votados fueron Un Nuevo Tiempo (UNT), con 16 diputados, y Accin Democrtica (AD), con 14. El socialcristiano COPEI es el tercer partido con 7, seguido de Proyecto Venezuela, el socialdemcrata y ex aliado del chavismo Podemos y Causa R, con 3 diputados cada uno. Finalmente, est Voluntad Popular, con dos diputados, y la Alianza Bravo Pueblo (ABP), con uno.

La pluralidad de la nueva representacin parlamentaria no augura, por ende, una votacin en bloque contra la totalidad de la agenda de cambios promovida por el gobierno bolivariano, aunque s una mayor fiscalizacin, un mayor debate pblico acerca de las medidas y el reto, tanto para el PSUV como el MUD y el PPT, de facilitar unos procesos de dilogo y negociacin para la aprobacin de legislacin orgnica.

En cuanto a las elecciones al Parlamento Latinoamericano, la alianza PSUV-PCV (Partido Comunista de Venezuela) obtuvo 5,268,939 (46.71 por ciento) contra 5,077,043 (45.01) para la diversidad de fuerzas contrarias. Ello resulta un incremento para el chavismo de casi 900,000 votos en comparacin con el referendo del 2007 y poco menos de 500,000 para las huestes opositoras. No obstante, si se comparan los resultados con los obtenidos en las elecciones presidenciales del 2006, el chavismo parece todava haber perdido aproximadamente un milln de votos. En esa ocasin Chvez obtuvo sobre 7 millones de sufragios.

Sin embargo, los chavistas desafectos no parecen haber migrado como tal hacia la derecha. Parecera reflejar, segn los analistas, un desencanto en las filas bolivarianas con algunos de sus candidatos, as como la inefectividad de la burocracia gubernamental en atender algunos de los problemas ms acuciantes del pas como, por ejemplo, la corrupcin y la inseguridad pblica. El gobierno tiene en ese sentido el desafo de rectificar errores y deficiencias en su gestin. Sobre todo, no puede abandonar su objetivo de profundizacin de la democracia participativa por medio del apoderamiento de las comunas como instancias locales de gobernanza democrtica y la institucin del pueblo como legislador.

Sobre las crticas al chavismo seala el reconocido politlogo argentino Atilio Born: Hay que tener en cuenta que fueron varios los factores que incidieron negativamente sobre el gobierno en estas elecciones y que generaron el malhumor social en contra de no pocos candidatos oficialistas: la crisis energtica, la inflacin, el desabastecimiento, la inseguridad, la ineficiencia en el funcionamiento del aparato estatal, el influjo desmoralizante de la ostentosa boliburguesa y sus corruptelas, fenmenos objetivos pero que fueron agigantados extraordinariamente por la oligarqua meditica venezolana e internacional en una extensa y costossima campaa sin precedentes en la regin.  

Y abunda Born: Esta descarada campaa meditica fue acompaada por un verdadero diluvio de ms de 80 millones de dlares que tan slo en este ao fueron canalizados -a travs de inocentes e independientes ONGs europeas y estadounidenses, prfidos instrumentos del intervencionismo norteamericano- hacia el conglomerado de fuerzas polticas opositoras. Los ms favorecidos con la ayuda estadounidense fueron Primero Justicia, UNT, AD y COPEI.

Brasil, entre la ex guerrillera y la ecologista

Con la mayora de votos recibidos este domingo 3 de octubre por Dilma Rousseff, la candidata presidencial del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y los pronsticos de una arrolladora victoria en la segunda vuelta del 31 de octubre prximo, los analistas coinciden en que Lula, quien la apadrin activamente, se apunta su tercera victoria al hilo. Rousseff alcanz un 46.68 por ciento del voto, a poco del mnimo necesario del 50 por ciento ms uno requerido para triunfar en la primera vuelta. Las proyecciones indican, adems, que los escaos obtenidos, junto a sus aliados, principalmente del Partido del Movimiento Democrtico Brasileo, le dar una cmoda mayora en ambas cmaras del Congreso nacional a un eventual gobierno del PT. Tambin, se obtuvo una mayora de las gobernaciones.

El segundo lugar fue para Jos Serra, candidato por el partido de la Social Democracia Brasilea (PSDB), quien obtuvo un 32.7 de la votacin.

