Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2010

Teora y Prctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacristn Luzn
La poltica comunista en las sociedades industriales avanzadas

Miguel Manzanera
Rebelin

Captulo 14


1.El dilogo con los cristianos: la poltica como convencimiento.

En el ao 68 Sacristn publica su traduccin del libro de E. Fischer Arte y coexistencia (Barcelona, Pennsula, 1968), que denuncia la opresin stalinista y propone la creacin de un sistema que recoja las ventajas de los dos sistemas poltico-econmicos predominantes, capitalismo y socialismo. Esta exposicin reproduce a escala mundial la estrategia del partido comunista alemn desde 1954: la unificacin democrtica de Alemania. Esta tesis supone el fin de la carrera de armamentos y de la poltica de bloques, y la coexistencia pacfica de ideologas contrapuestas en el seno de la sociedad. Adems supone la va democrtica al socialismo propuesta por Togliatti y la conviccin -formulada en 1963 (textos del Seminario de Arrs), en polmica con la fraccin pro-china del movimiento comunista internacional- de que la fase histrica ha cambiado a partir de 1945.

Desde esta estrategia poltica cobra un significado especial el dilogo con las corrientes democrticas de la sociedad. En Italia, especialmente desde la colaboracin antifascista durante la guerra, el dilogo se ha conducido entre comunistas y cristianos. Ya en 1965 Sacristn haba observado en su discurso al II Congreso del PSUC la existencia en la sociedad catalana de movimientos cristianos polticamente de izquierdas que acaban ingresando en el partido comunista. Uno de estos grupos, el de Comn, entra a formar del grupo Bandera Roja fundado por Sol Tura y ms tarde acabar tambin en el PCE. El dilogo entre cristianos y comunistas es, pues, un elemento clave de la situacin poltica de las sociedades occidentales. Ese dilogo haba sido emprendido por Sacristn en sus escritos polmicos del ao 60. La reflexin, que Sacristn aporta sobre esta cuestin en el artculo escrito para la revista Criterion -nm.35, Barcelona, 1968-, analiza las circunstancias, el sentido y al mbito posible del dilogo.

El artculo se titula El dilogo: consideracin del nombre, los sujetos y el contexto. Ante la falta de claridad (SPMIII 62) que se da en el dilogo emprendido entre cristianos y comunistas, Sacristn propone una aclaracin que se funda en una doble distincin entre los sujetos y los planos del dilogo. En primer lugar, Sacristn seala las caractersticas propias de la fase actual del dilogo: es de mbito universal y est protagonizada por una tensin econmica, social y poltica (SPMIII 63), y el objetivo del mismo evitar que una tensin econmico-poltica se finja tambin divisoria religiosa [...], evitar la confusin es tambin evitar la guerra santa (SPMIII 64). Sacristn caracteriza la situacin de las sociedades modernas respecto a la situacin religiosa por la existencia de grandes masas de poblacin con creencias diferentes, lo que debe impedir que el furor doctrinario se extienda como forma de vivir la creencia1. El dilogo, pues, se impone. Ese dilogo se puede producir en dos planos: uno que tiene las caractersticas de la discusin cientfica o intelectual; otro que tiene ms bien las caractersticas del dilogo contractual, de la negociacin; este ltimo es el plano propio de los polticos (SPMIII 70). Esa distincin de planos se funda en la distincin de dos mbitos de la prctica social humana: el terico de la ciencia el conocimiento del mundo fundado en la experiencia- y el prctico -la orientacin de la actividad humana por el proyecto histrico-poltico fundado en ideales y valores-. La distincin entre estos planos incluye tambin la diferenciacin de las tareas respectivas: la escisin entre planos prcticos, para los que se reconoce una urgencia, y planos de orden terico en los que la prisa se paga al precio de la falsedad o hasta de la mentira (SPMIII 75).

En el terreno tico-poltico conviene hacer una segunda distincin entre dos campos de lucha: la distincin entre el contrincante en principio dialgico y el enemigo con que le enfrenta la dialecticidad de los hechos (SPMIII 73). Esto es, la diferencia entre el plano tico-moral, prepoltico, de las normas cvicas y la libre asociacin de los ciudadanos, y el plano poltico que organiza las funciones sociales a travs del Estado utilizando la violencia organizada. Es la diferencia entre dos elementos de la organizacin social: consenso -el mutuo acuerdo entre los sujetos autnomos asociados que autoregulan su conducta para la constitucin de una sociedad- y coaccin -la existencia de normas impuestas por una organizacin de la violencia social que vertebra la sociedad de clases-. Sacristn constata que la distincin que se da entre las masas de creyentes religiosos y la irreligiosidad social -la cualificacin socialista de la tradicin ilustrada (SPMIII 73)- no es de carcter factual, sino dialgico, resoluble por los procedimientos de la convivencia moral entre ciudadanos. Se trata de la construccin de una sociedad culturalmente tolerante de acuerdo con las tesis ilustradas, que se funde en la dialogicidad y la razonabilidad de los humanos.

Para resolver esta antinomia Sacristn recurre a la distincin lgica entre teora y prctica: la relacin entre una doctrina de orden tcnico, poitico o prctico y la teora en que se apoya [...] no es nunca de deductividad plena (SPMIII 76). Pues la organicidad histrico-emprica se basa en la mera coherencia (ibid.). El plano de la prctica, en el que todos los sujetos deben coincidir por necesidad constitutiva de la sociedad, es el plano de la moral colectiva y la tica personal2. Con eso Sacristn ha definido las posibilidades del dilogo entre los sujetos sociales: lucha ideolgica, pero compromiso prctico entre los comunistas y los cristianos, y lucha prctica sumada a la lucha ideolgica entre la clase obrera y la burguesa, es decir, lucha poltica entre proyectos histricos alternativos, formulados por las clases opuestas. El horizonte filosfico de esta tesis es el concepto de hegemona de Gramsci: los fines comunistas deben conquistar la hegemona en la sociedad a travs de la superioridad tica de la prctica que inspiran. La finalidad comunista es la propia de la clase obrera consciente, pero sta an debe ganar para su causa al resto del proletariado y a otras fracciones de clase para formar un bloque histrico bajo su direccin capaz de introducir cambios revolucionarios en la sociedad. Lo caracterstico de Gramsci es haber sealado que la fundamentacin de esa poltica de hegemona se halla en el terreno tico y cultural.

En este texto Sacristn muestra que la lnea poltica se fundamenta en una concepcin tica: el rasgo propio del voluntarismo como lnea poltica se funda en la decisin personal de llevar a cabo una conducta dirigida por principios racionales. El carcter de esa tica es la consciencia clara de los fines universales de la especie humana. La fundamentacin, la unidad inmanente de la gnero humano como especie racional. Es una tica, por tanto, del convencimiento y la ejemplaridad: la superioridad moral es el fundamento del poder poltico. La lucha poltica es lucha por imponer principios tericamente fundados de regulacin social y el principio de una sociedad socialista es la autoproduccin del ser humano por el trabajo.

2. La crtica de la poltica comunista.

La posibilidad de una sociedad fundada en el consenso es la condicin de la abolicin de la poltica y el estado; para ello se hace necesario el desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil, de las instituciones espontneas y voluntarias de los trabajadores y el pueblo. La intencin de superar la poltica como forma de organizacin de la sociedad, para permitir el desarrollo de la sociedad civil, es condicin de una prctica autnticamente comunista. Pero es algo que ha dejado de estar presente en el movimiento comunista. Ello se hace evidente con los sucesos de Praga de 1968. En 1968 las perspectivas polticas de los comunistas sufren un severo correctivo, cuando las fuerzas del Pacto de Varsovia ponen fin a la llamada 'primavera de Praga', mientras que en el mundo occidental los partidos comunistas se oponen a los movimientos sociales de protesta que se originan alrededor del Mayo francs. La crisis del movimiento comunista se agudiza. En la prctica del partido comunista cataln, el Partit Socialista Unificat de Catalunya, la burocratizacin y falseamiento de la democracia interna se hacen cada vez ms evidentes para Sacristn -doc.128-1967, doc.60-1969, doc.71, 72-1970, AH-PCE-, al tiempo que el movimiento estudiantil pierde el norte poltico -doc.26-1970, AH-PCE-.

Sacristn ha realizado un anlisis poltico de la situacin checoslovaca y de su significado para la estrategia comunista en un texto que se incluy en la publicacin del libro de Alexander Dubck -dirigente del Estado y del Partido Comunista Checoslovacos en 1968-, titulado La va checoslovaca al socialismo -Barcelona, Ariel, 1968-. El texto se titula Cuatro notas a los documentos de abril del Partido Comunista de Checoslovaquia, y viene encabezado por un lema del Programa de Accin de este partido que dice: La victoria de la verdad, que es la causa del socialismo (SPMIII 78). Este es, sin duda, el propio programa del marxismo de Sacristn y su identificacin con los puntos de vista del PCCh en las cuatro notas que le dedica a los documentos es evidente.

Esa sentencia sobre la verdad corresponde a una realidad caracterstica de ese Programa de Accin: la de ser la primera autocrtica del socialismo leninista (SPMIII 83). Por eso este programa es visto por Sacristn como una realizacin del pensamiento leninista -y, en Europa occidental, gramsciano (SPMIII 80): es un programa que busca poner en prctica la nocin de hegemona poltico-social fundada en el consenso del proletariado dirigido por el partido comunista. Ese decir la verdad consiste en la descripcin -plena o slo alusiva, segn los casos- de la realidad social del pas, de la situacin del socialismo a los veinte aos de construccin y gestin con mtodos crecientemente burocrticos (SPMIII 86). Esta veracidad es lo que hizo posible la adhesin del pueblo checoslovaco al programa del partido: la esplndida decencia lingstica de ese modesto 'obtener algo' basta acaso para explicar la entusiasta adhesin al PCCh de un pueblo socialista amenazado de despolitizacin por la retrica exaltacin oficiosa, de reglamento, que necesariamente acaba por ser falsa (SPMIII 87).

Este acertado planteamiento analtico (SPMIII 89), que reconoce los errores cometidos en la construccin del socialismo, recoge la crtica de Togliatti a la burocratizacin del partido en 1956 con motivo de la desestalinizacin (ibid.). Sacristn seala los resultados del anlisis poltico del PCCh como un triunfo del leninismo a la hora de afrontar los problemas reales del desarrollo histrico: La autocrtica leninista del PCCh desemboca en dos principios de alcance terico. Primero: que la victoria del partido comunista y la primera fase de construccin socialista -en concreto, los veinte aos de poder del PCCh- no han aportado a la clase obrera el socialismo [...] Segundo: que la burocratizacin del leninismo tiene como causa ltima, segn lo formula el Programa de Accin, la falsa tesis segn la cual el partido es el instrumento de la dictadura del proletariado (SPMIII 90).

La renovacin que el Programa de Accin est fundada en un anlisis que retoma la tesis de las contradicciones en el seno del pueblo, de Mao Tse-tung, y de la tesis de los congresos XX y XXII del PCUS acerca de la funcin de las organizaciones sociales en la democracia socialista (SPMIII 84). El anlisis programtico del PCCh est en relacin directa con la perspectiva de superar las condiciones histricas del primer desarrollo socialista: el anlisis histrico-materialista del final de la acumulacin primitiva socialista (SPMIII 91) se fundamenta en que la estructura de la produccin no corresponde a las condiciones checoslovacas y se ha alejado del desarrollo progresista de las fuerzas productivas (cit. en SPMIII 91). A esta cita del informe de Dubcek al pleno del Comit Central del PCCh, Sacristn aade un comentario que supone un replanteamiento terico y critica las frmulas del marxismo dogmticamente aplicado, lo que para l supone retomar la crtica realizada en 1963 -doc.78-1963-, cuando peda la superacin del zdhanovismo: el sistema puede entrar en contradiccin con las fuerzas productivas no slo por sus relaciones bsicas de produccin (como le ocurre al capitalismo), sino tambin por circunstacias sobrestructurales, debidas a un desarrollo desigual respecto de los elementos bsicos (SPMIII 91-92).3 La deformacin de la teora marxista por el estalinismo, denunciada por Lukcs, se corresponde con la explotacin de la clase obrera por la burocracia estatal.

Esta formulacin ha sido inspiradora del hacer terico de Sacristn. Por su lado, los comunistas checoslovacos revisan la tesis de Stalin sobre la sociedad socialista y retoman una formulacin de Marx en su programa, que es tambin tesis bsica del marxismo de Sacristn: "el socialismo nace, se sostiene y triunfa en la unidad del movimiento obrero con la ciencia" (cit. en SPMIII 92). El Programa propone como tarea la construccin de la democracia socialista, en la que creatividad, productividad e investigacin, se unen a la extincin de los antagonismos de clase -aunque pervivan las 'contradicciones en el seno del pueblo'-. Para el socialismo, la democracia es un asunto de fuerzas productivas, un complejo indescomponible de racionalidad y libertad (SPMIII 93). Y el propio programa comienza por ser un ejercicio de la libertad cuando muestra autocrticamente la verdad del anlisis histrico, cumpliendo as la mxima que invierte la inmanencia de la libertad y que hemos considerado la sntesis del marxismo ilustrado de Manuel Sacristn: 'la verdad como esencia de la libertad' expresin de su intelectualismo tico-.

Sacristn alaba el Programa por su consciencia de la historicidad (SPMIII 94), tan relacionada con la investigacin sin prejuicios dogmticos (SPMIII 95), recalcando tambin el principio que mueve esa consciencia: el requisito imprescindible para una investigacin sin prejuicios es el reconocimiento de la ignorancia propia (SPMIII 94). Seala tambin el principio comunista del Programa: la perspectiva de una desaparicin del Estado y del final de la necesidad de la actuacin poltica: todo poder poltico es un mal, incluso en las fases en que resulte ms necesario (SPMIII 81). Por eso la actuacin de los comunistas checoslovacos no puede ser llamada derechismo: se trata de poltica no-burocrtica, respondente a las autnticas necesidades de las clases trabajadoras urbanas y rurales (SPMIII 96). En el ltimo punto de sus notas Sacristn analiza el marco histrico de los sucesos checoslovacos: hay tres problemticas heterogneas en la situacin mundial de los aos 60: la problemtica de la derrota del imperialismo en reas coloniales o semicoloniales, la de la crisis del imperialismo y del poder hegemnico capitalista en general en reas industrialmente avanzadas [...], y la problemtica de la superacin de formas manifiestamente agotadas de construccin del socialismo (SPMIII 97).

El anlisis de la fallida renovacin checoslovaca del socialismo se ampla en una entrevista concedida a la revista Cuadernos para el dilogo -agosto-septiembre 1969-, titulada Checoslovaquia y la construccin del socialismo. Aqu Sacristn afirma la importancia vital que para los partidos comunistas occidentales tena la experiencia checoslovaca, pues supona la construccin del socialismo en un pas ya econmicamente desarrollado (SPMIII 244). Al mismo tiempo insiste en la existencia de una crisis del movimiento socialista y del marxismo que no ha hecho ms que empezar (ibid.). Los sucesos de agosto en Checoslovaquia le confirmaron en su impresin de 1964 acerca de la crisis del marxismo, que consiste en la dificultad para superar el cambio de fase en el desarrollo del socialismo. Junto a la percepcin de la crisis, existe el reconocimiento de una nueva fase del desarrollo histrico del socialismo, cuyo comienzo Sacristn situaba alrededor de 1945 -texto del seminario de Arrs de 1963-; en 1969 todava confa en que la crisis del movimiento comunista har posible el cambio de fase en el desarrollo del socialismo: se trata del final de una fase poco productiva por estar tarada con el pecado original del socialismo en un slo pas (SPMIII 244). Es el reconocimiento de la estrategia internacionalista como propia del movimiento comunista. Sin embargo, en los aos siguientes esa crisis no iba sino a profundizarse hasta extremos inconcebibles en aquella poca.

En 1963 la periodizacin que estableca Sacristn tena por objeto apoyar la estrategia poltica de la transicin pacfica al socialismo a travs de la va democrtica; esta periodizacin se fundaba en las correlaciones de fuerza entre el campo socialista y el capitalismo. Por eso la gran victoria en la guerra mundial supona la posibilidad de un cambio de fase. Pero en 1969 la evidencia de los problemas del campo socialista para renovarse 'creadoramente', aadida a la situacin de podredumbre (SPMIII 245, doc.60-1969, AH-PCE) sin cambio revolucionario en las sociedades del capitalismo desarrollado -situacin manifestada por el Mayo del 68 en Francia-, indicaban a Sacristn que la crisis se iba haciendo de mayor profundidad que lo supuesto, y que haba que buscar nuevos elementos de juicio. Sacristn sigue trabajando en ese tema y seala la necesidad de no perder la paciencia (SPMIII 246). Adems esta situacin de podredumbre -crisis capitalista sin propuesta de recambio socialista, sin transformacin de la organizacin social- le parece conducir al fascismo (SPMIII 245), como sucedi en los aos 30.

En esa entrevista Sacristn insiste en la caracterizacin de Dubcek de las sociedades del Este de Europa (SPMIII 240-243) y apoya la denuncia que los comunistas checoslovacos hicieron de la aplicacin (ilegal, antijurdica) de la coaccin de la dictadura del proletariado contra el proletariado mismo (SPMIII 242). Para mostrar la correccin de las tesis de Dubcek y de los comunistas checoslovacos, Sacristn hace un anlisis de las sociedades que denomina "pre-socialistas" (SPMIII 258-259). Los pasos de ese anlisis son: la distincin del significado de teora frente a ideologa4 (SPMIII 247-248), y la afirmacin del carcter cientfico de la experiencia checoslovaca (SPMIII 249, 261); la ideologizacin del marxismo como fuente de la falsificacin burocrtica (SPMIII 248); el estalinismo falsifica la dictadura del proletariado (SPMIII 250), y es un idealismo que provoca la escisin de la sociedad (SPMIII 259); la caracterizacin terica de la sociedad socialista como aqulla en la que las necesidades de los consumidores dominan la produccin (SPMIII 251); el anlisis de las contradicciones de la construccin del socialismo (SPMIII 252-253) fundado en la caracterizacin de el monstruo inevitable que fue el socialismo en un slo pas -el socialismo es necesariamente universal- (SPMIII 254, 256); la negativa a aplicar las categoras crtico-analticas de Marx a la experiencia socialista, como origen de la ideologizacin (SPMIII 258); la afirmacin leninista de la alternativa socialismo o barbarie y de la falsedad del determinismo histrico (SPMIII 260).

Otro aspecto en el que resulta til comparar los textos de Sacristn sobre la crisis checoslovaca con los textos del seminario de Arrs en 1963, es la caracterizacin de la etapa estalinista. La caracterizacin del estalinismo como etapa de acumulacin primitiva a travs de la concentracin de los poderes econmicos y polticos en un Estado centralizado no vara entre ambos momentos del pensamiento de Sacristn, pero la consideracin positiva de la labor de Stalin, que puede observarse en los primeros textos, cede lugar a una crtica sin concesiones en los segundos. En 1963 todava pareca posible que tras la acumulacin primitiva 'socialista' se abriera un perodo de transformacin progresiva de las estructuras sociales del Este europeo acompaado de un proceso revolucionario en los pases de dominacin capitalista o dependientes de ella. Pero si en 1964, tras el fracaso del perodo reformista de Jruschov, Sacristn vea los peligros de la situacin creada y peda tomar medidas urgentes para la solucin de los problemas tericos, en 1968 las admoniciones se haban cumplido.

Sacristn vuelve a formular, en las respuestas de la entrevista, la finalidad ms general de la poltica comunista como la desaparicin del Estado: el problema consiste en descubrir cul es el desarrollo econmico que puede llevar antes a la disminucin del poder del aparato productivo y, consiguientemente, del Estado (SPMIII 254). Se trata de crear una cultura que permita el mximo de autonoma de las personas sin olvidar que la socialidad constituye el rasgo bsico de la persona. Esa tesis se formula en relacin a la defensa de las posiciones checoslovacas, y probablemente como resultado de la reflexin sobre su programa. La desaparicin del Estado est relacionada con una produccin econmica que est al servicio de las necesidades reales de los consumidores: Sacristn apela a Marx y a la visin de un mundo de riqueza creado por el desarrollo industrial. La crtica del mercado como institucin reguladora de la vida social capitalista, que se haba hecho en Studium generale para todos los das de la semana,5 se completa ahora con la crtica del papel regulador del estado burocrtico.

Sacristn volvi a escribir, en 1978, diez aos despus, sobre el tema de la crisis checoslovaca de 1968 a instancias de la revista de las Juventudes Comunistas de Catalua Jove Gurdia. La respuesta al cuestionario que le present esta revista es un resumen de las tesis defendidas en los otros dos textos de 1968 y 1969 sobre Checoslovaquia. Ahora, en 1978, Sacristn relaciona la incapacidad para aceptar la verdad con el sectarismo: el miedo a la verdad, a la manifestacin de la realidad, es uno de los sentimientos ms extendidos entre los sectarios, igual si son de derechas que si son de izquierdas (SPMIII 278). La crtica va dirigida contra el optimismo hipcrita propio de la propaganda de todo poder desptico (ibid.), y acompaada por el reconocimiento de la resistencia comunista a los autoritarismos del este de Europa (SPMIII 280). El pesimismo acerca de la evolucin de esos pases es adems evidente. Sacristn ha opuesto, frente al 'optimismo hipcrita de la propaganda', su propio pesimismo, que es, para seguir una mxima de Gramsci, 'pesimismo del entendimiento y optimismo de la voluntad'. Se trata de un voluntarismo materialista que, fundndose en el reconocimiento cientfico de la realidad, se opone al voluntarismo idealista de la burocracia estatal (SPMI 259), y busca la construccin de un 'bloque histrico', dirigido por la clase obrera consciente, a partir de un compromiso entre los agentes sociales fundado en el dilogo. El compromiso tico viene a ser un elemento tctico de la construccin del bloque histrico; pero al tiempo contiene un elemento estratgico al poner las bases de lo que ha de ser la sociedad futura; el compromiso tico es una actualizacin del socialismo. Uno de los elementos cruciales de esta tica superior que establece el proletariado es la elaboracin, por parte de sus 'intelectuales orgnicos', de un lenguaje que describe plausiblemente la realidad social -y ste es el sentido de la mxima segn la cual 'decir la verdad es revolucionario'-. Y esto es, al mismo tiempo, hacer ciencia social -ciencia social que es ya prctica social, ciencia social en acto, como el sentido ms propio de la actividad intelectual de Lenin-.

3. La lnea poltica leninista-gramsciana.

En la entrevista que concedi a Sergio Vilar para su libro La oposicin a la dictadura, Sacristn se defini como marxista y leninista (op.cit.p.249). El empleo de la conjuncin tiene como objetivo diferenciarse tanto de la lnea oficial del Partido como de la corriente denominada marxista-leninista de carcter maosta. El Partido Comunista de Espaa abandon la definicin de marxista-leninista en el IX Congreso de 1978. El leninismo significa para Sacristn el planteamiento de la cuestin del poder poltico como tema central de la prctica revolucionaria y con la perspectiva comunista de la extincin del estado. El leninismo en occidente toma forma gramsciana.

En 1969 Sacristn vuelve a trabajar sobre Gramsci. Prepara la Antologa de escritos de Antonio Gramsci que aparecer en 1970 editada por Siglo XXI. Para esta publicacin iba destinado una extensa nota introductoria en la que Sacristn tena previsto esbozar una biografa de Gramsci. Esa nota introductoria no apareci finalmente en el libro, pero qued escrito un borrador que muestra el estudio intenso que Sacristn hizo de la obra y la vida de Gramsci6. El borrador se titula El orden y el tiempo, ttulo que Sacristn justifica afirmando que hay que ver como motivo rector del pensamiento y la prctica del fundador de L'Ordine nuovo el problema del orden de la vida de los hombres, el tema de la caducidad del orden viejo, y el de los tiempos con y en que puede aparecer el orden nuevo (op.cit.pp.2-3). Esa pequea biografa de Gramsci escrita por Sacristn sigue muy en detalle las vicisitudes de su lucha poltica y parece tener el objetivo de dar al lector el contexto preciso en que fueron escritos los textos escogidos de la Antologa. Pero adems de su importancia como trabajo historiogrfico el escrito tiene detalles de inters para el pensamiento de Sacristn.

En primer lugar, la introduccin del escrito contiene una reflexin sobre el personalismo en su forma marxista. La nocin de persona que haba constituido el centro de las reflexiones sobre la cultura de Sacristn en los tiempos de Laye, es retomada ahora desde el pensamiento de Gramsci con la idea de 'centro de anudamiento'. Esta idea es una versin de la nocin de persona enriquecida por el anlisis marxista de la sociedad y supone la idea tambin gramsciana de la organicidad del individuo a un grupo social, que incluye la del intelectual a una determinada clase. Ser centro de anudamiento significa que el sentido de la vida y la obra de una persona debe buscarse en el conjunto de las relaciones humanas que constituyen su realidad. El fundamento personalista de su pensamiento juvenil tiene as su eco en la formulacin de Gramsci.

El segundo elemento de las tesis polticas de Gramsci es el idealismo. Sacristn vuelve a desarrollar en 1969, como hizo en el artculo de 1967 ms arriba comentado, el tema de la influencia decisiva del pensamiento idealista en la formacin de la idea revolucionaria en Gramsci. La formacin de esta idea revolucionaria es analizada por Sacristn en detalle: parte de un 'instinto de rebelin' que surge ante las injusticias de la sociedad burguesa y toma forma socialista en la relacin con las luchas obreras contra la explotacin capitalista. El paso por la Universidad y el contacto con la cultura italiana de principios de siglo conforman, sin embargo, el marco intelectual idealista del pensamiento de Gramsci durante sus primeros aos. Sacristn seala la identificacin en Gramsci de idealismo con pensamiento revolucionario, aadiendo que ese idealismo espiritualista, rasgo bsico de su formacin intelectual, ser siempre fuente de peculiares dificultades y paradojas en la lectura gramsciana de Marx (op.cit. 8). Esas dificultades provienen asmismo de la deformacin del marxismo de principios de siglo que como teora de la socialdemocracia acusa rasgos mecanicistas y positivistas.

A partir del idealismo de su formacin juvenil -del que Sacristn subraya que no es fundamentalmente academia sino rebelda (op.cit.11)-, Gramsci se esfuerza por asimilar el marxismo. Esta asimilacin no se hace sin dificultades, seala Sacristn, y se resuelve mediante mezclas sin sintetizar (op.cit.p.15) en la primera poca de su pensamiento. Importante es la distincin implcita entre sntesis y mezcla. Precisamente, la nocin de concepcin del mundo sera una forma de ocultar las insuficiencias en la comprensin dialctico-sinttica en Gramsci.

Pero la influencia del movimiento obrero socialista dirige la reflexin de Gramsci hacia el marxismo. Por ejemplo, en el artculo publicado en un peridico de breve duracin La Citt Futura, que se caracteriza por su mesura crtica tendencialmente marxiana y la preeminencia de la prctica que ha adquirido la resolucin revolucionaria (op.cit. 16) y donde Gramsci justifica la tendencia a la utopa sin caer en ella. Adems de estas caractersticas, el pensamiento primero de Gramsci contiene ya los elementos que han de definir su pensamiento maduro: anticipaciones de la idea de hegemona, definida como el carcter universal del proletariado (op.cit. 8); el negar el tiempo como factor del progreso (ibid.); la atencin a la peculiaridad nacional de la situacin de cada proletariado (ibid.); el anlisis y crtica de las costumbres realizado para Il Grido del Popolo (op.cit. 9) y que expresamente es el objetivo de Sacristn cuando dirige la revista del PSUC Nous Horitzons7. Otras caractersticas del pensamiento de Gramsci derivan de su formacin humanista y culturalista (op.cit. 10)8.

El segundo perodo de su vida comienza, segn Sacristn, con la Revolucin Rusa en 1917. La recepcin de las ideas de Lenin por Gramsci haba comenzado con la conferencia de Zimmerwald y la oposicin a la Guerra de 1914 en Europa. Para Gramsci se trata del descubrimiento de la posibilidad de un marxismo revolucionario: Gramsci haba notado la importancia de las ideas de los 'maximalistas rusos' para la reconstitucin de un marxismo revolucionario (op.cit.p.17). Lo que es otra afinidad de Sacristn con Gramsci: su estar atento a los movimientos polticos que surgen en la escena social para la 'reconstitucin de un marxismo revolucionario', es lo que explica su percepcin de las nuevas corrientes sociales en los aos 80. Gramsci sostiene la conviccin de que los hechos rusos confirman su inspiracin revolucionaria contra el marxismo oficial, evolucionista o fatalista, de la derecha y de la izquierda clsicas, respectivamente (op.cit. 18). Sacristn recoge la importancia de ese momento para el desarrollo del pensamiento de Gramsci9: esta frase es la clave del pensamiento de Gramsci sobre la doctrina de un socialismo revolucionario, afirma Sacristn, porque muestra su motivacin: contruir la fundamentacin ideal de la voluntad revolucionaria (ibid.); Gramsci comparte as la tesis fundamental del leninismo10. La afinidad con Lenin est fundada, seala Sacristn, en la composicin de idealismo y materialismo dentro de una teora que resulta as dialctica11. Esa sintona de su pensamiento con el de Lenin, es la base de la percepcin de Gramsci sobre la importancia del leninismo y de los bolcheviques en los fenmenos de la Revolucin Rusa desde el primer momento en febrero; y esa percepcin fue compartida por la clase obrera italiana; surge as la compenetracin entre el intelectual revolucionario y la clase revolucionaria que da origen a la experiencia italiana de los aos 1919-1920: la lucha de los obreros turineses por la instauracin de los Consejos de fbrica. El fracaso de este movimiento convence a Gramsci de la necesidad de construir un Partido Comunista cohesionado y disciplinado como condicin indispensable de la victoria de la clase obrera. Ese mismo fracaso est en la base de la contrarrevolucin italiana de los aos siguientes que da origen al fascismo, posibilidad que Gramsci ha visto desde el mismo momento del fracaso. Esta previsin de Gramsci se fundamenta en la comprensin de que lo inminente es slo la crisis resolutiva del perodo, no necesariamente el socialismo (op.cit. 28); pues la crisis se puede solventar de varias formas. El pensamiento de Gramsci por hallarse anclado en una comprensin correcta de la relacin -sinttica o dialctica- entre idealismo y materialismo, entre subjetividad revolucionaria y objetividad social, no ha pecado del determinismo histrico del que adolecen las versiones oportunista o derechista y sectaria o izquierdista del marxismo. En el texto sobre Gramsci, Sacristn analiza las caractersticas opuestas de la derecha y la izquierda: el derechismo no ve la novedad cualitativa del orden socialista [...]. El izquierdismo, por el contrario, hace del orden nuevo una verdad puramente utpica y religiosa, escatolgica (op.cit. 34).

Otro elemento que Sacristn subraya en Gramsci, por ser otro de los elementos de su identificacin con el leninismo, es su apertura hacia los anarquistas, lo que Gramsci ha descrito -y Sacristn cita aqu- como la contaminacin anarquista de los leninistas (op.cit.p.29). Sacristn ha subrayado esta caracterstica del leninismo, enlazndola con la perspectiva de desaparicin del Estado, en su escrito sobre el movimiento checoslovaco del ao 68 y como crtica de la intervencin de las tropas del Pacto de Varsovia en la Repblica Socialista de Checoslovaquia. La perspectiva anarquista est en relacin con la estrategia propiamente leninista de construccin de un 'tercer organismo' de representacin de la clase obrera entre el Partido y el Sindicato que es el embrin del Estado proletario. La hegemona del proletariado se organiza a travs de sus instituciones propias: en este tercer organismo participa toda la clase obrera exigiendo la colaboracin de personas con diferentes modos de pensar existentes en la clase obrera. Sacristn explica as la existencia del 'tercer organismo' que es la autoorganizacin de la sociedad civil- a partir de la experiencia de los consejos torineses de fbrica: la necesidad de que la revolucin poltica arraigue en la 'productiva' y el poder poltico en el de la poblacin; la necesidad dialctica de que el orden de la sociedad poltica sea trasunto del de la sociedad civil y arraigue en l, la necesidad de que sus tiempos se entrecrucen desde el principio (op.cit. 30).

Sacristn apunta tambin un comentario a la clebre distincin gramsciana entre guerra de posiciones y guerra de movimientos como una distincin fundada en dos sociedades con caractersticas distintas: la oriental y la occidental. Esta tesis conocida es interpretada por Sacristn con un matiz propio que le aleja de otras interpretaciones: no existe exclusin entre ambas estrategias, pues si la lucha proletaria en el marco de la sociedad occidental se desarrolla segn la estrategia de guerra de posiciones, desenvolvindose en el terreno de la vida cotidiana, esto no excluye, en cambio, la posibilidad de una ruptura revolucionaria, de una guerra de movimientos, en el momento en que la guerra de desgaste haya deteriorado las posiciones del enemigo de clase12. Esta caracterizacin de la estrategia revolucionaria comunista tiene una punta crtica dirigida a la direccin del movimiento comunista internacional: el ao anterior, 1968, el Partido Comunista Francs se haba opuesto a proclamar la huelga general revolucionaria en un momento en el que, como en ningn otro despus de la Segunda Guerra Mundial, los franceses estaba alzados contra la organizacin conservadora de la sociedad. El haber desaprovechado este momento de poner al da la revolucin proletaria es visto por Sacristn como el segundo momento del discorde aldabonazo del 68 que pone sobre aviso de que se acaba de cerrar un perodo de la historia moderna que comenz con grandes esperanzas de realizar la nueva sociedad socialista.

4. La crtica de la Universidad como modelo de una teora de la revolucin.

El anlisis crtico de la Universidad ser uno de los campos principales de intervencin poltica en la formacin cultural espaola para Sacristn. Este anlisis haba comenzado ya en Laye y se contina en el ao 63 con la conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona arriba comentada; en 1966 Sacristn elabora el Manifiesto por una Universidad democrtica, ledo en la Asamblea fundacional del Sindicato Democrtico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona, como anlisis crtico de la Universidad en el Estado espaol, al que se adjunta un programa poltico de transformacin de la misma13. La renovacin de la Universidad es una de las tareas polticas que Sacristn se ha propuesto en el marco de la lucha por una sociedad espaola democrtica. Se trata de crear una cultura fundada en la ciencia como instrumento de transformacin social. Sacristn enumera en el Manifiesto las causas del atraso de la Universidad espaola en los aos 60 y su incapacidad para situarse a la altura de las tareas que requiere el desarrollo de la sociedad moderna (SPMII 51-52): emigracin universitaria, imposicin de modelos culturales arcaicos incompatibles con la libertad de la cultura, burocratismo centralista, precariedad del profesorado no-numerario, destruccin inflexible de los pocos conatos de renovacin que produjo la Universidad espaola en las primeras dcadas del siglo.

La solucin propuesta es un programa que se funda en la tesis de Marx sobre la adecuacin/ inadecuacin de fuerzas productivas y relaciones de produccin14. Por ello hace falta una reforma democrtica de la Universidad como nica posibilidad de que el progreso tcnico sea tambin progreso social, as como, a la larga, la nica posibilidad del progreso tcnico mismo (SPMIII 54). Es decir, la solucin de los problemas de la Universidad estn en relacin con su funcin social. La Universidad en una sociedad moderna debe promover la calificacin cultural de numerosos individuos, por lo que la reforma democrtica debe permitir adems el acceso a la Universidad de las capas sociales menos favorecidas. El programa incluye adems entre sus postulados: la necesidad de valorar las materias de enseanza, la exigencia de respeto por la pluralidad cultural y lingstica, la necesidad de una poltica de investigacn pura y aplicada, la superacin de la especializacin estrecha y la supresin de la censura.

El punto IV del manifiesto est dedicado a desarrollar el programa de 'la libertad universitaria', exponiendo las exigencias de las libertades de enseanza -que incluye eliminar la posibilidad de discriminacin poltica e ideolgica en el acceso a la docencia-, investigacin, expresin y asociacin, adems del carcter democrtico y representativo de los rganos acadmicos. La conclusin de este programa democrtico es que la Universidad debe tomar en sus manos la causa de la libertad de la cultura e insertarla en el amplio horizonte de la lucha por la libertad en la sociedad espaola (SPMIII 61).

El anlisis de la enseanza en el Estado espaol realizado en el Manifiesto por una Universidad democrtica se completa en las respuestas que Sacristn escribi para una encuesta sobre este tema relizada por Sergio Vilar y publicada por ste en el volumen Protagonistas de la Espaa democrtica. Sacristn relaciona los problemas de la enseanza en el Estado espaol con la estructura clasista de la sociedad,15 y propugna, como solucin a los problemas de la enseanza espaola, la expansin de la enseanza gratuita (op.cit. 614), fundndose en que la actual situacin no es superable sin un cambio del contenido de clase del poder poltico y de la poltica cultural en Espaa (op.cit. 612).

***

Las conferencias de Sacristn sobre la Universidad y la divisin del trabajo, fechadas en 1969-1970 (SPMIII 98), constituyen un anlisis marxista de la funcin social de la Universidad y suponen de este modo el establecimiento de una orientacin terica para el programa poltico comunista sobre el problema universitario. El anlisis comienza pasando revista a las concepciones liberales de la Universidad: el elemento ms frecuente de la actitud acadmica liberal es hoy la crtica de la multiversidad, de la fragmentacin de la universidad clsica (SPMIII 100). Debajo de esa fragmentacin Sacristn comprueba el fenmeno de la disgregacin de la cultura moderna (SPMIII 101), la radicalizacin sorprendente de la divisin del trabajo (SPMIII 102) y la tensin entre conocimientos ms generales y contemplativos (tericos) y conocimientos ms especiales y operativos (tcnicos) (SPMIII 103). Como modo de afrontar a esa situacin la concepcin liberal de la Universidad propone la reorganizacin del saber universitario como 'universalidad': la restauracin del viejo ideal humanista del renacimiento de la sabidura pura y universal (SPMIII 105). Pero Sacristn seala a continuacin que la naturaleza de ese ideal en condiciones de escasez es objetivamente clasista (SPMIII 105) y encubre la nostalgia, consciente o no, de la integrada cultura europea pre-capitalista (SPMIII 106).

Despus del anlisis de la concepcin liberal, Sacristn analiza las causas estructurales de esa concepcin. Sacristn parte del supuesto de que la concepcin liberal sobre la Univesidad es la expresin de una actitud moral: una aspiracin a componer la fragmentada vida moral de los individuos de la sociedad capitalista (SPMIII 108). Ahora bien, esa descomposicin de la vida moral es al mismo tiempo el resultado de la rotura de la orgnica servidumbre feudal y de la universalizacin de la idea de libertad (SPMIII 108). Por eso la crtica medievalizante del capitalismo da origen a la ideologa fascista (SPMIII 109).

El ensayo de Ortega Misin de la Universidad sirve a Sacristn para ejemplificar la concepcin liberal de la Universidad16. Se trata de una concepcin de la hegemona que revela su carcter conservador en su afirmacin implcita de la eternidad de la sociedad de clases y del estado (SPMIII 114). El programa poltico comunista tiene como objetivo final -es decir, como idea reguladora- la abolicin de las clases y con ellas de la poltica como actividad derivada de la lucha de clases y del estado como forma institucional de esa poltica. La organizacin de hegemona por la Universidad el consenso sobre la dominacin de una clase social-, es un hecho ya conocido; sin embargo, el aparato hegemnico de la sociedad moderna rebasa la Universidad (SPMIII 114). La divisin interna del trabajo en esa institucin se enmarca en la divisin tcnica y social del trabajo: los contenidos sobrestructurales ideolgicos tienen en la base social esencialmente su fundamento, la razn de su posibilidad [...] pero no su causa eficiente e inmediata (SPMIII 115). De esa 'determinacin en ltima instancia', no mecnica, se deduce la posibilidad de disfuncionalidad de la Universidad y su capacidad de producir oposicin a la base social (SPMIII 116). Esa autonoma dialctica o relativa de las sobrestructuras (ibid.) es tambin el origen del carcter parasitario de parte de la produccin intelectual en ciencias y en letras (ibid.). Esas caractersticas de la Universidad en su funcin de organizacin de la hegemona estn enmarcadas por la crisis de esa institucin, crisis que tiene como trasfondo la crisis de la propia hegemona burguesa y de la estructura de clases que la sustenta. Las soluciones liberales a la crisis de la Universidad tienden a reorganizar la forma hegemnica burguesa rehaciendo la divisin del trabajo intelectual a partir de la propia Universidad. De aqu el inters del problema, segn Sacristn: el problema de la divisin social y clasista del trabajo es la raz del inters que tiene el tema de la universidad para la clase obrera en general y para el movimiento socialista en particular (SPMIII 119).

La finalidad de la clase obrera es terminar con la presente divisin social clasista del trabajo (SPMIII 120) y la problemtica de la Universidad est relacionada con ese objetivo general del movimiento socialista. Sacristn hace una distincin entre divisin tcnica del trabajo, que no desaparecer inmediatamente ni con la instauracin de una sociedad pre-socialista, y la divisin social clasista del trabajo propiamente capitalista y que debe ser abolida por la revolucin socialista. La problemtica de la Universidad est entonces relacionada con la abolicin de la divisin clasista del trabajo propia de la sociedad burguesa. La Universidad debe ser 'superada' en la medida en que funciona como organizadora de la hegemona burguesa y, por tanto, de la divisin clasista del trabajo17.

Los esfuerzos por transformar la Universidad deben orientarse a cambiar su funcin social, pero ello est en dependencia de la transformacin de las relaciones de produccin propias del capitalismo: la divisin social clasista del trabajo. Sacristn hace ahora -fundndose en los textos marxianos: Marx no vacila en reconocer, con los ojos del cientfico, un fundamento natural de la divisin social del trabajo (SPMIII 123)- otra distincin entre dos formas de la divisin capitalista del trabajo; la divisin manufacturera del trabajo y la divisin del trabajo en la gran industria maquinista (SPMIII 124-125). La segunda forma es la que propiamente corresponde a las fuerzas productivas ms avanzadas en donde se produce la generalizacin de la insercin directa del trabajo intelectual en la produccin (SPMIII 127). Y aclara lo que esto significa: la introduccin de la ciencia como fuerza productiva (ibid.) -aadiendo que esa situacin ha sido percibida por Marx-. Las consecuencias de ese proceso son que: la base econmica requerira ya otro dispositivo de divisin del trabajo: el desarrollo del maquinismo cientfico [...] posibilitara un comienzo de superacin de la divisin manufacturera del trabajo, ms tiempo para la educacin y la instruccin de los trabajadores y, consiguientemente, un proceso de reabsorcin de la divisin entre trabajo intelectual y trabajo fsico en la produccin. Pero la realidad del maquinismo industrial capitalista no presenta en absoluto esa evolucin (ibid.).

As se origina la contradiccin entre las relaciones de produccin y fuerzas productivas que seala la crisis de la formacin econmico-social (SPMIII 128). Las contradicciones sociales son el fundamento o posibilidad del proceso revolucionario (SPMIII 131), pero slo la posibilidad, porque por otro lado las posibilidades de frenar o decelerar [...] las contradicciones de una formacin no son nada despreciables (SPMIII 131). La estrategia poltica, que Sacristn propone para el movimiento obrero citando a Marx, es apoyarse en la contradiccin de las relaciones de produccin con el desarrollo de las fuerzas productivas para cambiarlas: [...]el desarrollo de las contradicciones de una forma histrica de produccin es el nico camino de su disolucin y recomposicin (citado en SPMIII 129).

El punto de apoyo de la transformacin de las relaciones sociales se constituye con las relaciones de produccin que introduce el maquinismo: Marx ha arrancado de esa concepcin del maquinismo como fuerza productiva revolucionaria [...] para trazar la perspectiva histrica y poltica del movimiento obrero inspirado por l (SPMIII 128). Es muy posible que Sacristn se haya hecho esta idea de la transformacin poltica con la ayuda de los textos de Gramsci sobre el 'americanismo' y sobre 'taylorismo' y 'fordismo', en los que ste analiza la introduccin de la industria maquinista como un instrumento de racionalizacin de la vida social e individual. En todo caso, lo que se disea en el ensayo sacristaniano sobre la Universidad es una guerra de posiciones, bajo la comprensin de que el proceso revolucionario no se realiza mecnicamente, sino que depende del resultado de la lucha poltica de las clases sociales. La formulacin de la guerra de posiciones gramsciana toma en las palabras de Sacristn la siguiente forma: la lucha cotidiana e intermedia que es la normalidad de la lucha de clases materialmente revolucionaria (SPMIII 130). Esa lucha poltica de los trabajadores y sus aliados es una lucha prctica contra la divisin clasista del trabajo18. La finalidad de la lucha poltica de la clase obrera es la abolicin de las clases superando la divisin clasista del trabajo. Pero Sacristn no se olvida de sealar en su anlisis que esa lucha poltica no es slo el proceso en el que la clase obrera abole la divisin clasista del trabajo, sino tambin el proceso por el que los seres humanos individuales se liberan19.

La divisin maquinista del trabajo introduce una mutacin en la situacin de los trabajadores que es un factor determinante en el desarrollo social y contiene los grmenes de la nueva ordenacin social. Esa nueva situacin es la 'multilatelaridad' de los trabajadores que conlleva el progreso intelectual de la clase obrera y la aparicin manifiesta de un fundamento objetivo del igualitarismo (SPMIII 133): La capacidad de cambiar de rama de produccin o incluso, cada vez ms, de estadio en la produccin, posibilitada y crecientemente impuesta a la clase obrera por el industrialismo avanzado, muestra la tendencia a que las diferencias de posicin en el proceso productivo sean meramente funcionales (SPMIII 133-134).

De esta mutacin de las fuerzas productivas que origina el maquinismo es de donde surge la capacidad de superar algunos efectos individuales importantes de la divisin clasista del trabajo, la capacidad de oponense a esa divisin del trabajo (SPMIII 134). La aplicacin de esa teora poltica al tema de la Universidad conduce a la tesis de la superacin de la institucin universitaria como factor de la divisin clasista del trabajo (SPMIII 134). Lo importante de este anlisis sacristaniano de la Universidad clasista y de su posible superacin en una sociedad avanzada es el diseo de una teora de la revolucin en el capitalismo tardo. sta es resultado de una voluntad subjetiva constituida sobre la finalidad inmanente del proceso histrico, es decir, fundamentada en las contradicciones propias de la sociedad capitalista, en procesos objetivos de la realidad social. Es lo que Sacristn ha denominado 'consciencia de la necesidad' en los textos del Seminario de Arrs. Esos procesos objetivos no disean una racionalidad futura, sino una irracionalidad presente que debe resolverse en nuevas formas sociales que no estn dadas por el proceso histrico y que deben inventarse en la lucha cotidiana por la creacin de la nueva cultura. Lo que est dado por la realidad social es la posibilidad de una crisis revolucionaria en el desarrollo de las contradicciones.

El desarrollo de la sociedad hacia formas de organizacin no clasistas, no fundadas en la divisin clasista del trabajo, es decir, hacia el socialismo y el comunismo, implica la necesidad de superar la Universidad. Pues la funcin de la Universidad es la produccin de hegemona mediante la formacin de una lite, lo cual es incompatible con el socialismo (SPMIII 134). Hegemona es un instrumento que organiza la interiorizacin del poder sobre los hombres (SPMIII 135); la produccin de hegemona debe desaparecer con la desaparicin del poder poltico en el comunismo y por ello la Universidad debe desaparecer o al menos quedar profundamente transformada en el proceso poltico que desarrolla la lucha de la clase obrera. Eso no significa por otra parte la eliminacin de las disciplinas cientficas, ya que la investigacin cientfica y la tcnica tienen siempre -particularmente desde que se fundieron en principio en la Europa moderna- una funcin revolucionaria (SPMIII 136).

La funcin histrica principal de la Universidad, la produccin de hegemona no es compatible con el desarrollo moderno de la fuerzas productivas que tiende a la abolicin de la divisin clasista del trabajo. Frente al principio clasista de la organizacin social, apoyado en la Universidad, se debe oponer el principio de organizacin socialista de abolicin de las clases20. El principio del socialismo se debe desarrollar en un programa de orientacin prctica. Ese programa se realiza, como ya haba sealado Sacristn en su ensayo sobre Lukcs de 1967, en la interaccin del conocimiento cientfico y los valores, y de ambos con la prctica21. Sacristn da un paso hacia la definicin de la orientacin prctica estableciendo un principio general caracterstico: el problema ms bsico sobre el que hay que conseguir orientacin se refiere a la concepcin de aquello que es superable en la fase histrica en que se vive (SPMIII 140).

La orientacin prctica general, fundada en la contradiccin principal ms arriba analizada, es: lo superable es la existente divisin del trabajo, que sigue siendo fundamentalmente -como explica Marx- la divisin manufacturera, impuesta a nuevas fuerzas productivas, las de la gran industria maquinista (y hoy ciberntica), por el poder de las clases dominantes (SPMIII 141). La divisin manufacturera del trabajo se funda en el principio de jerarqua, que debe ser superado, mientras que la divisin maquinista del trabajo se funda en el principio de la funcionalidad colectiva. La introduccin de la ciberntica en la industria maquinista no hace sino profundizar ese principio de funcionalidad. El caso modlico del hundimiento de la divisin clasista y jerrquica del trabajo es la crisis de Universidad (SPMIII 142)22. La contradiccin que la Universidad presenta es que el aumento de estudiantes desvaloriza el ttulo, porque la sociedad no absorbe los resultados de la explosin universitaria (SPMIII 144)23. Esa contradiccin no puede superarse con categoras capitalistas: De este modo la crisis de la Universidad deja traslucir la de todo el sistema, la quiebra del principio del beneficio [...] La crisis de la institucin que organiza la enseanza anuncia que el conocimiento est socialmente maduro para dejar de ser un valor de cambio [...] Pues lo radicalmente puesto en crisis es la divisin jerrquica del trabajo, a cuya interiorizacin sirve, con su creacin de prestigio social, el aparato hegemonizador que es tradicionalmente la institucin universitaria (SPMIII 145).

Las contradicciones de la Universidad manifiestan la crisis profunda del sistema por su incapacidad de afrontar la contradiccin entre el desarrollo de las fuerzas productivas, desarrollo que establece un principio de divisin funcional del trabajo, y la pervivencia de un principio jerrquico de organizacin social correspondiente a las relaciones de produccin de un estadio ya superado por la historia. Sacristn formula el principio estratgico de la lucha comunista segn la tesis gramsciana de la guerra de posiciones24. Pero Sacristn no olvida que esa guerra de posiciones desemboca en el camino principal del cambio histrico, de la lucha directa por el poder poltico (SPMIII 148), porque el poder poltico eterniza la divisin manufacturera del trabajo y el cambio de dominacin poltica estatal podra acelerar el proceso de superacin de esa forma de divisin del trabajo. Por otro lado, esa perspectiva de lucha poltica es necesaria para una autntica transformacin social, porque la estrategia que se limita a pedir su abolicin [de la Universidad], sin articulacin tctica alguna, puede servir perfectamente al poder capitalista (SPMIII 149). Sacristn plantea entonces el problema de la superacin, por el desarrollo de sus contradicciones, de la Universidad tal y como se halla constituida en la sociedad del capitalismo maquinista con estructura jerrquica de clases, no de la Universidad en general25. El principio poltico establecido es la abolicin del valor de cambio del conocimiento la oposicin a la privatizacin de la investigacin cientfica que se produce en la fase del capitalismo tardo-, lo que se traduce, primero, en el libre acceso a la Universidad. Pero a ste se puede aadir otro principio: Sacristn plantea el establecimiento de una jornada de trabajo a tiempo parcial que posibilite el estudio universitario a los jvenes de todas las clases26. El objetivo es la generalizacin del conocimiento posibilitado por la produccin moderna (SPMIII 152): los pueblos tienen que seguir llegando, acrecentadamente, a la enseanza superior, y tienen que impedir que los fraccionen jerrquicamente en ella. Por esa va seguir agudizndose la contradiccin entre las presentes relaciones de produccin y las fuerzas productivas ya en obra (SPMIII 152).

El desarrollo de la contradiccin en la Universidad es la lucha natural por el derecho que la sociedad capitalista no est en condiciones de ofrecer: el derecho al conocimiento, que no tiene objetivo inmediato en la produccin, sino que es finalidad humana universal. Y la reivindicacin concreta es que el conocimiento deje de ser valor de cambio, abolir los derechos de propiedad intelectual. Sacristn ha visto con claridad que la extensin del conocimiento universitario a amplias capas sociales favoreca la abolicin de las clases basadas en la divisin social del trabajo, entre las ocupaciones intelectuales y manuales; tambin ha vivido en propia carne el proceso de proletarizacin de los intelectuales en el capitalismo desarrollado, cuando cientficos y artistas pasan a ser asalariados de los burgueses empresarios. Pero adems ha intuido que la actual tecnologa informtica o ciberntica, como es nombrada por l- y los gigantescos medios de comunicacin puestos en funcionamiento por el capitalismo tardo, dejaban obsoleta la apropiacin privada del saber. La disponibilidad de los conocimientos es hoy en da universal y los intentos de poner barreras a esa expansin de la comunicacin parecen abocados al fracaso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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