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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2010

El golpe de Estado en Ecuador
Sus amplios significados

James Petras
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El abortado golpe policial-militar en Ecuador, que se produjo el 30 de septiembre, ha planteado numerosos interrogantes acerca del papel que en el mismo desempearon Estados Unidos y sus aliados entre la oligarqua tradicional, los movimientos sociales de izquierdas, las organizaciones indgenas y sus partidos polticos.

Mientras el Presidente Correa, todos los gobiernos de Latinoamrica e importantes sectores del pueblo ecuatoriano describan las acciones violentas como golpe de Estado, el principal rgano de Wall Street, The Wall Street Journal, las tildaba de protesta policial. Portavoces de Goldman Sachs y del Foreign Affairs Council definan el intento de usurpacin del poder por parte del ejrcito y la polica contra el gobierno democrticamente elegido como una crisis poltica autoinducida por el Presidente. Cuando el golpe ya iba adelantado, el movimiento indio CONAIE, lanz un manifiesto condenando al gobierno, mientras el partido indio Pachacutik apoyaba la expulsin del presidente y defenda el golpe de la polica como un acto justo por parte de servidores pblicos.

En resumen, los patrocinadores imperiales del golpe de Estado, determinados sectores de las elites ecuatorianas y el movimiento indio minimizaron el violento levantamiento de la polica como golpe de Estado para justificar su apoyo al mismo disfrazndolo de otra legtima protesta econmica. Es decir, la vctima del golpe de las elites se converta en represor de la voluntad popular. La cuestin fctica sobre si fue o no un golpe de Estado es fundamental para decidir si el gobierno tuvo razn al reprimir el levantamiento y si se haba puesto de hecho en peligro el sistema democrtico.

Los hechos alrededor del golpe

La polica no se limit a protestar contra las polticas econmicas sino que tom la Asamblea Nacional e intent ocupar los edificios pblicos y las cadenas de los medios. La fuerza area o al menos los sectores que colaboraron con la polica- tom el aeropuerto de Quito, coordin una serie de acciones en ese objetivo y bloque las redes de transporte estratgicas Asaltaron y detuvieron al Presidente Correa, mantenindole como rehn bajo vigilancia policial de decenas de policas fuertemente armados que se resistieron violentamente a las Fuerzas Especiales que finalmente liberaron al Presidente, provocando decenas de heridos y diez muertos. No hay duda que los cabecillas del levantamiento policial tenan en mente algo ms que una simple protesta sobre pluses cancelados: trataban de derrocar al presidente y estaban dispuestos a utilizar sus armas para lograrlo. Los dirigentes del golpe de Estado utilizaron las iniciales demandas econmicas de los empleados del sector pblico como trampoln para derrocar al rgimen.

El hecho de que el golpe fracasara es consecuencia, en parte, del firme y dramtico llamamiento del Presidente para que el pueblo tomara las calles para defender la democracia, un llamamiento que reson y que tuvo miles de seguidores y que les neg a los golpistas el apoyo pblico en las calles.

Todos los hechos sobre el terreno apuntan a un violento intento de la polica y de algunos sectores del ejrcito para apoderarse del poder y deponer al presidente, es decir, un golpe de Estado sea cual sea el prisma bajo el cual pretenda considerarse. Y as fue entendido de inmediato por todos los gobiernos latinoamericanos, desde la derecha a la izquierda, algunos de los cuales cerraron rpidamente sus fronteras y amenazaron con romper relaciones si los cabecillas del golpe conseguan su objetivo. La nica excepcin fue Washington, cuya primera respuesta no fue unirse a la condena sino esperar a ver cul era el resultado o, como el portavoz presidencial Philip Crowley anunci: Estamos siguiendo los acontecimientos, refirindose al levantamiento como una protesta que desafiaba al gobierno. Cuando Washington comprendi que el pueblo ecuatoriano, todos los gobiernos latinoamericanos y el grueso de las fuerzas armadas se oponan activamente al golpe de Estado y que ste estaba condenado al fracaso, la Secretaria de Estado Clinton llam a Correa para anunciar el apoyo de EEUU a su gobierno, refirindose al golpe como una mera interrupcin del orden democrtico.

En el perodo previo a la restauracin de la democracia, los sindicatos actuaron en gran medida como observadores pasivos, no se discuti en absoluto sobre huelgas generales ni se habl siquiera de movilizaciones activas. La respuesta de los altos oficiales del ejrcito fue la de oponerse absolutamente al golpe, excepto quiz la fuerza area que tom el principal aeropuerto en Quito antes de transferirlo a unidades antidroga de la fuerza de polica. La polica antinarcticos estaba al frente del golpe y no debera sorprendernos saber que haban estado, durante los ltimos cinco aos, bajo intenso entrenamiento y adoctrinamiento estadounidense.

Explicacin de las variadas repuestas al golpe de Estado

Las respuestas e interpretaciones del golpe variaron segn los diferentes grupos de intereses objetivos y percepciones subjetivas. Los regmenes latinoamericanos rechazaron unnimemente el golpe temiendo un efecto multiplicador del mismo en la regin, en la que otros golpes con xito (despus del golpe del pasado ao en Honduras) animaran al ejrcito y a la polica a actuar en sus pases. Los recuerdos del pasado reciente en el que el ejrcito desmantel todas las instituciones representativas y encarcel, tortur, asesin y exili a los dirigentes polticos fue un factor clave a la hora de conformar el resonante rechazo al golpe en Latinoamrica. En segundo lugar, el orden poltico existente beneficia a la clase capitalista en casi toda Latinoamrica y proporciona las bases para la estabilidad poltica y la prosperidad de las elites. Ningn movimiento fuerte de masas amenaza la hegemona socio-econmica capitalista que pudiera requerir que las elites econmicas apoyaran un golpe.

Los seguidores de Correa estaban en las calles, aunque no en las cifras de sus anteriores llamamientos a la accin para derrocar al ex Presidente Lucio Gutirrez. Eran principalmente leales al partido. Otros apoyaban sus medidas antiimperialistas (el cierre de la base militar estadounidense de Manta) o estaban defendiendo instituciones democrticas, incluso aunque se hubieran posicionado de forma crtica frente a sus polticas recientes.

La vacilacin estadounidense, cambiando del rechazo inicial a condenar el golpe a la denuncia posterior del golpe ya fallido, tena su razn de ser en sus duraderos vnculos con el ejrcito y especialmente con la polica. Entre 2006-2011, la ayuda policial y militar de EEUU alcanzar la cifra total de 94 millones de dlares, de los cuales 89 millones se canalizaron a travs de la guerra contra el narcotrfico. Entre 2006 y 2008, los policas y militares ecuatorianos entrenados llegaron a 941, incorporndose a los programas antidroga. Fue precisamente el sector antidroga de la polica el que jug un papel importante en la toma de los aeropuertos de Quito durante el abortado golpe. EEUU tena realmente muchos motivos para apoyar el golpe. Correa lleg al poder derrocando al ttere clientelista pro-estadounidense Lucio Gutirrez y diezmando los partidos oligrquicos que eran responsables de dolarizar la economa y abrazar la doctrina de libre mercado de Washington. Correa puso en tela de juicio la deuda exterior, negndose a pagar deudas generadas bajo circunstancias fraudulentas. Y lo ms importante, Correa era aliado del Presidente venezolano Hugo Chavez, miembro de ALBA y fuerte opositor de Colombia, el principal aliado de Washington en la regin. La poltica de Ecuador debilit la estrategia de Washington de rodear Venezuela de regmenes hostiles. Al haber apoyado ya el exitoso golpe contra el Presidente Zelaya de Honduras, aliado de Chavez, Washington tena todo por ganar de un golpe militar que expulsara a otro miembro de ALBA. Washington est persiguiendo una triple estrategia: 1) diplomtica, ofreciendo mejorar relaciones; 2) subversiva, construyendo capacidad de subversin al financiar a la polica y al ejrcito; y 3) financiera, a travs de AID, NED, el Banco Mundial y sectores de ONG del movimiento indio, especialmente Pachacutik y grupos disidentes vinculados con Lucio Gutirrez.

