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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2010

Espaa
La televisin pblica engaa al pblico espaol (e internacional)

Gilberto Lopes
Rebelin


Asista anoche (noche del viernes 8 en San Jos; horas tempranas de la maana, en Madrid), en San Jos, Costa Rica, un programa habitual de televisin espaola (TVE). Son tres periodistas y un conductor, conversando sobre temas de actualidad, tanto espaola como internacional. Con frecuencia hablan de Amrica Latina. Esa noche, eran dos hombres y una mujer. Durante el tiempo en que lo estuve viendo, no los volvieron a presentar, as que no se sus nombres. A uno de ellos lo he visto otras veces en el mismo programa. Gente madura, supongo que periodistas reconocidos de la prensa espaola.

El tema que los entretena eran las dificultados del PSOE y el debate provocado por las declaraciones del Presidente de Castilla-La Mancha, Jos Mara Barreda: su prediccin de una prxima catstrofe electoral para su partido, si no cambia el rumbo; y la opinin, polmica en el actual contexto, de que los gobernantes deberan limitarse a dos perodos en el poder. O sea, que el presidente Zapatero no debera aspirar a un nuevo mandato.

De repente, el debate cambia de rumbo. Un participante acude a ejemplos de Amrica Latina; se cita a Chvez, Correa y Evo Morales como modelos poco democrticos de quienes aspiran a perpetuarse en el poder.

Por el otro lado, los demcratas, en Brasil, Chile, Colombia o Per, donde no se aspirara a la reeleccin.

Periodista conservador, no esconda sus puntos de vista que, por lo dems, deben ser bien conocidos en Espaa, aunque la audiencia del extranjero no necesariamente tiene que conocerlo.

Sigui con los ejemplos y nadie dijo nada. Ni los compaeros de mesa, ni el conductor del programa.

Por ejemplo, que en Brasil la reeleccin que estaba prohibida fue aprobada como reforma constitucional el 16 de junio del 97, para permitir un segundo perodo a Fernando Henrique Cardoso, presidente, supongo, muy afn a la ideologa de quien hablaba.

En Colombia, como se sabe, el expresidente lvaro Uribe introdujo reformas a la constitucin para reelegirse y solo no lo hizo por un tercer perodo porque la Corte Constitucional se lo impidi. Aunque l lo quera y, para eso, compr y manipul congresistas, en otro de los escndalos de su paso por el poder.

Como contrapartida, me refiero a un caso que conozco bien, pero que el periodista se cuid de citar (quizs no lo conoce). En Costa Rica pas donde vivo y del que soy ciudadano la reeleccin estaba prohibida en cualquier situacin. Un presidente no poda volver a serlo. Oscar Arias (supongo que poltico muy afn tambin a las ideas del periodista) haba sido presidente en el perodo 86-90. Pero quera volver, aunque la Constitucin se lo prohibiera. Present un recurso a la Sala Constitucional de la Corte Suprema. Estaba seguro de que se lo aprobara. Estuve con l, en su casa, en la vspera de la decisin, junto con un grupo de periodistas y conoc bien sus expectativas.

Le fue mal. La Sala le rechaz el recurso.

Sin votos suficientes para hacer aprobar una reforma constitucional en la Asamblea Legislativa, que era lo que corresponda, Arias decidi insistir. No tena votos para la reforma, pero s los tena para elegir a dos nuevos miembros de la Sala. Logr as revertir la mayora e imponer otra, favorable a sus aspiraciones. Y logr derogar la prohibicin.

Escrib entonces y por eso lo reproduzco aqu una reflexin sobre esas maniobras.

Dije: si un hombre que ha tenido en vida tantos honores fue presidente de la Repblica y es Premio Nobel de la Paz y privilegios es miembro de una tradicional y rica familia costarricense se permite manosear la constitucin poltica en beneficio propio, dnde est el lmite ante el que deben detenerse los dems ciudadanos? Dnde debe detenerse el que no tiene para dar de comer y educar adecuadamente a sus hijos?

Gobernar es educar, le gusta decir al mismo Oscar Arias.

Nada de eso encaja en el esquema rampln que nos presentaban esa noche.

Irrespeto al pblico espaol (y extranjero)

Los invitados a ese programa son personajes destacados de la prensa espaola.

El que hablaba ese da era, ciertamente, de posiciones conservadoras. Las respeto. No es ese el problema.

No me dio la impresin de ser un hombre deshonesto (aunque tampoco puedo afirmar que no lo sea). Me pareci un hombre ignorante. La ignorancia tambin la puedo respetar, siempre que se ejerza en privado, que no se aspire a ejercerla en pblico. En pblico, como voz de autoridad, no.

Naturalmente, en ese programa no hubo respeto alguno por el pblico espaol. Lo que ese hombre deca estaba cargado de ideologa, pero muy alejado de la realidad poltica de Amrica Latina, que se pretenda poner como ejemplo para analizar la espaola.

Ese hombre, y ese programa, estaban engaando al pblico espaol. Pero tambin al pblico internacional, que sigue esa emisin.

El conductor del programa no estaba capacitado para encauzar el debate, no conoce los temas en discusin. Sus compaeros de mesa se quedaron callados.

Es el pblico el que paga las consecuencias. Lo tratan como si fuera tonto e ignorante.

Ha sido as otras veces en que he visto ese programa. Se rasgan las vestiduras, se afirman demcratas, y coinciden todos en sus crticas, especialmente a Hugo Chvez. Est bien. Lo pueden hacer. Pero no presenten ese programa como ejemplo de pluralismo y ecuanimidad, indispensable para aspirar a cualquier aire democrtico.

Ah pueden discrepar El Pas y el ABC en sus apoyos a Zapatero o a Rajoy, pero cuando hablan de poltica internacional, en particular de Amrica Latina, la nica diferencia es por ver quien asume las posiciones ms conservadoras. En ese tema, no he visto una voz defendiendo otros puntos de vista, sosteniendo un verdadero debate, discutiendo con argumentos.

Me parece una vergenza. Y es el pblico espaol (y el internacional) el que paga la cuenta, desinformado, engaado, irrespetado por su televisin pblica.

En qu ayuda eso a la construccin de un mundo ms equilibrado, al debate de las alternativas ante una crisis que amenaza la economa mundial, pero que se ha ensaado particularmente con algunas economas europeas, incluyendo la espaola?

Me siento estafado por ese tipo de periodismo, profesin que ejerzo desde hace unos 30 aos.

Gilberto Lopes es Periodista


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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