Portada :: Espaa :: 29-S Huelga General en Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2010

Despus de la huelga general: construir la alternativa de la izquierda

Armando Fernndez Steinko y Manolo Monereo Prez
Rebelin


La Huelga General del 29 de Septiembre ha sido un xito del movimiento obrero organizado y de la izquierda social si tenemos en cuenta las condiciones de partida. Estas condiciones eran y siguen siendo las siguientes: a) el aumento de la heterogeneidad de las clases subalternas pero tambin de su predisposicin a la lucha; b) el ataque radical y sistemtico a los sindicatos y a los derechos sociales de los trabajadores y trabajadoras por parte de la derecha econmica y poltica; c) el an persistente desprestigio de las grandes organizaciones sindicales entre una parte significativa de la poblacin, sobre todo por su apoyo a Zapatero en los primeros aos de la crisis ; d) la debilidad de lo que podramos llamar la izquierda alternativa, su escasa presencia institucional y su frgil implantacin social.
  1. El ataque de los medios de comunicacin a la huelga y a los sindicatos que la convocaban ha sido casi unnime. Esto dice mucho sobre la coyuntura poltica y la correlacin de fuerzas que se ha ido configurando desde el estallido de la crisis financiera. Polticamente resulta decisiva en este momento la conformacin de una derecha extrema, dura y revanchista que va ms all del Partido Popular, y que tiene como referente a Esperanza Aguirre.

Esta derecha desarrolla una estrategia de masas. Su ncleo argumentativo es la falta de legitimidad histrica de la izquierda social, cultural y poltica espaola y por eso no es casual que en el centro de su propuesta est la revisin del pasado y la disputa sobre la memoria histrica. Tampoco es casual que tenga un acceso privilegiado a los medios de comunicacin de masas financiados por los grandes grupos de poder econmicos del pas y del poder financiero en particular.

En segundo lugar, asistimos a una estrategia ofensiva por parte del PP destinada a provocar un desgaste sistemtico del PSOE y a conseguir una mayora absoluta en ambas cmaras. No hay ninguna duda de que esta derecha apuesta por una estrategia reaganiana de confrontacin radical y abiertamente neoliberal. Su actitud ante la huelga dice mucho de lo que piensan hacer en el futuro: apoyo ntido y sin fisuras a la patronal y ataque a los sindicatos, desde un punto de vista que considera a los derechos sociales y sindicales obstculos a superar para la as llamada salida a la crisis.

En tercer lugar, la huelga ha puesto de manifiesto la crisis del zapaterismo que es algo ms que el PSOE. Sedujo a una parte sustancial de la izquierda poltica y social en los aos del capitalismo inmobiliario y supo neutralizar el conflicto de clase desde una explcita alianza estratgica con los grandes poderes econmico-financieros del pas. De todo el entramado creado por el Gobierno y el Psoe, lo nico que queda en este momento es la persistencia de su pacto de hierro con la oligarqua financiera, sus relaciones de servidumbre con la jerarqua eclesistica y con la monarqua borbnica. Se ha acabado convirtiendo en el administrador de sus intereses generales y todas sus polticas van encaminadas a garantizar un trasvase gigantesco, de abajo a arriba, de rentas del trabajo hacia los propietarios del capital financiero, una casta que, literalmente, ha asaltado el Estado apropindose del los bienes pblicos.

La nueva (contra) reforma laboral tiene que ver mucho con todo esto. Su objetivo es debilitar al movimiento sindical y al ncleo central de las clases trabajadoras que le prestan su apoyo, que secundan sus movilizaciones y que representan o pueden llegar representar a sectores muy amplios de la sociedad.

  1. Despus de la huelga nada ser igual. La sima que se ha abierto entre el gobierno y los sindicatos debera ser duradera y tendr, presumblemente, varias consecuencias. La primera afecta a la estrategia de los sindicatos. Es ms que probable que el gobierno no negocie los aspectos centrales de su propuesta y a los sindicatos no les quedar otro remedio que cambiar de poltica con el fin de prepararse para una resistencia sostenida a medio plazo. Es obvio que la salida neoliberal a la crisis del neoliberalismo debera ser es incompatible con un sindicalismo honesto, por reformista que este pueda ser, con el pacto constituyente entre capital y trabajo, con las formas de concertacin social que han prevalecido casi siempre desde la transicin poltica. Esta es la cuestin clave y los desafos que pone encima de la mesa son muy grandes.

