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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2010

Nuevos horizontes despus del 29-S

Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Rebelin


Aunque tarde, finalmente la Huelga General ha tenido lugar y con un balance mucho ms positivo del qu algunos esperbamos. A pesar del temor provocado por el paro y la precariedad, el sacrificio econmico individual que supone la huelga, y la generalizacin de una cultura de la desmovilizacin a la que han contribuido los propios sindicatos, la respuesta a la convocatoria fue mayoritaria.

Ofrecer una perspectiva de continuidad posterior al 29-S es ahora la tarea primordial. Una huelga general de un da y punto no es suficiente. sta no puede ser un simple parntesis, un desvo accidental en el camino, sino que tiene que ser un punto de inflexin. La Huelga General ha abierto un cierto espacio que hay que evitar que se cierre. Pero har falta empujar desde bajo, desde la unidad entre las diversas organizaciones sindicales minoritarias, los sectores combativos de los grandes sindicatos y los movimientos sociales comprometidos con la huelga, para obligar a las direcciones sindicales mayoritarias a seguir movindose y a no volver a las confortables rutinas burocrticas de la concertacin social y la prctica institucional.

La poca combatividad mostrada hasta ahora por los trabajadores en estos dos aos desde el estallido de la crisis se explica por la combinacin entre el miedo, la resignacin frente la situacin actual, el escepticismo respecto a los sindicatos, y la penetracin entre los asalariados de los valores individualistas y consumistas. Para movilizarse no slo se requiere malestar e indignacin, tambin hay que creer en la utilidad de la accin colectiva, en que es posible vencer y en que no todo est perdido antes de empezar.

El reto colectivo es, precisamente, utilizar el buen resultado del 29-S para arrancar un nuevo ciclo de movilizaciones, impulsar un plan de lucha sostenido y recuperar la confianza colectiva entre los asalariados en que se pueden echar atrs las actuales polticas.

Para conseguirlo tenemos que potenciar un sindicalismo orientado a la movilizacin, al fomento de la participacin democrtica desde la base, y provisto de un discurso y una perspectiva anticapitalista. Un sindicalismo portador de un "sentido comn" alternativo al dominante, de otra lgica, en sintona con lo que ha sido el movimiento antiglobalizacin y los movimientos alternativos. Hace falta ir ms all de las crticas parciales de los sindicatos mayoritarios al actual modelo econmico y de sus demandas de una integracin europea con "dimensin social".

Los sindicatos tienen que tener como prioridad reconstruir, en un mundo cada vez ms fragmentado, una cultura de la solidaridad, de la movilizacin y de la participacin cotidiana en los asuntos colectivos. Tienen que buscar nuevas formas organizativas y estrategias para conectar con los segmentos ms dbiles de la clase trabajadora, como los parados, los precarios, los inmigrantes..., combinando la accin en el centro de trabajo y en el territorio, fomentando la colaboracin entre sindicatos y otras organizaciones y movimientos sociales y desarrollando una prctica militante dinmica que rompa con la accin sindical rutinaria.

La coordinacin europea de las resistencias es otro de los objetivos insoslayables para el sindicalismo y los movimientos sociales. Una autntica "euromovilizacin", ms all de la dbil jornada del 29-S convocada por la Confederacin Europea de Sindicatos, sera mucho ms efectiva para cristalizar la emergencia de un sindicalismo europeo en el imaginario colectivo que largas dcadas de negociaciones burocrticas de bajo perfil en Bruselas. La consigna "huelga general europea", defendida por el sindicalismo alternativo, si bien hoy para hoy es slo un eslogan propagandstico, tiene el mrito de fijar un horizonte de trabajo claro y plantear lo que es necesario para oponerse a unas polticas econmicas que buscan aprovechar la crisis para hacer retroceder los derechos sociales y reforzar los mecanismos de dominacin de clase.

En vista a la ofensiva coordinada de los gobiernos de la Unin Europea contra los derechos sociales la tan reiterada "luz al final del tnel", del fin de la crisis, ha resultado ser, como recordaba hace poco el filsofo Slavoj Zizek, la luz de un tren en direccin contraria que viene directo hacia nosotros. Se trata de hacerlo descarrilar antes de la embestida.

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street.

http://esthervivas.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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