Los dirigentes del movimiento indio exhibieron diversas respuestas frente al golpe. La posicin ms extremada fue la adoptada por el casi moribundo partido electoral Pachacutik (receptor de ayuda estadounidense), que apoy el golpe de la polica y llam a las masas a formar un frente unido, un llamamiento que cay en odos sordos. El grupo del movimiento indio (CONAIE) adopt la compleja posicin de negar que se estuviera produciendo un golpe, aunque rechazando la violencia policial y exponiendo una serie de demandas y crticas en relacin a las polticas y mtodos de gobernanza de Correa. No hizo esfuerzo alguno ni para oponerse ni para apoyar el golpe. Es decir, a diferencia de su pasado militante y antidictatorial, CONAIE se convirti virtualmente en un actor marginal.

La pasividad de CONAIE y de la mayora de los sindicatos tiene sus races en profundos desacuerdos con las polticas del rgimen de Correa.

La vulnerabilidad autoinducida de Correa: Su giro a la derecha

Durante el emergente movimiento ciudadano de hace cinco aos, Rafael Correa jug un importante papel al deponer al rgimen autoritario, corrupto y pro-imperialista de Lucio Gutirrez. Una vez elegido Presidente, llev a la prctica algunas de sus principales promesas electorales: desaloj a EEUU de su base militar en Manta; rechaz los pagos de la deuda exterior que se basaban en contabilidades ilcitas; subi los salarios, aument el salario mnimo, facilitando crditos y prstamos a bajo inters a las pequeas empresas. Tambin prometi consultar y tomar en cuenta los movimientos indios y sociales urbanos, todo lo cual llevara a la eleccin de una asamblea constitucional que elaborara una nueva constitucin. En 2007, la lista de Correa con su nuevo partido Alianza Pas gan por una mayora de dos tercios en la asamblea legislativa. Sin embargo, para hacer frente a la disminucin de los ingresos debido a la recesin mundial, Correa dio un brusco giro a la derecha. Firm lucrativos contratos con compaas mineras multinacionales garantizndoles derechos de explotacin sobre tierras reclamadas por comunidades indgenas sin consultar con ellas, a pesar de la pasada historia de contaminacin catastrfica de las tierras, agua y medio ambiente indios. Cuando las comunidades locales actuaron para bloquear los acuerdos, Correa envi el ejrcito y reprimi duramente las protestas. En subsiguientes esfuerzos de negociacin, Correa slo escucho su propia voz y rechaz a los dirigentes indios tachndoles de panda de bandidos y elementos reaccionarios que estaban bloqueando la modernizacin del pas.

Posteriormente, Correa prosigui la ofensiva contra los funcionarios pblicos, promoviendo normas legislativas que reducan los salarios, pluses y promociones, repudiando los convenios basados en acuerdos entre los sindicatos y los legisladores. De la misma manera, Corre impuso nuevas leyes para la organizacin de la universidad, que se granje el rechazo del profesorado, la administracin y los estudiantes. Igualmente perjudicial para la popularidad de Correa entre los sectores organizados de las clases salariales medias fue su estilo autoritario para imponer su agenda, el lenguaje peyorativo que utiliz para tachar a sus interlocutores y su insistencia en que las negociaciones eran slo un medio para desacreditar a sus colegas.

Contrariamente a la afirmacin de Correa de ser un pionero del socialismo del siglo XXI, fue, en vez de eso, el organizador de una estrategia personal en grado sumo para el capitalismo del siglo XXI, basado en una economa dolarizada, inversiones extranjeras a gran escala en el sector minero y del petrleo, en los servicios financieros y en la austeridad social.

Sin embargo, el giro a la derecha de Correa dependa tambin del apoyo poltico y financiero de Venezuela y de sus aliados cubano y boliviano. Como consecuencia, Correa se vi entre la espada y la pared: perdi apoyo de la izquierda social debido a las polticas econmicas favorables a las extracciones extranjeras y a la austeridad de los programas internos y no consigui el apoyo estadounidense debido a sus vnculos con Chavez y Cuba.

El resultado fue que Correa se enajen tanto de los sindicatos y movimientos sociales e indios que slo fue capaz de asegurar una cantidad muy limitada de poder en la calle para frustrar el golpe. Igualmente importante fue que EEUU y sus colaboradores vieron en el decreciente apoyo organizado y en el crecimiento de la protesta social una oportunidad para tantear el terreno de un posible golpe de Estado a travs de sus ms fiables colaboradores en la polica y, en menor grado, en la fuerza area. El levantamiento de la polica fue un ensayo, alentado para que siguiera adelante, sin ningn compromiso declarado, en espera de su xito o fracaso. Si el golpe de la polica se hubiera asegurado el suficiente apoyo militar, Washington y sus oligarcas polticos y civiles hubieran podido intervenir, llamar a un resultado negociado que hubiera derrocado a Correa o le hubiera convertido en un cliente pragmtico. Es decir, un golpe exitoso hubiera eliminado a otro aliado de Chavez, pero incluso un golpe fallido hubiera puesto bajo aviso a Correa en el futuro.

Reflexiones finales a modo de conclusin

La evolucin del golpe de Estado de la polica se convirti en una farsa: los golpistas calcularon mal los apoyos con los que contaban en el ejrcito as como entre los sindicatos y organizaciones indgenas descontentos. Estuvieron solos sin pena ni gloria. Al carecer de lderes nacionales y no tener siquiera una estrategia coherente, la intentona se sofoc en cuestin de horas. Calcularon mal la disposicin de EEUU a comprometerse, una vez que qued claro que los golpistas carecan de apoyos entre las elites militares y eran totalmente ineptos. Lo que poda haber comenzado como golpe termin como una opera bufa con una breve balacera con el ejrcito en un hospital de la polica.

Por otra parte, el hecho de que al final Correa slo pudiera contar con sus fuerzas especiales de elite para liberarle de la polica revela la tragedia de un lder popular. Un lder que empez con inmenso apoyo popular, prometiendo cumplir finalmente la reivindicacin de los campesinos de reforma agraria, la reivindicacin de los indios de soberana para negociar sobre las riquezas mineras y las reivindicaciones de las clases obreras urbanas de justas remuneraciones, y acab volviendo al Palacio Presidencial protegido por los vehculos blindados del ejrcito.

El fallido golpe de Estado en Ecuador plantea un interrogante poltico ms amplio: La casi desaparicin de Correa, significa el final del experimento de los nuevos regmenes de centro-izquierda que trataban de equilibrar un vigoroso crecimiento basado en la exportacin con moderadas rentabilidades sociales? Todo el xito de los regmenes de centro-izquierda se ha basado en su capacidad para subsidiar y promover el capital interior y exterior agro-minero mientras aumentaba el empleo, los salarios y los pagos de subsistencia (programas contra la pobreza). Esta frmula poltica se subscribi por el boom de la demanda de Asia y otros mercados mundiales, y por los precios, histricamente altos, de las materias primas. Cuando estall la crisis de 2008, Ecuador era el vnculo ms dbil en Latinoamrica al estar atado al dlar y ser incapaz de estimular el crecimiento o proteger la economa. En condiciones de crisis, Correa decidi reprimir los movimientos sociales y los sindicatos e hizo grandes esfuerzos para asegurarse los apoyos de las multinacionales del sector minero y del petrleo. Adems, la polica y el ejrcito ecuatorianos eran mucho ms vulnerables a las infiltraciones de las agencias estadounidenses debido a los programas de formacin y financiacin a gran escala, a diferencia de Bolivia y Venezuela, que haban expulsado a esas agencias por actividades subversivas. Al contrario de Argentina y Brasil, Correa careca de capacidad para conciliar a los diversos sectores de los movimientos sociales a travs de negociaciones y concesiones. Desde luego, la penetracin de las ONG financiadas por el imperio en las comunidades indias fomentando el separatismo y las polticas de identidad no le facilitaban precisamente tal conciliacin.

Sin embargo, a pesar de las particularidades de Ecuador, el fallido golpe de Estado pone de relieve la importancia relativa de resolver las reivindicaciones bsicas socio-econmicas si se quiere que los proyectos macroeconmicos de centroizquierda tengan xito. Aparte de Venezuela, ninguno de los regmenes de centro-izquierda estn desarrollando reformas estructurales (reforma agraria), nacionalizacin de sectores estratgicos, redistribucin de los ingresos. Incluso el rgimen de Chavez en Venezuela ha perdido una gran parte del apoyo popular debido a la negligencia respecto a servicios esenciales (seguridad pblica, recogida de basuras, suministro de agua y energa elctrica, entrega de alimentos) debido a la corrupcin e incompetencia. Con el paso del tiempo, el centro-izquierda no va a poder depender ya de los dirigentes carismticos para compensar la ausencia de cambios estructurales. Los regmenes deben sostener la mejora de salarios y la prestacin de servicios pblicos en un ambiente de dilogo social. La ausencia de reformas sociales continuas, mientras las elites agro-mineras prosperan, abre las puertas al regreso de la derecha y provoca divisiones en las coaliciones sociales en que se apoyan los regmenes de centro-izquierda. Y lo ms importante, que la implosin del centro-derecha proporciona una oportunidad para que Washington subvierta y derroque a los regmenes, revirtiendo su relativamente independiente poltica exterior y reafirmando su hegemona.

Los cimientos institucionales del centro-izquierda son frgiles en todas partes, especialmente entre la polica y el ejrcito, debido a que la oficiala sigue an participando en programas gubernamentales con las agencias militares, narco-policiales y de inteligencia estadounidenses. Los regmenes de centro-izquierda excepto Venezuela- han continuado participando en todo tipo de programas conjuntos militares. El centro-izquierda no ha transformado el Estado. Igualmente importante es el hecho de que ha promovido las bases econmicas de la derecha pro-estadounidense a travs de su estrategia de exportacin de minerales y productos agrcolas. Ha ignorado el hecho de que la estabilidad poltica es temporal y se basaba en un equilibrio del poder social resultante de las rebeliones populares del perodo entre los aos 2000 y 2005. El centro-izquierda ignora la realidad de que a medida que la clase capitalista prospera, como consecuencia de las estrategias de exportacin minero-agrcolas, lo mismo ocurre con la derecha poltica. Y como la riqueza y el poder poltico de las elites exportadoras aumentan y como el centro-izquierda se vuelve hacia la Derecha, como ha ocurrido con Correa, habr mayor conflicto social y un nuevo ciclo de agitacin poltica; si no es mediante las urnas ser mediante las balas, a travs de golpes de Estado o levantamientos populares.

El exitoso golpe de Estado en Honduras (2009) y el reciente y fallido golpe de Estado en Ecuador son sintomticos de la profundizacin de la crisis de la poltica post neoliberal. La ausencia de una alternativa socialista, la fragmentacin de los movimientos sociales, la adopcin de polticas de identidad han debilitado gravemente una alternativa organizada eficaz cuando los regmenes de centro-izquierda entran en crisis. Por el momento, la mayora de los intelectuales crticos se agarran al centro-izquierda confiando en una vuelta a la izquierda, en una rectificacin poltica, en lugar de tomar el difcil pero necesario camino de la reconstruccin de una clase independiente basada en el movimiento socialista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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