Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2010

Oliver Stone y Tariq Ali: inesperados compaeros de armas

Tariq Al
The Guardian

Traduccin para Sin Permiso de Lucas Antn


Hace casi un ao y medio recib una llamada de Paraguay. Era Oliver Stone. Haba estado leyendo Pirates of the Caribbean: Axis of Hope , una recopilacin de ensayos mos sobre la cambiante poltica de Amrica Latina, y me pregunt si estaba familiarizado con su trabajo. Desde luego que s, sobre todo con las pelculas polticas en la que pona en tela de juicio los relatos fraudulentos de la guerra de Vietnam que se haban ido imponiendo durante los aos de serie B de la presidencia de Reagan.

Stone luch de veras en esa guerra como infante de marina, lo que haca difcil que otros lo encasillaran como oo pacifista. Muchos de sus detractores haban evitado el reclutamiento y andaban ahora compensndolo proclamando que se poda haber ganado la guerra si los polticos no hubieran traicionado a los generales, lo cual enfureca a Stone, que detestaba las recetas simplistas que hoy se ofrecen sobre cualquier aspecto de la poltica interior y exterior norteamericanas. En la primera entrega de Wall Street (1987), por ejemplo, haba descrito los estrechos vnculos entre delincuencia y capitalismo financiarizado que llevaron en ltimo trmino al derrumbe de 2007.

La guerra de Vietnam desempe un papel importante en la adopcin de una postura radical sobre su pas por parte de Stone. Una de las escenas ms llamativas de JFK, de casi diez minutos de duracin, retrata a un duo de cabezas parlantes: Jim Garrison (Kevin Costner) y un funcionario de inteligencia militar sin identificar (Donald Sutherland) caminan por la ribera del Potomac, en Washington D. C., discutiendo quin mat a Kennedy. El personaje de Sutherland vincula la ejecucin del presidente a su decisin de retirar las tropas norteamericanas de Vietnam algunos meses antes. Para mi gusto, se trata junto al retrato de los oficiales franceses que justifican con toda tranquilidad la tortura en La batalla de Argel, el clsico de Gillo Pontecorvo y la conspiracin de la extrema derecha para matar al diputado Izquierdista Lambrakis en Z, de Costa-Gavras de una de las tres mejores escenas del cine poltico.

Una serie incesante de jeremiadas de crticos a izquierda y derecha denunciaron en particular esta escena del JFK de Stone como pura fantasa. No obstante, investigaciones posteriores, sin olvidar la biografa, de reciente publicacin, de McGeorge Bundy, uno de los halcones ms destacados del gobierno Kennedy, han vindicado de forma abrumadora el enfoque del director. Kennedy haba decidido desde luego abandonar, siguiendo en buena medida el consejo del general Douglas MacArthur, ya retirado, que le dijo que la guerra no poda ganarse.

La negativa de Stone a admitir las "verdades" del "establishment" es el aspecto ms importante de su filmografa. Por esa razn estaba en el Paraguay, charlando con el nuevo presidente, un obispo apartado del sacerdocio y nutrido en la Teologa de la Liberacin, que haba conseguido derribar electoralmente la larga dictadura de un solo partido. Fernando Lugo se haba convertido en parte del nuevo paisaje bolivariano, que inclua a Hugo Chvez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, flanquedado por los Kirchner en Argentina y defendido por Lula en Brazil.

Stone me pregunt si podamos reunirnos para discutir su proyecto ms ambicioso, una serie documental de nueve horas titulada Historia Secreta de Norteamrica. Un mes ms tarde nos vimos en Los ngeles. Me explic por qu crea necesario su proyecto. Haba una espeluznante falta de informacin en el pas acerca de su propio pasado, comentaba, y no digamos ya sobre el resto del mundo. "Desde hace ya dcadas a los nios les ensean basura empaquetada como mdulos de historia o nada", me dijo. Consideraba su historia para televisin, en cierto modo, como su obra ms importante. Presentara una narracin histrica de los Estados Unidos y de cmo se convirti en un imperio. Me entrevist ante la cmara durante siete horas, con unas pocas pausas para el agua (tanto para beber como para ir al bao). Llevaba consigo algunos de mis libros, repetidamente subrayados. Fue una experiencia estimulante, desprovista de melancola o sentimentalismo por cualquiera de ambas partes. Tena un trabajo que hacer y lo llev adelante.

Una primera copia poco prometedora

Hasta entonces, haba supuesto que el viaje reciente de Stone por Amrica Latina era parte de la Historia Secreta, pero result que no era as. Enojado por los bastos ataques a los nuevos dirigentes por parte de las redes de televisin norteamericanas, as como por parte de la prensa escrita (con el New York Times como contumaz provocador), Stone haba decidido ofrecer una voz a esos polticos tan difamados. Pero l y sus productores, Robert Wilson y Fernando Sulichin, tenan la impresin de que la pelcula haba quedado demasiado empantanada en el terreno de los medios. Me pidieron que viera una primera copia: era un esfuerzo bienintencionado pero confuso; sencillamente, no funcionaba. Dado el desprecio que los enemigos de Stone probablemente mostraran hacia la pelcula, a despecho de su calidad, lo mejor era reducir el nmero de rehenes. Se poda rescatar?, quera saber Wilson. Suger que la estructura existente deba descartarse; suger tambin que deberan mantenerse las vaIiosas imgenes de archivo y unas cuantas entrevistas y reinsertarlas en una nueva versin.

En el nuevo comentario que me pidi que le escribiera, me concentr en los puntos fuertes del material que Stone haba acumulado en su gira relmpago de dos semanas. Esta pelcula, en agudo contraste con la hipntica Comandante, la entrevista con Fidel Castro de 75 minutos de duracin filmada por Stone, estrenada en 2003, poda ser mucho ms ldica. Se volvi a montar South of the Border 's como una "road movie" [peli de carretera] poltica con una narracin directa. Un radical y legendario cineasta de Hollywood, enfadado por lo que est viendo en su pantalla de televisin, decide subirse a un avin. En trminos conmovedores y sencillos, el documental presenta una defensa de los cambios que se producen en Amrica Latina.

No se propone mostrar una visin analtica, distanciada, fra de dirigentes desesperados por liberarse del dogal del Gran Hermano del Norte. La cinta se muestra receptiva hacia su causa, que es en lo esencial un grito de libertad, del que las entrevistas con los siete presidentes forman la mdula espinal. Chvez se sita en el centro del estrado, puesto que ha sido lder pionero de los experimentos socialdemcratas radicales actualmente en curso en el continente, y su pas dispone de ingentes reservas petrolferas. "Si la pelcula convence a la gente de que Chvez es un presidente democrticamente elegido y no el malvado dictador as descrito en buena parte de los medios occidentales", declar Stone, "habremos conseguido nuestro propsito".

Es mucho pedir en estos tiempos, pero, con todo, vale la pena intentarlo. Una crtica tpica de los gringos es que Stone no sabe siquiera pronunciar el nombre de Chvez (dice SHAH-vez, no CHAH-vess). Es interesante que esto apenas suscite irritacin en Amrica Latina. Pronunciar mal un nombre es el menor de sus problemas. Todava tengo yo que conocer a algn gringo (amigo o enemigo) que pronuncie correctamente el mo, pero eso no es razn para juzgar intelectualmente mal a la persona en cuestin.

Hay otra opinin que encontramos en algunos especialistas acadmicos latinoamericanos que trabajan en los EE.UU.: que es demasiado simple. En esto nos declaramos culpables. Nunca intentamos elaborar un tratado o un debate. Stone conoce su pas y los hbitos como espectadores de sus compatriotas: South of the Border est destinado a suscitarles unas cuantas preguntas. No es que Europa sea mucho mejor: la hostilidad hacia los lderes bolivarianos es bastante universal en los medios europeos, salvo unas pocas excepciones. Es extrao que un mundo que rebuzna sin parar sobre la democracia se haya vuelto tan hostil a cualquier intento de diversidad econmica y poltica.

Rmulo Gallegos, el gran novelista de Venezuela, escribi en 1935 acerca de la historia venezolana como "un toro fiero, con los ojos tapados y el morro anillado, conducido al matadero por un astuto borriquillo". Ya no. Lo que impresion a Stone fue que los astutos oligarcas del sistema bipartidista haban sido derrotados y el toro estaba libre. La Historia Secreta de Norteamrica todava por llegar explicar con detalle por qu en principio se les otorg el poder a los burros.

Hagamos Lenin: la pelcula

Ms de 3.000 personas, la mayora pobre e indgena, asisti al estreno de la pelcula en Cochabamba, Bolivia, y vitore sin parar a los suyos. "Instintivamente saban quines eran los malos", me dijo Stone en Nueva York, "al revs que aqu". El New York Times asign a un veterano gacetillero de la poca de Reagan firme apoyo de los contras para entrevistarnos. Quizs era un ojo por ojo: queran castigarnos por las referencias nada serviciales al "diario de registros" [1] en el documental. A veces pareca como si nos interrogara un espa de la Guerra Fra despus de haber viajado a un pas prohibido. Nuestra carta en respuesta al artculo, que haba cuestionado la existencia de un verdadero golpe de Estado para derrocar a Chvez, se public la semana pasada.

Qu sigue ahora? Cenando en casa de Stone, con su pareja coreana, Sun-jung, su inteligente hija de 14 aos (la verdadera inspiracin de la Historia Secreta), y su combativa madre, Jacqueline Goddet, una seora francesa de 87 aos, el director pregunt en broma si quedaban personajes intensos dignos de considerar a la hora de hacer una pelcula. "Lenin o Robespierre?", inquir con esperanza. Se volvi hacia su madre, firme y devota gaullista, que no daba crdito a lo que oa. "Robespierre?", repiti ella. "Asesino!". Eso no sera en si mismo razn suficiente para que Oliver no se embarcara en un proyecto as. No le puedes impedir a un viejo pecador que tire la penltima piedra. [2]

Notas del t.:

[1] "Paper of record" es uno de los sobrenombres utilizados para denominar al New York Times sealando su carcter notarial, fidedigno, de testigo imparcial. [2] Adems de la referencia bblica, hay en esta ltima frase un doble juego de palabras, pues "piedra" significa el apellido del director en ingls, Stone, y "tirar una piedra" se dice en este idioma "to cast a stone", con el mismo verbo que se usa en el cine para escoger un reparto.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/film/2010/jul/26/oliver-stone-tariq-ali-hugo-chavez


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter