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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2010

Una opinin sobre el triunfo de la centroizquierda en Lima
La izquierda avanza en el Per?

Erick Tejada Snchez
Rebelin


A menos que consume un escandaloso fraude, en los prximos das las autoridades electorales peruanas deberan declarar vencedora de la contienda en Lima metropolitana, la capital del Per, a la candidata Susana Villarn. Tras haberse convertido inesperada y velozmente- en la favorita del electorado limeo a solo unas semanas de las votaciones, Villarn se convirti en el blanco de una campaa de demolicin meditica slo comparable por su inmundicia a las que la dictadura fujimorista ech a andar contra sus adversarios polticos en el ao 2000. La razn: la amplitud de su coalicin poltica que inclua a las fuerzas de izquierda, y sobre todo, sus posibilidades reales de arrebatarle el gobierno de la plaza electoral ms importante del pas a la derecha Lima concentra a un tercio de la poblacin del pas- a slo seis meses de las elecciones presidenciales. As, el fenmeno Susana ha desatado entusiasmo y pnico casi por igual, en tanto que ha sido interpretado como el renacer de la izquierda peruana tras haber estado por lo menos durante dos dcadas condenada a la irrelevancia poltica, o ms propiamente, electoral. Superviviendo en el fragmentado movimiento social o en pequeos partidos y espacios de gobiernos locales, la izquierda no haba podido recuperar el protagonismo que alcanz durante los aos ochentas, en los que gobernaba gran parte de las provincias y distritos del pas y estuvo ms cerca que nunca de ganar el gobierno nacional.

Pero, qu ha significado en trminos polticos el triunfo de Villarn en Lima? En primer lugar, efectivamente, despus de mucho tiempo y gracias al furibundo empeo de la derecha que procur ideologizar el debate de la campaa electoral, se ha resquebrajado en parte la monotona neoconservadora de la poltica peruana. Al menos, digamos que hoy se intuye que hay otro polo posible, ms all de los mltiples rostros de la derecha. La candidatura presidencial de Ollanta Humala en 2006, ciertamente, haba dibujado un escenario parecido. Sin embargo, las limitaciones del humalismo para constituirse en una alternativa seria comenzaron a hacerse visibles cuando su bancada parlamentaria empez a desmembrarse casi inmediatamente despus de asumir sus funciones, por la desercin acelerada de los impresentables advenedizos que Humala haba reclutado. De los 45 parlamentarios humalistas que constituan la primera mayora del congreso peruano, slo 25 se han mantenido leales a Humala hasta el final. As, como han apuntado numerosos analistas, Alan Garca ha gobernado virtualmente sin oposicin durante estos cuatro aos. Pero volviendo a las ltimas elecciones, quiz el mrito ms extraordinario de Villarn es haber sacudido electoralmente al que era de lejos el bastin ms recio del conservadurismo en el Per: la capital. Cosa curiosa, Villarn estratgicamente haba eludido una confrontacin ideolgica, en parte porque dentro del bloque poltico que la respaldaba llamado la confluencia- subsistan y subsisten algunas diferencias de ese tipo. Empero, ms all de las estrategias y los discursos de campaa, lo cierto es que el progresismo, por llamarlo de alguna manera, se ha posicionado polticamente y con gran expectativa en la capital del Per.

En segundo lugar, la lealtad de Villarn al pacto electoral de la confluencia, le ha reconocido un papel importante a las fuerzas de izquierda, estropeadas y ninguneadas hasta la saciedad no slo por la derecha, de la no puede esperarse otra cosa, sino tambin por el humalismo que se llama a s mismo nacionalismo- que trat siempre de evadirse de cualquier vnculo orgnico con las izquierdas que osaran existir con nombre propio. Repentinamente, tan pronto como Villarn se afianz en las encuestas, Ollanta Humala y sus intelectuales de cabecera redescubrieron a la izquierda, la convocaron, hablaron de sus coincidencias de toda la vida y de las futuras alianzas. Un dato interesante de la campaa es que mientras los medios de comunicacin centraron sus ataques en la alianza entre Villarn y la izquierda comunista, el ascenso de la candidata en las encuestas no se detuvo. Recin en el ltimo tramo, en el que las calumnias del terrorismo meditico apuntaron a los bienes e ingresos de Villarn, se acort la considerable ventaja que haba alcanzado sobre la candidata conservadora Lourdes Flores. Tambin es justo decir que en el primer caso Villarn y sus asesores respondieron de mejor manera que en el segundo.

De cualquier forma, ha terminado siendo visible la incomodidad de algunos miembros del entorno de Villarn con la presencia de sectores definidamente de izquierda dentro de su coalicin. Tanto as, que la propia Villarn se ha apresurado a decir que ellos competirn solos, sin hacer alianzas, en las prximas elecciones generales. De hecho, semanas atrs dirn de seguro que por razones estratgicas- los lderes comunistas como Nlver Lpez se haban autocensurado y decidieron no aparecer en pblico con Villarn para no afectar su campaa. Y es que la aproximacin de organizaciones que hasta hace poco parecan irremediablemente distantes entre s, como Fuerza Social el partido centrista de Villarn- y el Movimiento Nueva Izquierda vinculado a la izquierda comunista- tuvo sobre todo razones prcticas: los primeros no tenan su inscripcin legal como partido asegurada y los segundos no tenan candidato propio en Lima metropolitana. En cualquier caso, tampoco resultaba imposible converger en torno a un programa de gestin municipal, de tal suerte que junto con otras fuerzas ms de izquierda, la confluencia cobr vida con una muy modesta intencin de voto al inicio, y al cabo de unas semanas, como un vendaval que llev a la derecha a la ms franca exasperacin y a Villarn a la alcalda de la capital.

La derecha pensante, por su lado, tras haberse resignado a la derrota, le ha abierto los brazos a Villarn. El propio Mario Vargas Llosa, aprovechando la tribuna de su ms reciente galardn, ha celebrado que sea la izquierda liberal la que se afiance y crezca en el Per. Porque tanto la derecha ms astuta como la propia Villarn se han esforzado en resaltar las diferencias de su proyecto poltico con la izquierda tradicional. Tales divergencias en verdad existen. No son slo diferencias ideolgicas si por ello se alude a las especulaciones estratosfricas que a veces pueblan nuestros debates- las que separan a la izquierda de la centroizquierda peruanas. Ni tampoco lo son, exclusivamente, las opiniones que tengamos en uno y otro bloque sobre los procesos de Cuba o Venezuela, aunque algunos como Vargas Llosa insistan en hacer de ellas el criterio ltimo para separar a los buenos de los malos. De hecho, la simpata del Nobel por Villarn tiene asidero en el visceral desprecio por la Revolucin Cubana que ambos comparten. Pero los desencuentros definitivos, insistimos, son otros y tienen que ver naturalmente con asuntos internos.

Acaso el ms crtico es la proximidad carnal de Fuerza Social con Per Posible, el partido del ex presidente Alejandro Toledo que aspira a ser reelegido en 2011. Como se recuerda, Toledo encabez un gobierno menos corrupto y menos sanguinario que el de Garca, pero igualmente reaccionario en el manejo de la economa, patrocinando incluso mejor que Fujimori el saqueo del pas por las transnacionales. Fue durante su gobierno que se modificaron las leyes para que las reservas de gas natural destinadas a satisfacer el consumo interno pudieran ser exportadas, como sucede hoy, a precios subsidiados en beneficio de las empresas que trafican en sentido estricto- con el recurso. Uno de los promotores del jugoso negocio fue un oscuro tecncrata neoliberal, Jaime Quijandra, que fue ministro de Energa y Minas, y de Economa y Finanzas de Toledo. Quijandra, pues, es un prominente militante de Fuerza Social y reapareci incluso como vocero de esa organizacin en algn tramo de la campaa electoral municipal, seguramente para tranquilizar a quienes auguraban la vuelta del comunismo de la mano de Susana Villarn. Otro sombro personaje, Fernando Rospigliosi, tambin ex ministro del Interior del gobierno de Toledo, forma tambin parte del crculo ms ntimo de Villarn. Rospigliosi, comunista renegado y enemigo eufrico de la izquierda, es un individuo muy cercano a la embajada norteamericana en Lima. Otros factores, como la postura pro-minera de los gobiernos regionales de Fuerza Social en lugares como Cajamarca, en donde las comunidades campesinas e indgenas son agredidas permanentemente por las grandes empresas mineras, marcan tambin, parafraseando un vals peruano, respetables distancias.

Con todo, la posibilidad de establecer acuerdos entre las distintas fuerzas para articular un solo bloque progresista con posibilidades reales de triunfo en las elecciones presidenciales de 2011 es deseable pero demasiado incierta, al menos de momento. El rechazo al humalismo por parte de Fuerza Social y de algunos sectores de la izquierda persiste, con argumentos bastante serios. Varias de las incorrecciones y vicios de la campaa presidencial de Humala del ao 2006, como la designacin arbitraria de candidatos por parte de la cpula partidaria desconociendo las decisiones de sus bases, o la venta de candidaturas para el financiamiento de las campaas, se han hecho visibles otra vez en el ltimo proceso electoral. Los cantos de sirena de la derecha para a atraer a Susana Villarn y consolidar la opcin centroderechista neoliberal de Toledo tambin podran, por otro lado, tener xito. La fuerza de la izquierda se concentra, entre tanto, en unas pocas regiones y es bastante dispareja a nivel nacional. Mientras ha logrado consolidar liderazgos y bases regionales slidas como en Cajamarca, en donde Gregorio Santos, dirigente de las rondas campesinas, ha sido elegido como nuevo presidente regional, en otras regiones como Arequipa, la segunda ms importante del pas, la izquierda yace pulverizada con pocas posibilidades de recomposicin en el corto plazo.

En resumen, y aunque el entusiasmo francamente conmovedor de algunos izquierdistas peruanos les impida verlo con nitidez, Villarn ha abierto con su liderazgo un espacio para el progresismo centrista que ella orgnicamente representa, ms que para la izquierda socialista. Un progresismo que mientras se diferencia radicalmente de la derecha peruana en temas como los derechos humanos o la lucha contra la corrupcin, no se distingue tanto de ella en su concepcin sobre la economa, el papel del Estado y la inversin extranjera. La izquierda moderna de Villarn es en ese sentido, legtima y claramente sistmica.

Ciertamente, el espacio ganado por Villarn puede seguir generando mejores condiciones para la recomposicin de la izquierda socialista en el Per; puede sobre todo ir mitigando la intolerancia que el pensamiento nico neoliberal ha sembrado durante tantos aos. Pero no puede relevar a la izquierda de construir su propio espacio, de afirmar sus propios liderazgos y de legitimar sus propias propuestas. El futuro de la izquierda peruana no es inevitablemente el social liberalismo, como parecen insinuarlo algunos. Es preciso seguir bregando por modelar una fuerza socialista orgnica y antisistmica.

Erick Tejada Snchez es socilogo y militante del Colectivo SUR. [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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