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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2010

En el centenario de la Revolucin mexicana
El perodo de reformas estructurales (1934-1940)

Gerardo Pelez Ramos
Rebelin


LA HISTORIOGRAFA MEXICANA y de otros pases ha abordado en forma amplia el perodo cardenista. Para algunos investigadores y estudiosos, como Anatoli Shulgovski, el pas se enfrent a una autntica encrucijada. Para otros constituy la segunda etapa o jaln de la revolucin iniciada en 1910 que no devino en socialista debido a los errores del PCM y la direccin obrera. Las posiciones, en consecuencia, son encontradas, diversas.

El carcter del perodo

LA VERSIN MS primitiva de los objetivos y las tendencias del perodo de reformas estructurales es la que ofrece la ultraderecha:

Pero lo que el cardenismo se propona, como movimiento poltico inspirado en la doctrina marxista, era negar el derecho de propiedad. Slo que, ante la imposibilidad de salvar el obstculo que implicaba nuestra Constitucin Poltica a sus fines, tuvo que valerse de subterfugios legales para alcanzar sus propsitos.

La idea de considerar que el individuo no tiene derecho a conservar improductivos sus bienes, faculta al Estado a expropiar hasta las navajas de rasurar al individuo que quiera dejarse crecer la barba. (1)

Andrs Montemayor Hernndez, destacado historiador al servicio de la burguesa neoleonesa, analiza as los aos broncos del cardenismo:

Ms tarde, empez a ser comn recibir noticias como la de que en un pueblo, los comunistas despidieron a los profesores que no comulgaban con sus doctrinas, en otro lugar, izaban la bandera rojinegra en el palacio municipal; el Himno Nacional era suplantado por La Internacional; la palabra compaero por la de camarada; el saludo con la mano abierta por el puo cerrado o la de ver por la Plaza Zaragoza a los alumnos de la Escuela de Cooperativismo con su suter rojo y negro...

A estos movimientos se unieron el surgimiento de los primeros sindicatos obreros (rojos)...; al principio las huelgas eran espordicas, pero a medida que pasaba el tiempo llegaron a ser cada vez ms frecuentes, poniendo en peligro el desarrollo econmico de la comunidad. (2)

Lneas despus el mismo autor agrega:

Sin embargo, el regiomontano consciente de su papel histrico, cre el 22 de febrero de ese mismo ao [1936] la Accin Cvica Nacionalista de Nuevo Len, cuya misin primordial fue la de crear una conciencia cvica nacional para combatir el comunismo... (3)

Otro historiador y cronista de la ciudad de Monterrey, Jos P. Saldaa, interpreta de la siguiente manera los aos ms convulsos del cardenismo:

Durante los aos de 1935 y 1936 el pas se debata en una angustiosa situacin. Los signos indicaban que el ambiente oficial era propicio a todo cuanto significaba radicalismo. La bandera roja y negra ondeaba en todas partes y hasta lleg el momento en que se le viera izada en la catedral de Mxico y en el palacio nacional. El himno de La Internacional era entonado en todas las manifestaciones obreras con olvido completo de nuestro Himno Nacional. (4)

En otro texto, el mismo autor seala:

Durante el ao de 1935 la agitacin obrera haba adquirido aspectos tan graves, que no era un secreto para nadie la existencia de un plan revolucionario, con perspectivas de transformar la organizacin constitucional del pas.

Lo ms grave era que se aseguraba, nada menos, que el mismo presidente de la Repblica estaba de acuerdo.

Cierta o no la connivencia, la situacin social era de tal manera tensa, y en tal forma actuaba el general Crdenas, que las apariencias le daban a las versiones visos de verdicos.

Durante enero de 1936, la agitacin se desbord llegando al clmax, celebrndose manifestaciones en todas partes a base de la ms destemplada demagogia. Se incitaba al pueblo a la revolucin social, y en varias ocasiones fue ultrajada la bandera nacional honrndose en cambio a la rojinegra. (5)

La visin que tienen del perodo de reformas estructurales los representantes y tericos de las trasnacionales, el alto clero y los grupos ms reaccionarios de la burguesa no corresponde a los hechos. Es una visin catastrofista. En Mxico, en los aos 1934-1940 jams se present una situacin revolucionaria y tampoco existi un centro de la clase obrera dispuesto a acelerar el proceso y tomar el poder.

Lzaro Crdenas, representante directo del ala izquierda del entonces partido oficial, se propuso siempre el desarrollo agrcola e industrial en los marcos del capitalismo, la redefinicin de las relaciones con el imperialismo y la organizacin de las masas bajo la hegemona de la familia revolucionaria, eso s, con un sentido social. Dnde y cundo, pues, intent la socializacin de los medios fundamentales de produccin y el establecimiento de un nuevo Estado bajo la direccin de la clase obrera? Salta a la vista que nunca y en ninguna parte.

Hasta antes del triunfo panista de 2000, los idelogos de la familia revolucionaria Jess Romero Flores, Miguel Osorio Marbn, Vicente Fuentes Daz, etc. se apoyaron en las medidas cardenistas para apuntalar la tesis de la permanencia de la Revolucin mexicana. Otro tanto hicieron los tericos del Partido Popular Socialista. Algunos escritores, ante la evidencia del desarrollo capitalista logrado por Mxico en los das de la dominacin priista, hablaban de que nuestro pas transitaba por un camino sui gneris, esto es, ni capitalista ni socialista, sino nacional-revolucionario. Quien ms avanz en este sentido fue Carmona Amors. Ral Haya de la Torre se sentira orgulloso de ver tales rebuscamientos tericos.

La realidad, no obstante, es terca. Por eso los anlisis y estudios de los historiadores oficialistas tienen muchos elementos de apologa. stos, que arrancan de la concepcin de que la Revolucin mexicana era permanente, caracterizaron el periodo cardenista como parte de un proceso equidistante del capitalismo liberal y del socialismo.

Los nacional-revolucionarios, en una exageracin evidente, consideran las expropiaciones antimperialistas y la reforma agraria como medidas anticapitalistas que suprimen las bases de la acumulacin capitalista. El desarrollo del capitalismo, el surgimiento de la gran burguesa y su fraccin oligrquica, el entrelazamiento Estado-capital privado y el amalgamiento del imperialismo y los capitalistas criollos niegan de principio a fin tales elaboraciones tericas.

Lo que ocurri en el periodo presidencial de Lzaro Crdenas fue algo mucho ms concreto: la culminacin del ciclo de las revoluciones burguesas en Mxico. Los objetivos y tareas de la gran revolucin democrtico-burguesa de 1910-1917 fueron cumplidos en lo fundamental. No hubo, en consecuencia, ni encrucijada histrica ni perspectiva socialista. El ciclo de las revoluciones burguesas, simplemente, qued concluido. Qued en pie la posibilidad de abrir el ciclo de la revolucin socialista.

Enrique Semo caracteriza el ciclo de las revoluciones burguesas en Mxico de la siguiente forma:

...en el caso de Mxico, las dos [revoluciones] primeras (1810-21 y 1857 [1854]-67) pertenecen claramente a la poca de las revoluciones burguesas en el mundo. La de 1910-17 y las reformas de 1936-39 se manifiestan en cambio cuando la crisis general del capitalismo se ha declarado ya y las revoluciones socialistas se suceden desde 1917. Eso, naturalmente, marca los movimientos mexicanos: tienen un carcter antimperialista (sobre todo el segundo) y las demandas campesinas y obreras se expresan ms claramente. Las reformas de 1936-39 exhiben incluso algunas tendencias a superar los lmites burgueses. (5)

Reanimacin econmica y lucha obrera

LA CRISIS ECONMICA del capitalismo, iniciada en 1929, termin en 1933. La reanimacin econmica en 1934 estaba en marcha no slo en Mxico sino en gran parte del mundo. La situacin econmica del pas en el primer ao de gobierno de Crdenas era la siguiente: creciente recuperacin en la industria, los transportes y la minera, superacin ascendente de la crisis en la agricultura, ampliacin del mercado de trabajo e incremento de las exportaciones.

Tales condiciones, naturalmente, repercutieron en el desarrollo de la lucha de clases.

Como ya se ha indicado por varios estudiosos del movimiento obrero, la mayora de los periodos de recuperacin econmica coinciden con los ascensos y auges del movimiento obrero. Con razn, Arturo Anguiano escribe:

La reanudacin de la produccin, con el aumento de turnos y del tiempo de trabajo que implica, empez a revitalizar a los obreros, quienes volvan a tener en sus manos la mquina econmica; el funcionamiento de las fbricas y las minas, de los pozos petroleros y los trenes, al hacerle intuir su fuerza latente, reaviv a la clase obrera, que otra vez se empezaba a sentir con energas para sobreponerse al colapso econmico y enfrentar a los patrones que la explotaban sin mesura. Cada fundo minero reincorporado a la produccin, cada factora rescatada del enmohecimiento, cada tren aceitado y empujado sobre sus rieles, se traduca en una enorme acumulacin de fuerza potencial del proletariado. (6)

El papel de la clase obrera qued de manifiesto en el proceso de organizacin sindical y poltica. La tasa de sindicacin se elev considerablemente:

La poblacin sindicada en 1930 apenas lleg a 300,000 personas; en 1940 se elev a 879,000, o sea un 29 por 100 [ms de 2.9 veces] respecto de la cantidad anterior; en 1930, el 5.6 por ciento de la poblacin econmicamente activa se agrup en sindicatos y en 1940 se elev al 15.4 por 100. (8)

La clase obrera alcanz un despliegue de sus fuerzas como en ningn otro perodo de la historia de Mxico. El movimiento huelgustico, por su amplitud, su carcter y sus participantes no tena precedentes. El PCM estuvo a punto de convertirse, entre abril de 1935 y abril de 1937, en un partido obrero importante. El proletariado mexicano pas por las ricas experiencias de la administracin obrera, la solidaridad internacional y las huelgas polticas, mas no impuso su hegemona en el amplio movimiento democrtico y antimperialista. Por eso no se equivocan unos historiadores soviticos cuando sealan: Pero la clase obrera no supo encabezar el movimiento de masas y la burguesa nacional tom la iniciativa creando el Partido de la Revolucin Mexicana (PRM), en el que integr organizaciones obreras y campesinas. (9)

La fundacin de la Confederacin de Trabajadores de Mxico constituy el paso ms trascendente del movimiento obrero mexicano hacia su unidad y centralizacin. Nunca en la historia de Mxico haba existido una organizacin de masas con el prestigio y la autoridad de la CTM. Esto no es entendido por una enorme cantidad de estudiosos desvinculados del movimiento real de las masas.

En una franja no despreciable de intelectuales se considera la fundacin de la CTM como obra de los designios del gobierno del general Lzaro Crdenas. Se hacen afirmaciones fuera de toda lgica poltica, como si las masas pudieran ser organizadas, dirigidas y movilizadas por dirigentes extraordinarios que pueden hacer lo que quieran. Naturalmente esto no ocurri en la realidad, la cual siempre es ms compleja.

Los trabajadores mexicanos pasaron por la experiencia de la administracin obrera, experiencia que no puede resumirse con su demonizacin. Para el movimiento obrero y sindical no es nada extraa la lucha por participar en la conduccin y orientacin de las empresas estatales, paraestatales o de participacin estatal mayoritaria. Es ms, es uno de sus objetivos. De ah precisamente la importancia de comprender el fenmeno de la administracin obrera como un posible paso hacia formas de intervencin sindical ms avanzadas y profundas.

El papel del Partido Comunista

EL PARTIDO COMUNISTA de Mxico, al salir de la clandestinidad en 1935, tena un prestigio no desdeable en el seno de grupos considerables de la clase obrera y el campesinado. La direccin Laborde-Campa, como ninguna anterior, contaba en su haber pese a sus posiciones sectarias y ultraizquierdistas con las acciones de los comunistas en ferrocarrileros, minero-metalrgicos, obreros agrcolas y campesinos; con la aureola heroica de los confinados en las islas Maras; con la memoria de Primo Tapia, Julio Antonio Mella, Jos Guadalupe Rodrguez e Hiplito Landero; con la autoridad de la oposicin combativa al desarme de los campesinos en Veracruz y otras partes. En resumidas cuentas, el PCM estaba maduro para transformarse en un partido obrero con fuerte presencia en las masas.

La conquista de la legalidad estimul el fortalecimiento del Partido Comunista. En la fundacin de la CTM, el PCM influa a todos los sindicatos nacionales de industria, al magisterio organizado y, claro est, a las pequeas agrupaciones de la Confederacin Sindical Unitaria de Mxico. Sin duda, en el congreso de fundacin de la CTM era la segunda fuerza poltica en importancia. Sin ser la fuerza principal en el seno del movimiento obrero, se perfilaba hacia la consecucin de este objetivo.

A partir de la clebre carta de la delegacin al VII Congreso Mundial de la K omintern, el PCM sigui la poltica de construir el Frente Popular en nuestra patria. En referencia a esto los historiadores soviticos de la IC afirman:

La poltica de frente popular desempe un papel sustancial en la lucha de los trabajadores de Mxico por las reformas antiimperialistas que tuvieron lugar a fines de la dcada del treinta. El ascenso del movimiento de masas incit al gobierno de Crdenas, lder del ala izquierda del Partido Nacional Revolucionario, a iniciar la reforma agraria y la nacionalizacin de los ferrocarriles y de la industria petrolera, que estaban en manos del capital extranjero. El PNR absorbi las organizaciones de masas y se transform en Partido de la Revolucin Mexicana (PRM)

El Partido Comunista manifest el deseo de ingresar en el PRM en calidad de miembro colectivo polticamente independiente. El Presdium del CEIC refrend esa tctica, que poda convertir el PRM en un amplio frente nacional. Hizo ver a los comunistas que en Mxico no estaba al orden del da el establecimiento de la dictadura proletaria y que no tratasen de saltar la etapa de la lucha democrtica general, pues no conseguiran ms que escindir el frente popular. Al mismo tiempo destac a primer plano la necesidad de dar una rplica resuelta a todas las tendencias preadas de seguidismo, de subordinacin del Partido Comunista a los revolucionarios pequeoburgueses. (10)

No corresponde la verdad histrica el sealamiento de que la direccin de la IC previno al PCM acerca del seguidismo frente a Lombardo Toledano y el gobierno cardenista. Al contrario, la intervencin del Comit Ejecutivo de la Komintern en la Seccin Mexicana facilit la prdida de independencia poltica de sta y represent un papel profundamente negativo y perjudicial para el Partido Comunista: en la definicin de la poltica de unidad a toda costa, seguramente para impulsar la constitucin de la Confederacin de Trabajadores de Amrica Latina y desarrollar la unidad antifascista en Mxico y Amrica Latina; en la campaa contra Len Trotsky y su asesinato, cuando el trotskismo era un grupo de propaganda que no ejerca alguna influencia poltica importante en el acontecer nacional, y en la expulsin de Hernn Laborde y Valentn Campa de las filas del PCM, por no estar de acuerdo en la eliminacin fsica del lder de la IV Internacional.

La poltica de unidad antifascista y antimperialista fue deformada por el PCM, incurriendo en gravsimas concesiones de derecha. El PRM fue caracterizado como Frente Popular, desprendiendo de tal caracterizacin conclusiones muy peligrosas y nocivas. Laborde sostena:

El Frente Popular de Mxico el Partido de la Revolucin Mexicana representa el bloque de obreros y empleados, numerosos grupos de mujeres, de jvenes y de intelectuales, y el ejrcito en pleno. Los comunistas forman parte de ese Frente Popular por medio de las organizaciones obreras y campesinas en que trabajan. El programa del Partido de la Revolucin es el programa de la revolucin nacional y democrtica que est realizando ya el gobierno, apoyado por el pueblo. Y ese Frente Popular no carece de armas, ni mucho menos. Aparte de los 60,000 hombres del ejrcito, cuenta con 40,000 campesinos armados la reserva y con varias decenas de millares de obreros (slo en la Ciudad de Mxico tiene 30,000), entrenados por oficiales del ejrcito y dispuestos a batirse. (11)

La crisis del PCM se dio, en lo fundamental, durante los aos floridos del stalinismo. Jos V. Stalin, al frente del PC (bolchevique) de la Unin de Repblicas Socialistas Soviticas dirigi, con mtodos autoritarios, antidemocrticos y hasta criminales, a la clase obrera y el pueblo soviticos a la industrializacin acelerada, a la colectivizacin forzada de la agricultura y a la conversin de la Unin Sovitica en una gran potencia mundial. En esas condiciones, eliminadas mediante el terror las oposiciones del partido y los principales cuadros bolcheviques, se produjo el endiosamiento de Stalin. Apareci el stalinismo en el Estado sovitico y el movimiento obrero internacional. Un investigador sovitico seala a propsito:

Se debe recalcar que muchos errores del PCM se explican no slo por falta de la experiencia de este partido, sino de todo el movimiento comunista internacional y estos errores fueron inherentes a muchos otros partidos. Desempearon un gran papel en esto las consecuencias negativas del culto a la personalidad de Stalin sobre el movimiento comunista internacional. (12)

Vicente Lombardo Toledano, sobresaliente intelectual y lder obrero, jug un rol importante en la entrega de posiciones a la burocracia sindical fidelista. En todos los problemas cruciales, VLT siempre estuvo de lado de los lobitos y en contra de los comunistas y sus aliados. Es ms, en la concrecin de la poltica de unidad a toda costa puso en juego sus relaciones internacionales y sus influencias sobre Earl Browder, lder del PC de Estados Unidos y miembro del Comit Ejecutivo de la Internacional Comunista, para convencer y disciplinar al PCM en dicha orientacin suicida.

Expropiacin petrolera y clase obrera

ORGANIZADA EN LA CTM, la clase obrera desempe una funcin fundamental en la lucha por concretar las reformas estructurales. El proletariado siempre estuvo en pie de lucha por repartir los latifundios y dar la tierra a los campesinos, expropiar al imperialismo y permitir el libre ejercicio de las libertades democrticas.

Ramrez y Ramrez acierta al sostener:

Fueron los trabajadores petroleros, dirigidos por la CTM, los que plantearon el conflicto que, en su desarrollo accidentado desemboc en la expropiacin. El movimiento sindical, en esa ocasin, desempe el papel de avanzada en la lucha contra las compaas extranjeras, defendi con firmeza los intereses de los trabajadores petroleros y estableci las condiciones propicias para la liquidacin del viejo litigio entre el capital petrolero y la nacin mexicana. Sus intereses de clase se identificaron con los de la nacin. (13)

El maestro Jess Silva Herzog, en su obra Historia de la expropiacin de las empresas petroleras,expone con claridad la participacin de los trabajadores petroleros.

El empuje de los obreros petroleros, la CTM y el pueblo, la prepotencia de las compaas extranjeras y las contradicciones interimperialistas, convencieron al gobierno de la necesidad de decretar la expropiacin de la industria del petrleo. La importancia histrica de esta medida es indudable.

La trascendencia de la expropiacin petrolera, un investigador norteamericano la plantea as:

Para todo el mundo petrolero y las potencias occidentales que dependen de sus servicios, la experiencia mexicana contina siendo una advertencia viva y molesta. Pues los ms ricos campos petroleros de hoy en da estn en regiones como el Medio Oriente, donde los mltiples ingredientes que integran el carcter revolucionario de nuestros tiempos estn presentes y laten. Este inters se complica por la localizacin estratgica de estas fuentes de petrleo y la ominosa proximidad del imperio sovitico. La forma en que los dirigentes petroleros aprovechan su poder y el poder poltico de su pas, al cual tienen tan fcil acceso tiene el significado ms profundo en el desarrollo de los acontecimientos internacionales. (14)

Nacionalismo y comunismo

EL DESARROLLO DEL movimiento de masas, la creciente intervencin de la clase obrera, la radicalizacin de la intelectualidad democrtica, la crisis del capitalismo y los xitos econmicos de la URSS, estimularon al ala izquierda del partido oficial a plantear la necesidad de luchar por el socialismo, aunque distancindose de los comunistas. Crdenas, por ejemplo, lleg a decir: la principal accin de la nueva fase de la revolucin es la marcha de Mxico hacia el socialismo, movimiento que se aparta por igual de las normas anacrnicas del liberalismo clsico y de las que son propias del comunismo que tiene como campo de experimentacin a la Rusia sovitica. (15)

Claro est que en el ala izquierda del PNR haba de todo: desde furibundos anticlericales hasta elementos cercanos a las ideas del socialismo cientfico. Estos ltimos, debido a la inexistencia de un gran partido obrero de masas y al enorme peso de las tendencias revolucionarias pequeoburguesas, no evolucionaron, mayoritariamente, hacia el comunismo.

La reforma agraria

ENTRE LAS REFORMAS estructurales principales qued ubicada la reforma agraria. Segn Meyer:

La crisis mundial creaba dificultades a la agricultura comercial que apasionaba a Calles, por lo que se dio de nuevo comienzo a la reparticin agraria. Es notable que este fenmeno sea anterior a la presidencia de Crdenas. Desde 1915 hasta 1933 se haban repartido 7.6 millones de hectreas, en 1933-1934 Abelardo Rodrguez, presionado por Calles, distribuy 2.5 millones. Desde 1935 hasta 1940, Crdenas reparti 18 millones, sobre todo en el curso de los cuatro primeros aos. Este amplio programa se debe a la poltica global del nuevo presidente, a la legislacin que hace aprobar y a la expropiacin en bloque de las plantaciones de henequn de Yucatn y de algodn de la Laguna. (16)

La reforma agraria en nuestro pas se desenvolvi, centralmente, gracias a la lucha masiva del campesinado y la clase obrera. No pueden explicarse las medidas del gobierno de Crdenas nica y exclusivamente por necesidades de carcter econmico. El asunto es mucho ms complejo. Los campesinos, que haban tomado las armas en la revolucin, en los aos 30 ya no podan esperar ms. Las condiciones, lgicamente, haban madurado para el reparto agrario.

Cules fueron las condiciones y causas de la reforma agraria en el periodo cardenista? E. V. Kovalev seala:

La etapa crucial de la reforma agraria fue el periodo de 1934 a 1940, cuando en esencia se resolvi el destino de la posesin latifundista en el pas y, en medida considerable, fue rota la resistencia de los latifundistas a que se llevara a cabo la reforma agraria. Se produjo un brusco giro hacia la realizacin decidida e intensa de transformaciones agrarias que golpearon directamente a la posesin latifundista de la tierra. El giro no fue casual, sino generado por la elevacin de la actividad poltica de las masas, cuya situacin haba empeorado bastante como resultado de la crisis econmica mundial de 1929 a 1933; esa actividad se enfil contra el curso seguido por Plutarco Elas Calles (presidente de 1924 a 1928 y hasta jefe no oficial del Estado). En el perodo anterior maduraron las premisas para esta aceleracin de las transformaciones agrarias. Entre estas premisas estn el debilitamiento de la influencia de los terratenientes en el aparato estatal; la derrota del viejo ejrcito del dictador Porfirio Daz y la creacin de un nuevo ejrcito en el que la mayora de los puestos de la oficialidad estaban ocupados ya no por terratenientes como resultado de la revolucin; el debilitamiento del papel de la Iglesia que era hostil a la reforma agraria a consecuencia de las medidas anticlericales del gobierno; y por ltimo, el debilitamiento de la influencia del capital extranjero.

Adems de la presin de las amplias masas populares, que demandaban una profunda reforma agraria lo cual fue el factor decisivo de la intensificacin de las transformaciones agrarias en 1934-1940, existi otro factor muy importante que actu en la misma direccin. Como resultado de la revolucin, la clase de los grandes terratenientes perdi el poder poltico (aunque no su influencia poltica), pero al conservar, en medida considerable, su potencialidad econmica hizo esfuerzos para restablecer sus posiciones polticas y obstaculizar la aplicacin de la ley sobre la reforma agraria. Al hacerlo, los grandes terratenientes se enfrentaron a la burguesa media y pequea que constitua la base de la nueva administracin y de la nueva direccin del ejrcito. Los representantes de la burguesa, en su intento por conservar sus posiciones polticas, se vieron obligados a profundizar la reforma agraria, lo cual golpeaba a la fuerza econmica de los latifundistas. (17)

En breves trazos, Kovalev da en el clavo. En efecto, la lucha activa y militante de las masas fue el factor nmero 1 en la destruccin de los grandes latifundios y la entrega de la tierra a los campesinos.

El movimiento campesino

EL PROCESO DE organizacin del movimiento campesino fue muy distinto al del movimiento obrero. Desde el momento en que la Liga Nacional Campesina perdi su independencia orgnica, el poder pblico tom las riendas de la direccin de los pobres del campo. De ah que la Confederacin Nacional Campesina, a diferencia de la CTM, surgiera ntimamente vinculada al partido oficial y al Estado. Huzar acierta al sostener que la CNC fue fundada ...tambin para formar un cierto contrapeso a la creciente influencia de la CTM... (18)

En el perodo cardenista se oficializa la divisin del movimiento obrero y el movimiento campesino. Antes, las organizaciones sindicales mantenan en su seno a los pobres del campo. En esa forma se dio la organizacin de la Confederacin Regional Obrera Mexicana, la Confederacin General de Trabajadores, la CSUM, la Confederacin General de Obreros y Campesinos de Mxico y el Comit Nacional de Defensa Proletaria. La intervencin del gobierno en la divisin de los dos frentes principales del movimiento de masas fue decisiva:

La Confederacin Nacional Campesina se cre no solamente para defender los intereses de los campesinos, sino tambin para contrarrestar la creciente influencia de la Confederacin de Trabajadores Mexicanos (sic, CTM), que se haba formado con grupos disidentes de la CROM ( sic ) , bajo la direccin de Lombardo Toledano. La intencin del presidente Crdenas era que el sector campesino y el sector obrero tuvieran cada uno su propia organizacin. La CTM slo pudo desprenderse con dificultad de cierto nmero de sindicatos afiliados de los trabajadores agrcolas, algunos de los cuales mantuvieron a la postre una doble afiliacin. (19)

En el curso del perodo de reformas estructurales la influencia de la experiencia sovitica estuvo presente casi en forma permanente. Shulgovski sostiene:

Quienes elaboraron el Plan Sexenal afirmaban a voz en cuello que ste tena elementos de socialismo, que prevea la planificacin de la economa del pas. Estas declaraciones tenan sus causas reales. La crisis profunda del sistema capitalista mundial y los considerables xitos de la construccin socialista de la URSS, hacan que las ideas del socialismo, las ideas de la planificacin de la economa se hicieran cada vez ms populares. (20)

Mxico y la URSS

LAS EXPERIENCIAS DEL poder sovitico en la colectivizacin de la agricultura pesaron e influyeron en Mxico. El Plan Sexenal y la reforma agraria estuvieron imbuidos, en los aspectos externos, de las victorias econmicas de la URSS. Silva Herzog no se equivoca al decir que: Es probable que el general Crdenas y sus colaboradores en esta importante materia se inspiraron en los sistemas soviticos para atender a la preparacin de las tierras y a su cultivo en la explotaciones agrcolas colectivizadas. (21)

Ciertos autores exageran la experiencia del ejido colectivo en Yucatn y otras regiones. En realidad no se puede sostener la tesis de Gonzlez Ramrez acerca de que: la colectivizacin de los ejidos, segn el modelo sovitico, confirmaron que los comunistas y los conversos aspiraban a implantar un cambio social distinto al que se vena construyendo en Mxico. (22)

El influjo de la experiencia sovitica se manifestaba incluso en aspectos tcnicos y administrativos. Esto justifica la afirmacin de Eckstein en el sentido de que las centrales de maquinaria [estaban] inspiradas probablemente en instituciones similares de la Unin Sovitica. (23)

La educacin socialista

LAS EXPERIENCIAS POLTICAS y sociales, durante el rgimen presidencial de Lzaro Crdenas, fueron muy variadas. En materia educativa cabe destacar la educacin socialista, que era el producto de la influencia de las tradiciones anticlericales, el marxismo sovitico y la necesidad de dar acceso al pueblo a la enseanza, suprimir el analfabetismo, erradicar la influencia del clero, preparar la mano de obra y avanzar hacia una sociedad ms justa. Gran parte del movimiento sindical apoy la educacin socialista.

Algunos elementos pequeoburgueses radicalizados pensaban, ingenuamente, que a travs de la educacin socialista sentaran las bases para suprimir el capitalismo. Muchas utopas, como la mencionada, proliferaron en cierta medida.

De acuerdo con Jess Silva Herzog:

La reforma del artculo tercero constitucional se hizo en un momento de ciega demagogia y en pleno divorcio con la realidad del pas.

La reforma a la que se hace referencia result tan disparatada e imposible de cumplir, que fue menester pocos aos ms tarde redactar de nuevo el artculo constitucional, con un criterio que podemos llamar humanista. (24)

La lucha de los trabajadores y el pueblo por las reformas estructurales, contra los monopolios extranjeros y por la implantacin de la democracia, llev a sectores oficiales de izquierda al verbalismo revolucionario. En ese entonces, se radiaban los siguientes programas de la Secretara de Educacin Pblica: En este mundo no hay ms que dos clases: explotados y explotadores. Hay que acabar con stos... El rgimen capitalista ha llegado a su fin; trabajador, empate por acabar de una vez con el rgimen capitalista. (25)

Con Crdenas se cierra el ciclo de las revoluciones burguesas en Mxico. La reforma agraria, las nacionalizaciones, la redefinicin de las relaciones con el imperialismo y la instauracin de un nuevo rgimen poltico consolidado y estable configuraron sus realizaciones centrales e histricas. El pas se enfil por nuevos rumbos. Las bases quedaron sentadas para un importante desarrollo del capitalismo, desarrollo que alcanzara un fuerte impulso durante los gobiernos de Manuel vila Camacho y Miguel Alemn.

Adems de las reformas estructurales, Crdenas dej al pas un partido oficial estructurado sobre la base de las organizaciones sociales, esto es, corporativo. La etapa del PNR-federacin de partidos qued atrs. El movimiento campesino, por otra parte, fue sujetado y organizado en tal forma que la direccin de la CNC sera obra directa, durante la larga dominacin del PRM-Partido Revolucionario Institucional, del presidente en turno.

Considerando que durante el periodo de Crdenas jams se conform una situacin de crisis revolucionaria y tampoco existi un partido de la clase obrera dispuesto a acelerar el proceso y conquistar el poder poltico, puede concluirse que Mxico no se enfrent a una encrucijada y mucho menos a la posibilidad de la perspectiva socialista.

En ese marco desenvolvi su actividad el Partido Comunista.

Notas

(1) Gustavo de Anda, El cardenismo. Desviacin totalitaria de la Revolucin mexicana, Mxico, Ed. del autor, 1974, p. 106.

(2) Andrs Montemayor Hernndez, Historia de Monterrey, Monterrey, Asoc. de Ed. y Libr. de Monterrey, 1971, p. 360.

(3) Ibd., p. 367.

(4) Jos P. Saldaa, Apuntes histricos sobre la industrializacin de Monterrey, Monterrey, Ed. Centro Patronal de nl , 1965, p. 48.

(5) Jos P. Saldaa, Episodios contemporneos, Monterrey, s. e., 1955, p. 99.

(6) Enrique Semo, Historia mexicana. Economa y lucha de clases, Mxico, Ed. Era, 1978, p. 303.

(7) Arturo Anguiano, El Estado y la poltica obrera del cardenismo, Mxico, Ed. Era, 1975, pp. 33-34.

(8) Horacio Labastida, El PRI y la revolucin social, en Comunidades, nm. 12, Madrid, septiembre-diciembre de 1969, p. 95.

(9) Historia Universal, t. II, Mosc, Ed. Progreso, 1977, p. 222.

(10) La Internacional Comunista. Ensayo histrico sucinto, Mosc, Ed. Progreso, s. f., p. 427.

(11) Hernn Laborde, El fascismo amenaza a Mxico, en La Correspondencia Internacional, a. IX, nm. 38, 22-IX-38, p. 638.

(12) O. Konstantnov, Una nueva etapa del movimiento obrero y comunista de Mxico, mimeo, s. f., p. 85.

(13) Enrique Ramrez y Ramrez, Experiencias y ejemplos de la Revolucin en la poca de Crdenas, en Problemas Agrcolas e Industriales de Mxico, vol. VII, nm. 4, octubre-noviembre-diciembre de 1955, p. 383.

(14) Robert Eagler, La poltica petrolera. Un estudio del poder privado y las directivas democrticas, Mxico, FCE, 1966, p. 206.

(15) Arnaldo Crdova, La poltica de masas del cardenismo, Mxico, Ed. Era, 1974, p. 75.

(16) Jean Meyer, La Revolucin mejicana, Barcelona, Dopesa, 1973, p. 216.

(17) E. V. Kovalev, Transformaciones polticas y sociales en Mxico de 1930 a 1960, en M. S. Alpervich, et al., Ensayos de Historia de Mxico, Mxico, ECP, 2 ed., 1974, p. 155.

(18) Gerrit Huzar, La lucha campesina en Mxico, Mxico, C. de Inv. Agr., 1970, p. 68.

(19) Sergio Reyes Osorio, et al., Estructura agraria y desarrollo agrcola en Mxico. Estudio sobre las relaciones entre la tenencia y uso de la tierra y el desarrollo agrcola de Mxico, Mxico, FCE, 1974, p. 602.

(20) Anatoli Shulgovski, Mxico en la encrucijada de su historia, trad. de Armando Martnez V., Mxico, FCP, 1968, p. 84.

(21) Jess Silva Herzog, El agrarismo mexicano y la reforma agraria, Mxico, FCE, 2 ed., 1964, p. 407.

(22) Manuel Gonzlez Ramrez, La revolucin social de Mxico, t. III, Mxico, FCE, 1966, p. 344.

(23) Salomn Eckstein, El ejido colectivo en Mxico, Mxico, FCE, 1966, p. 58.

(24) J. S. Herzog, El agrarismo mexicano..., p. 413.

(25) Eduardo Correa, El balance del cardenismo, Mxico, Tall. Accin, 1941, p. 27.



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