Sin embargo, la mayor sorpresa fue el desempeo de la candidata por el Partido Verde, Marina Silva, otrora Ministra del Medioambiente en el gobierno de Lula, quien con su casi 20 por ciento del voto (19.67) fue tal vez la mayor responsable en forzar una segunda vuelta. Desencantada con las polticas econmicas de Lula, particularmente en relacin al desarrollo de la Amazonia, la ecologista parece haber cosechado el voto crtico no slo de los ecologistas y los promotores de un nuevo modelo de desarrollo econmico autosustentable, sino que tambin de los movimientos sociales que estn desencantados con la continuidad esencial del modelo neoliberal bajo el gobierno de Lula.

De decidir el Partido Verde movilizar su voto hacia la candidatura de Rousseff, sta deber imponerse arrolladoramente en la segunda vuelta. Se puede esperar, sin embargo, que para ello se produzca algn tipo de negociacin entre Rousseff y Silva en relacin a las polticas econmicas y medioambientales del futuro gobierno. Ello se enfrenta, segn se informa, a la aparente preferencia que tiene la direccin del Partido Verde de llegar a algn acuerdo con Serra. Una tercera opcin que se baraja es que Marina Silva opte por dejar libre a sus votantes para que decidan por s mismos a quin apoyar en la segunda vuelta. De esa manera, se alega, no se casa ni con el PT o con el PSDB, lo que le podra convenir en la eventualidad de una nueva postulacin presidencial suya en el futuro.

Lo cierto es que el ascenso de ambas ha sido asombroso. En el caso de Marina Silva, analfabeta hasta los 15 aos. En 1981 ingres a la Universidad Federal de Acre, donde poco a poco va conociendo el marxismo. En 1985 se une al Partido Revolucionario Comunista. Luego, como activista ambientalista, fue compaera de lucha de Chico Mendes. En 1985 ingresa al PT y el 1990 es elegida diputada. Entre el 2003 y el 2008 se desempea como Ministra del Medioambiente bajo el gobierno de Lula. En agosto de 2009, abandona el PT para ingresar al Partido Verde. La dirigente ecologista es la primera candidata mujer de minora tnica zambo y de religin pentecostal que se postula a la presidencia del pas.

En el caso de la Rousseff, admite que desde joven siempre estuvo comprometida con cambiar el mundo. Es una ex guerrillera con el grupo comunista armado VAR-Palmares que luchaba contra la dictadura militar entre las dcadas de los sesentas y los setentas. Cay presa y fue torturada por la dictadura. Estuvo tres aos detenida como prisionera poltica y luego de su liberacin, estudi y se gradu como economista. En el 2001 ingres como militante al PT. En 2003 fue designada por Lula Ministra de Energa y en 2005 fue seleccionada para jefe de su gabinete. Hace poco ms de un ao, contaba con apenas un 16 por ciento del favor del pueblo, segn las encuestas. Este impresionante ascenso se le atribuye, en gran medida, a la inmensa popularidad de Lula, quien se retira con sobre un 80 por ciento de aprobacin, segn los estudios de opinin.

Bajo Lula, Brasil despeg como potencia regional y mundial reconocida. El pas tuvo un crecimiento de sobre 37 por ciento, elev el poder adquisitivo de la mayora y alcanz mejorar la distribucin de riqueza, facilitando que aproximadamente 30 millones de brasileos saliesen de la pobreza. Al respecto, expres el presidente brasileo en una entrevista publicada el mismo 3 de octubre en el peridico argentino Pgina 12: El pueblo brasileo hoy vive ms feliz, mejor, pero todava hay mucho que hacer. Espero que en los prximos tiempos la compaera Dilma pueda concluir el trabajo que comenzamos. Ya probamos que era posible. Lo hicimos con mucha fuerza y, dira, mucha eficacia. No quiero ser presuntuoso, pero lo que hicimos en poltica social es una revolucin en Brasil. Una revolucin que an debe ser completada. No se puede desmontar el aparato de exclusin de 500 aos en 8 aos.

En otra entrevista publicada ese mismo da en el diario mexicano La Jornada, el mandatario-obrero brasileo dio su apreciacin de la coyuntura histrica que se vive en la Amrica nuestra: Cada pas tiene sus particularidades. Los Kirchner, tanto Nstor como Cristina, tienen su estilo de gobernar. El dato concreto es que Argentina est mejorando, ese es un dato concreto y objetivo. Nuestro querido Pepe Mujica tiene su modelo de gobierno; el hecho concreto es que Uruguay est mejorando. Yo tengo mi estilo, el hecho concreto es que Brasil est mejorando. Evo tiene su estilo; el hecho concreto es que Bolivia est mejorando, y esto vale para todo el mundo. Eso es lo que me interesa. Esa cosa de la prensa de decir: Lula es el buenito y Chvez el malo. Chvez tiene que ser bueno para el pueblo de Venezuela, y yo tengo que ser bueno para el pueblo de Brasil, y la verdad es que Venezuela mejor con Chvez, esa es la verdad. En cuntas elecciones particip Chvez en estos tiempos, eh? Y las gan todas, acaba de ganar una ms.

El acecho a la revolucin ciudadana ecuatoriana

Sin embargo, el imperio y sus adltares criollos no se resignan. El pasado jueves, un contingente policial se sublev en Quito, aunque tambin en Guayaquil y Cuenca. Lo que inicialmente se pretendi presentar como una mera protesta gremial a favor de beneficios corporativos, pronto evidenci claros ribetes golpistas cuando, al son de gritos a favor del otrora depuesto presidente neoliberal Lucio Gutirrez y su opositor Partido Sociedad Patritica, agredieron al presidente Rafael Correa y lo mantuvieron secuestrado durante horas en el Hospital de la Polica Nacional. Adems, tomaron el Parlamento, civiles irrumpieron a la fuerza en el canal pblico de televisin y soldados de la fuerza area ocuparon el Aeropuerto Internacional de la capital. Mientras ello ocurra, Gutirrez convoc a la disolucin de la Asamblea Nacional y a efectuar, de inmediato, nuevas elecciones presidenciales, dando por hecho la cada del gobierno de Correa.

Correa se vio forzado a decretar el estado de emergencia y una unidad especial de las fuerzas armadas finalmente liber al mandatario de su detencin. A la salida del Hospital, francotiradores dispararon contra el vehculo que llevaba al Presidente.

Igual a lo hecho hace dos aos a raz de una amenaza de golpe de Estado contra el presidente boliviano Evo Morales, la Unin de Naciones Suramericanas (Unasur) respondi rpida y eficazmente ante la crisis. Se convoc de inmediato para Buenos Aires una cumbre de presidentes de pases miembros para la misma noche del jueves 30. Cerraron filas detrs de Correa desde los mandatarios de Cuba, Venezuela y Bolivia, hasta los de Colombia, Per y Chile, demostrando con ello el slido consenso regional contra el golpismo y el firme compromiso con la democracia.

Sorprendi, sin embargo, la tarda y evasiva respuesta de Washington, la cual se neg a calificar la asonada de intentona golpista. Ello tiende a ser consecuente con su actuacin en el caso de Honduras, a partir del cual estableci un nefasto precedente que slo sirve para abrir la puerta a otras acciones desestabilizadoras y golpistas en la regin. Incluso, el propio Correa haba advertido sobre ello en agosto de 2009 al lder cubano Fidel Castro que soy el prximo; tenemos informes de inteligencia que dicen que despus de Zelaya sigo yo.

Como seala Mark Weisbrot, co-director del Centro para Investigaciones Econmicas y Polticas (CEPR), en un artculo publicado en The Guardian: Como teman los mandatarios sudamericanos, el apoyo de Washington al gobierno golpista en Honduras a lo largo del ltimo ao ha alentado e incrementado la probabilidad de golpes derechistas contra administraciones democrticas de izquierda en la regin. Este intento en Ecuador ha fracasado, pero probablemente habr ms amenazas en los meses y aos que vienen.

Segn Rafael Quintero, dirigente del Partido Socialista-Frente Amplio, la insubordinacin policial no es un movimiento casual ni espontneo de la Polica Nacional, es el resultado de toda una planificando por parte de la derecha oligrquica que viene planificando y conspirando desde el ao 2007 para derrocar a este Gobierno que les ha quitado las prebendas, latrocinios y negociados que estaban acostumbrados en la poca de la partidocracia en contra de los intereses del pueblo ecuatoriano.

Luego de aplastada la asonada golpista, Correa le dirigi las siguientes palabras en una entrevista radial a su pueblo: Yo no voy dar marcha atrs, si quieren vengan a buscarme ac, denme un tiro y que siga adelante la Repblica, me matarn a m, como deca Neruda, podrn cortar las flores pero no impedir la llegada de la primavera.

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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