La segunda consecuencia de esta huelga afecta a la centralidad de la poltica. Al movimiento obrero no le quedar ms remedio que poner en un primer plano su carcter sociopoltico pues una buena parte de la batalla se librar a partir de ahora en el terreno estrictamente poltico. Esto les obligara a plantearse la difcil cuestin de contribuir, directa o indirectamente, a la construccin de una alternativa de izquierdas a la ofensiva de los poderes econmicos y al propio gobierno de Zapatero, una alternativa no meramente electoral, que exige la construccin de una nueva cultura, de nuevos valores, de una nueva forma de estar en el mundo.

  1. Se puede decir por tanto, que la izquierda vive en nuestro pas una situacin de emergencia. En situaciones as son necesarias ideas claras, convicciones profundas, lucidez estratgica y apuestas personales comprometidas. No es el momento de las pequeas ambiciones, de las actitudes cobardes y timoratas.

Nos encontramos en un momento fundacional, constituyente. Lo que est en juego es si en este pas, en un contexto histrico marcado por la mayor crisis del capitalismo desde los aos 30, va a existir o no un referente de izquierdas con vocacin de alternativas de sociedad y de poder. No nos debemos equivocar demasiado, en ltima instancia lo que se dirime es la entera legitimidad del sistema poltico vigente y su cualidad democrtica.

Izquierda Unida ha sabido sortear, mal que bien, una situacin difcil. Sin embargo sus principales dirigentes siguen pensando, ms all de las declaraciones de intenciones, que es el referente nico y exclusivo del conjunto de la izquierda alternativa. Siguen pensando errneamente, soando mundos inexistentes, que todo lo dems que se mueve en la izquierda se nutre de actitudes oportunistas, de espacios polticos marginales y de conspiraciones palaciegas.

La ensima operacin verde pretende construir un referente homologable con el partido verde europeo olvidando que la cuestin social y el conflicto de clase estn en el centro de las preocupaciones ciudadanas. No es una solucin a la altura de las circunstancias pues slo si las cuestiones identitarias son solidarias hacia dentro y hacia fuera de los territorios, slo si se alejan de un independentismo falsamente neutral en trminos de clase, dejarn de alimentar los intereses de las respectivas burguesas nacionales: las reivindicaciones identitarias slo podrn generar dinmicas emancipatorias si se funden con el rojo. La unin del rojo con el verde y lo identitario no solo es un elemento decisivo de cualquier alternativa de izquierdas, sino que es fundamental para darle a la reconstruccin ecolgica de nuestras sociedades y a la configuracin plurinacional y federal del Estado una salida realista y solidaria.

En el futuro inmediato probablemente prevalezca la fragmentacin, la divisin y la disputa por un espacio poltico-electoral que, lejos de ensancharse, ms bien tiende a estancarse.

Pero no es absolutamente obvio que existe la necesidad, pero tambin la oportunidad histrica, de construir un referente alternativo de la izquierda despus de una huelga general como la que hemos vivido y dada la crisis de representacin por la que atraviesa actualmente una parte importante de la sociedad ante la deriva abiertamente neoliberal del gobierno de Zapatero?

Realmente podemos permitirnos seguir con la rutina de siempre y hacer prevalecer de nuevo las lgicas de poder y del reparto de los aparatos en funcin de unos intereses electorales mezquinos y a corto plazo que poco deberan tener que ver con las tradiciones emancipatatorias de la izquierda?

No es posible organizar una plataforma comn de las izquierdas del Estado espaol en torno a un programa antineoliberal, apoyada en el empoderamiento de la ciudadana, en alianza sincera con los diversos y activos movimientos sociales realmente existentes utilizando las elecciones municipales y autonmicas para darle un impulso decisivo, esta vez si, a la democracia participativa, a la convergencia social, poltica y cultural de todas las izquierdas alternativas del Estado?

El tiempo apremia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter