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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2010

Entrevista a Jos Manuel Naredo, economista
"Este modelo ha provocado un auge especulativo con una intensidad y duracin sin precedentes"

Jos Faria
Rebelin


El pasado da 14 de enero en Madrid, en la Librera Traficantes de Sueos que est en Madrid, en la calle Embajadores, Jos Manuel Naredo present su ltimo libro Luces en el laberinto que lleva por subttulo Autobiografa intelectual. Alternativas a la crisis. Fue un acto al que mereci la pena asistir. No slo por or a Jorge Riechmann, scar Carpintero, Yayo Herrero o al propio Jos Manuel, sino tambin por ver y saludar a muchos amigos que se van perdiendo por los vericuetos de la vida y que slo en ocasiones como esta se reencuentran. El acto me reafirm todava ms en la idea de entrevistar a Jos Manuel para el blog. Una persona de su talla intelectual y humana es perfecta para mostrar a mis alumnos una referencia de a quin mirar, ahora que escasean tanto los intelectuales y las personas que deberan servir de modelo a la juventud. No lo he hecho antes porque estbamos terminando un trabajo que ambos dirigamos: El Libro Blanco del Planeamiento Urbanstico Sostenible en Espaa y no era cuestin de mezclar una cosa con otra. Pero el trabajo est terminado y ha llegado el momento de la entrevista.

Primero algunos datos biogrficos por si alguien todava no conoce la figura de Jos Manuel Naredo. Probablemente lo mejor es que el lector recurra al discurso que el propio Jos Manuel ley con motivo de la concesin del Premio Internacional de Geocrtica 2008 y que titul Resumen de mi trayectoria intelectual. Desde la economa y la estadstica hacia los recursos naturales y el territorio. En el acta del jurado que le otorg este premio puede leerse El Jurado Internacional ha acordado conceder el Premio Internacional Geocrtica 2008 al profesor Jos Manuel Naredo por su contribucin al estudio de los recursos naturales y la denuncia del deterioro de los ecosistemas terrestres, as como por su relevante papel en la creacin de una conciencia crtica ambiental . Lo que se dice est muy bien. Pero faltan tantas cosas Porque nada se dice en el acta de su exquisito trato personal, de su sencillez, de esa forma de ver la cosas que le permite unir disciplinas aparentemente irreconciliables, de saber estar siempre en la vanguardia (y muchas veces ms all todava), de su fe en la juventud, incluso de su radicalidad en determinadas cuestiones sobre las que no transige de ninguna manera. Comprendo que se trata de apreciaciones puramente subjetivas aunque probablemente una buena parte de sus amigos las suscribiran. Pero voy a dar algunos datos ms oficiales para tratar de centrar su figura.

Economista y estadstico, decidi presentar su Tesis Doctoral a los 45 aos en la Universidad Complutense de Madrid aprovechando una de sus investigaciones en curso, cuando ya tena muchas publicaciones a sus espaldas. Lo cual denota que su trayectoria investigadora se desarroll libre de las ataduras y los apoyos propios del mundo acadmico. Ha trabajado en el Instituto Nacional de Estadstica, en el Ministerio de Economa y Hacienda, ha sido director del rea de Estudios y Publicaciones del antiguo Banco de Crdito Agrcola, director y asesor de diferentes programas en la Fundacin Argentaria, consultor en la Divisin de Estudios Nacionales de la OCDE y vocal del Comit espaol del Programa MAB de la UNESCO. Es profesor ad-honorem en nuestro departamento (Urbanstica y Ordenacin del Territorio de la UPM) y lo ha sido del de Historia e Instituciones II de la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad Complutense de Madrid. En el ao 2000 se le concedi el premio Nacional de Economa y Medio Ambiente.

Sus publicaciones son innumerables pero me gustara destacar su colaboracin con algunos proyectos editoriales como Ruedo Ibrico , Archipilago , Le Monde Diplomatique , Cuadernos para el dialogoo Triunfo . De su relacin con Ruedo Ibrico dice: Mas tarde mis reflexiones vieron la luz, ms slidamente estructuradas, en dos amplios artculos publicados en la revista exilada en Pars, 'Cuadernos de Ruedo Ibrico' (en 1967 y 1968, nmeros 13-14 y 20-21, respectivamente), que publiqu con el pseudnimo poco imaginativo de Juan Naranco. En ellos formulaba ya, con amplio apoyo emprico, el modelo de explicacin del cambio tecnolgico que provocaba la crisis de la sociedad agraria tradicional, que constituy el ncleo principal de un libro posterior. En estos artculos sacaba tambin conclusiones polticas que mostraban el irrealismo de las tesis agrarias del Partido Comunista, mayoritariamente asumidas entonces por la oposicin antifranquista . Adems de Juan Naranco utiliz otros seudnimos como Carlos Herrero, Genaro Campos o Aulo Casamayor.

Pero si se piensa detenidamente en sus lneas de trabajo a lo largo de los aos puede entenderse la magnitud de su obra: agricultura y sistemas agrarios, recursos naturales (agua, energa, materiales), territorio y sistemas urbanos, pensamiento econmico, anlisis econmico y aspectos socio-polticos. De ah la necesidad de interdisciplinariedad e, incluso, de transdisciplinariedad que impregna toda su obra. Ahora que parece como si la especializacin y los nichos profesionales fueran alejando cada vez ms nuestra visin de esa unidad e integracin que parece el ser de las cosas, su forma de plantear el trabajo (uniendo profesiones, campos del saber, personas y metodologas diferentes) deberan de ser un referente para la investigacin ms moderna. En el fondo, esos lugares de frontera (un eclogo hablara de ecotonos) donde se producen las mezclas son, probablemente, los ms interesantes. Y son esos lugares de frontera entre reas de conocimiento los que siempre ha buscado y los que le gustan. Bueno, creo que ya es hora de empezar la entrevista. Debo advertir que las contestaciones de Jos Manuel son largas (cada una es todo un artculo) pero sus reflexiones sobre los temas que le he propuesto son sencillamente magistrales y recomiendo en cada apartado su lectura hasta el final.

Jos Faria : Piensas que el cambio climtico es el reto ms importante con el que se enfrenta hoy la humanidad?

Jos Manuel Naredo : El llamado cambio climtico, ms que el principal problema, es un simple reflejo del deterioro hacia el que la civilizacin industrial est empujando al planeta Tierra. Tratar de combatir ese reflejo ltimo de dicho deterioro, que es el cambio climtico, sin preocuparse de los otros deterioros asociados a l que se producen a diario en la Tierra, es un despropsito que solo cobra sentido como elemento disuasorio capaz de desviar la atencin para soslayar esos otros deterioros mucho ms concretos y controlables. Recuerdo que en los libros de ecologa sola presentarse un esquema triangular que relacionaba Suelo, Clima y Vegetacin: mientras se pensaba que la especie humana influa sobre el suelo y la vegetacin, el clima se consideraba dado. Resulta paradjico que ahora se quiera corregir la influencia humana sobre el clima haciendo abstraccin de las que se producen sobre el suelo y la vegetacin. Ms curioso todava resulta que se hable de corregir el cambio climtico global, y no los cambios producidos en el microclima local, mucho ms evidentes y controlables. Por ejemplo, hace tiempo que constat cmo en Madrid haban aumentado sensiblemente la temperatura media en los meses de invierno, los fenmenos de inversin trmica, o disminuido los das de nieve, sin que nadie se preocupe por ello El aumento de la temperatura ambiente y la consiguiente licuacin de los hielos polares y de los glaciares es un signo del aumento de la mayor entropa de la Tierra. La ley de Gouy-Stodola, que liga la irreversibilidad o las prdidas termodinmicas de los procesos con la temperatura ambiente y la entropa que generan, evidencia que el aumento de la temperatura ambiente es un ingrediente ms de la degradacin de la base de recursos planetaria cuya importancia global resulta manifiesta. Por ejemplo, mi amigo Antonio Valero ha estimado el coste fsico de reposicin de los hielos de la Antrtida: costara reponerlos unas 9.000 veces la energa contenida en las reservas de combustibles fsiles. Vemos que esta prdida es un reflejo importante del avance hacia niveles de mayor entropa de la Tierra. Pues la reduccin del gradiente de temperaturas (con la consiguiente prdida de eficiencia de los motores) corre parejo con el avance hacia estados planetarios de mayor entropa a los que nos lleva el funcionamiento fsico de la actual civilizacin. En fin, que creo que el principal reto no es hacer frente al cambio climtico, sino reconvertir el metabolismo de la civilizacin industrial para construir una simbiosis de la especie humana con el medio que resulte menos degradante de lo que resulta el actual enfrentamiento Hombre-Naturaleza. Sin esta reconversin no cabe enderezar los deterioros que este metabolismo ejerce sobre la Tierra, incluidos los sumideros marinos y atmosfricos relacionados con el cambio climtico.

Como reaccin frente al desplazamiento que se ha venido observando en el centro de inters de los encuentros internacionales desde el territorio hacia el clima, promov un seminario y un libro sobre La incidencia de la especie humana sobre la faz de la Tierra . Ambos salieron adelante con el apoyo de la Fundacin Csar Manrique de Lanzarote. El libro se public en 2005 en la coleccin Economa & Naturaleza que promueve dicha fundacin, coincidiendo con el 50 aniversario del histrico simposio Mans role on changing the face of the Earth, celebrado en 1955 en Princeton (EEUU), con nimo de rememorar este gnero de preocupaciones hoy tan arrinconadas como urgentes. En mi introduccin apuntaba que el mencionado desplazamiento del inters desde el territorio hacia el clima no es ajeno a la cada vez ms evidente dificultad de reconvertir los modos actuales de gestin que inciden sobre el territorio y los recursos planetarios: esta dificultad indujo a abrazar falsos pragmatismos ingenuamente orientados a corregir los efectos (el cambio climtico) sin preocuparse de atajar las causas (el uso de la Tierra y sus recursos). Porque, para ayudarnos a convivir con nuestros males, la mente humana tiende a creer que los problemas pueden solucionarse con reuniones, conjuros institucionales u otros gestos dilatorios, sin necesidad de cambiar el contexto que los genera (p.7). En ese libro, al cual remito como respuesta a tu pregunta, se tratan de superar esas ilusiones para reflexionar con realismo acerca de la incidencia de la especien humana sobre la Tierra, incluidos la atmsfera y el clima.

Jos Faria : Desde que escribiste el artculo "Sobre el origen, el uso y el contenido del trmino sostenible" han pasado bastantes cosas (confirmacin del cambio climtico, consolidacin de la huella ecolgica como sistema de medicin del consumo, crisis financiera, entre otros) ha cambiado algo en el uso y, sobre todo, en el contenido, el trmino "sostenible" desde entonces?

Jos Manuel Naredo : Lamentablemente creo que el artculo que mencionas, publicado hace ya ms de diez aos, mantiene una actualidad palpitante. Y digo lamentablemente, porque eso denota lo poco que ha cambiado en el panorama ideolgico de fondo que trataba de racionalizar y denunciar en el artculo. Desde entonces se ha seguido extendiendo entre los polticos el trmino sostenible como bandern para atraer el apoyo generalizado que abarca tanto a los llamados desarrollistas como a los conservacionistas. Desde entonces la nueva jaculatoria de la sostenibilidad pas a integrarse de forma habitual en el lenguaje polticamente correcto, apareciendo en un sin nmero de informes y propuestas e, incluso, dando nombre a departamentos acadmicos o administrativos. Pero a la vez que se generaliz un consenso formalmente favorable a la sostenibilidad , el trmino mantuvo su ambigedad originaria que es la que lo hace escasamente operativo, salvo para hacer campaas de imagen verde. Por ejemplo, recuerdo que en un ayuntamiento se cre la concejala de ciudad sostenible y que el concejal llam a un buen amigo mo para encargarle un plan de sostenibilidad: como este amigo era un profesional honesto y competente, y saba que estaba en avanzado estado de elaboracin el Plan General de ordenacin urbana del municipio, que prevea unos crecimientos a todas luces insostenibles, le sugiri al concejal que, ms que hacer de nuevas ese plan de sostenibilidad, lo ms prioritario era que se pusiera en contacto con los responsables del planeamiento urbano para controlar la elaboracin de ese plan que condicionara el futuro del municipio.

Jos Faria : Podras concretar un poco ms dnde reside la ambigedad que arrastra el trmino sostenible y que salidas ofrece?

Jos Manuel Naredo : La ambigedad parte del hecho de que el trmino sostenible no naci solo, sino asociado a aquel otro de desarrollo , cuando el Informe Brundtland empez a hablar en 1987 del objetivo del desarrollo sostenible . Esta expresin toma sus dos palabras del arsenal de la economa ordinaria, para contentar a la vez a los desarrollistas y a los conservacionistas. No fue su novedad lo que hizo que se difundiera con tanto xito la idea del desarrollo sostenible, sino sus controladas dosis de ambigedad, que permitan contentar a todo el mundo. Pues como coment en el artculo al que hiciste mencin, ya en el siglo XVIII los padres de la ciencia econmica tomaban como objetivo acrecentar las riquezas renacientes sin menoscabo de los bienes fondo (compuestos sobre todo por la Tierra y los bienes races). Ms recientemente, Ignacy Sachs acu el trmino ecodesarrollo, en un sentido parecido: este trmino tomaba el eco de la ecologa y el desarrollo de la economa, tratando de equilibrar la balanza. Como he comentado en ocasiones, esa expresin estuvo de moda algn tiempo, pero fue vetada por Kissinguer tras la conferencia de Cocoyot, en 1972 por ser demasiado comprometida (como cuenta el propio Sachs en una entrevista). Se sustituy ms tarde el trmino desarrollo sostenible que tomaba ya las dos palabras del arsenal de la economa. Pues, cuando yo estudiaba en la Facultad de Econmica en los aos sesenta, se hablaba comnmente del desarrollo sostenido, para describir un auge econmico que no decayera en seguida por desequilibrios inflacionistas o de balanza de pagos. Sustituir el adjetivo sostenido por sostenible no supona ningn trauma para los economistas, que seguan otorgando el mismo significado a ambos trminos. Pero el nuevo adjetivo contentaba tambin a los naturalistas o ecologistas preocupados por el deterioro del entorno fsico. Con lo cual ese trmino tena la ventaja de tender un puente virtual entre desarrollistas y conservacionistas. Y nada mejor para los polticos y empresarios que enarbolar trminos que contenten a todo el mundo y atrayendo a la vez el voto y el consumo de los desarrollistas y los conservacionistas. De ah el desarrollo sostenible sea la jaculatoria o mantra repetida hasta la saciedad en todos los discursos o informes que caen dentro de lo polticamente correcto. Poco importa que algn autor, como Margalef haya subrayado la contradiccin in terminis o, como se dice en ingls, el oximoron que entraa esa expresin si tiene que ver, como de hecho ocurre, con el crecimiento de algo fsico. O poco importa que Herman Daly haya tratado de superar ese oximoron diciendo que, para l, desarrollo sostenible equivale a desarrollo sin crecimiento. El uso corriente de esa expresin ha servido para desactivar en el terreno de las palabras la contradiccin entre desarrollistas y conservacionistas, manteniendo sin problemas la mitologa del desarrollo que el informe del Club de Roma sobre los lmites del crecimientos y otras publicaciones haban puesto contra las cuerdas en la dcada de los setenta, al subrayar la irracionalidad que comporta a la luz de las ciencias de la Naturaleza.

En este contexto he sugerido dos propuestas. Una considerar los adjetivos como detectores de problemas no resueltos y, en el caso que nos ocupa, subrayar que al enarbolar el objetivo del desarrollo sostenible , se evidencia que el desarrollo ordinario es a todas luces insostenible. O cuando se habla de comercio justo, aflora la idea de que el comercio ordinario suele ser injusto. O cuando se promueve un master de arquitectura bioclimtica, es porque la arquitectura que se ensea en el cuerpo central de la carrera hace abstraccin del clima, la orientacin y de los materiales del entorno, desvinculndose por completo de la arquitectura verncula. Mi otra propuesta pasa por hablar de sostenibilidad a secas, como sinnimo de viabilidad de los procesos y/o estabilidad de los ecosistemas. Pero entonces volvemos a los orgenes y ms que de crecimientos hay que hablar de los lmites y condicionantes que establece el contexto, para reconstruir sobre ellos esas simbiosis de la especie humana con el medio enriquecedoras de ambos, de las que nos ofrecen cumplidos ejemplos tanto la agricultura tradicional como la arquitectura verncula. Esta propuesta apunta tomar en serio los anlisis de viabilidad o sostenibilidad de los procesos, llenndolos de contenido concreto, para ver si mejoran o empeoran. Lo cual pasa por el estudio y seguimiento de la insostenibilidad habitual de los sistemas y por el objetivo ms inmediato de paliarla. Como bien sabes este ha sido es precisamente el enfoque que hemos tratado de adoptar en el reciente Libro blanco del Planeamiento Urbanstico Sostenible . Pero es tambin lo que no suele ocurrir.

Si de verdad se tomara en serio el tema de la (in)sostenibilidad o (in)viabilidad a largo plazo del comportamiento de la sociedad industrial, se habra estudiado el horizonte hacia el que apunta ese comportamiento. Es lo que vengo haciendo con Antonio Valero (qumico y catedrtico de termodinmica en la Universidad de Zaragoza): desde que hicimos el libro titulado Desarrollo econmico y deterioro ecolgico (publicado en la Col. Economa y Naturaleza, que estamos colgando en la Web de la Fundacin Csar Manrique de Lanzarote) hemos promovido ya tres tesis doctorales sobre el tema. Nuestros estudios han ido afinando el conocimiento de la composicin de la Tierra en el estado de mxima entropa, en contacto con los escassimos investigadores que han trabajado sobre este tema en el mundo. Hemos mejorado as la estimacin de la composicin qumica de esa sopa revuelta de materiales, carentes ya de reactividad, hacia la que est empujando a la Tierra la sociedad industrial. Pues, al haber sta apoyado su intendencia en la extraccin cada vez ms masiva de esas rarezas de la corteza terrestre que son los yacimientos minerales ?que cuentan con leyes muy superiores a la media de la corteza terrestre? y al devolverlas en forma de residuos, contribuye muy significativamente a empujar al planeta hacia estados de mayor entropa. De este tipo de anlisis he podido concluir que si, como se dice, la vida surgi y evolucion en la Tierra a partir de una sopa primigenia, la civilizacin industrial la est empujando hacia una especie de pur pstumo. La metodologa que hemos elaborado permite cuantificar y agregar el gradiente de potenciales disponibles en la Tierra (comprendidas la hidrosfera y la atmsfera) en el momento actual (que incluyen, como ya he indicado, el gradiente de temperatura) y seguir el uso de ellos que est haciendo la civilizacin industrial: se puede utilizar y degradar ms o menos rpidamente el stock de potencia contenido en la Tierra, como se turbina el agua de un embalse. Nuestra metodologa permite cuantificar la evolucin del deterioro de la base de recursos planetaria, permitiendo hacer un seguimiento preciso de la sostenibilidad o viabilidad del modelo de gestin imperante. Creo que la escasa acogida y apoyo institucional que ha tenido nuestra lnea de trabajo evidencia que el medioambientalismo banal en boga no est interesado en aadir precisiones al tema de la sostenibilidad y que su objetivo es ayudarnos a convivir con el deterioro ecolgico en curso mediante campaas de imagen verde, no reconvertir el metabolismo de la sociedad industrial hacia un futuro ecolgicamente menos degradante o, si se quiere, ms sostenible.

Jos Faria : Ests de acuerdo con la afirmacin de que el modelo de crecimiento espaol basado en la construccin de viviendas parece que est agotado? existen alternativas reales?

Jos Manuel Naredo : S, estoy de acuerdo porque este modelo ha provocado un auge especulativo con una intensidad y duracin sin precedentes, que ha arrastrado al pas a una crisis tambin sin precedentes, que resulta difcilmente reversible. Pues este auge especulativo, no solo ha devorado el ahorro del pas, sino que se ha seguido financiando con cargo al exterior, arrastrando a la economa espaola a la comprometida situacin actual. Este auge acentu primero hasta el lmite el endeudamiento y el dficit exterior privado de la economa espaola. Y, despus, el dficit y el endeudamiento pblico, al apuntalar con dinero y avales del Estado la precaria situacin del sistema financiero y de la economa en general. Pues cuando los mercados financieros empezaron a percibir el riesgo de los pasivos que emitan la banca y las empresas espaolas, se cerr el grifo de la financiacin barata y abundante de la que haba gozado la economa espaola, generando la consabida sequa de crditos y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, con todas sus consecuencias. El agotamiento del modelo se ha producido as por estrangulamiento financiero, generando una situacin que no resulta reversible a corto plazo, dados los niveles de endeudamiento histricos que haba alcanzado la economa espaola. Sobre todo cuando ya no puede recurrirse a los dos instrumentos que permitieron la recuperacin de la economa espaola tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria anterior, la que muri tras los festejos del 92. Entonces la economa espaola pudo corregir sus ms modestos dficits y endeudamientos y recuperar su competitividad, gracias a la devaluacin de la peseta en un 40 % y a la muy notable rebaja del tipo de inters, para volver con ms fuerza a las andadas. Pues su entrada en el euro reforz su posicin como atractora de capitales del resto del mundo, alimentando al tsunami de liquidez dispuesta a invertirse en ladrillos que infl la burbuja inmobiliaria y forz hasta el lmite el endeudamiento de la economa espaola antes mencionado. Resulta, pues, bastante pueril pensar que el mismo monocultivo inmobiliario que anim durante el pasado auge el pulso de la economa espaola puede repuntar sin problemas volviendo otra vez a las andadas. Lamentablemente, se ha producido el desenlace que repetidamente haba venido anunciando. Me acuerdo cuando en el coloquio de algunas de mis conferencias o clases en la Escuela TS de Arquitectura de Madrid, alguien me objetaba que no pareca que el boom inmobiliario fuera a declinar y yo responda que cuanto ms se siguiera inflando la burbuja inmobiliaria, ms dura sera la cada, porque si haba algo seguro es que esa cada se producira. Pues lo mismo que es seguro que los rboles no pueden crecer indefinidamente hasta el cielo, la burbuja especulativa que estaba viviendo la economa espaola tampoco poda crecer de forma permanente, ya que morira, como es habitual en los ciclos econmicos, por estrangulamiento financiero. Lo que s era seguro es que cuanto ms creciera, ms dura sera la cada, como efectivamente se ha visto, al generar una crisis de una amplitud sin precedentes en un pasado prximo.

Respecto a las alternativas, el problema es, en primer lugar, que deberan de haberse adoptado antes, sin dejar ir el endeudamiento y el dficit corriente con el exterior hasta los extremos a los que han llegado. Como haba comentado hace tiempo, la gran oportunidad perdida para reconvertir el monocultivo inmobiliario de la economa espaola la perdi el presidente Zapatero cuando gan sus primeras elecciones. Entonces, al igual que se vio reforzado por la mayora de votos para retirar las tropas de Irak, habra sido el momento de decir que el futuro hacia el que la burbuja inmobiliaria arrastraba a la economa espaola pintaba bastante mal. Y que lo mismo que se haba defendido la necesidad de hacer una reconversin industrial (aunque, ms que reconversin, acab siendo, en buena medida, desmantelamiento subvencionado) era el momento de plantear la reconversin del modelo inmobiliario espaol y de potenciar otras actividades econmicas ms viables, que aparecan eclipsadas por enormes plusvalas obtenidas de la recalificacin de suelo y la revalorizacin trepidante, pero necesariamente efmera, de los precios de los inmuebles. Entonces se dispona adems de unas cuentas pblicas saneadas que habran permitido apoyar holgadamente la reconversin con desgravaciones de impuestos y/o subvenciones.

Despus de que explotara la burbuja inmobiliaria y se declarara oficialmente la crisis, tambin exista la posibilidad de condicionar las ayudas y rebajas de impuestos iniciales para favorecer dicha reconversin, en vez de hacerlas de forma indiscriminada e incluso, a veces, nociva, al apuntalar el statu quo. Por ejemplo, resulta lamentable ver que se ha empleado masivamente el dinero pblico para subvencionar con el Plan E las obras que sin ton ni son han venido muchas veces recorriendo la geografa del pas, o para subsidiar el paro, cuando hay tanto por hacer al ser comunes las situaciones de abandono y deterioro de infraestructuras, inmuebles, barrios, pueblos...o territorios. Y para ello no es necesario redescubrir la plvora, sino mirar un poco la historia, advirtiendo que incluso en esa meca del capitalismo y del liberalismo que son los Estados Unidos, buena parte de las zonas verdes y deportivas de Nueva York y de otras ciudades, no son fruto de la prosperidad, sino de la gran crisis de 1929, que permiti ampliar a precio de saldo las dotaciones de suelo y equipamientos colectivos, ..o promover planes de infraestructuras que salvaron de la erosin millones de hectreas. Pero para esto tendra que haberse reconocido el pinchazo de la burbuja y la crisis desde el principio, en vez de negarlas, y haberse trazado un plan ambicioso e ilusionante de reconversin de la economa espaola al que destinar juiciosamente los recursos pblicos, en vez de dilapidarlos en desgravaciones, gastos y ayudas errticas e inconexas. Ello hubiera exigido establecer un marco institucional y unas prioridades claras que permitieran sacar partido a la situacin, en vez de esperar ingenuamente a ver si pasaba el chaparrn y, milagrosamente, se recuperaba el pulso de la coyuntura econmica. Por ejemplo, clama al cielo que el Estado haya destinado primero 50.000 millones de euros de ayudas y 100.000 de avales a la banca, a los que se aaden 9.000 millones ms, con lneas de crdito adicionales para un Fondo de reestructuracin ordenada bancaria (FROB) ampliables hasta los 99.000, sin contrapartida alguna que le permita al Estado participar en la propiedad para orientar la gestin de las entidades beneficiadas. Cuando precisamente el Estado poda haber aprovechado todas estas operaciones de salvacin y apuntalamiento de entidades para recuperar el vaco que haba dejado la liquidacin de la banca pblica. Es ms, estas operaciones estn abocadas a seguir privatizando esos residuos de banca pblica y/o cooperativa que son las cajas de ahorro, a la vez que se quiere que el ICO empiece a otorgar crditos y hacer funciones bancarias sin tener ni el personal ni la infraestructura necesarios para ello. Al utilizar al principio con prodigalidad y sin a penas condiciones o contrapartidas los recursos pblicos, aumentaron el dficit y el endeudamiento pblico ms all de las exigencias de la UE, lo cual indujo a apretar las clavijas de la recaudacin fiscal, antes de que aparecieran los ansiados brotes verdes. Y esto se hizo tambin de forma indiscriminada, aumentando el IVA u otras figuras que gravan al grueso de los contribuyentes. A la postre, la principal funcin de Estado ha consistido en reforzar el actual capitalismo asistido, habituado a privatizar beneficios y socializar prdidas. Con cual, la crisis ha empobrecido a la mayora de la gente y deprimido la actividad econmica en general. Tambin, tras el efecto riqueza originado por las revalorizaciones inmobiliarias, ahora se acusa un efecto pobreza que lastra la recaudacin de impuestos, el consumo y la actividad econmica en general.

Jos Faria : El pasado ao se ha vivido un crecimiento muy importante en la colocacin de paneles solares, molinos para conseguir energa del viento, concentradores solares y, en general, instalaciones encaminadas a conseguir energas renovables. Todo ello al amparo de ayudas que, como mnimo, habra que calificar de generosas. Sin embargo, en el momento actual, estas las ayudas (y, por tanto, con la consiguiente bajada en este tipo de instalaciones) han sufrido drsticos recortes. Algunos pensamos que los recortes no deberan producirse precisamente en este campo, pero es slo una impresin. Me gustara conocer tu opinin al respecto.

Jos Manuel Naredo : Lo que comentas es un exponente ms del giro adoptado desde la anterior alegra de gastos y subvenciones hacia los posteriores recortes practicados tambin burda e indiscriminadamente. Es como si se promoviera la energa solar sin mucha conviccin, como algo ceremonial, y cuando se vio que la cosa iba en serio se recortaron las ayudas porque resultaban demasiado atractivas y, sorprendentemente, tenan efecto. Pero lo que ms me preocupa en el caso de las energas renovables, es que ocupan suelo y no van acompaadas de medidas exigentes de ordenacin territorial. Por ejemplo, he visto huertos solares instalados en zonas de vega, cuando resulta un despropsito que los huertos solares sustituyan a los huertos ordinarios: lo lgico es que los huertos solares se instalen en zonas impropias para la agricultura. Algo parecido ocurre con los enormes molinos instalados en zonas que degradan paisajes interesantes, a la vez que pasaron a mejor vida los viejos molinos y molinetes que alegraban la vista: es a la vez una cuestin de escala y de ordenacin del territorio que no se ha cuidado para nada.

Jos Faria : Algunos veamos la actual crisis financiera como una oportunidad de reforma de muchas cosas. Me acuerdo, incluso, en una reunin con algunos compaeros de haberla saludado casi con alegra (con los brindis consiguientes, claro). Por supuesto que los ms pudientes pronto se las arreglaron para hacer caer sobre las espaldas de los que menos tienen el coste de "los arreglos". Pero todo ha terminado por complicarse de tal forma que, confieso, he perdido la perspectiva de lo que est sucediendo realmente se trata de una crisis transitoria que, cuando termine va a dejar todo igual, o existe un "mar de fondo" que obligar a cambios importantes?

Jos Manuel Naredo : En efecto, ms uno nos hemos alegrado de que escaseara por fin el carburante financiero que nutra el tsunami inmobiliario y que se quedaran en el papel o a medio construir megaproyectos y promociones que amenazaban con seguir asolando nuestra geografa en aras de un aquelarre especulativo desprovisto cada vez ms de medida y de funcionalidad utilitaria. Hoy aparecen como testigos mudos de esa fiebre constructiva, exponentes bien surrealistas no solo en el litoral, sino tambin en los pramos mesetarios. Como ejemplo de estos ltimos brillan las macro-urbanizaciones fantasma Residencial el Quin en Sesea (Toledo) o Ciudad Valdeluz en Yebes (Guadalajara), como tambin ese Reino de don Quijote, con su casino, sus diversas promociones y su aeropuerto privado vaco, en Ciudad Real, o el megaproyecto de la treintena de casinos y ciudades del juego previstas en el desierto de Los Monegros que amenazaba con realizarse, como siempre con apoyo pblico, cuando sobrevino la crisis. S, ms de uno nos alegramos que parara semejante locura que ha deparado al pas un stock de un milln largo viviendas desocupadas en venta y ms de dos millones si se terminaran todas las iniciadas y proyectadas. El problema estriba en que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el parn de la construccin han tenido consecuencias devastadoras para el conjunto de la economa espaola que sufre, as, una crisis mucho ms intensa y duradera que los otros pases de la UE, sin que se vislumbre una salida clara y gratificante de la misma.

Como haba intuido hace tiempo, el conformismo social generado durante la larga etapa de auge econmico acab dificultando la emergencia de alternativas y de reformas al capitalismo financiero-inmobiliario que se tambaleaba con la crisis. Por una parte, ese conformismo hizo que tuvieran escaso eco las propuestas de alternativas ms radicales al sistema. Pero tambin cerr la puerta a las reformas que demandaba la estabilidad del propio sistema. El potpourri de medidas urgentes que se vinieron adoptando sobre la marcha para salir de la crisis, apuntan ms a perpetuar el statu quo financiero-inmobiliario que la haba originado que a reformarlo, lastrando as dicha salida. Porque no es la bsqueda de instrumentos idneos la que marca la orientacin del grueso de las medidas adoptadas, sino las presiones del neocaciquismo imperante para paliar la insolvencia de las empresas privadas con recursos pblicos, abaratar salarios, prestaciones y derechos de los trabajadores. Con lo cual, al no haberlo impedido las presiones sociales, la insolvencia privada se acab transmutando en problemas de insolvencia del Estado, que a la postre la mayora tiene que sufragar pagando ms impuestos o recibiendo menores transferencias y gastos sociales. Pues los recortes para rebajar dficits y deudas, recortan tambin la actividad y los ingresos tributarios con los que hacer frente a esos dficits y deudas, forzando nuevos aumentos de los tipos impositivos y recortes del gasto pblico. Se ha desencadenado as una espiral depresiva en la que las excesivos dficits y deudas originarios exigen mayor frugalidad y sacrificios impositivos que lastran el crecimiento, a la vez que el escaso crecimiento acenta la dificultad de atender y reducir esos dficits y deudas, que deprimir la demanda y el ritmo de actividad en los aos venideros.

Jos Faria : Cmo ves la situacin de los movimientos sociales alternativos en Europa (antiglobalizacin, decrecimiento, antisistema, etc.) relacionados con ese cambio de ciclo hacia una sociedad ms "de derechas" que se observa en muchos pases de la Unin Europea?

Jos Manuel Naredo : El conformismo antes indicado favorece la alternancia poltica bipartidista, que suele resultar funcional para el mantenimiento del statu quo cuando se encarga la socialdemocracia light de gestionar las crisis, como ejemplifica en Estados Unidos el triunfo del demcrata Obama para capear el temporal de la crisis, tras los reiterados gobiernos del ultra-conservador Bush en momentos de auge, o con Rodrguez Zapatero, que ha acabado creyndose en el deber de suplantar a la derecha afanndose en aumentar impuestos regresivos y recortar salarios y gastos sociales con empeo digno de mejor causa. Este bipartidismo trata de ningunear la existencia de una izquierda ms radical en el panorama poltico y de un movimiento ecologista que generalmente reniega de la poltica partidista. Con lo cual, la protesta ejercida por estos movimientos alternativos tiende a diluirse sin que llegue plasmarse en propuestas alternativas ampliamente consensuadas tocantes a aspectos tan claves como la configuracin y regulacin del sistema financiero internacional (a esto contribuye tambin la falta de solvencia en los planteamientos y las desavenencias que se observan en seno de este movimiento).

Podrn ganar peso poltico estos movimientos en un futuro prximo? Algo se mueve en este sentido. Por un lado, surgen escisiones en el seno de la socialdemocracia, como la de Lafontaine en Alemania, que tratan de articular un discurso con posiciones transformadoras y ticas ms marcadas. Por otro, la fundacin en Francia de un Nuevo Partido Anticapitalista con vocacin trasnacional, refleja el afn de superar los sectarismos y dogmatismos que a menudo han caracterizado a la izquierda radical, proponiendo un amplio frente de oposicin al sistema que acoja, incluso, a corrientes ecologistas y anarquistas poco proclives a participar en los teatros habituales de la poltica. En este sentido apunta la coalicin verde capitaneada por Cohn Bendit, que obtuvo un gran xito en las elecciones francesas al parlamento europeo. Estos ejemplos apuntan a evitar el divorcio que se observa entre los movimientos de protesta y la mediacin poltica, hasta ahora monopolizada por los grandes partidos que permanecen firmemente anclados a la ideologa y al statu quo de poder imperantes. Conseguirn estos movimientos hacer que la democracia representativa actual se haga ms participativa ? No lo se, pero merece la pena intentarlo. En cualquier caso las movilizaciones sociales pueden tener xito en sus reivindicaciones sin que sus lderes consigan, ni muchas veces pretendan, llegar al gobierno. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la moratoria nuclear que consigui imponer en nuestro pas hace tiempo el movimiento ecologista.

Jos Faria : Me gustara que recomendaras a nuestros lectores dos de tus libros con los que te sientas ms identificado.

Jos Manuel Naredo : Me siento identificado con todos, pero puestos a recomendar solo dos al pblico general, recomendara dos libros que he sacado recientemente: Luces en el laberinto. Autobiografa intelectual y alternativas a la crisis , Madrid, La Catarata, 2009. Contiene un muestrario comentado del conjunto de mis trabajo y preocupaciones, permitiendo orientar a los lectores interesados hacia textos ms especficos y Races econmicas del deterioro ecolgico y social. Ms all de los dogmas , Madrid, Siglo XXI, 2010. (Pues en su edicin de 2010 actualiza mis reflexiones sobre lo que est pasando en el mundo y en Espaa y sus perspectivas, a partir de los trabajos tericos y aplicados que he venido realizando).

Jos Faria : Por ltimo, en qu ests trabajando en estos momentos y cules son tus proyectos inmediatos?

Jos Manuel Naredo : Acabo de preparar un libro, con Antonio Montiel, que pensamos titular El modelo inmobiliario espaol y su culminacin en el caso valenciano (yo hago la primera parte sobre el modelo inmobiliario espaol y sus consecuencias y Antonio Montiel, la segunda sobre el caso valenciano). Este libro saldr en ICARIA, a principios del curso que viene. A parte de otros compromisos de menor importancia, tengo desde hace tiempo en gestacin un libro en el que trato de relativizar las nociones usuales de individuo, de sociedad y de sistema poltico, para posibilitar su reformulacin. Se trata de un libro de largo alcance, que completara la labor que hice en La economa en evolucin , al poner en perspectiva la nocin usual de sistema econmico , haciendo lo mismo con la nocin usual de sistema poltico , ya que en mi opinin la confluencia indiscutida de ambas mistifica la realidad y establece los cimientos del conservadurismo imperante. Pues esos mundos separados de la economa y la poltica no permiten apreciar que la realidad no tiene costuras y que el poder escapa hacia el campo econmico, a la vez que son los polticos los que muchas veces tienen la llave de los negocios.

Con ese teln de fondo, te tengo que confesar que, mi principal y casi nica tarea actual es cuidar de mi compaera Mara, aquejada por una grave dolencia. Al igual que tu enfermedad compartida por los amigos, estas situaciones nos recuerdan lo efmera que es la vida. Pero a pesar de todo hay personas como nosotros que somos optimistas y que disfrutamos de ella reflexionando e interpretando el mundo que nos ha tocado vivir e incluso haciendo propuestas para mejorarlo.

Me gustara terminar recomendando que leis su obra. Pero la produccin bibliogrfica de Jos Manuel Naredo es apabullante. Tanto que puede desanimar a cualquiera que intente empezar a conocerla. En este caso (como lo conozco s que no se va a enfadar) ha decidido arriesgarme y elegir diez publicaciones que, segn mi personal criterio, resultan de necesaria lectura. De todas formas aquellos que sigis ms asiduamente este blog ya vais conociendo mis filias y mis fobias por lo que os resultar sencillo sustituir unas obras por otras en funcin de vuestros intereses. Es casi imposible que no encontris en su vasta obra algn texto que no est relacionado con vuestra rea de conocimiento (que supongo ser sobre urbanismo, paisaje, sostenibilidad o territorio). Os bastar poner el tema en Google y, antes o despus, la palabra Naredo. Seguro que encontris algo. Bueno, ah van mis diez recomendaciones:

Luces en el laberinto. Autobiografa intelectual. Alternativas a la crisis (reflexiones con scar Carpintero y Jorge Riechmann), Los Libros de la Catarata, 2009.

Races econmicas del deterioro ecolgico y social, ms all de los dogmas , Siglo XXI de Espaa Editores SA, 2006, 2 ed. actualizada 2010.

Patrimonio inmobiliario y Balance Nacional de la economa Espaola, 1990-2004 (en colaboracin con C. Marcos y O. Carpintero), FUNCAS, Coleccin Ensayos, 2005. Podis encontrarlo actualizado hasta el 2007 aqu. Y hasta 2009 en: Naredo, J.M., Carpintero, O. y Marcos, C. (2009) Patrimonio en vivienda y ahorro de los hogares en el final del ciclo inmobiliario, en Cuadernos de Informacin Econmica , n 212, pp. 55-67.

Situacin diferencial de los recursos naturales espaoles (con Fernando Parra, editores), Fundacin Csar Manrique, 2002. Puede descargarse el libro entero en .pdf aqu.

Economa, ecologa y sostenibilidad en la sociedad actual (con Fernando Parra, editores), Siglo XXI de Espaa Editores SA, 2000.

Desarrollo econmico y deterioro ecolgico (con Antonio Valero, directores), Fundacin Argentaria, 1999.

La burbuja inmobiliario-financiera en la coyuntura econmica reciente, 1985-1995 . Siglo XXI de Espaa Editores SA, 1996.

Sobre la insostenibilidad de las actuales conurbaciones y el modo de paliarla en el Primer Catlogo de Buenas Prcticas, Ciudades para un futuro ms sostenible. Habitat II , pginas 39-57, Ministerio de Fomento, 1996. Tambin lo podis encontrar aqu.

Los flujos de agua, energa, materiales e informacin en la Comunidad de Madrid y sus contrapartidas monetarias, en Pensamiento Iberoamericano , N 12, pginas. 275-326, 1987 (lo podis encontrar aqu). Tambin hay datos del metabolismo de la Comunidad de Madrid en: Naredo, J.M. (coord.) "El agua virtual y la huella hidrolgica en la Comunidad de Madrid", Cuadernos de I+D+I , Canal de Isabel II, Cuaderno n 5, 2009.

La evolucin de la Agricultura en Espaa: Desarrollo capitalista y crisis de las formas de produccin tradicionales , Laia, 1 ed., 1971, 4 ed. actualizada, 2004.

http://elblogdefarina.blogspot.com/2010_07_01_archive.html

rCR



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